El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
martes, 13 de mayo de 2008

El Papa celebra una misa en el estadio de béisbol de los Yankees.
Es verdad que poco hay más público que la religión, sea cristiana, musulmana u otra. Los viajes papales lo demuestran. EE UU, formalmente un Estado laico o mejor dicho sin religión oficial, es uno de los países más religiosos del mundo, y en él la religión, al menos el deísmo, no es sólo un asunto privado sino muy público. Tanto que (aunque tan sólo desde 1956) los billetes de dólares llevan el famoso lema de In God We Trust ("En Dios confiamos"). Además, la dimensión pública de la religión ha ido aumentando con los crecientes intentos de politizarla. Parecía una cuestión tapada en las primarias demócratas, y sin embargo ha resurgido cuando Obama declaró recientemente que las frustraciones económicas de muchos electores en las ciudades pequeñas de Pensilvania les había llevado a "aferrarse a los rifles o la religión o la antipatía hacia la gente que no es como ellos". Pese a que tenga razón, está pagando por esta afirmación.
Aunque hablara mucho de religión -si bien significativamente escasamente de diálogo de religiones, que sólo citó una vez- , el discurso de Benedicto XVI en la ONU fue, inevitablemente, político. Con él, tres han sido los Papas que se han subido a esta tribuna. Pablo VI en 1965, cuando se presentó como "experto en humanidad". Juan Pablo II en dos ocasiones muy diferentes (1979 y, tras el fin de la guerra fría, 1995). En todos hay un hilo conductor: la insistencia en la libertad y en los derechos de los individuos. Juan Pablo II insistió mucho en 1995 en que la libertad no era algo que sólo buscaran los individuos sino también las naciones. Y si habló de los "derechos de las personas", añadió los de las naciones, remontándose para ello al Concilio de Constanza en el siglo XV.
Inevitablemente, los tres Papas se han referido de una otra manera en esta tribuna al aborto y al control de la natalidad. La derecha americana y el Vaticano han coincidido en su oposición a dar fondos en la ONU a programas que contemplaran el aborto, y en esto han recibido el apoyo de los países integristas musulmanes.
Pero no todo son coincidencias con Bush. Significativamente, Ratzinger sólo mencionó una vez la palabra "terrorismo" y consideró que el respeto de los derechos humanos es una de las formas de "aumentar la seguridad". Es decir, sin mencionarlos, un discurso contrario a Guantánamo, a la Ley Patriótica o a las detenciones ilegales de prisioneros de guerra. Ya había pedido a Bush más "esfuerzos pacientes de diplomacia internacional" para resolver los conflictos internacionales. Pablo VI había definido la ONU, ya en aquellos años, como una "escuela de paz". El Papa Ratzinger también insistió en la paz, pero no desde el pacifismo. Defendió la injerencia par razones humanitarias. No renegó del uso de la fuerza sino que, insistió, ésta debe partir de un consenso si no universal, sí amplio. Hizo una alabanza a la ONU, como centro del multilateralismo y de la defensa de los derechos humanos cuya Declaración Universal cumple 60 años, e interesante fue su reflexión sobre el peligro de que la legalidad prevalezca sobre la justicia en relación con estos derechos.
Su insistencia en que hay que recuperar la religión en la esfera pública forma parte de esa tendencia que algunos sociólogos, como Peter Berger, detectaron desde los 90 y han llamado, la de la des-secularización del mundo. Al menos en Europa, oasis laico, conviene no sólo frenarla, sino invertirla.
Publicado en El País, 21de abril de 2008
[Publicado el 21/4/2008 a las 07:00]
[Etiquetas: Papa, ONU, Benedicto XVI, Bush, religión]
[Enlace permanente] [Imprimir] [0 comentarios] [Enviar a un amigo]
El rifle, la religión y el forastero

Barack Obama
¿Ha pinchado Barack Obama en el hueso de la América profunda? Ahora asegura que no se entendió lo que quería decir. Lo que dijo, en una cena en San Francisco la semana pasada a puerta cerrada para recaudar fondos para su campaña, es que los habitantes de las ciudades pequeñas en Pennsylvania (próxima gran primaria entre los demócratas el 22 de abril), ante sus frustraciones económicas, "se aferran a los rifles o la religión o la antipatía hacia la gente que no es como ellos".
Como era de esperar, Hillary Clinton se ha tirado al degüello de su rival. La senadora Clinton ha recordado su educación religiosa y también ha recordado cómo su padre le enseñó a disparar. Pero, bajo la apariencia de un debate sobre los valores de la sociedad americana, y especialmente los de sus pequeñas poblaciones, lo que han conseguido las palabras de Obama es que vuelva a centrase la campaña -entre demócratas, y entre estos y el republicano John McCain que intenta hacerse con una agenda más conservadora en los social- el tema que pareció haber desaparecido, pero que como el Guadiana, ha resurgido: la religión. Y todo en vísperas de la llegada a EE UU del Papa Ratzinger que sin duda reforzará la dimensión de esta cuestión, ante la cual se nota una cierta incómoda de Obama que intenta explicar su formación católica en la escuela en Indonesia. Benedicto XVI será bien acogido por el pueblo americano, aunque sigue siendo un desconocido para uno de cada diez, una proporción significativa, a juzgar por algunas encuestas.
Independientemente del efecto que las palabras de Obama pueda tener sobre su campaña y su intento de atraerse el voto blanco obrero o rural, ha resurgido la América profunda en sus tres dimensiones más esenciales: las armas, la religión y la inmigración Las dos primeras son cuestiones que separan en lo más profundo a la sociedad americana de la europea o canadiense. Sobre ellas, como he escrito en otro lugar, se ha apoyado mucho Bush. Parecía que se pasaba página. No es así. La religión sigue muy presente en estas elecciones aunque, por ejemplo, no necesariamente el voto evangélico, se decante por los republicanos, pues una parte está opuesta a la guerra de Irak, entre otras cuestiones.
[Publicado el 15/4/2008 a las 07:00]
[Etiquetas: Obama, Clinton, elecciones, religión]
[Enlace permanente] [Imprimir] [0 comentarios] [Enviar a un amigo]

Las Torres Petronas. Malasia.
Se atribuye a De Gaulle la idea de que es imposible gobernar un país como Francia que tiene más quesos que día el año. Peor es Indonesia y sus más 17.500 islas. Abdulá Badawi, primer ministro de Malaisia, suspira ,en una conversación en Madrid, al hablar de lo "difícil que resulta gobernar" su país multiétnico. "Nos pronosticaron como Estado fallido cuando logramos la independencia" (hace 50 años). Y ahí está Malaisia, como ejemplo económico y político ante el mundo musulmán, con muchos árabes, incluso petroleros, boquiabiertos ante la modernidad del aeropuerto de Kuala Lumpur.
En los últimos tiempos, sin embargo, han surgido algunas grietas, algunos problemas de los que justamente trata la Alianza de Civilizaciones a cuyo I Foro en Madrid acudió Badawi, que ha lanzado una iniciativa paralelas -Tender Puentes- que pretende ser complementaria, no rival, de la de Zapatero y Erdogan. Ahora bien, Malaisia es un ejemplo de que los conflictos que intenta ayudar a superar esta Alianza no se dan sólo entre sociedades sino en el interior de ellas, y ello no sólo en Occidente o el mundo árabe, sino también en el Extremo Oriente.
Diez millares de hindúes, minoría en Malaisia, se manifestaron recientemente en Kuala Lumpur cuando les obligaron a destruir algunos templos construidos sobre terrenos que no les pertenecían tras tres años de litigio en los tribunales en el Estado de Selangor, donde hay 2,6 millones de musulmanes, 1,2 millones de budistas y 650.000 de hindúes, aunque en número de templos se invierte esta proporción, según los números que muestra Badawi. "También se han ordenado destruir mezquitas y templos budistas por las mismas razones", señala. Pero el Gobierno ha aplicado mano dura para evitar esta rebelión.
El malaisio es también uno de esos casos en los que el enfrentamiento religioso enmascara una tensión económica. En realidad los hindúes también protestan por la ley de trato preferencial a los malayos que se impuso en 1969 bajo el nombre de Nueva Política Económica, tras las violentas manifestaciones contra la minoría de origen chino que hubo ese año. También ha habido revueltas contra los chinos que constituyen una de las espinas dorsales de estas economías en otros países de la zona en años posteriores. En 1969 se generó una "muy mala situación" y de no haber tomado esta medida, "el país hubiera estallado como un volcán"", señala Badawi. Entonces, los malaisios de origen chino, que representan un 24% de la población tenían en sus manos un 40 % de la riqueza nacional. Los malaisios de origen indios (8%) mucho menos. Pero los malayos étnicos, o malaisios malayos son un 62%, pero entonces controlaban un mero 2% de la economía. El Consejo Consultivo Nacional propuso entonces corregir este desequilibrio, impulsar una ideología nacional y expandir la política de cooperación racial
Hoy, la mayoría malaya tiene un 18% de esta riqueza y el objetivo de Badawi es llegar a un 30%. Los chinos siguen con un 40% y los indios con un 5%. Pero, además, ha crecido la tarta de la mano de la buena marcha general de la economía, lo que ha amortifgaudo las insatisfacciones de los malayos y reducido marcadamente su pobreza en términos absolutos. Pero a la vez, según informaba el Financial Times, la imposición del malayo como lengua oficial en las escuelas estatales en detrimento del inglés ha hecho que muchos chinos e indios lleven a sus hijos a colegios privados. Los equilibrios se pueden romper con facilidad.
En un país confesional musulmán, la Constitución recoge la libertad religiosa, pero luego hay graves obstáculos a la hora, por ejemplo, de la conversión de un musulmán al hinduismo. (El islam condena tales conversiones). De hecho la constitución define al malayo como musulmán que practica las normas y culturas malayas, y el islam es la religión oficial.
Pero el secreto de Malaisia, indica Badawi, musulmán, es que en el Gobierno están malayos, chinos, hindúes y cristianos. Esta Alianza (Barisan Nasional) empezó con tres partidos étnicos o raciales tras la independencia y ha seguido ganando elecciones, y ahora cuenta con 13 partidos. En el Consejo de Ministros, explica Badawi, "todas las decisiones se toman por consenso", aunque a veces se tarde en conseguir. "Somos únicos".
Badawi se propone hacer algo también para impulsar la paz en Oriente Próximo como "intermediario honesto". Hace años la cuestión palestina parecía lejana. "Hoy es un problema no sólo de los árabes sino de todo el mundo musulmán". Se ha globalizado, además de cobrar una dimensión religiosa que antes no tenía pues Arafat la mantuvo a raya. Y es que lo externo también afecta a lo interno, claro.
Publicado en El País, 21 de enero de 2008
[Publicado el 21/1/2008 a las 07:00]
[Etiquetas: Asia, economía, Malaisia, religión, multicultural, Badawi]
[Enlace permanente] [Imprimir] [1 comentario] [Enviar a un amigo]
La libertad religiosa está mejor garantizada en los países en los que hay separación entre Iglesia y Estado. Tras escribir esta frase pensando en algunas sociedades en que las que la musulmana es la religión oficial, me percaté de que simplemente no era verdad. No lejos de nosotros podemos encontrar varios ejemplos: En Inglaterra, no sólo hay una iglesia oficial sino que la Reina es la cabeza de la Iglesia Anglicana (y por eso hay también reticencias a ver subir al trono a su hijo Carlos al estar ahora casado con una divorciada). Es hoy una de las sociedades más descreídas o en las que la religión pesa menos en la vida individual de los ciudadanos. En Noruega o Suecia también hay una religión de Estado. Incluso en Grecia, pese a no ser una monarquía. Y sin embargo, en todos estos países hay una plena libertad religiosa.
El concepto de lo laico puede llegar a ser irreal. En Holanda un 60% de las escuelas son religiosas. En Bélgica quizás incluso más. Siempre financiadas por el Estado. En España la mayoría de la enseñanza concertada (es decir pagada y supervisada por el Estado) es católica. En muchos países europeos hay regulaciones que no están en alineadas con la teórica separación entre Iglesia y Estado. En EE UU, una de la sociedades más religiosas del mundo, hay una separación formalmente tajante entre religión y Estado, pero el factor religioso -que no cabe olvidar está en su origen- está muy presente en la vida pública y crecientemente en la política.
Se dice a menudo que el laicismo y la separación Iglesia-Estado nacieron de las guerras de religiones del siglo XVI. No es así. Lo que salió de aquellas guerras del siglo XVII fue el principio de una sola religión de Estado, según la máxima cuius regio, eius religion (de tal rey, tal religión), y el de la tolerancia. Las batallas por el laicismo se dieron sobre todo en el siglo XIX. Y probablemente vuelvan en parte, no sólo en Europa, ante el crecimiento del religionismo, es decir, de un nuevo intento de hacer penetrar las religiones en el Estado. Aunque cada vez con mayor dificultad dada la mayor diversidad de los credos. El nuevo laicismo en democracia tiene que tener en cuenta e incorporar esta diversidad, fomentar la libertad religiosa, pero también la idea de que ésta debe incluir la libertad a criticar cuestiones religiosas, con respeto, responsabilidad y conocimiento.
[Publicado el 18/1/2008 a las 07:45]
[Etiquetas: religión, laicismo, laico, educación]
[Enlace permanente] [Imprimir] [1 comentario] [Enviar a un amigo]

El Papa celebró por primera vez una misa dando la espalda a los fieles.
Al oficiar el pasado domingo en la Capilla Sixtina la misa en parte según el reinstaurado (en términos voluntarios) rito trentino, el Papa Benedicto XVI no le dio sólo la espalda a los fieles sino a la modernidad, aunque sea con carácter "extraordinario". Es una forma para la Iglesia católica de recuperar sus esencias. Quien haya seguido los escritos del cardenal Ratzinger no se debe sorprender, ni de esto ni de su mirada hacia España para evitar una creciente separación de Iglesia-Estado (volveremos sobre el sentido de lo laico). Ya lo dijo hace un tiempo: prefiere una Iglesia auténtica y más pequeña que una más laxa y más grande, pensando que el rebaño acabará regresando. De paso intenta cerrar la separación con los integristas lefebvristas. Puede ser el discurso de una minoría, pero es la que manda.
La radicalización -son los más radicales los que más crecen- es un fenómeno que no se da sólo en la Iglesia católica, sino en casi todas las religiones. Además de con los no creyentes o con el Islam, el catolicismo compite ahora dentro del cristianismo no sólo con protestantismos clásicos, sino con los nuevos evangelismos, la Cienciología (que ha pasado en España del status de secta al de religión) y otros, una situación nueva para España. Y por eso, entre otras razones además de sus reales convicciones teológicas, ha empujado el Papa Ratzinger por un cierto regreso a Trento, desandando en parte lo andado por el Concilio Vaticano II. Aún no ha recurrido al latín, cuyo uso ampliado ha autorizado, pero todo se andará. Claro que a diferencia del Islam donde el Corán sólo se puede leer y recitar en árabe, el latín es lengua muerta que ya ni estudian todos los alumnos en los colegios como antaño. Pero eso es quizás lo que se busca: volver al misterio, que no los fieles no se enteren. Que sigan al Papa, en vez de ir, a veces, por delante.
[Publicado el 15/1/2008 a las 07:30]
[Etiquetas: religión, Papa, Benedicto XVI, Islam]
[Enlace permanente] [Imprimir] [1 comentario] [Enviar a un amigo]
Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.
Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.
Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).
La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.
Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.
La razón de Europa (1994), Aguilar.
El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.
Artículo
"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)
Entrevista en la edición online de Newsweek.
2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).
13/5/2008 00:28
Publicado por: kdj
10/5/2008 18:24
Publicado por: Ana Román
03/5/2008 00:27
Publicado por: jesús
03/5/2008 00:21
La verdad es que Dios es uno...
Publicado por: Alicia
02/5/2008 23:33
Publicado por: Jose Gonzalez
29/4/2008 19:43
Publicado por: alicedd
28/4/2008 12:41
Publicado por: Diego Cruz
28/4/2008 02:01
me paraece muy interensante esta...
Publicado por: cinthia clarita milagros bustamante bernilla
27/4/2008 18:45
Publicado por: Josep
25/4/2008 12:59
Gracias por sus articulos,bien...
Publicado por: maleas
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres