El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 21 de marzo de 2010

 Asuntos exteriores / Blog de Andrés Ortega

Exportar la libertad

Los que idearon la invasión de Irak, y en general la idea de imponer por la fuerza la democracia, no recurrieron a los libros de historia. Si lo hubieran hecho se hubieran percatado de que ésta ha sido una de las ideas que más fracasos han tenido.

/upload/fotos/blogs_entradas/exportar_la_libertad_med.bmpEl italiano Luciano Canfora, profesor de Filosofía Clásica en la Universidad de Bari, lo define como "el mito que ha fracasado" en un librito que bajo el título de Exportar la libertad, publicó en España en una estupenda edición Ariel, que ha llegado ahora a mis manos, o mejor dicho, a mis ojos. "Mientras eran abatidas las murallas de Atenas, en abril del año 404 a.C., muchos pensaron -como escribe Jenofonte en su Historia griega- "que ese día comenzaba la libertad para los griegos". En realidad empezaba una gran guerra que devastó el mundo griego durante casi treinta años.

Por estas páginas pasan Robespierre y sus advertencias al respecto, Stalingrado o Budapest. Como señala el autor "tanto Stalin como Vercingetorix luchaban por la libertad de sus pueblos". Afganistán (en sus diversas guerras, que revelan los nexos entre "exportación de la libertad" y "política de potencia", pues bajo la primera se esconde las intenciones de la segunda), Vietnam, y naturalmente, Irak.

Como apéndice a no perderse, Canfora aporta "la profecía de Jomeini", la carta del 1 de enero de 1989, en la que el ayatolá iraní anunciaba a Gorbachov el fin del comunismo y el renacimiento del Islam en la que aporta dos visiones del mundo: "la materialista y la inspirada en la doctrina de la unidad divina. "Para concluir", termina Jomeini, "declaro sin ambages que la República Islámica de Irán, el bastión más sólido del Islam en todo el mundo, no tendría dificultad alguna en colmar el vacío ideológico de su sistema".

[Publicado el 23/4/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: guerras, Irak, Irán, democracia, potencia]

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La guerra, escamoteada

Cuando va a cumplir cinco años, pese a la tragedia diaria, la guerra de Irak se va desvaneciendo. Parecía difícil que en el III Foro de Bruselas, dedicado a las relaciones transatlánticas y a un repaso de los problemas del mundo, se pudiera prácticamente pasar de puntillas sobre este conflicto. Y sin embargo, así ha sido. De la cuestión que más ha separado a los europeos y a algunos de éstos de EE UU ha dejado políticamente de existir. Así el (aún por unos días) primer ministro belga Guy Verhofstadt -y no fue el único sino que respondió a una tónica general-, pudo hablar del conflicto entre palestinos e israelíes para saltar directamente, si acaso pasando por Irán, a Afganistán, donde supuestamente se encuentra ahora el gran  caladero de terroristas yihadistas, sin pasar casi por Irak, como si no se hubieran generado vasos comunicantes entre ambos conflictos, o como si la guerra que empezó EE UU en 2003 no hubiera cambiado profundamente la ecuación de poder en toda la región.

El German Marshall Fund, que organiza el foro, ha realizado un estudio que demuestra que por la guerra de Irak EE UU perdió gran parte de su prestigio en el mundo y especialmente en Europa, sin recuperarlo. El deterioro de la imagen de Bush ha arrastrado a la del país. Si una mayoría de los europeos (64%) consideraba en 2002 deseable el liderazgo de EE UU en los asuntos mundiales (frente a 31% que lo veían como indeseable), a finales de 2007 esta visión se había invertido (36% frente a 58%). Hay, sin embargo, una gran diferencia a este respecto entre la opinión pública y la de las élites. Quizás porque los dirigentes europeos prefieren mirar para otro lado, como si Irak no existiese.

El debate se centró más en Afganistán "una guerra en la que la OTAN no está teniendo éxito", según vino a recordar en tono algo irritado (por los constantes críticas a Rusia en este foro) Konstantin Kosachev, presidente de la Comisión de Exteriores de la Duma rusa. No hay estrategia de salida. Y cabe recordar que algunos de los males que tanto daño han hecho a la imagen de EE UU, empezaron en la guerra legal (por tener apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU) de Afganistán, como los vuelos secretos de la CIA, la tortura a prisioneros, o Guantánamo. Mientras, redoblan las presiones, de EE UU y Canadá para que no haya diferencias en la contribución de los aliados de la OTAN a las actividades en Afganistán, pues algunos (como alemanes y españoles, entre otros) pretenden evitar entrar en misiones abiertas de combate.

La Administración Bush tiene interés en que se hable poco de Irak, para no dañar las posibilidades del candidato republicano John McCain a la Casa Blanca. Washington pretende estabilizar la situación militar y no meterse demasiado en la estabilización de la situación política pues llevaría a poner sobre la mesa la permanencia de las tropas de EE UU, y sacar la guerra de la agenda política. Y los demócratas tampoco tienen gran interés en agitarla, dados los progresos en Irak, al menos hasta hace poco.

Irak es la primera prioridad en materia exterior y de seguridad en una campaña electoral en curso en EE UU, ahora dominada, sin embargo, por la economía. Si los europeos no hablan con los americanos de Irak, estos sí lo hacen entre sí, como quedó claro en un debate entre asesores de Hillary Clinton y de McCain. Ambos campos pretenden salir de Irak (sin fecha clara) pero "sin perder". McCain defiende incluso una victoria para EE UU aunque necesite el tiempo que sea para lograr este fin.

No es sólo la Administración Bush la que ha suministrado una dosis de anestesia a la opinión pública de EE UU sobre la guerra. Según un estudio del Centro Pew sólo un 28% de los ciudadanos adultos son capaces de acertar que unos 4.000 estadounidenses han muerto en este conflicto, frente a 54% en agosto pasado. La mayor caída se da entre los republicanos. El estudio se apoya en el Índice de Noticias publicado por el Proyecto para la Excelencia en Periodismo de EE UU, según el cual, el porcentaje de noticias dedicadas a la guerra ha caído de 15% de media en julio pasado, a 3% en febrero de 2008. Hasta finales de ese mes, y desde mediados de octubre, no ha sido la noticia principal. La conclusión es que la conciencia sobre este conflicto entre el público estadounidense ha bajado tanto como la cobertura de los medios de comunicación.

Publicado en El País, 17 de marzo de 2008

[Publicado el 17/3/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Irak, Bush, Irán]

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El mundo, según Kissinger

Henry Kissinger tiene 84 años, un pasado más que turbio, pero una mente aún en buena forma. En Davos, de cuyo Foro Económico Mundial es uno de los vicepresidentes, se expresó con dificultad pero con ideas claras. También, en una entrevista que ha publicado el semanario alemán Der Spiegel , que en la red la reproduce también en inglés. Básicamente, Kissinger parte de que nos enfrentamos a tres retos: la desaparición del Estado-nación, el surgimiento de India y China, y la emergencia de problemas que no puede resolver una única potencia, como la energía y el medio ambiente.

Tiene algunas ideas originales que merece la pena conocer:

  • Debido a la debilitación de los Estados en Europa, estos ya no pueden pedir a sus ciudadanos sacrificios. La estructura del Estado-nación ha cedido bastante en Europa, y la capacidad de los Gobiernos de pedir sacrificios se ha reducido en el mismo orden. "Hay un vacío entre el pasado de Europa y el futuro de Europa".
  • Los europeos se esconden tras la impopularidad de Bush (que por cierto está decreciendo) para no tomar decisiones impopulares como, en el caso de Alemania, no reforzar las tropas en Afganistán y no desplazarlas al sur a misiones de combate más peligrosas. Cree que no es saludable a largo plazo que algunos países de la OTAN envíen tropas a Irak para misiones de no combate. Se crean dos categorías de países en la OTAN.
  • En cuanto a Irak estima que sería totalmente diferente que las tropas americanas se retiraran de Irak como parte de un acuerdo político, a que lo hicieran porque "América está exhausta de la guerra". En este último caso, cree, sería desastroso. Se extendería un "virus" empujado por el islam radical que lo vería como una victoria.
  • Considera un error plantear la idea de "guerra contra el terrorismo", pues el terrorismo es un método y no un movimiento político. La guerra es contra "el islam radical".
  • No se puede a la vez plantear un programa de democratización en Oriente Medio y luchar contra el "islam radical": "No puedes intentar de forma simultánea derribar el gobierno de Arabia Saudí, Egipto y Jordania en nombre de la democracia y luchar contra el islam radical. Los procesos de democratización y la guerra contra el islam radical tiene marcos temporales diferentes".
  • En cuanto a China, hay que tratarla como un socio potencial y desarrollar todo nuestro ingenio pata crear un sistema en el que los grandes Estados de Asia -"que realmente no son Estados-nación en el sentido europeo sino grandes conglomerados de culturas"- puedan participar.

Son todos elementos discutibles. Pero interesantes, y reflejan el pensamiento realista conservador en EE UU.

Por cierto, Kissinger apoya al republicano John McCain para ser próximo presidente de EE UU. Pero esto, no sorprende.

[Publicado el 22/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Kissinger, Irak, Afganistán, Europa]

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Una guerra de 800.000 millones de dólares

El coste de la guerras de Irak, Afganistán y otras operaciones de la "guerra global contra el terror" asciende, desde el 11 de septiembre de 2001 a 799.300 millones de dólares (551.000 millones de euros, al cambio actual, es decir, más de la mitad del PIB español). Según la última edición del Military Balance del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, hasta el año fiscal 2007, incluyendo la construcción de edificios y otros gastos, la guerra de Irak ha supuesto unos costes de 450.000 millones de dólares; la de Afganistán de 127.000 millones, y la seguridad interior en EE UU de 32.000 millones. Es decir 610.000 millones en total, a lo que hay que sumar, si el Congreso se lo otorga, las tres peticiones adicionales de Bush por un total de 189.300 millones más.

Un problema es que las cuentas del gasto militar de EE UU se están volviendo cada vez más opacas. A menudo no se incluyen en el cálculo del déficit público americano.

Estas guerras no han acabado aún. La Oficina Presupuestaria del Congreso ha calculado que estas guerras podrían costar  entre 406.000 millones y 603.000 millones más en el caso de que EE UU retirada la mayoría de sus tropas de estos frentes y retuviera sólo 30.000 soldados en Irak y/o Afganistán para 2010. Si se redujeran hasta 75.000 para 2013, y se mantuvieran en ese nivel hasta 2017, estas operaciones requerirían entre 924.000 millones y un billón de dólares suplementarios. Con lo que, hacia 2017, el coste de la "guerra contra el terror", tal como la define la Administración Bush, ascendería a entre un billón y 1,6 billones de dólares. A todas luces un exceso. En comparación, la guerra de Vietnam, la más larga en la historia de EE UU (1959-1975)  le costó al erario norteamericano unos 670.000 millones de dólares de hoy, según un estudio del Center for Arms Control and Non-Proliferation de Washington, con lo que la actual ya lo ha superado. De momento las guerras de Irak y Afganistán, más la lucha contra el terrorismo, vistas ahora como un conflicto simultáneo, se han convertido en las más caras de la historia de EE UU, después de la Segunda Guerra Mundial.

[Publicado el 14/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Irak, Afganistán, Terror, terrorismo, guerra]

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El último de Bush

La mejor noticia del discurso sobre el estado de la Nación de Bush, en el que no ha habido nada de nuevo, es que es el último de uno de los peores presidentes que ha tenido EE UU. Le queda ya menos de un año en la Casa Blanca, pero con suficientes poderes para seguir cometiendo errores de bulto, y meter a EE UU y al mundo en nuevos líos. Podría, por ejemplo, ordenar atacar Irán, aunque no parece que lo vaya a hacer. Ya es un pato cojo, un presidente sin gran capacidad real, con un Congreso de signo opuesto. Aunque por muy cojo que resulte, avisó a los legisladores de que no le manden ninguna subida de impuestos, pues la vetaría. Pero quiere sacar adelante, por consenso, el paquete de estímulo fiscal.

Quizás la expresión más significativa del discurso de Bush es, junto al reconocimiento de la "incertidumbre" económica, sea la de los "asuntos no concluidos" (unfinished business). Pues en ella se encierra la herencia que le deja a su sucesor o sucesora: unas cuentas del Estado deficitarias (que él asumió con superávit), una economía en graves dificultades, una reforma del sistema de sanidad, y, sobre todo, una guerra de Irak sobre la que, pese a los últimos progresos, ni siquiera se atreve a hacer cálculos el comandante en jefe, a la espera de las recomendaciones del general David Petraeus. Esta vez, este Bush en su final ha sido más prudente, no se ha a atrevido a hablar de "victoria" ni de "misión cumplida", pues "los enemigos" aún "no ha sido derrotados".

Bush permanece en el discurso de la dureza (contra la inmigración) y del miedo que adoptó a partir del 11-S,  atentado que cambió el rumbo de su presidencia. Las palabras más citadas (23 veces) en este discurso han sido la de "terror", "terrorismo" y "terrorista", que definen lo que de forma simplista llama "la lucha ideológica del siglo XXI". Está por ver si su guerra contra el terrorismo ha contribuido a reducir la amenaza o ha acabado por alimentar a la hidra.

Mas ¿quién escucha a Bush  a estas alturas, cuando sus popularidad está por los suelos?  Sus conciudadanos, y gran parte del mundo externo, están más pendientes de lo que ocurre en las primarias para saber quién podrá salir elegido nuevo presidente el 4 de noviembre. Tanto que aunque los senadores Hillary Clinton y Barack Obama acudieron a escuchar al presidente en Washington, el también senador republicano John McCain prefirió seguir haciendo campaña en Florida. El discurso sobre el estado de la Unión de Bush ha sido un mero paréntesis entre dos primarias.

[Publicado el 30/1/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Bush, Irak, Estados Unidos, primarias]

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Biografía

Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.

 

Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.

 

Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

Bibliografía

La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.

Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.

La razón de Europa (1994), Aguilar.

El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.

 

Artículo

"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)

 

Entrevista en la edición online de Newsweek.

Premios

2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

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