El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
Derecha española ¿como la europea?
Se dice, se lee, se escucha a menudo, que la derecha española, es decir, el Partido Popular, necesita un aggiornamiento, volverse como otras derechas democráticas europeas, dejar atrás ese poso franquista que arrastra, como hace poco le recomendaba el Financial Times. ¡Ojalá!
Un problema es la falta de modelo. Pues la derecha o centro derecha europeos no son ya lo que eran. Los democristianos de Angela Merkel o los conservadores británicos (pese a su antieuropeísmo) pueden ser una excepción. Pero algunos de los demás han cambiado sobremanera. Ahí está la derecha italiana encabezada por Silvio Berlusconi, que representa la compra de la política desde la empresa. La derecha italiana ha dejado de ser democristiana, lo cual no quita para que vuelva a poner la religión, la católica tal como la dicta desde el Vaticano Benedicto XVI, en el centro. O ahí está la derecha francesa, con un Sarkozy, a la cabeza de su movimiento y de la Francia republicana, que ha hecho gestos de acercamiento hacia el Papa que ninguno de sus predecesores se hubiera atrevido a hacer. La derecha de Sarkozy no es la que representaba De Gaulle.
No hay más que mirar lo que ha cambiado el Partido Popular Europeo, que giraba antes en torno a la democracia cristiana, uno de los fundamentos políticos, junto a la socialdemocracia, de esta construcción que ahora se llama Unión Europea. Este grupo se ha alejado de sus raíces.
Pero ¿cuáles son los elementos de la nueva derecha europea, que es la que domina la política actual en el Viejo Continente?
En estos años, más parecería que una parte de la derecha europea se ha vuelto más como la española que al revés.
Pero sí, la española está necesitada de un recentrado, que quizás Rajoy ha comprendido debe darle a su partido. Al menos, cabe esperarlo.
Esto no quita para que la socialdemocracia no esté también en crisis, como ya escribí el otro día.
[Publicado el 14/3/2008 a las 07:00]
[Etiquetas: derecha, inmigración, Berlusconi, Europa, Sarkozy, Rajoy, Partido Popular]
[Enlace permanente] [Imprimir] [1 comentario] [Enviar a un amigo]
La socialdemocracia en Europa está en horas bajas. Quizás por eso su gran esperanza, si gana el 9 de marzo, es Zapatero, a quién fuera se le ve un poco como un Obama español, según se dijo en un reciente seminario organizado en Londres por Policy Network, una red que se puso en marcha en tiempos de Blair. Aunque lo que más gusta de Obama es que ha logrado inyectar en las primarias una carga emocional que los socialdemócratas consideran que, en general, les falta.
En Alemania, no parece que el SPD vuelva a gobernar en coalición con los democristianos; en Italia, la izquierda está en crisis y Veltroni es, además de una incógnita, es otra cosa, más a lo demócrata americano; en Francia los socialistas están hundidos (aunque se pueden falsamente recuperar en las municipales), y entre los británicos, Brown, que participó en esa reunión, no despierta pasiones siquiera entre los suyos. La presentación por Carlos Mulas-Granados del programa socialista español desde tres ejes -segunda modernización, extensión de los derechos civiles y sociales, y nuevas respuestas para los problemas globales-despertó interés. Si gana, y el socialismo español desarrolla un pensamiento propio -doble condición-, ZP tiene la ocasión única de convertirse en la referencia de la socialdemocracia en Europa. Se le espera en la cumbre en Londres en abril sobre Gobernanza Progresista que debería lanzar mensajes más positivos.
¿Por qué esta crisis general de la socialdemocracia? Para empezar, en Europa y en EE UU el debate político se sitúa aún en el terreno marcado por los conservadores desde Reagan y Thatcher. La izquierda no ha logrado salir de él, mientras crece el sentimiento antiglobalización y el temor a la inmigración, lo que la derecha populista sabe explotar bien. Además, según Edgar Grande, catedrático de Política Comparativa de Munich, el espectro político se está moviendo hacia la derecha en Europa. En el terreno de la política cultural e identitaria, la derecha populista domina el discurso. No hay una cultura en la socialdemocracia sobre cómo pensar la cuestión de la identidad, la inmigración y otras dimensiones,. De hecho, según Grande, la globalización ha cambiado las bases de la política en Europa Occidental, generando nuevas divisorias. Hay nuevos partidos populistas de de extrema izquierda y de extrema derecha.
De las divisiones que cruzan a través de la tradicional visión entre izquierda y derecha, el también alemán Gero Neugebauer ve tres dimensiones esenciales en cuanto a conflictos de valores: libertarios frente a autoritarios, justicia social frente a libre mercado, y religión frente a secularismo. Están, así, surgiendo lo que Neugebauer llamó nuevos "milieus políticos". El problema para la socialdemocracia es que, si quiere conseguir los votos necesarios para gobernar, debe situarse a la vez en todos esos ellos.
Otro factor que complica la situación para los socialdemócratas es que éstos han estado sobre todo dirigiéndose en los últimos años a los ganadores de la globalización; mientras que su granero potencial de votos está también entre los perdedores. La socialdemocracia ha perdido votos en la clase trabajadora y entre los sindicatos, un terreno que, según Roger Liddle, vicepresidente de Policy Network, ha ocupado en parte la extrema derecha. Entre los perdedores ha surgido una nueva categoría que ya no se llama el proletariado, sino el precariado, formado sobre todo por jóvenes. Pues la desigualdad que genera no es sólo entre capas sociales, sino entre generaciones. Según el francés Bernard Spitz, "la generación pobre es la generación joven".
Si Brown habló de la necesidad de "liberar las potencialidades de todos", la educación es una respuesta, siempre que reconozca la pérdida de valor de los diplomas, y de que la igualdad de oportunidades que genera deba darse a lo largo de toda la vida. Al cabo, la desigualdad mayor es "entre los que tienen control sobre su futuro y los que no".
Los socialdemócratas según Grande, han sufrido además en casi toda Europa "el declive de una oposición responsable". Y un creciente abstencionismo en lo que se llama la "era del escepticismo" en el que votar o no ya no es una decisión derivada del sentido del deber. En todo caso, hubo un cierto acuerdo en que la renovación desde el gobierno es más difícil de llevar a cabo que desde la oposición.
La gran esperanza para los socialdemócratas es el debate sobre el cambio climático, pero no son ellos los que lo han planteado, aunque lo hayan asumido. De hecho, se dijo, esta izquierda ha perdido capacidad a la hora de "poner temas sobre la mesa". Quizás deba volver a mirar más hacia los demócratas en EE UU.
Publicado en El País, 25 de febrero de 2008
[Publicado el 25/2/2008 a las 07:00]
[Etiquetas: Socialdemocracia, izquierda, derecha, Obama]
[Enlace permanente] [Imprimir] [1 comentario] [Enviar a un amigo]
¿Quién marca la agenda? ¿Quién marca el nombre? ¿Quién pone el marco? Desde hace casi tres décadas es sobre todo la derecha, mal llamada conservadora, pues de eso, tiene poco. Ha querido cambiar muchas cosas. Por ello, resulta extraño que algunos, incluido Zapatero, prefieran referirse a ella como "los conservadores". Pues si los términos izquierda y derecha son crecientemente puestos en cuestión (aunque siguen sirviendo de elementos de identificación) la idea de enfrentar conservadores a progresistas no deja de ser más falsa aún, especialmente cuando la derecha hace tiempo que ha dejado de ser conservadora (salvo en la defensa de algunos intereses) en el mundo y la idea de progreso está en crisis.
La derecha ha contribuido decisivamente a fijar el debate político de estos lustros. No ha sido fruto de una casualidad o de la influencia de un pequeño griupo de pensadores. Como ya alertó en un libro en 2003 -Moral Politics: How Liberals and Conservatives Thinks- George Lakoff, catedrático de Lingüística y Ciencias Cognitivas de la Universidad de Berkeley (California), a diferencia de la izquierda o lo que llaman los liberales, la derecha en EE UU lleva décadas invirtiendo dinero en think tanks como la Heritage Foundation, o el American Enterprise Institute, de los que ha salido una buena parte del ideario llamado neoconservador, y ha gastado mucho en diseminarlo a través de tertulias radiofónicas. No es un fenómeno que se limite a EE UU sino que de ahí se ha ampliado a otros países a través de la llamada Internacional Conservadora (muy presente en América Latina), en la que es muy activo José María Aznar, a la que dedicó esfuerzos desde el Gobierno y posteriormente fuera de él a través de la Fundación FAES.
Lakoff es más conocido entre nosotros por su siguiente obra, que ha inspirado a una parte de los políticos progresistas: No pienses en un elefante: lenguaje y debate político (editorial Complutense, 2007). Ya desde su anterior libro y en algunas conversaciones previno sobre cómo los conservadores estaban no sólo introduciendo las expresiones de referencia en el discurso político (como la "guerra contra el terrorismo"), sino que se habían apropiado de algo mucho más importante aún, a saber, el marco de referencia, o la perspectiva, "el lenguaje y el pensamiento". Así, lanzaron mitos como el del carácter sacrosanto del matrimonio (para oponerse al matrimonio gay o "movilizando representaciones como la del individuo expoliado por el Estado" para justificar la reducción de los impuestos, que en inglés llaman tax relief (alivio impositivo) como si los impuestos fueran sólo una carga. Contra eso, Lakoff y su Rockridge Institute, progresista, ha publicado otro libro (Thinking Points: Communicating our American Values and Vision. A Progressive's Handbook). Aboga por enmarcar en un "discurso patriótico sobre los impuestos" los debates sobre esta cuestión.
La gran diferencia que marca Lakoff entre conservadores y progresistas está en su idea del mundo y de la gente. Los primeros son "padres estrictos" que consideran que el mundo es peligroso, los hijos nacen malos, y hay que volverlos buenos. Por el contrario los progresistas representan el "padre protector" que considera que los hijos nacen buenos y se pueden mejorar. Su recomendación fue que los demócratas fijaron no sólo políticas, sino dirección, el marco general. Pues la dirección acaba siendo más importante que los programas en la confrontación política.
Es interesante seguir el lenguaje de las primarias en EE UU y de las elecciones en España. "Conservadurismo heroico", lo llama en su libro de mismo título Michael Gerson, uno de principales redactores de discursos de Bush. El campo demócrata se ha metido de lleno en el marco del "cambio". En España, Zapatero ataca a los conservadores que un tiempo se intentó llamar el centro-derecha. Paradójicamente, el más centrista parece ahora ser Fraga.
Conviene estar alerta sobre la terminología, pues en política no es neutra.
[Publicado el 22/1/2008 a las 07:15]
[Etiquetas: derecha, conservador, Lakoff, progreso, progresistas, matrimonio, gay]
[Enlace permanente] [Imprimir] [0 comentarios] [Enviar a un amigo]
Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.
Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.
Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).
La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.
Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.
La razón de Europa (1994), Aguilar.
El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.
Artículo
"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)
Entrevista en la edición online de Newsweek.
2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).
02/7/2008 14:14
EL CLUB MOLT DISTINGIT CUINER...
Publicado por: JBVC
02/7/2008 14:04
EL CLUB MOLT DISTINGIT CUINER...
Publicado por: JBVC
27/6/2008 18:50
hola mi nombre es Andrea estoy...
Publicado por: Andrea Mejia
24/6/2008 03:36
perdon soy alumna de la facultad...
Publicado por: brenda avendaño
24/6/2008 03:35
hola soy alumna de 8 sem de la...
Publicado por: brenda avendaño
16/6/2008 11:02
hola, que tal estais, soy un...
Publicado por: Patricio Ndjeng Nchama
10/6/2008 22:34
Buenas Tardes, soy egresada de...
Publicado por: Nidia Burciaga
04/6/2008 21:09
Publicado por: Luisa Montero Chable
28/5/2008 00:54
Publicado por: wil
16/5/2008 05:18
Publicado por: Javier
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres