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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 4 de julio de 2008

 Asuntos exteriores / Blog de Andrés Ortega

Exportar la libertad

Los que idearon la invasión de Irak, y en general la idea de imponer por la fuerza la democracia, no recurrieron a los libros de historia. Si lo hubieran hecho se hubieran percatado de que ésta ha sido una de las ideas que más fracasos han tenido.

/upload/fotos/blogs_entradas/exportar_la_libertad_med.bmpEl italiano Luciano Canfora, profesor de Filosofía Clásica en la Universidad de Bari, lo define como "el mito que ha fracasado" en un librito que bajo el título de Exportar la libertad, publicó en España en una estupenda edición Ariel, que ha llegado ahora a mis manos, o mejor dicho, a mis ojos. "Mientras eran abatidas las murallas de Atenas, en abril del año 404 a.C., muchos pensaron -como escribe Jenofonte en su Historia griega- "que ese día comenzaba la libertad para los griegos". En realidad empezaba una gran guerra que devastó el mundo griego durante casi treinta años.

Por estas páginas pasan Robespierre y sus advertencias al respecto, Stalingrado o Budapest. Como señala el autor "tanto Stalin como Vercingetorix luchaban por la libertad de sus pueblos". Afganistán (en sus diversas guerras, que revelan los nexos entre "exportación de la libertad" y "política de potencia", pues bajo la primera se esconde las intenciones de la segunda), Vietnam, y naturalmente, Irak.

Como apéndice a no perderse, Canfora aporta "la profecía de Jomeini", la carta del 1 de enero de 1989, en la que el ayatolá iraní anunciaba a Gorbachov el fin del comunismo y el renacimiento del Islam en la que aporta dos visiones del mundo: "la materialista y la inspirada en la doctrina de la unidad divina. "Para concluir", termina Jomeini, "declaro sin ambages que la República Islámica de Irán, el bastión más sólido del Islam en todo el mundo, no tendría dificultad alguna en colmar el vacío ideológico de su sistema".

[Publicado el 23/4/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: guerras, Irak, Irán, democracia, potencia]

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Recesión democrática

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El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, vota en las elecciones presidenciales.

Cuando en el curso de los debates en la reunión sobre "Gobernanza Progresista"(qué nombre más feo), el pasado fin de semana en Waltford, cerca de Londres, el sociólogo de la Tercera Vía Anthony Giddens preguntó a la presidente de Chile, Michelle Bachelet, si en América Latina había lo que ahora los politólogos llaman una "recesión democrática global", ésta recordó que por primera vez en América Latina todos los gobiernos han sido elegidos en las urnas. Reconoció que la democracia no consiste sólo en ganar elecciones, sino también en equilibrios de poderes y otros aspectos, y que un grave problema actual puede ser en "la falta de capacidad de los gobiernos para suministrar los bienes públicos que la gente demanda". Pues la democracia no debe consistir sólo en recibir el poder del demos sino también en generar estos bienes públicos desde el poder (nacional e internacional), y, cabría añadir, luchar contra los males públicos, entre los que se incluyen, por ejemplo, la pobreza y el terrorismo.

Las urnas pesan. Hemos visto cómo, aunque falten aún muchos países por pasar por ellas (como China), las elecciones se han generalizado. Y la disputa por la contabilidad de los resultados ha llevado en algunas ocasiones a impulsar la democratización del país. Ocurrió, por ejemplo, en su día en Ucrania. Puede estar ocurriendo, en Zimbabue. Pero la democratización en el mundo, tras la década de los 90, ha sufrido no sólo un parón, sino un retroceso. El crecimiento económico, cuando no va acompañado de políticas de equidad -que proporcionan esos bienes públicos de los que habla Bachelet y que van desde la educación a la sanidad pasando por la infraestructuras o cuestiones más básicas en muchos casos como el acceso al agua potable y a alimentos, o lo que la presidenta chilena llama un "ágora" (lugar de debate público)- no genera necesariamente democracia. Lo vemos por ejemplo en Guinea Ecuatorial donde la riqueza del petróleo reciente no se ha repartido entre la población.

Según el último estudio de Freedom House, ha habido efectivamente un retroceso en las libertades en el mundo. Y cabría añadir que la crisis financiera, económica y alimentaria en la que estamos entrando, aunque tenga efectos desiguales según las regiones, también ahondará esta recesión democrática.

[Publicado el 09/4/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: democracia, libertades, Bachelet, bienes públicos]

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Lo que va en un nombre: Macedonia

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Cumbre de la OTAN en Bucarest.

"El temor a un nombre aumenta el temor a la cosa", decía un personaje de Harry Potter. En este caso se trata de Macedonia. La última cumbre de la OTAN para el presidente George W. Bush que se inicia hoy en Bucarest, puede tropezar sobre varias piedras. Una de ellas es ese nombre. Y no hay que remontarse a Alejandro el Grande, sino que la cuestión es relativamente reciente. Los griegos llevan esperando 13 años, desde la disolución de la antigua Yugoslavia, a que la llamada "Antigua República Yugoslavia de Macedonia" (ARYM, o más conocida como FYROM en sus siglas en inglés) busque un nombre que, aún recogiendo la palabra "Macedonia" -pues una parte, la más pequeña, de la Macedonia histórica está allí mientras la más importante es una región de Grecia- indique que no hay reivindicación alguna por parte de Skopje (la capital de la FYROM) sobre el sur.

El International Herald Tribune recogía ayer en sus páginas de Opinión un interesante debate sobre la cuestión. Dora Bakoyannis, ministro de Asuntos Exteriores de Grecia, explicaba cómo en 1944, en un intento de seguir el avance del comunismo hacia Grecia en plena guerra civil helénica, el mariscal Tito de Yugoslavia cambió el nombre de esa provincia sureña de Vardar Banovina por el de República Social de Macedonia y lanzó desde allí ataques contra Grecia, conflicto que forzó que decenas de miles de macedonios téncios tuvieran que huir de sus casas y refugiarse en Grecia, como recuerda Edward Joseph del International Crisis Group.. Es decir, que tras un nombre, hay también mucha historia y rencor. Y mucho en juego. La versión contraria la ofrece Misha Glenny (autor de un libro recomendable, McMafia: Crímenes sin fronteras de inminente publicación en España).

Tras la disolución de Yugoslavia, en 1995, en un gesto constructivo, Grecia aceptó temporalmente que aquella República adoptara el nombre de FYROM prometiendo a Naciones Unidas que lo cambiaría. Hasta ahora no lo ha hecho. Se ha negado en redondo pese a que Grecia sí ha aceptado algunas propuestas del mediador de la ONU, como Alta Macedonia o Macedonia del Norte, pero no otras formas como República de Macedonia (Skopje) o Macedonia-Skopje. Grecia, que tiene un gobierno con una mayoría exigua, ha amenazado con vetar la invitación a la FYROM a entrar en la OTAN, junto con Croacia y Albania, lo que debía ser una de las guindas de esta cumbre para Bush.

Imaginemos lo inimaginable: que Francia se partiera. Y el País Vasco francés, incluso con una zona más amplia que integrase otros territorios del Suroeste francés decidiera adoptar, como Estado independiente, el nombre de País Vasco o Euskadi, a secas. ¿Lo permitiría España o los vascos de este lado de la frontera? Lo mismo se podría decir de la Cataluña norte. La comparación se para ahí, pero vale. Los griegos temen que si la FYROM pasase a llamarse República de Macedonia a secas, alimentase así la desestabilización de la zona. Para no importar un nuevo problema a la Alianza, es necesario que ambos cedan, y lo que ofrece a la ONU no es mala solución. Para empezar para la propia estabilidad interna de Macedonia -con su gobierno al borde del abismo y una sociedad de la que no se ha alejado el espectro de una guerra civil- y sus dos millones de habitantes, otro microestado en Europa que impide la estabilización de los Balcanes, una crisis que , por lo que se ve, no está cerrada.

[Publicado el 02/4/2008 a las 05:00]

[Etiquetas: Macedonia, OTAN, Balcanes, Grecia]

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Presidencia de transición

Estados Unidos está en cambio, como reza el lema de Barack Obama. Parece estar viviendo el final de una etapa, la que empezó con Ronald Reagan y que se definió como revolución conservadora, con su política económica neoliberal y su visión social. Algunos ven las raíces de esta situación en Administraciones anteriores, como la de Nixon. Es verdad que la guerra de Vietnam fue responsabilidad primera de los demócratas y abrió paso a los neocons. Pero, en realidad, el ideario de este conservadurismo revolucionario (aunque parezca contradictorio unir estos términos) empezó a calar políticamente en 1981 con la llegada de Reagan a la Casa Blanca. (...)

Esta nueva embestida conservadora fue, sobre todo, un ataque desde la política contra el Estado, un intento de socavar la política desde la política. Sus bases doctrinales esenciales están en un interesante libro publicado en 1974 en defensa del Estado mínimo, que  sigue imprimiéndose y vendiéndose: Anarquía, Estado y utopía, del filósofo de la política Robert Nozick, fallecido en 2002. Se trataba de jibarizar lo público. (....) Puede considerarse que la época de Clinton fue un paréntesis, pero en realidad continuó en esta línea, entre otras razones porque los demócratas perdieron el control del Congreso a los dos años y el presidente tuvo que navegar pactando con una mayoría republicana, cada vez más neoliberal y neoconservadora.

Clinton fue un globalizador. Bush ha intentado ser un emperador. Pero si el final de la guerra fría sirvió de acicate a los neocons, el conflicto de Irak ha frenado las ansias imperiales. Los ciudadanos estadounidenses descubrieron una realidad social escondida en el centro de Nueva Orleans, que el huracán Katrina sacó a la luz, y quieren un cambio. ¿En qué sentido? Previsiblemente hacia una mayor política social, más gasto público en infraestructuras, más multilateralismo, pero también proteccionismo. Un cambio, unas variaciones, más que una ruptura.

Pues el conservadurismo y el neoliberalismo en Estados Unidos han dado pruebas de agotamiento. Por eso el próximo presidente puede ser de transición. El republicano John McCain es una cara de esa posible transición; Hillary Clinton, otra. Barack Obama también, aunque es de otra generación, más participativa, más Web 2.0. (...) De hecho, Obama no se presenta como un liberal (en sentido americano, de izquierdas). Incluso ha llegado a considerar que Reagan respondió al deseo de orden y sentido de dirección de su país, que los liberales no aportaban. (...)

La transición en la Presidencia del país más poderoso de la Tierra coincide con la que tiene lugar a escala mundial, cuyo comienzo suele fecharse en 1989 con la caída del muro de Berlín y el posterior fin de la Unión Soviética y la guerra fría. Esta transición durará en total tres décadas, como otras anteriores. La última y decisiva empieza en 2009 con un nuevo inquilino en la Casa Blanca, aunque el nuevo mundo ya no se forje sólo en Washington, sino también en Chindia (China más India), Europa y lo que Parag Khanna llama Segundo Mundo. Este último va a resultar crucial en la fase final -junto a una sociedad civil global mucho más poderosa (con sus lados oscuros)- a medida que sus países vayan decantándose hacia unos y otros polos. (...)

El texto completo de este artículo ha sido publicado en el número de abril-mayo de 2008 de Foreign Policy Edición Española.

[Publicado el 01/4/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Estados Unidos, presidencia, Clinton, Obama, McCain, Reagan]

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La tortura de Bush

El veto del presidente George W. Bush a los presupuestos de inteligencia que le enviaba el Congreso no ha recibido las críticas suficientes. Pues lo que ha querido vetar no eran partidas sino una disposición que prohibía a los agentes estadounidenses utilizar la técnica de "la bañera" (waterboarding), los simulacros de ejecución, los electrochoques, los abusos sexuales y otras formas de tortura -lo que eufemísticamente se llama el "programa de la CIA"- como se ha hecho en Guantánamo, Abu Ghraib, Bagram, y otros centros de detención por el mundo.

The New York Time, en un editorial ayer titulado "Radio Miedo América", criticaba duramente a Bush después de que éste utilizara su mensaje radiofónico de todos los sábados para asegurar que la cláusula que prohíbe a la CIA la tortura de presos "nos quitaría las herramientas más valiosas en la guerra contra el terror: el programa de la CIA para detener e interrogar a líderes y operativos terroristas clave".

La tortura es inadmisible. Pero además, es contraproducente, pues alimenta el odio del que se nutre ese terrorismo fanático. El portavoz de la CIA señaló el domingo que su organización "ni practica ni apoya la tortura" y no tenía objeción alguna que plantear a estas prohibiciones, que, por cierto, violan las convenciones de Ginebra y otras normas internacionales. Su jefe, el director de la CIA, dijo haber prohibido la técnica de la bañera en 2006, pero aseguró no tener claro si era o no legal.

Ni siquiera ha sido útil.  Bush ha afirmado que el programa de la CIA "impidió un número de ataques". No está para nada demostrado Al menos es lo que ha declarado el presiente del Comisión del Senado sobre Inteligencia, John Rockefeller IV, que, pese a su acceso a información confidencial, no recuerda haber visto nada que avale esta afirmación presidencial. Es más, esta tortura, para Rockefeller,  "no es necesaria y es contraproducente". Pero se sitúa en la estrategia del miedo de la que Bush no se ha bajado desde el 11 de Septiembre de 2001. Cabe recordar que, al menos,  John McCain, candidato republicano a la Casa Blanca, está contra la tortura pues el mismo la sufrió como prisionero en Vietnam.

En todo caso, el manual de campo de la CIA ya había suprimido estas técnicas de interrogatorios, según asegura la organización. Pero aún falta transparencia. Hay que exigir,  como lo ha hecho The Washington Post, que el Ministerio de Justicia de cuya Oficina de Asesoramiento Legal salieron los memorádums para la Casa Blanca y el Pentágono que consideraban legales esas detenciones (cuyos tristemente famosos vuelos permitieron tantos gobiernos europeos) y torturas se publiquen en su integridad junto al nombre de sus autores y de los que lo pidieron. Algunos ha salido ya, de los tiempos de John Ashcroft como fiscal general. Uno de los autores principales de la Ley Patriótica que dio carta blanca al Gobierno y de estas interpretaciones torticeras del derecho y es John C. Yoo, cuya familia huyó de Vietnam, y que ahora ejerce plácidamente de Catedrático de Derecho en la Universidad de Berkeley. Todos se marcharan sin haber hecho frente a sus responsabilidades.

 

[Publicado el 12/3/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Bush, tortura, CIA, Guantánamo]

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Socialdemocracia sin emoción

La socialdemocracia en Europa está en horas bajas. Quizás por eso su gran esperanza, si gana el 9 de marzo, es Zapatero, a quién fuera se le ve un poco como un Obama español, según se dijo en un reciente seminario organizado en Londres por Policy Network, una red que se puso en marcha en tiempos de Blair. Aunque lo que más gusta de Obama es que ha logrado inyectar en las primarias una carga emocional que los socialdemócratas consideran que, en general, les falta.

En Alemania, no parece que el SPD vuelva a gobernar en coalición con los democristianos; en Italia, la izquierda está en crisis y Veltroni es, además de una incógnita, es otra cosa, más a lo demócrata americano; en Francia los socialistas están hundidos (aunque se pueden falsamente recuperar en las municipales), y entre los británicos, Brown, que participó en esa reunión, no despierta pasiones siquiera entre los suyos. La presentación por Carlos Mulas-Granados del programa socialista español desde tres ejes -segunda modernización, extensión de los derechos civiles y sociales, y nuevas respuestas para los problemas globales-despertó interés. Si gana, y el socialismo español desarrolla un pensamiento propio -doble condición-, ZP tiene la ocasión única de convertirse en la referencia de la socialdemocracia en Europa. Se le espera en la cumbre en Londres en  abril sobre Gobernanza Progresista que debería lanzar mensajes más positivos.

¿Por qué esta crisis general de la socialdemocracia? Para empezar, en Europa y en EE UU el debate político se sitúa aún en el terreno marcado por los conservadores desde Reagan y Thatcher. La izquierda no ha logrado salir de él, mientras crece el sentimiento antiglobalización y el temor a la inmigración, lo que la derecha populista sabe explotar bien. Además, según Edgar Grande, catedrático de Política Comparativa de Munich, el espectro político se está moviendo hacia la derecha en Europa. En el terreno de la política cultural e identitaria, la derecha populista domina el discurso. No hay una cultura en la socialdemocracia sobre cómo pensar la cuestión de la identidad, la inmigración y otras dimensiones,. De hecho, según Grande, la globalización ha cambiado las bases de la política en Europa Occidental, generando nuevas divisorias. Hay nuevos partidos populistas de de extrema izquierda y de extrema derecha.

De las divisiones que cruzan a través de la tradicional visión entre izquierda y derecha, el también alemán Gero Neugebauer ve tres dimensiones esenciales en cuanto a conflictos de valores: libertarios frente a autoritarios, justicia social frente a libre mercado, y religión frente a secularismo. Están, así, surgiendo lo que Neugebauer llamó nuevos "milieus políticos". El problema para la socialdemocracia es que, si quiere conseguir los votos necesarios para gobernar, debe situarse  a la vez en todos esos ellos.

Otro factor que complica la situación para los socialdemócratas es que éstos han estado sobre todo dirigiéndose en los últimos años a los ganadores de la globalización; mientras que su granero potencial de votos está también entre los perdedores. La socialdemocracia  ha perdido votos en la clase trabajadora y entre los sindicatos, un terreno que, según Roger Liddle, vicepresidente de Policy Network, ha ocupado en parte la extrema derecha. Entre los perdedores ha surgido una nueva  categoría que ya no se llama el proletariado, sino el precariado, formado sobre todo por jóvenes. Pues la desigualdad que genera no es sólo entre capas sociales, sino entre generaciones. Según el francés Bernard Spitz, "la generación pobre es la generación joven".

Si Brown habló de la necesidad de "liberar las potencialidades de todos", la educación es una respuesta, siempre que reconozca la pérdida de valor de los diplomas, y de que la igualdad de oportunidades que genera deba darse a lo largo de toda la vida. Al cabo, la desigualdad mayor es "entre los que tienen control sobre su futuro y los que no".

Los socialdemócratas según Grande, han sufrido además en casi toda Europa "el declive de una oposición responsable". Y un creciente abstencionismo en lo que se llama la "era del escepticismo" en el que votar o no ya no es una decisión derivada del sentido del deber. En todo caso, hubo un cierto acuerdo en que la renovación desde el gobierno es más difícil de llevar a cabo que desde la oposición.

La gran esperanza para los socialdemócratas es el debate sobre el cambio climático, pero no son ellos los que lo han planteado, aunque lo hayan asumido. De hecho, se dijo, esta izquierda  ha perdido capacidad a la hora de "poner temas sobre la mesa".  Quizás deba volver a mirar más hacia los demócratas en EE UU.

 

Publicado en El País, 25 de febrero de 2008

[Publicado el 25/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Socialdemocracia, izquierda, derecha, Obama]

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Declaración de dependencia

Algunos países necesitan, para caminar hacia su independencia, de muletas que les proporcionan sus protectores, como ha ocurrido, por ejemplo, con Timor Leste, y aún así, renquean. En el caso de Kosovo. Más que de una declaración de independencia, hay que partir en Kosovo de una constatación de de dependencia. Este no parece un país preparado ni viable. Pese a la independencia declarada de forma unilateral, necesitará de ayuda internacional en todos los sentidos -económico, militar, policial y administrativo- para subsistir y transformarse en Estado digno de esta definición.

Pristina no ha elegido la fecha más constructiva, cuando tomaba posesión del nuevo presidente, se supone que moderado y europeísta, de Serbia, Boris Tadic. Pero ya ess tarde para lamentarse. De hecho, Kosovo era ya prácticamente independiente de Serbia desde la guerra de 1999. Y desde ayer la independencia de Kosovo, aunque sea "supervisada internacionalmente", según el Plan Ahtisaari, que sobre el papel resulta aceptable, pero sobre el terreno probablemente inaplicable, ha dado un paso definitivo. Esta independencia es un fracaso europeo; el penúltimo pues aún quedan algunas cuestiones sin resolver en esta larga y cruenta desmembración de Yugoslavia, cuyos trozos, paradójicamente, quieren, en un futuro de interdependencia, rejuntarse en una Unión Europea que se va llenando de Estados pequeños étnicamente homogéneos.

Militarmente, los 16.000 soldados de la OTAN (iban para un año; se han quedado ocho), incluidos los españoles, no están nada deseosos de verse implicados en labores de gendarmería. La UE va a mandar una Misión de Seguridad y Defensa, formada por policías, pero también jueces, abogados y otros funcionarios para poner en pie un Estado. Hay que sumar los fondos que llegarán del exterior para impulsar la economía, un sostén que se puede alargar mucho en el tiempo si Serbia decide interrumpir sus suministros de electricidad y alimentos -aunque el Gobierno serbio ha afirmado que no lo hará-, o cortar la navegación por el Danubio o por carretera. Serbia, sin embargo, no tiene la capacidad para instaurar un bloqueo. Pero está por ver si los albanokosovares pueden luchar para preservar la unidad de Kosovo si los 120.000 serbiokosovares en Mitrovica y al norte deciden separarse y seguir unidos a Serbia. Sin duda, la OTAN no querrá meterse en otro lío.

La base legal de este despliegue militar de la OTAN seguirá siendo la Resolución 1.244 del Consejo de Resolución de la ONU. No es probable que pueda lograrse una nueva, dada la oposición de Rusia. El reconocimiento de Kosovo por otros Estados será paulatino y dividirá a la UE, aunque no cabe esperar que España se alinee con los más opuestos a esta independencia, como Chipre, Grecia o Rumania. Pero tampoco seguirá a Washington, Londres, Berlín o París en su prisa controlada por reconocer a Kosovo (la Administración Bush quería despejar esta cuestión antes de su última cumbre de la OTAN en abril) España intentará capear el temporal y es previsible que sus soldados permanezcan en Kosovo un tiempo, pero que se vayan retirando, aunque no con la precipitación que lo hicieron de Irak.

Es una independencia por etapas. El Plan Ahtisaari contempla no sólo que se elabore una constitución, sino que Kosovo pueda ingresar en las organizaciones internacionales. No lo tendrá nada fácil. Rusia, con su derecho de veto, tiene la llave para el ingreso de Kosovo en la ONU. Y tampoco es fácil que entre rápidamente en el Consejo de Europa o en la OSCE. Previsiblemente, durante tiempo va a mantener un dudoso status internacional.

Sin duda, Kosovo plantea un precedente. Para empezar, esta independencia sin acuerdo de las partes (cosa que ha ocurrido en otros casos en Yugoslavia) va en contra del espíritu y la letra del Acta de Helsinki que considera "inviolables" (pero no inmutables) las fronteras existentes. Tampoco cabe excluir que Kosovo acabe uniéndose con la vecina Albania, y de ahí salga un Estado más viable. Pero no cabe ignorar que Kosovo, donde imperan las mafias, puede degenerar en un agujero negro en el corazón de Europa, con el ingrediente añadido de movimientos islamistas radicales.

En cuanto a precedentes, lo más peligroso es que los serbios de la Republika Sprska rompan Bosnia-Herzegovina, otro Estado independiente que en realidad es otro protectorado internacional, que subsiste en equilibrio inestable. Y luego están los fundados temores rusos o georgianos, ante Chechenia, Abjazia, Osetia del Sur u otros territorios, aunqque no esté claro a qué se refería el viceprimer ministro ruso, Serguei Ivanov, cuando habló en la Conferencia de Munich de un "efecto dominó".

Sea como sea en Europa ha nacido un nuevo Estado dependiente. No es para felicitarnos.

Publicado en El Pais, 18 de febrero de 2008

[Publicado el 18/2/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Kosovo, Rusia, indepedencia, Balcanes]

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French connections

 

Zapatero y Sarkozy, están a partir un piñón. Pero España y Francia no acaban de estar conectadas, especialmente en sus redes energéticas. Llevan 24 años intentándolo, sin éxito debido a la cerrazón francesa, pero también a ciertas resistencias de este lado de la frontera. Interconectarse debe ser ahora la prioridad de ambos, si realmente se trata de construir una relación de interdependencia, y es el reto que tienen ante sí de cara a su cumbre bilateral en París el próximo jueves en que se ha de decidir construir una interconexión eléctrica, está por ver si a plazo fijo.

No toda la música que viene de Francia suena a celestial. En el país vecino está de regreso, si alguna vez desapareció, el soberanismo  tanto que en 2006, Jean François Roverato, presidente de la constructora Eiffage, para oponerse a la toma de control por Sacyr-Vallehermoso llegó a decir en 2006 -en una comisión en el Senado francés (significativamente sobre "la noción de centro de decisión económica y las consecuencias relativas al atractivo del territorio nacional")- que "Felipe II demostró que era imposible gobernar Europa desde Madrid" y que esperaba que "sus descendientes indirectos dirijan su voluntad de revancha contra otro objetivo que Eiffage". No es el espíritu algo más abierto que reina en España, ni la visión geoestratégica de Sarkozy que le da una importancia especial al sur de Europa en sí y ante sus desavenencias con Merkel. En todo caso, esta España europea nunca se ha planteado "gobernar Europa". No se puede decir lo mismo de París.

Ambas economías están sumamente interrelacionadas, y además, Alonso ha vuelto a Renault. Estas relaciones franco-españolas van mucho más allá de la lucha contra ETA para la que Sarkozy le ha dado prácticamente un cheque en blanco a Zapatero, no cuestionando, al menos públicamente, la política antiterrorista, la actual o la anterior, del Gobierno. A este respecto, ha resultado más fácil el consenso transpirenaico que el nacional.

Pero 22 años después del ingreso en la hoy UE, España sigue siendo una isla en algunos sentidos, y muy especialmente el energético. En este sector, ni en la electricidad (salvo en una pequeña medida) ni en el gas,  España está conectada al resto del Continente. Y dentro de España, quién más padece esta situación es Cataluña, y dentro de Cataluña, Girona, con un déficit eléctrico que se subsanaría con una interconexión con Francia, gran exportadora de electricidad proveniente de su apuesta estratégica por la energía nuclear. Pero durante años a Francia no ha parecido interesarle demasiado esta interconexión. Por una parte le está vendiendo suficiente energía a Italia y a Alemania. Por otra, la oposición ecologista en varios municipios del sur de Francia al paso de una línea de alta tensión que implicaría dicha interconexión se ha convertido en obstáculo o excusa para no hacer nada. También hay una oposición ecologista a esta interconexión de esta parte de los Pirineos, en algunos de los municipios fronterizos de Girona. Muchos quieren la electricidad, pero no que pase la línea por su territorio. Algo habrá que hacer.

De cara a la cumbre se ha preparado una solución que pasa por el soterramiento de esta línea, financiada por una empresa mixta. ¿Con mapa y fechas? Ante las municipales francesas del 9 y 16 de marzo, no es fácil que se llegue a precisar tanto. La capacidad de presión del movimiento ecológico a este respecto es muy superior a su aritmética electoral.  Pero por ello mismo es importante el compromiso que puedan sellar Sarkozy y Zapatero, y que el presidente francés marque un punto de inflexión respecto a sus predecesores a este respecto.

En lo que sí está interesada Francia es en recibir más gas (argelino) a través de España. España debería hacerla valer para conseguir la eléctrica y otras. El posible gaseoducto está en estudio. Podría conectar a España a la red que llega hasta Rusia, aunque al final no sea el gas ruso el que llegue a nuestro país. Finalmente, quedan las interconexiones por carretera. De hecho se está elaborando un nuevo mapa de infraestructuras Francia- Península Ibérica con 2030-2040 como horizonte.

En el anterior Foro civil España-Francia celebrado en París en octubre se plantearon todas estas interconexiones como prioritarias, como "una cuestión de credibilidad" de las relaciones entre ambos países, según un alto responsable francés. Cuando se van a cumplir 200 años del levantamiento del 2 de mayo, las relaciones entre España y Francia han de dar el salto al siglo XXI de la mano de estas interconexiones.   

Publicado en El País el 7 de enero de 2007

[Publicado el 07/1/2008 a las 06:00]

[Etiquetas: Francia, España, energía, conexiones, Zapatero, Sarkozy]

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Biografía

Andrés Ortega Klein nació en Madrid en 1954. Es hijo de español (José Ortega Spottorno fundador de Alianza Editorial y de El País e hijo a su vez de José Ortega y Gasset) y francesa (Simone Ortega, autora de 1.080 recetas de cocina). Estudió bachillerato francés en Madrid, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y posteriormente realizó un Master en Relaciones Internacionales en la London School of Economic (LSE) con una beca de la Fundación March. En Londres inició su carrera periodística como corresponsal para El País, pasando posteriormente a Bruselas donde cubrió el final de las negociaciones de ingreso de España en la hoy Unión Europea.

 

Durante la primera Presidencia española del Consejo comunitario en 1989, trabajó como asesor ejecutivo para el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. A principios de 1990, pasó al recién creado Departamento de Estudios de la Presidencia del Gobierno encabezado por Felipe González, que dirigió entre 1995 y 1996. Se incorporó entonces a la sección de Opinión de El País como editorialista y columnista. En 2004, se convirtió en el primer director de Foreign Policy Edición Española (FP), publica por la Fundación FRIDE.

 

Junto a su labor de análisis de la realidad internacional en El País y en FP, ha publicado en numerosos medios especializados en España y otros países y participado en los principales foros. Ha publicado cuatro libros: El purgatorio de la OTAN (1986), La razón de Europa (1994); Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio (2000) y La fuerza de los pocos (primavera de 2007). En 2002 fue galardonado con el Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

Bibliografía

La fuerza de los pocos (2007), Galaxia Gutenberg.

Horizontes cercanos: Guía para un mundo en cambio(2000), Taurus.

La razón de Europa (1994), Aguilar.

El purgatorio de la OTAN (1986), Ediciones El País.

 

Artículo

"The power of the few" (en Open Democracy, 4 de octubre de 2007)

 

Entrevista en la edición online de Newsweek.

Premios

2002 Premio Madariaga de Periodismo Europeo (prensa escrita).

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