El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Sarkozy está en Londres donde quiere escenificar lo que pretende es el nuevo eje franco-británico, pese a no ser tan novedoso. Así compensaría sus malas relaciones con Angela Merkel y lo mal que va el eje franco-alemán. Es entender mal las cosas. La UE a 27 y en el siglo XXI necesita para avanzar de estos dos ejes, que en ocasiones (por ejemplo en las negociaciones con Irán o en algunos casos en Naciones Unidas). Es condición necesaria, aunque no suficiente, pues los demás en esta Unión ampliada, también cuenta.
Las relaciones entre Londres y París son necesarias para hacer avanzar esa parte de la Europa política que es la Europa de la defensa. Son las mayores potencias militares, las dos únicas nucleares en la UE. Y de ellas salió en Saint Malo en 1998, entre Blair (bastante distinto de Brown) y Chirac (algo diferente de Sarkozy), el impulso para avanzar el la política europea de seguridad y de defensa, que, discretamente, se está poniendo en marcha. Si se añade el acercamiento de Francia a la estructura militar de la OTAN, con un eventual reingreso en ella, tendremos un auténtico nuevo pilar de Europa. El pero, es que Londres -que refleja en esto las posiciones de EE UU- no quiere ni crear un polo europeo en la OTAN, ni crear fuera de ésta una auténtica estructura militar europea, ni siquiera unos cuarteles centrales europeos operativos. La UE actuaría así en los casos en lo que EE UU no quisiera involucrarse. Francia pretende durante su próxima presidencia del Consejo de la UE actualizar la doctrina estratégica de la UE. Será una evolución, no una revolución.
París-Berlín es otro tipo de eje. Es el fundacional de los entonces Seis. Y sigue siendo básico. Durante décadas, más que una conjunción de intereses, lo que ha representado es un cruce de ellos. Era como un intercambio de cromos. Ahora ambos países, por el tamaño de su economía, están en el centro de la Unión Monetaria (donde no está el Reino Unido) y del avance hacia una Europa política. En materia de energía, Sarkozy puede acercarse al Reino Unido en cuanto a ampliar las centrales nucleares, pero el país de allende La Mancha sigue siendo una isla energética, mientras Alemania, pese a su oposición a las nucleares, es central para las exportaciones frabcesas de energía de origen nuclear.
Es decir, que esta Unión Europea es mucho más compleja que la original. Necesita, como los grandes camiones, de varios ejes de ruedas, siempre con Francia en todos ellos. ¿Y España? Ahí está el desafío. Podía en estos años pasados, y aún puede ahora, contribuir a superar los recelos entre Francia y Alemania. Sobre todo, ante esta configuración, se debe situar bien con ambos ejes y meterse en la medida en que sea posible en la triada Londres-París-Bonn, aunque Merkel no fuera al principio muy partidaria de ellos. Y apostar también por el Sur, con Italia y Portugal, y con los nuevos Estados miembros que, como país, nos resultan aún demasiado desconocidos.
[Publicado el 27/3/2008 a las 06:00]
[Etiquetas: Sarkozy, eje, Brown, París, Londres, Berlín]
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Derecha española ¿como la europea?
Se dice, se lee, se escucha a menudo, que la derecha española, es decir, el Partido Popular, necesita un aggiornamiento, volverse como otras derechas democráticas europeas, dejar atrás ese poso franquista que arrastra, como hace poco le recomendaba el Financial Times. ¡Ojalá!
Un problema es la falta de modelo. Pues la derecha o centro derecha europeos no son ya lo que eran. Los democristianos de Angela Merkel o los conservadores británicos (pese a su antieuropeísmo) pueden ser una excepción. Pero algunos de los demás han cambiado sobremanera. Ahí está la derecha italiana encabezada por Silvio Berlusconi, que representa la compra de la política desde la empresa. La derecha italiana ha dejado de ser democristiana, lo cual no quita para que vuelva a poner la religión, la católica tal como la dicta desde el Vaticano Benedicto XVI, en el centro. O ahí está la derecha francesa, con un Sarkozy, a la cabeza de su movimiento y de la Francia republicana, que ha hecho gestos de acercamiento hacia el Papa que ninguno de sus predecesores se hubiera atrevido a hacer. La derecha de Sarkozy no es la que representaba De Gaulle.
No hay más que mirar lo que ha cambiado el Partido Popular Europeo, que giraba antes en torno a la democracia cristiana, uno de los fundamentos políticos, junto a la socialdemocracia, de esta construcción que ahora se llama Unión Europea. Este grupo se ha alejado de sus raíces.
Pero ¿cuáles son los elementos de la nueva derecha europea, que es la que domina la política actual en el Viejo Continente?
En estos años, más parecería que una parte de la derecha europea se ha vuelto más como la española que al revés.
Pero sí, la española está necesitada de un recentrado, que quizás Rajoy ha comprendido debe darle a su partido. Al menos, cabe esperarlo.
Esto no quita para que la socialdemocracia no esté también en crisis, como ya escribí el otro día.
[Publicado el 14/3/2008 a las 07:00]
[Etiquetas: derecha, inmigración, Berlusconi, Europa, Sarkozy, Rajoy, Partido Popular]
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Del uso público de la vida sentimental

A Bill Clinton casi lo lapidan sus enemigos por el caso Lewinsky. Nicolas Sarkozy se ha encargado de proclamar, dejándose fotografiar muy a gusto, sus relaciones con Carla Bruni, y probablemente de filtrar un posible próximo matrimonio con la ex modelo y cantante. La distancia del uno al otro no es sólo la que media entre el puritanismo norteamericano y el supuesto libertinaje francés, que, sin embargo, evitó que la existencia de una hija extraconyugal de François Mitterrand saliera a la luz casi hasta la muerte de éste, sino la de la diferencia en la manipulación. Los franceses no estaban acostumbrados a esto.
En el caso de Clinton la derecha americana utilizó el escándalo de su relación con una becaria en la Casa Blanca para intentar acabar con el presidente que aún conserva una alta popularidad (mayor que su mujer y candidata Hillary), y no sólo porque mintió al respecto (A Bush no le ha pasado nada por mentir sobre las armas de destrucción masiva para justificar la guerra de Irak). Por el contrario, el hiperactivo Sarkozy está usando su vida sentimental para influir en la vida política, atraer o distraer la atención pública (por ejemplo de la polémica visita de Gaddafi), y recuperar la popularidad perdida, pues está cayendo en los sondeos, situándose en el fatídico entorno del 50%, también debido a la factura que le está pasando la mediatización de su vida privada. De hecho, casi todo en Sarkozy, el hipermediático, parece guiado por los índices de popularidad, como tanto en la política en nuestros días. Ahora se ve que su supuesta reconciliación con Cecilia en vísperas electorales buscaba un impacto en los votos, pero no aguantó la entrada en el Palacio del Elíseo.
Usar la vida sentimental contra un político es inmoral. Usarla un político como parte de su política, también.
Luego está la cuestión de, más allá de la Disneylandia en suelo francés, quién paga esos viajes al Presidente de la República, pues las amistades de Sarkozy con los grandes dirigentes del empresariado francés pueden acabar jugándole una mala pasada, y, sobre todo, ponen en duda su autonomía política. Aunque el personaje más interesante en todo esto es ella, por su relación con la intelectualidad francesa.
Todo ello puede tener consecuencias geopolíticas. No sólo porque, como señalara recientemente Umberto Eco -según alerta un lector- , el lecho de los amantes sea uno de los principales escenarios para la fuga de información reservada -siempre lo ha sido-, sino también porque la pareja Cecilia-Nicolás eran unos enamorados de Andalucía y de España en general. ¿Girará ahora más hacia Italia las preferencias del presidente francés? Hoy Sarkozy dará más explicaciones.
[Publicado el 08/1/2008 a las 06:00]
[Etiquetas: Sarkozy, Clinton, moral, sentimiento]
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Zapatero y Sarkozy, están a partir un piñón. Pero España y Francia no acaban de estar conectadas, especialmente en sus redes energéticas. Llevan 24 años intentándolo, sin éxito debido a la cerrazón francesa, pero también a ciertas resistencias de este lado de la frontera. Interconectarse debe ser ahora la prioridad de ambos, si realmente se trata de construir una relación de interdependencia, y es el reto que tienen ante sí de cara a su cumbre bilateral en París el próximo jueves en que se ha de decidir construir una interconexión eléctrica, está por ver si a plazo fijo.
No toda la música que viene de Francia suena a celestial. En el país vecino está de regreso, si alguna vez desapareció, el soberanismo tanto que en 2006, Jean François Roverato, presidente de la constructora Eiffage, para oponerse a la toma de control por Sacyr-Vallehermoso llegó a decir en 2006 -en una comisión en el Senado francés (significativamente sobre "la noción de centro de decisión económica y las consecuencias relativas al atractivo del territorio nacional")- que "Felipe II demostró que era imposible gobernar Europa desde Madrid" y que esperaba que "sus descendientes indirectos dirijan su voluntad de revancha contra otro objetivo que Eiffage". No es el espíritu algo más abierto que reina en España, ni la visión geoestratégica de Sarkozy que le da una importancia especial al sur de Europa en sí y ante sus desavenencias con Merkel. En todo caso, esta España europea nunca se ha planteado "gobernar Europa". No se puede decir lo mismo de París.
Ambas economías están sumamente interrelacionadas, y además, Alonso ha vuelto a Renault. Estas relaciones franco-españolas van mucho más allá de la lucha contra ETA para la que Sarkozy le ha dado prácticamente un cheque en blanco a Zapatero, no cuestionando, al menos públicamente, la política antiterrorista, la actual o la anterior, del Gobierno. A este respecto, ha resultado más fácil el consenso transpirenaico que el nacional.
Pero 22 años después del ingreso en la hoy UE, España sigue siendo una isla en algunos sentidos, y muy especialmente el energético. En este sector, ni en la electricidad (salvo en una pequeña medida) ni en el gas, España está conectada al resto del Continente. Y dentro de España, quién más padece esta situación es Cataluña, y dentro de Cataluña, Girona, con un déficit eléctrico que se subsanaría con una interconexión con Francia, gran exportadora de electricidad proveniente de su apuesta estratégica por la energía nuclear. Pero durante años a Francia no ha parecido interesarle demasiado esta interconexión. Por una parte le está vendiendo suficiente energía a Italia y a Alemania. Por otra, la oposición ecologista en varios municipios del sur de Francia al paso de una línea de alta tensión que implicaría dicha interconexión se ha convertido en obstáculo o excusa para no hacer nada. También hay una oposición ecologista a esta interconexión de esta parte de los Pirineos, en algunos de los municipios fronterizos de Girona. Muchos quieren la electricidad, pero no que pase la línea por su territorio. Algo habrá que hacer.
De cara a la cumbre se ha preparado una solución que pasa por el soterramiento de esta línea, financiada por una empresa mixta. ¿Con mapa y fechas? Ante las municipales francesas del 9 y 16 de marzo, no es fácil que se llegue a precisar tanto. La capacidad de presión del movimiento ecológico a este respecto es muy superior a su aritmética electoral. Pero por ello mismo es importante el compromiso que puedan sellar Sarkozy y Zapatero, y que el presidente francés marque un punto de inflexión respecto a sus predecesores a este respecto.
En lo que sí está interesada Francia es en recibir más gas (argelino) a través de España. España debería hacerla valer para conseguir la eléctrica y otras. El posible gaseoducto está en estudio. Podría conectar a España a la red que llega hasta Rusia, aunque al final no sea el gas ruso el que llegue a nuestro país. Finalmente, quedan las interconexiones por carretera. De hecho se está elaborando un nuevo mapa de infraestructuras Francia- Península Ibérica con 2030-2040 como horizonte.
En el anterior Foro civil España-Francia celebrado en París en octubre se plantearon todas estas interconexiones como prioritarias, como "una cuestión de credibilidad" de las relaciones entre ambos países, según un alto responsable francés. Cuando se van a cumplir 200 años del levantamiento del 2 de mayo, las relaciones entre España y Francia han de dar el salto al siglo XXI de la mano de estas interconexiones.
Publicado en El País el 7 de enero de 2007
[Publicado el 07/1/2008 a las 06:00]
[Etiquetas: Francia, España, energía, conexiones, Zapatero, Sarkozy]
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Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.
Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.
Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).
La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.
Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.
La razón de Europa (1994), Aguilar.
El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.
Artículo
"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)
Entrevista en la edición online de Newsweek.
2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).
18/11/2008 22:38
Hola mi nombre es Milagro Borges...
Publicado por: Milagro Borges
16/11/2008 02:18
Antes que todo Buenas Noches mi...
Publicado por: Susana Santiago Cuba
06/11/2008 15:26
Me gusta conocer mas acerca de...
Publicado por: Mauricio Lopez Montero
31/10/2008 16:49
Mi nombre es Margelis Prieto y...
Publicado por: Margelis Prieto
31/10/2008 16:46
Mi nombre es Marelis Prieto y...
Publicado por: Margelis Prieto
31/10/2008 15:43
Publicado por: Adolfo Suárez Albarte
31/10/2008 02:19
Publicado por: Michaiael Contreras
27/10/2008 05:47
Hola mi nombre es victor manuel...
Publicado por: victor manuel celaya escobar
24/10/2008 08:24
Publicado por: oscar arturo
24/10/2008 02:30
me paraece muy interensante esta...
Publicado por: Elvis de la Cruz
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