El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 20 de marzo de 2010

 Agresiones cotidianas / Blog de Sanjuana Martínez

Santa Raquenel: la narcoabogada

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"No le atinan. ¡Aprendan a disparar!", solía decir Silvia Raquenel Villanueva abogada de narcos, cuando ayudada por la divina gracia, se salvaba de un atentado y frente a las cámaras de televisión mostraba su temeridad. En total sufrió cuatro ataques. El quinto fue el definitivo. A Raquenel le llegó su hora.

La tirotearon en varias ocasiones, le rociaron ráfagas de Cuerno de Chivo, le lanzaron granadas e incluso le tiraron una bomba en su oficina. Y nada. Se salvaba milagrosamente. Tenía varias vidas. Luego alardeaba: "Diosito quiere que siga en lo que siempre he trabajado".

Sus heridas de guerra aumentaban. Las balas le alcanzaron la cabeza, le dañaron los pulmones, le agujerearon las nalgas, le traspasaron el estomago, y le lastimaron las piernas... de todo se recuperaba. Y volvía a la carga: "Son unos pendejos, no le atinan. Tengo algo que decir a esos que me quieren matar: si quieren les recomiendo a unos buenos sicarios, porque los que me mandan, nomás no la hacen".

Se sabía poderosa. No en vano defendía a narcos prominentes del norte de la República: "Diosito me puso en el ojo del huracán. Las personas a quienes defiendo pueden ser lo peor o pueden ser inocentes". Y advertía ante la prensa, lo que muchos sabemos: los narcotraficantes importantes no necesitan abogados porque tienen comprados a policías, fiscales, jueces y políticos de alto nivel. Los peces gordos en México andan libres y nadie los molesta. Han pactado con el poder en turno.

La cuenta bancaria de Raquenel crecía al ritmo vertiginoso de las amenazas de muerte que recibía, pero ella seguía viviendo en el mismo barrio de clase media de toda la vida en Monterrey. Sabía que la parca le pisaba los talones. Por eso colocó vidrios blindados en su oficina y se rodeó de guardaespaldas. Las amenazas las contrarrestaba con plegarias y velas colocadas frente a las imágenes de Jesucristo que cubrían las paredes de casa y trabajo.

Defendió a Carlos Reséndez Bertolucci, empresario acusado de colaborar con el cártel del Golfo, a Javier Herrera Valles, ex coordinador de Seguridad Regional de la Policía Preventiva, al ex fiscal antidrogas de la PGR Noé Ramírez Mandujano, preso en el penal federal de Tepic, Nayarit, por presuntos nexos con los capos Beltrán Leyva. También defendió a asesinos confesos como el joven Diego Santoy quien mató a sangre fría a dos hermanitos de su ex novia, cuando ésta dio por terminada su relación. Se hizo cargo de casos de miembros del cártel de Sinaloa y últimamente, andaba salvando de la cárcel, a algunos Zetas, grupo de ex militares integrados al narcotráfico.   

Raquenel jugó en varios bandos. Rompió una y otra vez los códigos no escritos de los criminales. Fue testigo protegido contra el narcotraficante Juan García Abrego, extraditado a Estados Unidos. Y hace tres años, fue detenida durante tres meses acusada del secuestro y asesinato de Martín Gerardo Saldaña, agente del Ministerio Público de Guerrero. Sus influencias la salvaron.

Pero su buena estrella se apagó. El domingo 9 de agosto paseaba con su hija en el mercado de fayuca Pulga Río, cuando los pistoleros la alcanzaron. Le dieron 10 balazos y el tiro de gracia que la dejo tumbada en el suelo con los brazos alzados.  De nada le sirvieron los escoltas quienes no dispararon para defenderla. El lugar estaba lleno, pero nadie vio nada.

Raquenel se había convertido en una de las voces más críticas contra el régimen de Felipe Calderón, particularmente contra su Secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna. Nadie olvidó que tenía muchos enemigos, algunos más poderosos que ella.

La noticia cimbró Monterrey. La misa de cuerpo presente concelebrada con cuatro sacerdotes fue espectacular. No en vano el dinero de las narcolimosnas se purifica cuando llega a manos de la Iglesia, según dijo hace algunos años el obispo Ramón Godínez. La gente entrevistada afuera del templo destacaba las cualidades "humanas" y generosas de Raquenel a quien de santa no la bajaban, sobretodo por los testimonios de personas necesitadas que defendió sin cobrarles honorarios.

La narcomitología ya la convirtió en Santa Raquenel y ahora se encuentra en los altares al lado de Malverde. La inmortalizaron con un  corrido escrito a base de su propia filosofía: "No vengo a defender monjas, ni sacristanes, ni curas. Vengo a sacar a mis clientes que solicitan mi ayuda".

[Publicado el 07/9/2009 a las 17:57]

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Playas militarizadas

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Soldados entre tumbonas. Foto: Sanjuana Martínez

Incómodo resulta tomar el sol tumbada en la playa, mientras un soldado te mira fijamente. El sardo en cuestión argumenta que está vigilando la zona ante la supuesta llegada de "cargamentos de droga" a través del caribe mexicano.

Acudo al comandante que dirige la operación de apenas unos cuantos soldados diseminados por la Playa Paraíso de la Rivera Maya e insisto: "Es muy incómodo que ustedes estén por aquí mirando lascivamente a las turistas en bikini". Él se defiende: "De ninguna manera las miramos. La vista es muy natural y algunas se lo toman a mal. Nos tienen miedo".

Justamente esa es la palabra que define la vida cotidiana de los mexicanos: el miedo. Es normal que a los guiris les pase lo mismo, por eso corren y abandonan las tumbonas en cuanto los ven aparecer. La presencia del ejército en las playas, en este caso, es francamente un atentado a la pacífica convivencia. Tampoco es fácil acostumbrarse a los retenes libidinosos de los soldados en las carreteras, mucho menos a verlos entre las palmeras y los cocos. Las estadísticas hablan por sí solas: más de 200 mujeres violadas por la tropa.

Los 36 mil elementos que patrullan las calles no han sido preparados adecuadamente para relacionarse con la población. Algunos de los soldados son analfabetos funcionales. Son indígenas que hablan el castellano con extrema dificultad. La violencia forma parte de sus vidas. No en vano, es el Ejército, la autoridad contra la que se presentaron, el mayor número de denuncias por violaciones a los derechos humanos de la población civil durante los primeros seis meses del presente año. Un total de 559.

"Esto es una guerra, señorita" --- me dice el comandante intentando contrarrestar mis criticas--- "Y a ustedes les toco estar en medio. Ni modo. Todo sea por cambiar México. Hay que vencer a los narcos".

El discurso del comandante es calcado al discurso de Felipe Calderón. Asegura que los malos mexicanos no están dispuestos a los "sacrificios". Divide la película entre buenos y malos. Y sostiene que debemos acostumbrarnos a su presencia, a tolerarlos y encima a enaltecerlos como héroes por participar en esta guerra.

Cuando le digo que la guerra la van perdiendo y le recuerdo que los excesos que cometen se traducen en desapariciones, ejecuciones sumarias y torturas, me mira con asombro y casi indignado espeta: "Sacrificios señorita. Nos toca hacer sacrificios a todos. Vamos a ganarles. No se cuándo, pero un día les vamos a ganar a esos cabrones".

Sin palabras me despedí de él. Continuaron echándose un "taco de ojo" con las turistas durante casi una hora. Los observo hasta que se pierden nuevamente entre la selva maya. Intento digerir mi nueva realidad, pero la piña colada se me atraganta. Vuelvo a mi lectura. Arundhati Roy es firme como una roca: "No hay que acostumbrarse nunca a la violencia incalificable y a la vulgar incongruencia de la vida a tu alrededor".

[Publicado el 01/9/2009 a las 16:41]

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Lavadora de dinero negro

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El Fondo Monetario Internacional asegura que en México se lavan 25 mil millones de dólares anualmente producto de actividades ilícitas como el narcotráfico.

El consumo interno de drogas ha aumentado en los últimos años un 78 por ciento. No todas las drogas van camino a Estados Unidos país consumidor por antonomasia, también una parte importante se queda para los consumidores mexicanos.

En el entramado financiero de los cárteles participan testaferros de todo tipo, unidos a las complicidades de funcionarios de alto y medio rango. La persecución del blanqueo de capitales es una de las grandes asignaturas del gobierno.

El narco que ha penetrado las estructuras político-gubernamentales en la mitad de los 2 mil municipios del territorio mexicano, va extendiendo sus redes de lavado de dinero con el beneplácito social y la tolerancia institucional.

México se niega a acatar las recomendaciones del Grupo Financiero Internacional (Gafi) para evitar el blanqueo de capitales y realizar el desmantelamiento de las redes financieras del narco.

El gobierno de Felipe Calderón se ha dedicado a perseguir a los narcos cuerpo a cuerpo en una cruenta guerra en las calles que ha dejado más de 10 mil muertos, pero no ha despojado a los capos del dinero mal habido.

Los capos y sus testaferros se pasean por el mundo como hombres de negocios.   Según cálculos de las organizaciones no gubernamentales el narco da trabajo a medio millón de mexicanos, entre sicarios, campesinos productores, brokers de bolsa, abogados, vendedores al menudeo, capos de nivel medio y alto, jóvenes empresarios y relaciones públicas...

Es en México donde se producen la mitad de las anfetaminas que se consumen en Estados Unidos con una ganancia de 4 mil millones de dólares anuales. También se producen unas 16 mil toneladas de marihuana que dan 13 mil millones de dólares de ganancia y 260 toneladas de cocaína con un beneficio de 2 mil millones de dólares.

La empresa Narco, S.A. de C.V. es la más prospera, sin lugar a dudas.

[Publicado el 24/8/2009 a las 09:00]

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Casta de privilegiados

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Militares patrullando las calles y violando derechos humanos...

En México los militares son una casta aparte, por encima de ley, con patente de corso y fuero marcial. Eso les permite ser impunes entre los impunes. Los privilegiados del gobierno.

Las quejas por las violaciones a los derechos humanos cometidas por militares se acumulan en un baúl. Hay más de mil denuncias desde que el presidente Felipe Calderón decidió sacarlos a la calle hace tres años para librar una guerra contra los cárteles de la droga.

Las víctimas de los soldados son las llamadas "casualties" inevitables. El Estado no atiende las quejas, no investiga, no los juzga, ni los condena bajo un proceso justo. Sencillamente permite la existencia del fuero militar para protegerles.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos presidida por José Luis Soberanes funciona como una tapadera de los delitos castrenses. La dependencia con el Ejecutivo es total. No existe trabajo alguno. Expone las quejas, pero no les da seguimiento, ni ofrece justicia o reparación a las víctimas y sus familiares.

El último crimen se dio hace un mes en las inmediaciones de Huamuxtitlán, Guerrero con el asesinato de Bonfilio Rubio Villegas, cuyo único pecado fue viajar en un autobús con botas militares, de esas que venden en los mercados.

Los militares subieron a hacer una revisión al autobús. Interrogaron a Bonfilio por llevar botas verdes tipo militar, idénticas a las utilizadas por los soldados. Bonfilio de 30 años vivía y trabajaba como albañil en el Distrito Federal y había ido a Guerrero para despedirse de sus padres porque estaba decidido a perseguir el "sueño americano" emigrando a Nueva York.

El autobús iba lleno con 40 pasajeros. El siguiente paso de lo narrado por los testigos es el cadáver de Bonfilio con un tiro a bocajarro en la cabeza. Los soldados argumentan que el chofer del autobús avanzó a gran velocidad y dispararon al aire desde la calle, pero el informe policial señala cinco impactos de arma de fuego tres en la parte interior del costado izquierdo y dos en la parte superior trasera entrando una de las balas a la altura de la cabecera del asiento de atrás número 45, el lugar ocupado por Bonfilio.

Las irregularidades de lo ocurrido surgieron desde el principio. Los soldados que cometieron el asesinato no fueron llevados ante el ministerio público, por el contrario fueron protegidos por los tenientes y el sargento del 93 Batallón de Infantería con sede en Tlapa.

No se hicieron pruebas de rodizonato de sodio ni de balística, tampoco hubo peritajes al autobús. Las autoridades judiciales de Guerrero se declararon incompetentes para investigar el caso...

La impunidad militar, otra vez, la impunidad.  

[Publicado el 17/8/2009 a las 09:00]

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Ser mujer e indígena

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Jacinta

Son dos elementos discriminatorios en México. Ambos significan ser pobre sin acceso a la educación. El 12 por ciento de la población es indígena, pero aún vive segregada, padeciendo el racismo y sin representación en las instituciones de la nación.

En las comunidades indígenas no ha llegado el Estado en ninguna de sus modalidades. No hay centros médicos, no hay escuelas, no tienen policía, no hay servicios públicos, carecen de vivienda... en fin, generalmente viven en condiciones infrahumanas; en chozas de madera con piso de tierra por donde se cuela el frío o el calor extremo, sin luz, ni agua potable.

Los indígenas mexicanos hablan más de 80 lenguas autóctonas. La mayoría no conoce el idioma de Castilla, por eso, cuando sus invisibles vidas se topan con un problema judicial sus derechos son vulnerados porque el Estado no cuenta con abogados de oficio que hablen su idioma. Los juzgan y los condenan en castellano, una lengua que no dominan.

Es el caso de Jacinta Francisco Marcial indígena otomí. La condenaron a 21 años de prisión por intentar secuestrar a seis policías federales. Nunca tuvo acceso a un intérprete o traductor. Jamás se le dio el beneficio de la duda en torna a la presunción de inocencia. Sin pruebas ni un proceso con las garantías exigidas por la ley, la juzgaron rápidamente y la condenaron por secuestradora. Observen su cara y digan sinceramente si creen semejante mentira oficial difundida por el Estado.

Jacinta no esta sola. También detuvieron bajo el mismo cargo a Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio. Todas llevan tres años y medio en la cárcel de San José el Alto en la ciudad de Querétaro acusadas de algo que nunca hicieron. Las autoridades solo tienen una foto de Jacinta en medio de una multitud desconcertada.

Los hechos sucedieron en el mercado del pueblo de Santiago Mexquititlán en el municipio de Amealco, Queretaro, hasta donde acudieron policías vestidos de civil para incautar mercancía pirata sin ningún documento judicial. Los pobladores mostraron su inconformidad y los policías prometieron devolver la mercancía incautada. Volvieron, pero en lugar de su mercancía pretendían devolverles artículos apócrifos, por lo que los comerciantes les solicitaron el dinero o la mercancía.

Jacinta y otras dos mujeres indígenas otomíes fueron condenadas gracias a una foto ofrecida por los policías agraviados en donde se ve a las mujeres en medio de la muchedumbre. Nada más.

Su caso, al igual que el de otras indígenas engrosan los expedientes de organismos internacionales por violaciones flagrantes a los derechos humanos, pero el Estado mexicano no tiene la voluntad política de ofrecerles lo mismo que al resto de los ciudadanos. Los indígenas no solo son invisibles, sino ciudadanos de quinta categoría cuando se trata de atenderles.

Así paso con el caso de la anciana indígena Ernestina Ascensio Rosario violada de manera tumultuaria por militares en Tetlatzinga, municipio de Soledad Atzompa en la sierra de Veracruz. Existían todas las pruebas y testimonios de los que paso, pero el presidente Felipe Calderón declaró que la anciana murió por "gastritis crónica" y sencillamente se le dio carpetazo al caso que ahora se sigue en instancias extranjeras.

Ay, si Fray Bartolomé de las Casas, procurador y protector universal de los indígenas, levantara la cabeza...

[Publicado el 10/8/2009 a las 09:00]

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Sicarios y linces

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El paramilitarismo en México es una realidad lacerante que modifica nuestra cotidianidad. Asistimos con asombro y estupefacción al avance de estos grupos ante la mirada cómplice de la autoridad gubernamental que les ha permitido nacer y crecer.

"Los Zetas", "los Halcones" y ahora "los Linces" son grupos de hombres armados desertores del ejército, integrados en la lucrativa empresa de la violencia producto del narco. Lo mismo funcionan como mercenarios, matando por encargo, que como escoltas de empresarios multimillonarios dispuestos a emplear a cualquiera que le ofrezca seguridad, sin importar su record de antecedentes penales.

Los sicarios forman parte del México bronco. Constituyen cuerpos de élite convertidos súbitamente en el brazo armado de tal o cual cártel. Así como el cártel del Golfo tiene a los Zetas, el cártel de Juárez ha formado su grupo de sicarios con los Linces.

Reciben el encargo de "limpiar" las zonas conflictivas ejecutando de muy distinta manera a quienes se resistan a su nueva ley o a los rivales en los negocios del tráfico de droga. Como militares aprendieron logística y balística a gran escala, son especialistas en el uso de armamento del ejército y trabajan en células de 5 a 8 hombres.

La Procuraduría General de la República, ni la subprocuraduría creada para ello, la famosa Siedo que sigue sin detener a ningún Lince. Se presume, según sus propios informes, que hay alrededor de 80 sicarios de este grupo que trabaja con discreción y "enorme profesionalidad". Entre sus funciones y formas de ataque están las balaceras en lugares públicos como centros comerciales.

Los Linces no se andan por las ramas: matan a diestra y siniestra. Ejecutan con gran precisión desde autos en movimiento, motocicletas o vehículos blindados. Así mataron al gobernador de Chihuahua José Reyes Baeza, acribillado mientras viajaba en un convoy de varios escoltas que de poco sirvieron.

Los Linces son gatilleros de lujo. Sicarios a sueldo. Militares al fin.  

[Publicado el 03/8/2009 a las 09:00]

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Familia, municipio y sindicato

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Ajuste de cuentas de "La familia" contra policías federales.

No me refiero a las entidades naturales de la vida política del franquismo, ni a la triada falangista; más bien se trata de una inédita edición moderna del narco-estado en su máxima expresión suscitado en Michoacán.

"Familia que reza unida, permanece unida" decía uno de los lemas sociales de la última dictadura española; pero en Michoacán "La familia" no solo permanece unida sin rezar, sino que controla y domina la política mexicana de varios estados. Es un poderoso cártel separado hace tres años del cártel del Golfo, que se arroga derechos divinos para imponer su ley: "La familia no mata por paga, no mata mujeres, no mata inocentes, sólo muere quien debe morir. Sépalo toda la gente; esto es justicia divina", decía un cartel junto a un montón de cabezas cercenadas de sus cuerpos lanzadas a una discoteca de Uruapan, Michoacán.

En los últimos tres años "la familia" se ha convertido en un Estado por encima del Estado mexicano. Se le conoce como el "cártel del sexenio". Su asaltó a las instituciones se dio poco a poco. Fueron haciéndose con el control de los municipios y colocando alcaldes, gobernadores, jefes de policía, militares, sindicalistas, agentes del servicio secreto. Ofrecen protección a la gente que paga el impuesto del narco y corrompen a base de plata o plomo. El resultado siempre es el mismo: aceptas el soborno o la muerte.

Su poder se extendió rápidamente por otros estados de la República: Guanajuato, Estado de México, Distrito Federal, Guerrero... Dominan el narcomenudeo y supuestamente actúan basados en un código de honor, cuyo eje principal es una combinación de catolicismo reaccionario y paramilitarismo. Eran militares y fueron entrenados en contrainsurgencia en la tristemente célebre Escuela de las Americas de Fort Bening, Georgia Estados Unidos famosa por entrenar en técnicas de tortura a miles de militares latinoamericanos. Desertaron y saltaron a la luz pública como nuevo cártel del narcotráfico, una semana antes de que Felipe Calderón llegara a Los Pinos.

Su método de propaganda es bastante efectivo. Sus mensajes los publican en desplegados pagados en la prensa mexicana, cuelgan mantas en las calles y en los puentes, dejan carteles sobre las personas que ejecutan, e incluso utilizan la televisión para ofrecer su versión de los hechos a la opinión pública.

De los ocho cárteles que operan en México, "la familia" está considerada como la más sanguinaria y peligrosa. Su penetración es rápida y productiva. Construye con gran facilidad gracias a la corrupción de las autoridades políticas, policíacas y judiciales, células regionales de tráfico de drogas.

Desorientados, desorganizados y sin capacidad operativa para controlarlos debido a la corrupción de los cuerpos policíacos y sus mandos, el Estado mexicano decidió finalmente detener a uno de sus capos: Arnoldo Rueda Medina, alias "la Minsa". La guerra se desató y "la familia" empezó la matazón. En menos de 24 horas asesinaron a 16 personas, la mayoría policías. Para hacerlo más espectacular, apiñaron 12 cuerpos debajo de un puente con manos y pies atados y signos de tortura. La escena era terrible y simbólica: el fracaso del Estado por controlar la floreciente industria del narcotráfico.

El gobierno calderonista intentó disminuir la presión mediática y envió a más de 7 mil elementos de seguridad entre militares y policías, pero "la familia" utilizó nuevamente su principal estrategia corporativa: la propaganda.

En plan surrealista Servando Gómez "la Tuta" llamó a una televisión michoacana para exponer los postulados de su organización criminal y solicitarle al gobierno una "negociación": Queremos que el señor Presidente de la República, el señor Felipe Calderón, sepa que no somos sus enemigos, nosotros lo estimamos al señor... Queremos que nos entiendan, queremos actuar con respeto. Las autoridades andan detrás de nosotros porque es su trabajo, pero también que no molesten a nuestras familias, que se dediquen a agarrarme a mí, a mis muchachos, a la gente que está, que todo mundo sabe quiénes somos..."

"La Tuta" fue más allá y explicó la génesis de su digna empresa: "La Familia la creamos para cuidar y salvaguardar los intereses de nuestro pueblo y nuestra familia, no queremos que nadie les falte al respeto. Nosotros, a nuestra manera de entender no les faltamos al respeto a las personas. Si están los levantotes (secuestros) correctamente, pero no somos secuestradores, ni matamos por paga...

El planteamiento de "la Tuta" es comprensible. Si el Estado ha negociado con el cártel de Sinaloa como se dice y se evidencia, en concreto si está protegiendo al Chapo Guzmán el multimillonario capo de la revista Forbes, por qué no puede negociar con ellos también.

En cambio, el Estado ha politizado su lucha contra "la familia" deteniendo a funcionarios de todos los niveles, en su mayoría, del oponente Partido de la Revolución Democrática por sus nexos con el narcotráfico.... Como bien dijo André Breton: México es el país surrealista por excelencia!...

[Publicado el 20/7/2009 a las 10:15]

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No hay milico bueno

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En América Latina el Ejército ha sido símbolo de violaciones de derechos humanos e impunidad. Históricamente los esfuerzos de gobernantes y funcionarios por convertirle en un cuerpo heroico, honorable y dispuesto a combatir el crimen, han sido inútiles.

La historia demuestra como los ejércitos latinoamericanos han cometido los crímenes más deleznables en nombre de la "seguridad nacional": golpes de Estado, desapariciones forzadas, torturas, ejecuciones sumarias, violaciones, secuestros, robo...

El escritor Ernesto Sabato, quien presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) ocurrida durante las dictaduras militares de Argentina, me lo dijo durante la última entrevista que le hice en Buenos Aires hace algunos años: "En América Latina, después de San Martín, son todos iguales. No hay milico bueno". Excluyó a José Francisco de San Martín quien junto a Simón Bolívar es considerado el libertador más importante del dominio español en Sudamérica.

Sorprende ver como algunas personas y medios de comunicación han cedido a la seducción de estar del lado de los militares, incluso en violaciones flagrantes de la legalidad constitucional como un golpe de Estado. Periódicos importantes y cadenas internacionales de noticias apoyaron en un principio el golpe de los militares en Honduras. La CNN abrió sus noticieros con el siguiente titular: "Sucesión forzada en Honduras". Fue un error que algunos medios intentaron corregir, pero lo sucedido quedó para el análisis de contendido y tratamiento de la información... y particularmente como un ejemplo, de lo que no se debe hacer en periodismo.  

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido una política progresista en España y conservadora-neoliberal en América Latina. Al menos esa es la percepción que tengo desde este lado del Atlántico. Tal vez su postura obedece a los intereses estratégicos de cientos de empresas españolas que recolonizan el conteniente. Lo mismo pasa con algunos medios españoles: son progresistas en casa, pero conservadores en el tratamiento informativo sobre Latinoamérica.

¿Y que sucede? La información no llega. Las violaciones de derechos humanos cometidas por los militares mexicanos están incluidas en informes de Human Rigths Watch o Amnistía Internacional y solo sobre estos documentos se trabaja. No se hace periodismo de campo, sino de escritorio. No se transmite el sentir de una víctima, la vida de una madre que lleva días, meses, años, buscando a su hijo desaparecido a manos de los militares.

En México existen más de 600 personas desaparecidas, la mayor parte de estas desapariciones son atribuidas a las fuerzas armadas que cuentan con cárceles clandestinas distribuidas por todo el país. Sobrevivientes del cautiverio dan cuenta de las mismas. Existen miles de páginas en el Archivo de la Nación ubicado simbólicamente en la crujía de Lecumberri, que ofrecen los detalles más escabrosos de estos casos.

"Yo pensaba que solo en Argentina, Chile, o Guatemala había desaparecidos", me dijo un colega español cuando supo que el número de desaparecidos en México crece en cada sexenio desde que el expresidente priísta Luis Echeverría inaugurara el siniestro método para combatir a adversarios políticos y luchadores sociales. Durante los tres años de la administración de Felipe Calderón se han registrado más de 40 desaparecidos. 

Desde que el presidente declaró la "guerra contra el narcotráfico" y sacó a la calle a más de 40 mil soldados,  las violaciones de derechos humanos han aumentado vertiginosamente. Tan solo el año pasado la Comisión Nacional de Derechos Humanos contabilizó 631 denuncias de torturas, violaciones contra niñas y mujeres, redadas indiscriminadas, detenciones arbitrarias, tocamientos obscenos en los retenes, allanamientos, cateos ilegales, incomunicación, secuestro, discriminación...

Hay políticos, funcionarios e incluso periodistas que justifican los delitos del Ejército. Es un tema casi prohibido en la prensa mexicana. Del ejército, reconocen algunos colegas, "solo se puede hablar bien, lo demás no existe".

No es verdad, los delitos del ejército existen: la Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de reconocer la desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco hace 35 años y ha obligado al estado mexicano a comparecer en San José Costa Rica. El ejército ha gozado de impunidad durante décadas gracias al fuero militar, pero el secretario de gobernación Fernando Gómez Mont acudió a la cita para defender la justicia militar argumentando que es imparcial. Algo muy difícil de creer a la luz de los hechos: la mayoría de los culpables gozan de libertad y quienes finalmente son condenados reciben prerrogativas, privilegios y penas reducidas comparativamente a las leyes civiles.

El problema se complica para México porque Estados Unidos ha condicionado la ayuda de la Iniciativa Mérida a un reporte íntegro de las violaciones de los militares....Seguramente habrá buenos militares, pero viviendo por encima de la ley, todos son iguales: "No hay milico bueno", como bien dijo el gran Sabato.       

[Publicado el 13/7/2009 a las 09:26]

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Sexo y drogas

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La miss Sinaloa, novia de un narco

"Seamos sinceras: el dinero y el poder estimulan la actividad sexual", dijo la invitada frente a un grupo de amigas. El comentario, generó una fuerte discusión en torno a las mujeres de los narcos.

¿Qué lleva a alguien a convertirse en pareja de un narcotraficante? Mis amigas coincidieron en señalar que el dinero y la seducción del poder. La pregunta fue replanteada: ¿Excita sexualmente el dinero y el poder? Todas aceptaron que ambos factores mejoran la cama, incluso alguna reconoció que los uniformes le alteran las hormonas. Y la mayoría aceptó que la seguridad económica es un factor que aumenta la libido. Otro grupo más reducido, debo reconocerlo, defendíamos la versión de la sexualidad basada en la atracción física y mental; en el amor, la química, la coincidencia intelectual, ideológica; de un proyecto de vida y esas cosas que a la luz de las carcajadas de algunas, parecen pasadas de moda.  

El caso es que intentamos diseccionar algunas personalidades de las llamadas narcobellezas: mujeres "enamoradas" de los capos del narco, que han renunciado a todo para atar sus vidas a la violencia y la delincuencia organizada a cambio de dinero y poder.  "El amor puede salirte caro", dice una de las campañas publicitarias que intenta disuadir a las mujeres mexicanas de involucrarse sentimentalmente con narcos. Pero la realidad es que la crisis económica le resta efectividad a esa campaña.

En los últimos años la penetración femenina en el tráfico de drogas ha sido decisiva para el crecimiento multinacional de los carteles mexicanos. Las parejas de los narcos se dedican a dirigir el menudeo de la droga, a las relaciones públicas para el blanqueo de capitales y por supuesto a la administración de la empresa familiar.  

Gozan de ostentación de riqueza con lujos asiáticos basados en grandiosas residencias, espectaculares coches y camionetas, joyas... y todo lo que supuestamente "hace feliz" a las mujeres. Lamentablemente ese imperio de oropel se cae estrepitosamente frente a una ruptura. En este tipo de relaciones no cabe la separación pacífica. El riesgo siempre es el mismo: la muerte o la cárcel.

Zulema Hernández fue novia de Joaquín El Chapo Guzmán. Morena, hermosa, de origen sinaloense, se unió desde muy joven sentimentalmente al capo del Cártel de Sinaloa sin pensar en lo que podría pasarle. A los 23 años fue sentenciada por delincuencia organizada y recluida en el penal de Puente Grande igual que su amante, quien finalmente se fugó en enero del 2001. Logró salir posteriormente, pero volvió a la cárcel en enero del 2004. Dos años después obtuvo su libertad. Poco le duró. Apareció enjacuelada en diciembre del año pasado. Su cuerpo escultural presentaba muestras de tortura. Llevaba marcada la letra Zeta con navaja y pintura negra en ambos glúteos, espalda, senos y abdomen. Así terminó.

Los narcos las prefieren hermosas. Les gusta presumir de sus mujeres-trofeo. A veces las consiguen a la fuerza, a base de amenazas y coacción. Y otras más las conquistan con muchos dólares. En una redada el año pasado, detuvieron a Laura Elena Zúñiga Guisar, miss Sinaloa y reina de Belleza Iberoamericana 2008. Era novia de Ángel Orlando García Urquiza, uno de los capos del Cártel de Juárez. Deslumbrada por la riqueza dejo su trabajo de maestra de preescolar para convertirse en la mujer de un narco y colaborar en el traslado de dinero hacia Sudamérica. Cuando la detuvieron la despojaron de sus títulos de belleza.

Son tantas las mujeres destacadas en el narco, pero existen casos paradigmáticos como el de Sandra Ávila Beltrán, la llamada "Reina del Pacífico" inspiración de Arturo Pérez Reverte para su novela. A diferencia de las dos anteriores, la vida de esta mujer es glamorosa gracias a su lista de amantes, auténticos capos del narcotráfico: el Mayo Zambada, Ernesto Fonseca Don Neto o Miguel Ángel Félix Gallardo. Creció en ese ambiente al ser sobrina de los famosos Beltrán Leyva y la incluyeron desde muy temprana edad en la llamada "Federación" o Cártel del milenio. Se encargaba de lavar los activos de la organización y coordinaba fríamente a los sicarios. La DEA la buscaba hace años y la detuvo en 2007. A pesar de su altanería, de sus atributos físicos con los que conquistó a maleantes y policías, la Reina del Pacífico se pudre actualmente en la cárcel sin que nadie de los suyos la defienda.

No siempre existe un lazo sentimental, sexual o económico entre las mujeres y los narcos. Algunas están inmersas por herencia. El nuevo mito literario y periodístico de las mujeres en el narco es la poderosa Enedina Arellano Félix, jefa del Cártel de Tijuana, quien después de la muerte de su hermano Ramón y la detención de Benjamín y Francisco Javier "El Tigrillo", se hizo cargo de la empresa familiar con visión empresarial y una fina estrategia de relaciones públicas que la ha permitido incluso disminuir la violencia e incrementar las ganancias multimillonarias.

La adrenalina que adquieren las mujeres en el narco debe ser excitante bajo la misma fórmula: sexo, dinero, drogas y poder... ¡too much!

[Publicado el 06/7/2009 a las 09:36]

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Ser pijo y narco

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Los pijos del narco son chicos acaudalados como cualquier otro. Su única peculiaridad es que son herederos de un gran imperio financiero basado en la venta de drogas. Son los hijos de los grandes capos.

Obviamente ser el vástago del dueño de tal o cual cártel marca de por vida. A diferencia de sus padres que crecieron en ambientes sumamente pobres, estos jóvenes conocidos como los nacocachorros, nacieron en pañales de seda y disfrutaron de un alto nivel de vida desde su niñez, unido a la ostentación de riqueza como modus operandi.

Son chavos que estudiaron en las mejores universidades del mundo. Fueron preparados para convertirse en tiburones de los negocios. Les gusta gastar a manos llenas su dinero: coches, ropa de marca, mansiones, yates y negocios "legales", que les convierten en empresarios, aceptados incluso en círculos selectos.

En México, se les considera los nuevos ejecutivos, entre los ejecutivos. Son los encargados de darle una visión global a la empresa familiar. Sus funciones de relaciones públicas pasan por entrar en Bolsa, transferir los dineros de paraísos fiscales a bancos de cualquier país, invertir en todo tipo de negocios, construir hoteles, centros comerciales... en fin, hacer de su imperio, un negocio aceptable socialmente.

Ahora bien, también hay que decirlo: viven en el filo de la navaja y cualquier día les pegan dos tiros o los meten a la cárcel. Es lo que le paso al hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán líder del Cártel de Sinaloa, el hombre más buscado del universo junto a Bin Laden que vive a sus anchas en territorio mexicano y es dueño de una fortuna estimada en 1000 millones de dólares según la lista de la revista Forbes.  

Pues bien, su hijo, Edgar Guzmán López de 22 años fue acribillado como represalia de una banda rival. Los agresores dispararon más de 500 balas e incluso utilizaron una bazuca. Todo sucedió el año pasado en el estacionamiento de un centro comercial en Culiacán. Allí también mataron al joven Arturo Meza Cázares, hijo de Margarita Cázares conocida como "La Emperatriz", narca entre las narcas de Sinaloa, líder de una red de lavado de dinero, según el Departamento de Estado del vecino país.

El asesinato del hijo del Chapo fue una venganza. Luego de la detención de Alfredo Beltrán Leyva "El Mochomo" del cártel de Sinaloa, sus hermanos Héctor, Marcos Arturo, Mario y Carlos consideraron que había sido una traición del líder del cartel de Sinaloa y se vengaron matando a su hijo. Los hermanos Beltrán Leyva se han unido ahora al cartel del Golfo y a los Zetas.

Cuando tienen suerte y no los matan, los narcojuniors saben diversificar sus negocios con actividades licitas más productivas. Se convierten incluso en filántropos, crean fundaciones, forman parte de la actividad benefactora que ayuda a los niños discapacitados, a los pobres de las regiones rurales del México profundo.

Los narcopijos viven tranquilos. El gobierno dice que es muy difícil detenerlos, aunque todos llevan una vida más o menos pública. Las autoridades argumentan que es complejo fincarles responsabilidades por el negocio de sus padres, porque seguirle la pista al dinero nunca ha sido fácil y menos si se trata de "hombres de negocios" millonarios.

Hace unos días, el 21 de junio, fue internado en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Vicente Carrillo Leyva, conocido mejor como "El Ingeniero", hijo del capo Amado Carrillo Fuentes, alias "El Señor de los Cielos" del cártel de Juárez, aquel que murió supuestamente en una cirugía plástica de cara que intentaba modificar su rostro. El cadáver presentado era el de un hombre desfigurado, por tanto, perdura la leyenda de que nunca murió y que las autoridades mexicanas mostraron el cadáver de otro sujeto.

Su heredero hacía footing en un parque de la exclusiva zona residencial del Distrito Federal, la colonia Bosques de las Lomas, cuando la mañana del pasado 1º. de abril fue detenido. Desde hacía años se ofrecían 30 millones de pesos por su detención por ser considerado miembro de la "nueva generación de "juniors" del narcotráfico".

Muchas veces los hijos de capos se relacionan entre si y tienen amistad. Es el caso de Vicente Zambada Niebla "el Vicentillo" hijo de Ismael Zambada García, alías "El Mayo Zambada" y capo del cártel de Sinaloa, que fue detenido el 18 de marzo pasado en su ostentosa residencia de la colonia Lomas del Pedregal en la capital de la República. No solo hay narcopijos, también son famosas las narcopijas, como Nadia Patricia y Brenda Esparragoza Gastélum, hijas de Juan José Esparragoza, "El Azul" del cártel de Sinaloa, que estudiaron en la Surval Mont Fleuri de la ciudad de Montreux, Suiza. Cuando incautaron la agenda de Nadia se encontraron los teléfonos del Vicentillo con quien supuestamente había tenido una relación sentimental, y con el exgobernador panista Sergio Estrada Cajigal.

Casi todos los narcopijos se dedican a la labor de blanquear el dinero obtenido por sus padres. Los hermanos Arellano Félix dirigentes del cártel de Tijuana siguen dominando su territorio a pesar de la detención de "el Tigirillo"; igual pasa con los hijos e hijas de Osiel Cárdenas, líder del cártel del Golfo, que ha expandido su poder gracias a las alianzas conseguidas incluso con matrimonios acordados.... Todo, como en las mejores familias.

[Publicado el 29/6/2009 a las 09:30]

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Biografía

Sanjuana Martínez es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Continuó sus estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha investigado asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, la actividad terrorista y el crimen organizado, tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Ha trabajado para Milenio Diario de Monterrey, Canal 2, la revista Proceso y el periódico La Jornada.  Por sus investigaciones sobre los delitos de pederastia cometidos por el clero, recibió el Premio Nacional de Periodismo 2006. El Club de Periodistas de México le entregó en 2007 el primer Premio Nacional de Periodismo por sus reportajes, crónicas, entrevistas y artículos. Y en 2008 por sus trabajos difundidos en La Jornada recibió el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Ha publicado los libros: Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera (Grijalbo), La cara oculta del Vaticano (Plaza y Janés), Si se puede. El movimiento de los hispanos que cambiará a Estados Unidos (Grijalbo). Por su libro Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical (Editorial Planeta) recibió en 2008 el premio "Rodolfo Walsh" de la Semana Negra de Gijón. Sus último libros son: Se venden niños (Editorial Temas de Hoy), Periodismo incómodo (UANL) y Verdades que no mueren (Ediciones Oficio). Es coautora de los textos: Los intocables (Editorial Planeta), Un día sin inmigrantes (Grijalbo) y Voces de Babel (Alfaguara).

 

Actualmente desarrolla su labor periodística como freelance. Radica en Monterrey y colabora con varios medios mexicanos y extranjeros.

 

Bibliografía

 
 

Obras asociadas

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