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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

 Asuntos exteriores / Blog de Andrés Ortega

Derecha española ¿como la europea?

Se dice, se lee, se escucha a menudo, que la derecha española, es decir, el Partido Popular, necesita un aggiornamiento, volverse como otras derechas democráticas europeas, dejar atrás ese poso franquista que arrastra, como hace poco le recomendaba el Financial Times. ¡Ojalá!

Un problema es la falta de modelo. Pues la derecha o centro derecha europeos no son ya lo que eran. Los democristianos de Angela Merkel o los conservadores británicos (pese a su antieuropeísmo) pueden ser una excepción. Pero algunos de los demás han cambiado sobremanera. Ahí está la derecha italiana encabezada por Silvio Berlusconi, que representa la compra de la política desde la empresa. La derecha italiana ha dejado de ser democristiana, lo cual no quita para que vuelva a poner la religión, la católica tal como la dicta desde el Vaticano Benedicto XVI, en el centro. O ahí está la derecha francesa, con un Sarkozy, a la cabeza de su movimiento y de la Francia republicana, que ha hecho gestos de acercamiento hacia el Papa que ninguno de sus predecesores se hubiera atrevido a hacer. La derecha de Sarkozy no es la que representaba De Gaulle.

No hay más que mirar lo que ha cambiado el Partido Popular Europeo, que giraba antes en torno a la democracia cristiana, uno de los fundamentos políticos, junto a la socialdemocracia, de esta construcción que ahora se llama Unión Europea. Este grupo se ha alejado de sus raíces.

Pero ¿cuáles son los elementos de la nueva derecha europea, que es la que domina la política actual en el Viejo Continente?

  • Más religión. Al menos los que están en sociedades mayoritariamente no ya cristianas, sino católicas. Es decir, darle más entrada política a las recomendaciones que vienen del Vaticano, y con pasos atrás en el secularismo.
  • Más autoritarismo frente a menos permisividad.
  • Una oposición más bronca, cuando están fuera del poder.
  • Una reducción de la separación entre lo público y lo privado cuando lo ejercen.
  • Un discurso más firme y populista en el terreno identitario.
  • Lo anterior le lleva a una posición abiertamente anti-inmigración, por convicción, por temor a perder su electorado, o por temor a que éste se vaya a nuevos partidos xenófobos, como ha ocurrido en Austria, Holanda e incluso Bélgica.
  • Defensa clara de la reducción de impuestos y del papel del Estado (pero a esto lleva también la globalización)
  • Una actitud menos europeísta, si bien es verdad que la integración europea está entrando
  • Un claro deseo de recomponer casi a cualquier precio los platos rotos con Washington tras la guerra de Irak.

En estos años, más parecería que una parte de la derecha europea se ha vuelto más como la española que al revés.

Pero sí, la española está necesitada de un recentrado, que quizás Rajoy ha comprendido debe darle a su partido. Al menos, cabe esperarlo.

Esto no quita para que la socialdemocracia no esté también en crisis, como ya escribí el otro día.

[Publicado el 14/3/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: derecha, inmigración, Berlusconi, Europa, Sarkozy, Rajoy, Partido Popular]

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El Segundo Mundo

Parag Khanna de la New American Foundation, nos tiene acostumbrados a análisis originales que en España en ocasiones ha publicado FP. En los últimos meses ha estado viajando por el mundo, por países importantes pero no superpotencias. Su conclusión es que, el modo en que se decante eso que llama el Segundo Mundo entre los grandes polos (EE UU, Europa y China) que van a surgir determinará el poder en el globo. Su libro, del que The New York Times  ofreció recientemente un extracto, va a ser publicado en marzo bajo el título en inglés de El Segundo Mundo: Imperios e Influencia en el Nuevo Orden Global.

Parte de que la posición de EE UU en el mundo está en declive y que las invasiones de Afganistán e Irak fueron un síntoma de exceso imperial (imperial overstretch). Esto no es nuevo. Sí que la geopolítica del siglo XXI gire en torno a los "Tres Grandes" -EE UU, la Unión Europea y China-, que son los que fijan las reglas y definen tres "pan-regiones hemisféricas".

Lo que tenemos hoy es "por primera vez en la historia una batalla global, de civilizaciones múltiples y multipolar". En este pulso, la UE puede desempeñar el papel de "equilibrador global entre América y China (lo que, como comentamos hace unos días, puede tener consecuencias para el mantenimiento de la Alianza Transatlántica que es la OTAN). "Puede tranquilizar a los conservadores [americanos] señalar que Europa aún carece de un ejército común", señala, para añadir: "el único problema es que realmente no lo necesita". Se ha visto en la manera europea de abordar la lucha contra el terrorismo yihadista. O en cómo Europa se gasta su dinero y su capital político en "meter a países periféricos en su órbita". Pues "muchas regiones pobres del mundo se han dado cuenta de que quieren el sueño europeo, no el americano". Por su parte, "sin disparar un solo tiro, China está logrando en su periferias septentrional y occidental lo que Europa está logrando en el Este y el Sur".

La gran batalla va a ser por el Segundo Mundo, los Estados que pueden girar hacia uno u otro (swing states), hacia los estilos de coaliciones de América, de consenso de Europa o consultivo de China. Hay en el gran mercado global varios "modelos de éxito a emular".

Este Segundo Mundo está formado por países como Arabia Saudí, Egipto, Irán, Brasil, Rusia ("que también está desapareciendo", pese a las apariencias contrarias) o Turquía (cada vez más europeizada). "¿Se inclinará el próximo conjunto de monarcas árabes hacia el Oriente o el Occidente?", se pregunta Khanna. Su conclusión es que el Segundo Mundo pesara tanto sobre el nuevo equilibrio de poderes como las propias tres superpotencias.

Pero es sobre todo Asia la que está definiendo el destino del mundo, "y exponiendo en el proceso los fallos de la gran narrativa de la civilización occidental".

[Publicado el 29/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: geopolítica, segundo mundo, China, Europa, EE UU]

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El mundo, según Kissinger

Henry Kissinger tiene 84 años, un pasado más que turbio, pero una mente aún en buena forma. En Davos, de cuyo Foro Económico Mundial es uno de los vicepresidentes, se expresó con dificultad pero con ideas claras. También, en una entrevista que ha publicado el semanario alemán Der Spiegel , que en la red la reproduce también en inglés. Básicamente, Kissinger parte de que nos enfrentamos a tres retos: la desaparición del Estado-nación, el surgimiento de India y China, y la emergencia de problemas que no puede resolver una única potencia, como la energía y el medio ambiente.

Tiene algunas ideas originales que merece la pena conocer:

  • Debido a la debilitación de los Estados en Europa, estos ya no pueden pedir a sus ciudadanos sacrificios. La estructura del Estado-nación ha cedido bastante en Europa, y la capacidad de los Gobiernos de pedir sacrificios se ha reducido en el mismo orden. "Hay un vacío entre el pasado de Europa y el futuro de Europa".
  • Los europeos se esconden tras la impopularidad de Bush (que por cierto está decreciendo) para no tomar decisiones impopulares como, en el caso de Alemania, no reforzar las tropas en Afganistán y no desplazarlas al sur a misiones de combate más peligrosas. Cree que no es saludable a largo plazo que algunos países de la OTAN envíen tropas a Irak para misiones de no combate. Se crean dos categorías de países en la OTAN.
  • En cuanto a Irak estima que sería totalmente diferente que las tropas americanas se retiraran de Irak como parte de un acuerdo político, a que lo hicieran porque "América está exhausta de la guerra". En este último caso, cree, sería desastroso. Se extendería un "virus" empujado por el islam radical que lo vería como una victoria.
  • Considera un error plantear la idea de "guerra contra el terrorismo", pues el terrorismo es un método y no un movimiento político. La guerra es contra "el islam radical".
  • No se puede a la vez plantear un programa de democratización en Oriente Medio y luchar contra el "islam radical": "No puedes intentar de forma simultánea derribar el gobierno de Arabia Saudí, Egipto y Jordania en nombre de la democracia y luchar contra el islam radical. Los procesos de democratización y la guerra contra el islam radical tiene marcos temporales diferentes".
  • En cuanto a China, hay que tratarla como un socio potencial y desarrollar todo nuestro ingenio pata crear un sistema en el que los grandes Estados de Asia -"que realmente no son Estados-nación en el sentido europeo sino grandes conglomerados de culturas"- puedan participar.

Son todos elementos discutibles. Pero interesantes, y reflejan el pensamiento realista conservador en EE UU.

Por cierto, Kissinger apoya al republicano John McCain para ser próximo presidente de EE UU. Pero esto, no sorprende.

[Publicado el 22/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Kissinger, Irak, Afganistán, Europa]

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Las tres sorpresas de Putin

imagen descriptiva

Putin en su última rueda de prensa desde el Kremlin.

Previsiblemente, Vladimir Putin se va a retirar a primer ministro en mayo. Ayer celebró su última conferencia como presidente de la Federación de Rusia, cargo que ocupa desde 2000 y que dejará tras las elecciones del próximo 2 de marzo. Para no perder el poder, ha preferido dar este paso, que tiene mucho de pantomima política, a cambiar la Constitución. Pero lo hace con un país mucho más en orden y mucho más poderoso que cuando llegó al cargo de primer ministro en agosto de 1999, antes de saltar a presidente en las elecciones.

Putin ha provocado tres grandes sorpresas al resto del mundo, y especialmente a los occidentales.

En primer lugar, Rusia se ha recuperado mucho más deprisa de lo que esperaban EE UU y los europeos. Sin duda ha ayudado en los últimos tiempos el alza del precio del petróleo y del gas que ha llenado las arcas rusas y aupado un crecimiento del PIB en los últimos 9 años del 80%. EE UU y otros países creían que tardaría quizás una década más. Putin tomó el control del gas y del petróleo e impuso orden en el país, frente al caos de la era Yeltsin. Esta recuperación también ha jugado a favor de la popularidad del presidente saliente que ya el año pasado en la Conferencia de Seguridad de Munich se plantó en términos de intereses internacionales. Pues lo que ha hecho Putin en política internacional es poner por delante los intereses rusos más crudos en un mundo que ve como multipolar. "La prioridad de Putin ha sido recuperar para Rusia el status de gran potencia", dijo Solana en Munich. Y en buena parte, lo ha conseguido. "Nos estamos convirtiendo de forma confiada en uno de los líderes económicos del mundo", afirmó ayer Putin.

En segundo lugar, Putin es popular; muy popular. La pureza democrática no es una prioridad para los rusos, especialmente la gran masa que lo que busca a es cobrar a fin de año, sobrevivir, y seguridad. Putin se la ha dado. "Ya me gustaría a mí que hubiera un partido conservador y otros socialista en Rusia", declaraba el fiel viceprimer ministro y ex titular de Defensa, Serguei Ivanov en Munich la semana pasada tras mencionar el "Russia's revival". Ivanov explicó que esta vez, Rusia regresaba para contar pero "no exportamos ya ideología" ni Rusia está en competencia con nadie en terceros países como durante la guerra fría. Hay que añadir que los propios rusos consideran difícil alcanzar una situación democrática sin una clase media significativa. Esta, en el mejor de los casos (Moscú o Leningrado) llega al 10% de la población, lo que resulta a todas luces insuficiente. Una prioridad es la política familiar. El descenso demográfico se puede estar finalmente frenando.

La tercera sorpresa ha sido que Rusia quiera no sólo controlar los sectores estratégicos de su país, sino también invertir fuera. Y esto ha provocado un gran recelo por parte, en primer lugar de Europa, pese a que, según los rusos, las inversiones recíprocas van 10 a 2 en favor de la UE en Rusia.

Pero ninguna de estas sorpresas augura un regreso a una guerra fría ni a bloques militares. Es más bien la vuelta a la Realpolitik con una Rusia que intenta imponer sus puntos de vista, no su ideología, que no la tiene. Los nuevos oleo- y gaseoductos son el mejor indicador de por donde pretende ir Rusia en el mundo, o al menos en su vecindad.

[Publicado el 15/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Putin, Rusia, Europa, mutipolar]

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Foto autor

Biografía

Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.

 

Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.

 

Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

Bibliografía

La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.

Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.

La razón de Europa (1994), Aguilar.

El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.

 

Artículo

"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)

 

Entrevista en la edición online de Newsweek.

Premios

2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

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