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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

 Asuntos exteriores / Blog de Andrés Ortega

Lucha de clases en Turquía

imagen descriptiva

Abdulá Gül y Recep Tayyip Erdogan.

El establishment laicista turco, que en parte es lo que en España calificábamos del búnker hace algunos años en referencia al franquismo,  le ha lanzado un órdago al gobierno de raíces islámicas de Erdogan, al presidente Gul y a su partido, el AKP, utilizando para ello el Tribunal Constitucional que ha admitido a trámite la acusación del fiscal general contra ellos por "actividades antilaicas" contrarias al carácter estrictamente secular del Estado. Para ello la acusación se basa en que 107 acusaciones, siendo la central que el Gobierno ha autorizado en febrero a las estudiantes universitarias que lo deseen a llevar el pañuelo islámico en la universidad (lo que estaba prohibido en Turquía en una interpretación estricta del laicismo, pero no en el resto de los países europeos). Las demás responden más a un juicio de intenciones que de hechos.

Aunque el Constitucional tardará varios meses en pronunciarse, este paso es muy serio y equivale a una intentona de golpe, vía judicial, contra Erdogan por parte del llamado Estado profundo. El Constitucional en teoría podría declarar ilegal el AKP y condenar a Erdogan a no ejercer cargo político alguno, algo que ya le ocurrió en el pasado al popular ex alcalde de Istanbul que ganó de calle las últimas elecciones generales.

Bajo este pulso entre conservadores islamistas que han ganado las elecciones y los laicistas en la oposición (entre lo que se encuentra ese Estado dentro del Estado que son los militares) hay no sólo un enfrentamiento por la cuestión del papel público de la religión, sino también una lucha entre estamentos sociales, lo que cabría llamar una lucha de clases. No se trata del proletariado contra la burguesía. Erdogan y el AKP se apoyan, efectivamente, en los sectores más pobres e islamizados en un país de mayoría musulmana, especialmente en zonas rurales pero también en Estanbul, y también en estamentos cuya situación económica ha mejorado mucho en los últimos años de crecimiento económico. Una nueva burguesía urbana, conservadora en términos morales y de usos, y que ve con buenos ojos una cierta reducción del laicismo estricto del régimen turco desde Atatürk, del que el Ejército se considera garante, y que pretende acabar con los privilegios del sector que ha venido controlando Turquía desde hace décadas.

Éste era anteriormente partidario de ingresar en la UE. Ahora se opone, pues tendrá que ceder poder. Mientras, Erdogan se ha convertido en el más ferviente partidario de ingresar en la Unión como mejor camino para impulsar la modernización de Turquía, a la que Francia y Alemania, no dejan de darle portazos. Más allá de las claras palabras críticas del comisario de la Ampliación, Olli Rehn, Europa debe lanzar un claro mensaje de apoyo al Gobierno de  Erdogan.

[Publicado el 03/4/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Turquía, laicismo, Erdogan, Islam]

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Algo importante está pasando en Turquía

Algo importante está pasando en Turquía para el devenir del Islam: una posiblemente profunda re-interpretación del Corán para adaptarlo a los tiempos y a los valores sociales y morales contemporáneos y fusionarlo con la filosofía crítica occidental. Es lo que está impulsando el Gobierno de raíces islámicas de Erdogan, co-patrocinador con Zapatero de una Alianza de Civilizaciones que en este caso parece interna. Es una experiencia que conviene seguir de cerca pues reverberará en todo el mundo musulmán. El objetivo es lograr reducir la discriminación en contra de la mujer (lo más difícil) y prohibir algunas penas que se suelen asociar con la sharía (la ley islámica) como lapidaciones a adúlteras y amputaciones a ladrones, entre otras medidas. Y abrir el pensamiento islámico.

No se trata, claro está de reescribir el Corán, sino de revisar los hadices, la tradición oral y escrita que rodea los dichos, obras y opiniones de Mahoma, compilada dos siglos después de la muerte de éste, y por el cual se clarifica la literalidad del Corán. El Gobierno turco, a través del Directorio de Asuntos Religiosos (diyanet), ha impulsado esta revisión por parte de un grupo de estudiosos del islam de la Universidad de Ankara, junto a algún católico, como el jesuita Felix Körner, un experto en el islam. Según señalan, el proceso de revisión, que habrá durado unos tres años, está ya próximo a su conclusión en forma de una exégesis en cinco volúmenes del Corán.

Erdogan, al frente de un partido conservador, equivalente en islámico a lo que es la democracia cristiana, que barrió en las últimas elecciones el pasado verano, quiere mostrar su cara reformista, más allá del hecho de haber logrado cambiar las leyes para permitir que las mujeres estudiantes pudieran llevar el pañuelo islámico en las universidades turcas. Su Gobierno ha ido mucho más lejos que sus predecesores laicos a ultranza a la hora de impulsar una educación igual para niños y niñas o de suprimir los asesinatos por honor en la Turquía rural, como recordaba recientemente el Financial Times, y, para acercarse a la UE, ha suprimido la pena de muerte en tiempo de paz. Aunque también ha impulsado las escuelas coránicas. ¿Nacerá en Turquía el esperado Islam reformado del siglo XXI?

[Publicado el 05/3/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Turquía, Islam, Hadiz, Corán, Erdogan]

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Pañuelo turco

Nunca es bueno el exceso de prohibición. Que las mujeres que lo deseen no puedan llevar el pañuelo islámico en las universidades turcas (y en otros ámbitos de política pública) es un recorte en las libertades. Turquía es el único país en Europa (fue otrora el enfermo de Europa y es miembro del Consejo de Europa) que tiene tal prohibición. No es que sea contraria a la ley europea. El Tribunal de Estrasburgo falló en contra de una diputada turca a la que no dejaban llevar el pañuelo en el Parlamento. No es comparable a la prohibición francesa que impide llevar signos religiosos ostentosos (entre ellos el pañuelo) únicamente en las escuelas públicas, es decir, a los menores (en este caso chicas) presionadas por sus familias; no en la universidad.

El Gobierno de Erdogan y su AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo, de raíces islámicas, pero a la vez el más modernizador en términos económicos y al más pro-europeo), con el apoyo del derechista Partido del Movimiento Nacionalista,  quiere superar esta limitación, cambiando la Constitución (que dictaron los militares en 1980), y por medio de una ley especial, que en cualquier caso habrá de elaborarse que permitirá el pañuelo tradicional, basörtüsü, pero nada que tapara la cara o el pelo completamente, o la barbilla, o hasta los pies. Según la nueva ley se permitirá el acceso a la universidad a mujeres "cuyo rostro sea visible y cuyo velo esté atado bajo la barbilla", si lo lleva". Pero la oposición laica se opone ante el temor de que este primer paso lleva a la generalización del türban que cubre el pelo y tapa la barbilla. Y el Tribunal Constitucional podría parar estos avances.

Una hija de Erdogan estudia de hecho fuera de Turquía debido a la actual prohibición, que lleva a numerosas mujeres a acudir a estos ámbitos de enseñanza con el pañuelo a su vez tapado por una peluca. Los rectores actuales se oponen. Pero es una ola difícil de parar en una sociedad islámica, y a cuyo electorado el AKP debe mucho. El Ejército no parece ya siquiera tener la fuerza para imponer el laicismo kemalista a ultranza que en un tiempo fue sinónimo de modernización. Lo más probable es que Erdogan se salga con la suya. Y las universidades se llenen de pañuelos en unos meses, como se han llenado las calles de tantas ciudades turcas, donde se ven a muchas parejas besándose, ella cubierta con el pañuelo. Éste se ha convertido no ya en una imposición sobre la mujer, sino en un signo de identidad en Turquía y en muchas otras sociedades. Tras el 11-S muchas estudiantes de la Universidad de Harvard se lo pusieron para reivindicar su identidad y desde ella marcar distancias con Al Qaeda.

[Publicado el 06/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Turquía, pañuelo, velo, musulmán, Erdogan]

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Biografía

Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.

 

Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.

 

Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

Bibliografía

La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.

Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.

La razón de Europa (1994), Aguilar.

El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.

 

Artículo

"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)

 

Entrevista en la edición online de Newsweek.

Premios

2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

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