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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

 Asuntos exteriores / Blog de Andrés Ortega

Lucha de clases en Turquía

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Abdulá Gül y Recep Tayyip Erdogan.

El establishment laicista turco, que en parte es lo que en España calificábamos del búnker hace algunos años en referencia al franquismo,  le ha lanzado un órdago al gobierno de raíces islámicas de Erdogan, al presidente Gul y a su partido, el AKP, utilizando para ello el Tribunal Constitucional que ha admitido a trámite la acusación del fiscal general contra ellos por "actividades antilaicas" contrarias al carácter estrictamente secular del Estado. Para ello la acusación se basa en que 107 acusaciones, siendo la central que el Gobierno ha autorizado en febrero a las estudiantes universitarias que lo deseen a llevar el pañuelo islámico en la universidad (lo que estaba prohibido en Turquía en una interpretación estricta del laicismo, pero no en el resto de los países europeos). Las demás responden más a un juicio de intenciones que de hechos.

Aunque el Constitucional tardará varios meses en pronunciarse, este paso es muy serio y equivale a una intentona de golpe, vía judicial, contra Erdogan por parte del llamado Estado profundo. El Constitucional en teoría podría declarar ilegal el AKP y condenar a Erdogan a no ejercer cargo político alguno, algo que ya le ocurrió en el pasado al popular ex alcalde de Istanbul que ganó de calle las últimas elecciones generales.

Bajo este pulso entre conservadores islamistas que han ganado las elecciones y los laicistas en la oposición (entre lo que se encuentra ese Estado dentro del Estado que son los militares) hay no sólo un enfrentamiento por la cuestión del papel público de la religión, sino también una lucha entre estamentos sociales, lo que cabría llamar una lucha de clases. No se trata del proletariado contra la burguesía. Erdogan y el AKP se apoyan, efectivamente, en los sectores más pobres e islamizados en un país de mayoría musulmana, especialmente en zonas rurales pero también en Estanbul, y también en estamentos cuya situación económica ha mejorado mucho en los últimos años de crecimiento económico. Una nueva burguesía urbana, conservadora en términos morales y de usos, y que ve con buenos ojos una cierta reducción del laicismo estricto del régimen turco desde Atatürk, del que el Ejército se considera garante, y que pretende acabar con los privilegios del sector que ha venido controlando Turquía desde hace décadas.

Éste era anteriormente partidario de ingresar en la UE. Ahora se opone, pues tendrá que ceder poder. Mientras, Erdogan se ha convertido en el más ferviente partidario de ingresar en la Unión como mejor camino para impulsar la modernización de Turquía, a la que Francia y Alemania, no dejan de darle portazos. Más allá de las claras palabras críticas del comisario de la Ampliación, Olli Rehn, Europa debe lanzar un claro mensaje de apoyo al Gobierno de  Erdogan.

[Publicado el 03/4/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Turquía, laicismo, Erdogan, Islam]

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Algo importante está pasando en Turquía

Algo importante está pasando en Turquía para el devenir del Islam: una posiblemente profunda re-interpretación del Corán para adaptarlo a los tiempos y a los valores sociales y morales contemporáneos y fusionarlo con la filosofía crítica occidental. Es lo que está impulsando el Gobierno de raíces islámicas de Erdogan, co-patrocinador con Zapatero de una Alianza de Civilizaciones que en este caso parece interna. Es una experiencia que conviene seguir de cerca pues reverberará en todo el mundo musulmán. El objetivo es lograr reducir la discriminación en contra de la mujer (lo más difícil) y prohibir algunas penas que se suelen asociar con la sharía (la ley islámica) como lapidaciones a adúlteras y amputaciones a ladrones, entre otras medidas. Y abrir el pensamiento islámico.

No se trata, claro está de reescribir el Corán, sino de revisar los hadices, la tradición oral y escrita que rodea los dichos, obras y opiniones de Mahoma, compilada dos siglos después de la muerte de éste, y por el cual se clarifica la literalidad del Corán. El Gobierno turco, a través del Directorio de Asuntos Religiosos (diyanet), ha impulsado esta revisión por parte de un grupo de estudiosos del islam de la Universidad de Ankara, junto a algún católico, como el jesuita Felix Körner, un experto en el islam. Según señalan, el proceso de revisión, que habrá durado unos tres años, está ya próximo a su conclusión en forma de una exégesis en cinco volúmenes del Corán.

Erdogan, al frente de un partido conservador, equivalente en islámico a lo que es la democracia cristiana, que barrió en las últimas elecciones el pasado verano, quiere mostrar su cara reformista, más allá del hecho de haber logrado cambiar las leyes para permitir que las mujeres estudiantes pudieran llevar el pañuelo islámico en las universidades turcas. Su Gobierno ha ido mucho más lejos que sus predecesores laicos a ultranza a la hora de impulsar una educación igual para niños y niñas o de suprimir los asesinatos por honor en la Turquía rural, como recordaba recientemente el Financial Times, y, para acercarse a la UE, ha suprimido la pena de muerte en tiempo de paz. Aunque también ha impulsado las escuelas coránicas. ¿Nacerá en Turquía el esperado Islam reformado del siglo XXI?

[Publicado el 05/3/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Turquía, Islam, Hadiz, Corán, Erdogan]

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El arzobispo y la sharia

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El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

Rowan Wiliams, arzobispo de Canterbury y máxima autoridad eclesiástica de la Iglesia Anglicana  ha armado mucho lío al sugerir que había que considerar introducir algunos elementos de la ley islámica (sharia, sobre cuya interpretación hay al menos cinco escuelas distintas) en el sistema legal inglés, como ocurre en parte con algunos judíos ortodoxos. Pero no es algo tan sencillo lo que ha propuesto este fino pensador religioso en su discurso la semana pasada ante los Royal Courts of Justice, aunque sus declaraciones a la radio o la manera de presentarlo hayan simplificado extremadamente su mensaje.

Madeleine Bunting, una de las mejores columnistas del diario británico The Guardian, consideró que puede que haya buenas razones para iniciar el debate sobre la sharia en Gran Bretaña, pero que quizás el arzobispo no debió empezar así, provocando una "tormenta mediática perfecta". Pero "lo que Rowan Williams puso de relieve es que hay aspectos de la sharia que se aplican a través de tribunales de la sharia que ya existen" en el Reino Unido. ¿Pretendemos que no existen o les otorgamos algún tupo de reconocimiento?", señaló Bunting.

Pues Williams ha puesto el dedo sobre un espinoso problema en una sociedad multicultural. Lo que ha venido a decir Williams, en un complejo argumento bien documentado, es que estas poblaciones musulmanas en Inglaterra no se verían reconocidas en el ordenamiento legal inglés (por extensión británico) si no se recogían algunos de sus propios aspectos culturales. Naturalmente no se refería a la lapidación de los adúlteros o a la poligamia, ni siquiera al derecho a la apostasía -en lo que se extiende, dado el no reconocimiento por una parte del islam-, o a los matrimonios forzosos sino a otras cosas como el matrimonio, el divorcio o disputas financieras. Tribunales de la sharia podrían ser reconocidos para estos fines.

Lo que vino a decir Williams, que nunca utiliza los términos fundamentalista o integrista, sino "primitivistas" al referirse a los islamistas más radicales, parte de que vivimos en unas sociedades con identidades múltiples que se solapan, y de  que los musulmanes en su país no deberían tener que elegir entre "las duras alternativas de la lealtad cultural y la lealtad al Estado". Pues hay comunidades en su sociedad que "aunque no menos respetuosas de la ley que el resto de la población, se relacionan con otra cosa que únicamente el sistema legal británico", y "buscan la libertad para vivir bajo la sharia". Para el arzobispo "si el derecho del país no toma en cuenta lo que para algunos agentes podría ser una razón propia de comportamiento (...) fracasa en un modo significativo a la hora de comunicar con alguien implicado en el proceso legal". Intenta evitar que los ciudadanos tengan que elegir. Y de ciudadanos se trata, pues sitúa por encima el concepto de ciudadanía común.

Para deshacer las simplificaciones que se han difundido sobre su discurso, cabe destacar dos frases centrales: "Si se reconoce algún tipo de jurisdicción plural, debería ser presumiblemente bajo la rúbrica de que ninguna legislación suplementaria podría tener el poder de negar el acceso a los derechos otorgados a otros ciudadanos o castigar a sus miembros por reclamar esos derechos". Es decir, que si se admitiera una parte de la sharia por razones culturales, los que se acogieran a ella no perderían los derechos del régimen general, que predominaría en caso de conflicto; mantendrían sus derechos de ciudadanía. Aunque antes hay que "estar preparados para pensar sobre las reglas básicas que pudieran organizar la relación entre jurisdicciones". Para Williams el Consejo de la Sharia Islámica que existe en Inglaterra no es suficiente para avanzar por estos caminos, Se requiere algo mucho más representativo

La derecha se soliviantó, pero también el Gobierno laborista ante el mensaje de  Williams. Todo esto no es un problema estrictamente inglés o británico. En Francia, los sociólogos calculan que hay 10.000 familias poligámicas, naturalmente, no reconocidas oficialmente, pero también se prefiere ignorar esta realidad. Pero sobre todo la relación entre derecho y culturas se va a plantear pronto en muchas sociedades. Canadá ya rechazó lo que ahora plantea Williams para Inglaterra. En el Reino Unido, no se reconocen (en parte sí) los matrimonios o divorcios islámicos (pese a que muchos se crean que sí), de los residentes, pero sí los llevados a cabo en países musulmanes, como Pakistán. Lo que complica la situación a escala global. En España el matrominio católico tiene una plasmación directa en el matrimonio civil, por los acuerdos entre Iglesia y Estado. No en Francia donde quien e¡se quiera casar por la iglesia tiene que pasar tambiñen por el ayuntamiento.

Rowan Williams ha armado un gran lío. Pero habrá que volver, con rigor y sin pasión, sobre lo que ha planteado.

[Publicado el 12/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: sharia, Williams, derecho, islam, musulmanes]

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El Papa da la espalda

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El Papa celebró por primera vez una misa dando la espalda a los fieles.

Al oficiar el pasado domingo en la Capilla Sixtina la misa en parte según el reinstaurado (en términos voluntarios) rito trentino, el Papa Benedicto XVI no le dio sólo la espalda a los fieles sino a la modernidad, aunque sea con carácter "extraordinario". Es una forma para la Iglesia católica de recuperar sus esencias. Quien haya seguido los escritos del cardenal Ratzinger no se debe sorprender, ni de esto ni de su mirada hacia España para evitar una creciente separación de Iglesia-Estado (volveremos sobre el sentido de lo laico). Ya lo dijo hace un tiempo: prefiere una Iglesia auténtica y más pequeña que una más laxa y más grande, pensando que el rebaño acabará regresando. De paso intenta cerrar la separación con los integristas lefebvristas. Puede ser el discurso de una minoría, pero es la que manda.

La radicalización -son los más radicales los que más crecen- es un fenómeno que no se da sólo en la Iglesia católica, sino en casi todas las religiones. Además de con los no creyentes o con el Islam, el catolicismo compite ahora dentro del cristianismo no sólo con protestantismos clásicos, sino con los nuevos evangelismos, la Cienciología (que ha pasado en España del status de secta al de religión) y otros, una situación nueva para España. Y por eso, entre otras razones además de sus reales convicciones teológicas, ha empujado el Papa Ratzinger por un cierto regreso a Trento, desandando en parte lo andado por el Concilio Vaticano II. Aún no ha recurrido al latín, cuyo uso ampliado ha autorizado, pero todo se andará. Claro que a diferencia del Islam donde el Corán sólo se puede leer y recitar en árabe, el latín es lengua muerta que ya ni estudian todos los alumnos en los colegios como antaño. Pero eso es quizás lo que se busca: volver al misterio, que no los fieles no se enteren. Que sigan al Papa, en vez de ir, a veces, por delante.

[Publicado el 15/1/2008 a las 07:30]

[Etiquetas: religión, Papa, Benedicto XVI, Islam]

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Biografía

Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.

 

Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.

 

Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

Bibliografía

La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.

Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.

La razón de Europa (1994), Aguilar.

El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.

 

Artículo

"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)

 

Entrevista en la edición online de Newsweek.

Premios

2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

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