
Los pijos del narco son chicos acaudalados como cualquier otro. Su única peculiaridad es que son herederos de un gran imperio financiero basado en la venta de drogas. Son los hijos de los grandes capos.
Obviamente ser el vástago del dueño de tal o cual cártel marca de por vida. A diferencia de sus padres que crecieron en ambientes sumamente pobres, estos jóvenes conocidos como los nacocachorros, nacieron en pañales de seda y disfrutaron de un alto nivel de vida desde su niñez, unido a la ostentación de riqueza como modus operandi.
Son chavos que estudiaron en las mejores universidades del mundo. Fueron preparados para convertirse en tiburones de los negocios. Les gusta gastar a manos llenas su dinero: coches, ropa de marca, mansiones, yates y negocios "legales", que les convierten en empresarios, aceptados incluso en círculos selectos.
En México, se les considera los nuevos ejecutivos, entre los ejecutivos. Son los encargados de darle una visión global a la empresa familiar. Sus funciones de relaciones públicas pasan por entrar en Bolsa, transferir los dineros de paraísos fiscales a bancos de cualquier país, invertir en todo tipo de negocios, construir hoteles, centros comerciales... en fin, hacer de su imperio, un negocio aceptable socialmente.
Ahora bien, también hay que decirlo: viven en el filo de la navaja y cualquier día les pegan dos tiros o los meten a la cárcel. Es lo que le paso al hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán líder del Cártel de Sinaloa, el hombre más buscado del universo junto a Bin Laden que vive a sus anchas en territorio mexicano y es dueño de una fortuna estimada en 1000 millones de dólares según la lista de la revista Forbes.
Pues bien, su hijo, Edgar Guzmán López de 22 años fue acribillado como represalia de una banda rival. Los agresores dispararon más de 500 balas e incluso utilizaron una bazuca. Todo sucedió el año pasado en el estacionamiento de un centro comercial en Culiacán. Allí también mataron al joven Arturo Meza Cázares, hijo de Margarita Cázares conocida como "La Emperatriz", narca entre las narcas de Sinaloa, líder de una red de lavado de dinero, según el Departamento de Estado del vecino país.
El asesinato del hijo del Chapo fue una venganza. Luego de la detención de Alfredo Beltrán Leyva "El Mochomo" del cártel de Sinaloa, sus hermanos Héctor, Marcos Arturo, Mario y Carlos consideraron que había sido una traición del líder del cartel de Sinaloa y se vengaron matando a su hijo. Los hermanos Beltrán Leyva se han unido ahora al cartel del Golfo y a los Zetas.
Cuando tienen suerte y no los matan, los narcojuniors saben diversificar sus negocios con actividades licitas más productivas. Se convierten incluso en filántropos, crean fundaciones, forman parte de la actividad benefactora que ayuda a los niños discapacitados, a los pobres de las regiones rurales del México profundo.
Los narcopijos viven tranquilos. El gobierno dice que es muy difícil detenerlos, aunque todos llevan una vida más o menos pública. Las autoridades argumentan que es complejo fincarles responsabilidades por el negocio de sus padres, porque seguirle la pista al dinero nunca ha sido fácil y menos si se trata de "hombres de negocios" millonarios.
Hace unos días, el 21 de junio, fue internado en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Vicente Carrillo Leyva, conocido mejor como "El Ingeniero", hijo del capo Amado Carrillo Fuentes, alias "El Señor de los Cielos" del cártel de Juárez, aquel que murió supuestamente en una cirugía plástica de cara que intentaba modificar su rostro. El cadáver presentado era el de un hombre desfigurado, por tanto, perdura la leyenda de que nunca murió y que las autoridades mexicanas mostraron el cadáver de otro sujeto.
Su heredero hacía footing en un parque de la exclusiva zona residencial del Distrito Federal, la colonia Bosques de las Lomas, cuando la mañana del pasado 1º. de abril fue detenido. Desde hacía años se ofrecían 30 millones de pesos por su detención por ser considerado miembro de la "nueva generación de "juniors" del narcotráfico".
Muchas veces los hijos de capos se relacionan entre si y tienen amistad. Es el caso de Vicente Zambada Niebla "el Vicentillo" hijo de Ismael Zambada García, alías "El Mayo Zambada" y capo del cártel de Sinaloa, que fue detenido el 18 de marzo pasado en su ostentosa residencia de la colonia Lomas del Pedregal en la capital de la República. No solo hay narcopijos, también son famosas las narcopijas, como Nadia Patricia y Brenda Esparragoza Gastélum, hijas de Juan José Esparragoza, "El Azul" del cártel de Sinaloa, que estudiaron en la Surval Mont Fleuri de la ciudad de Montreux, Suiza. Cuando incautaron la agenda de Nadia se encontraron los teléfonos del Vicentillo con quien supuestamente había tenido una relación sentimental, y con el exgobernador panista Sergio Estrada Cajigal.
Casi todos los narcopijos se dedican a la labor de blanquear el dinero obtenido por sus padres. Los hermanos Arellano Félix dirigentes del cártel de Tijuana siguen dominando su territorio a pesar de la detención de "el Tigirillo"; igual pasa con los hijos e hijas de Osiel Cárdenas, líder del cártel del Golfo, que ha expandido su poder gracias a las alianzas conseguidas incluso con matrimonios acordados.... Todo, como en las mejores familias.
[Publicado el 29/6/2009 a las 09:30]
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Los mezquites no siempre son bienvenidos. Hay gente que prefiere aniquilarlos, quemarlos, arrancarlos de cuajo; pero ellos se resisten a desaparecer. Vuelven a crecer con facilidad, a veces de una raíz olvidada o una vaina lanzada por los fuertes vientos de junio en medio de los conciertos de chicharras muy comunes en esta época del año.
La placidez de mi infancia esta ligada a los mezquites. Aparecen en mis sueños de manera recurrente. Son símbolos de bienestar, de felicidad infantil. Desde sus brazos han colgado maravillosos columpios que hacían las delicias de mis días de verano. Su leña es estupenda y esta unida irremediablemente a mi memoria olfativa.
Los mezquites son ahora los testigos mudos de una transformación inusitada del paisaje de mi niñez: el progreso producto del narcotráfico. Toda esa tranquilidad que envolvía la vida de los pobladores del lugar donde nacieron mis padres se ha acabado, particularmente desde los últimos tres años, cuando Felipe Calderón decidió sacar a la calle a 36 mil militares para hacer labores de policía. Fue entonces cuando inició una guerra fraticida entre carteles para apropiarse del norte de la república. El Cartel del Golfo ganó y se apropio del tráfico de droga a Estados Unidos que pasa obligadamente por los estados norteños.
El corredor entre Marín y Cerralvo, Nuevo León es ahora una zona neurálgica del tránsito de la droga enviada al vecino país. Los Zetas, el brazo armado del cártel del Golfo, son un grupo de desertores del Ejército mexicano que nació a finales de la década de los noventa. Dominan esta parte de México. Su presencia ha dado un vuelco al lugar donde pase los veranos de mi infancia. No solo porque talan los mezquites para sembrar droga o construir aeropuertos clandestinos, sino porque han surgido de la noche a la mañana autopistas y sofisticadas antenas que permiten todo tipo de comunicaciones que antes eran impensables.
Entre los inhóspitos montes del desierto hay ahora veredas de terracería por donde transitan camionetas cargadas de droga. Las pistas clandestinas anuncian el subir y bajar de avionetas durante las madrugadas. El ruido de helicópteros de la policía o de ellos es común en el día. Las redadas y los retenes de los militares abundan. Y los tanques o camiones cargados de soldados recuerdan a una película bélica.
Ayer la plaza principal de Cerralvo lucía semi vacía. Se acabaron aquellos domingos bulliciosos: "La gente se está yendo a la ciudad" --- me dice un comerciante del pueblo--- "Los Zetas llevan meses pidiendo dinero a cambio de protección. Yo me pregunto ¿protección de qué? Si lo que queremos es protegernos de ellos".
Mientras platico con él en la plaza, una camioneta Chevrolet pick up de color negra pasa a nuestro lado. El conductor usa su mano izquierda para grabarnos con una cámara de video: "Nos graban a todos, especialmente se fijan en los forasteros que visitan el pueblo. Son los halcones encargados de la vigilancia. El pueblo ya es de ellos", dice mientras me señala a un grupo de jóvenes con pelo corto estilo militar que sale de una heladería.
Los Zetas no solo se han ido apoderando de los pueblos del Norte, se han adueñado de las zonas marginadas de las ciudades, especialmente donde viven los pandilleros, su nueva base social. Este ejército de sicarios han constituido un Estado por encima del Estado mexicano. Los Zetas cobran el racket como dicen en Estados Unidos al "impuesto" cobrado por los mafiosos a cambio de seguridad. Se han adueñado de los negocios ilegales: piratería, narcomenudeo, contrabando, tráfico de indocumentados... y exigen una participación en las ganancias de la mayoría de los negocios legales: "La primera vez, me pidieron un millón y medio de pesos. Se los di por miedo" --- me cuenta el dueño de una tienda de automóviles de la zona--- "A los tres meses volvieron por más y les comenté que me acababan de robar y necesitaba la seguridad prometida. Me mandaron cinco patrullas del municipio para vigilar mi negocio las 24 horas del día. En ese momento supe que ya no había nada que hacer. Tienen dominado al gobierno local, a la policía, al sistema económico... Cerré el negocio a los seis meses".
La presencia de los Zetas es trasnacional en el mercado de cocaína, marihuana y anfetaminas. Opera también en Centroamérica y Estados Unidos, incluso tiene representantes en España e Italia. Es una de las organizaciones del narcotráfico más violentas. Sus torturas y asesinatos llenan los informes de organizaciones de derechos humanos. Su jefe se llama Heriberto Lazcano, alías "El Lazca". Sustituyó a Osiel Cárdenas Guillén extraditado a Estados Unidos.
Los Zetas han llegado para quedarse y arrasan con todo, incluso con los mezquites.
[Publicado el 22/6/2009 a las 10:05]
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La capilla de Malverde en Culiacán, Sinaloa. Foto: Sanjuana Martínez
"¡Bienvenida a Culiacán, cuna de grandes capos mexicanos!... Esta es la capital del narco, donde el tráfico de drogas es una subcultura, una forma de vida, una actividad productiva de la cual todos nos beneficiamos..."
Así empieza Luis, taxista de profesión, su particular viaje por los submundos del clandestinaje sinaloense: "Ni modo, señito, es la puritita verdad. Todos salimos beneficiados. Son ellos (los narcos) los que nos dan de comer. Generan empleo de mil formas. Y mientras envenen a los negros, a nosotros qué"....Le pregunto: ¿Cuáles negros? Pues los gringos, los mulatos del otro lado. Los capos no envenan a los nuestros. La droga va pa'allá... pa'Estados Unidos."
Luis cobra 300 pesos por narcotour. No es una actividad promovida por la Secretaría de Turismo, pero si tolerada. Muchos trabajadores del volante han encontrado en ello su forma de subsistir. Los narcotours no se anuncian en ninguna guía turística, pero basta con acudir a cualquier cantina para que surja la propuesta del taxista de turno. "La Ballena" es el típico lugar de mariscos y carnitas de puerco. La inmortalizó Arturo Pérez Reverte en su novela "La reina del sur". Es un lugar con enorme arraigo local. Como "la Ballena" hay decenas de cantinas o bar-restaurantes donde hay parroquianos que se distinguen por su actividad empresarial. Sus mejores clientes no solo llevan camisas de ceda marca Versace y gruesas cadenas de oro al cuello, también están escoltados con hombres corpulentos y metralleta en mano. A veces, cierran los locales ante la mirada atónita de los comensales: "Tranquilos, sus cuentas están pagadas. Solo voy a comer!", les dicen "educadamente", según me cuenta el mesero: "Y le sale gratis la comida". Esta tarde no hubo suerte. "Vengase pasado mañana", me recomienda. ¿Y qué pasa si hay balacera?, le pregunto. "¡Ni modo!... Si nos toca nos tocó". Los narcos hacen vida cotidiana y sorprendentemente tienen una intensa agenda social que incluye lugares públicos. Salen más a menudo de sus guaridas de lo que al gobierno le gustaría reconocer. Por lo pronto, "La Ballena" está colapsada. Las hummers y escalades se agalopan en la entrada... ¡Esto es Culiacán, señito, aquí es otro pedo! Ellos andan libres. Nadie los molesta."
Luis se convierte súbitamente en guía. Nuestra primera parada es la capilla de Jesús Malverde, el santo de los narcos: "Aquí, cada dos por tres, hay pachanga. Ellos vienen a dar gracias por el éxito del cargamento. Cada vez que pasan la droga pa'l otro lado, vienen con hieleras llenas de cerveza y banda. Invitan a tomar y a bailar... ¡San Malverde es muy milagroso!", dice exhalando un repentino suspiro. La iglesia católica se niega a reconocerlo, pero sus fieles seguidores aumentan vertiginosamente en esta nueva era mexicana del narco. La parroquia vende todo tipo de recuerdos con la imagen del santo. El joven vendedor me ofrece una estampita a 10 pesos: "Se vende todo muy bien. Si viera. Esto se llena de camionetonas y cochazos. Todos vienen a pagar las mandas por los favores recibidos. Son gente muy generosa. Siempre dejan su buen dinero". La capilla esta llena de mensajes de agradecimiento y fotos de la gente beneficiada. Hay distintas imágenes del santo venerado con veladoras encendidas y flores. El corrido se escucha una y otra vez: ..."Yo cargo tu retrato por donde quiera que voy. Especialmente en mis tratos cuento con tu bendición".
Luis me lleva luego a la zona comercial de Tres Ríos: "Aquí en este estacionamiento mataron al "Chapito", el hijo del Chapo Guzmán. El día de las madres lo dieron a conocer. Fue un duro golpe para él. ¡Imagínese, su hijito, el heredero de todo!... ese día empezó la guerra y un año después no ha terminado". Las cifras oficiales reconocen más de 1.000 muertos registrados el año pasado en Sinaloa de los 10.000 en todo el país, pero la estadística no incluye los cientos de "levantados" por el crimen organizado y presumiblemente asesinados.
Esta es la tierra de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, mejor conocido como "El Chapo" Guzmán, uno de los 38 hombres más ricos del planeta, según la revista Forbes. Es el líder de la "Alianza de Sangre", mejor conocido como el Cártel de Sinaloa. El gobierno de Estados Unidos ofrece 5 millones de dólares por información que ayude a su captura, mientras que el gobierno de Felipe Calderón sitúa la recompensa en 2 millones de dólares: "Ay, señito, que no se hagan gueyes" --- me dice Luis que continúa llevándome de narcotour a 50 kilómetros por hora--- "todos saben dónde está. Por aquí, por esta parte se pasea. Nomás pregunte y verá. Muchos lo han visto en discotecas, restaurantes, caminando por la calle", dice cambiando su tono de voz convertido ahora en susurro. La zona residencial esta cubierta de ostentosas mansiones: "Esta es una de sus casas y más adelante está otra de las muchas del Mayo Zambada. A unos minutos más, señala la casa donde detuvieron a Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, presunto operador del cártel de Sinaloa y brazo derecho de El Chapo. Y a continuación me muestra la casa de Julio César Chávez, el boxeador... "Él también está en el negocio, señito, lo que le dije: son muchos los que nos beneficiamos. Hay que reconocerlo. Escríbalo: ellos nos traen prosperidad".
[Publicado el 15/6/2009 a las 09:27]
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Parece un titular del Siglo XIX pero lamentablemente se trata de una noticia con plena actualidad en México país donde aún se encarcela a las mujeres por interrumpir el embarazo.
Guanajuato es el estado que registra la estadística más alta con 130 mujeres presas por abortar, le siguen Baja California con 90 y 30 en Sonora. No son los únicos estados, también en Chiapas se detuvo recientemente a una y en 13 entidades del país la maquinaria conservadora del Partido Acción Nacional prepara el terreno para aumentar la población femenina en los penales a causa de la libre elección sobre sus cuerpos.
En esos estados utilizar métodos anticonceptivos como el DIU o la píldora del día después, son causa de cárcel. El PAN ---el partido del presidente Felipe Calderón--- se ha encargado de reformar la Constitución para impedir la interrupción legal del embarazo. A estas modificaciones se les conoce como las ILE y pretenden "proteger la vida desde el momento de su concepción".
Todo aquel médico que se atreva a practicar un aborto voluntario incurre también en un delito penalizado con la privación de la libertad, la suspensión definitiva del ejercicio de la medicina y las sanciones económicas. Las penas para mujeres y médicos van desde los seis meses hasta los cinco años.
Este panorama ha alentado el aumento de clínicas clandestinas en el país para realizar abortos y por consiguiente el incremento de muerte materna. En México es la quinta causa. Cada año mueren alrededor de 100 mujeres por abortos mal practicados. Según una encuesta reciente del Instituto Nacional de Salud Pública el 80% de las mujeres embarazadas no tenía deseos de tener un hijo en el momento de embarazarse y del total de estos, casi el 37 por ciento correspondía a mujeres menores de 20 años.
Y es que hay estado como el de Oaxaca que no permiten el aborto ni siquiera por causa de violación. Más aún, no lo permiten ni aunque se trate de una menor de edad. Sucedió el año pasado. Una niña de 10 años que fue violada por un hombre de 55 años que alquilaba una casa a sus padres fue obligada a parir. Noé Velásquez amenazaba a su víctima con matar a su familia si decía algo. La violó durante tres meses hasta que la pequeña se desmayo en la escuela y descubrieron su embarazo: "Cuando descubrimos lo que había pasado, mi hija nos contó todo. Por su edad no se le notaba nada", dijo el padre.
La Organización de Naciones Unidas reveló que desde hace una década se registran diariamente en México un promedio de 21 violaciones sexuales contra niños. En los últimos seis años hubo 53 mil agresiones de este tipo, más de la mitad en zonas rurales.
La lucha de las mujeres en México intenta cambiar este panorama de involución, pero las huestes católicas unidas al partido gobernante poseen un poder sobre las almas que pretenden trasladar a los cuerpos. El catolicismo más reaccionario es el que triunfa, mientras las feministas gritan en la calle: "Saquen sus rosarios de nuestros ovarios".
¿Cómo cambiar esta realidad? ¿Qué podemos hacer? ¿Por dónde empezar?...
[Publicado el 08/6/2009 a las 10:06]
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Dorian. Foto: Sanjuana Martínez
"¿Cuánto me cobras por dejarte besar los pies?", así empieza la historia de Dorian, pero no, Dorian Grey de Oscar Wilde, sino de una chica mexicana que frente al auditorio Jaime Torres Bodet ofreció su testimonio de vida, dejando sin habla a los presentes.
Sucedió ayer. Participaba en la VIII Semana de la Diversidad Sexual en el Museo Nacional de Antropología e Historia en el Distrito Federal con una conferencia sobre pederastia clerical. Cuando llegó el turno de preguntas Dorian se puso de pie y micrófono en mano, expuso:
"Soy Dorian Edith Hernández, una chica trans" --- dijo luciendo una hermosa cabellera y dejando ver las bondades de su cuerpo espectacular--- "Antes trabajaba como sexoservidora. Y un día llegó un hombre y me dijo: "¿Cuánto me cobras por dejarte besar los pies? Yo traía unas sandalias negras muy hermosas con brillantes; y un minifalda super cortita y super sexy. Me pagó y se hincó. Me chupaba los dedos y ví que luego luego se empezó a masturbar. En eso mi compañera (siempre vamos de dos en dos porque aquí nos matan gratis) lo estaba acariciando. Le empezó a esculcar y le bajo el cuello del sueter. Ella dio un grito: "¡Cabrón...eres un sacerdote!". ¡Le vimos el alzacuellos y en eso se levantó y se fue corriendo!. Yo me quede con muy mal cuerpo una semana, porque claro yo soy puta, pero guadalupana. Pensé ¡Dios mío que he hecho!.... Me quedé en shock. ¿Me entiendes?".
Dorian dice que calza del número siete, como un 41 español. Y me pide: "No censures esto que te voy decir: recomiendo mucho chupar los dedos de los pies a sus parejas cundo les hagan el amor, ¿Ok? Es una cosa deliciosa. Te sientes el exorcista en ese instante. ¡padrísimo! ¡divino!...¿Ok?".
Cuenta que fue acosada desde niño por los sacerdotes de su pueblo: "Era monaguillo y como yo era muy femenina, muy bonito, de muy buen cuerpo, caminaba quebradito, pues intentaban meterme mano, pero nunca pudieron. Yo me hice niña a las 12 años, pero descubrí que era mujer a los siete. Y se acabó. Dios nos quiere por igual. Yo doy amor: Dios dijo amaos los unos a los otros. Y me solidarizo con los niños víctimas de abusos sexuales de Irlanda y de México ...¿me entiendes?... porque nosotros sufrimos mucho la transfobia en este país. Estamos en las esquinas de la calle Cuauhtemoc y pasan y te rafagean. Te matan nomás porque si. Y ya basta de discriminación, de curas pervertidos!".
La gente se removía en sus asientos. Volteaban a verse. Nadie decía nada. Y es que la realidad que vive la población LGBTTT es tremenda. México es el segundo país en el mundo en crímenes por homofobia. De los casi 500 asesinatos, el 90 por ciento permanece en la impunidad. El machismo es el pan de cada día y Dorian y sus compañeras pasan las de Caín para desarrollar su trabajo: "Vienen las granaderas. Nos suben a todas como animales. Nos golpean. Nos hacen el patito. Si, el patito: nos encueran y al llegar a los separos nos bañan con agua fría. Nos dejan encerradas 36 horas. Y si quieres un taco tienes que hacerle sexo oral al policía. Siempre nos violan entre varios. Nos pintan las pompas con pintura de aceite para que no se nos note. Denigrante. Todos son muy machines, pero todos quieren hacerlo con nosotras porque son unos reprimidos, unos morbosos. ¿Me entiendes?... es pura hipocresía, pura doble moral. No se si me entiendes... Una trans es algo mágico. Algo erótico. Diferente. A los hombres les fascina nuestra dualidad... ¿me entiendes?"
Dorian forma parte de un población marginada. Aquí todavía existen balnearios con el letrero: "prohibida la entrada a los perros y a los homosexuales". Aún en los hospitales públicos se advierte en anuncios: "Todos pueden donar sangre, menos los homosexuales". La jerarquía católica les recomienda que vivan en la oscuridad su sexualidad. El Estado se niega a cambiar el nombre en sus documentos de identidad. El sector salud rechaza las operaciones de cambio de sexo y mucho menos acepta financiarlas...
Dorian por lo pronto ha decidido dejar la calle y cambiar de profesión: "Ahora soy política" --- me dice mientras posa coqueta para la foto--- "Tengo la dicha de estar trabajando para la comunidad trans, una comunidad que no tiene oportunidades. No tenemos estudio: o somos peluqueras o somos putas o sirvientas. Tenemos miedo a la discriminación porque en los trabajos no nos dejan ser nosotras. Por eso mamás, papás: cuiden mucho a sus niños, platíquenles de sexualidad. No le saquen la vuelta. Hay que hablar de sexo...¿Me entiendes?....Tu que escribes libros ¿por qué no escribes un libro sobre mi historia. Te lo juro es una súper historia. Te encantaría ¿a poco no?"
[Publicado el 27/5/2009 a las 09:35]
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Hace un año cuando empecé a escribir este blog, 40 compañeros periodistas habían sido asesinados. En 12 meses, la cifra ha aumentado a 48. Una escalada de agresiones cotidianas que no ha dejado de crecer y nos exige ponerle nombre y apellido a la fría estadística. Detrás de cada uno de ellos hay familia, hijos, amigos...
Hago un repaso y pienso en los asesinados. Una periodista de la BBC me entrevistó el otro día y me preguntó: ¿por qué no te dedicas a otra cosa? ¿Para qué arriesgarte?, dijo con cara de no entender mi posición desde la mole imponente del edificio londinense de la BBC.
Recordé las sutiles sugerencias de mi madre, quien cada vez que matan un periodista en la República, intenta convencerme: "Ese trabajo tuyo m'hijita nomás pura matason. ¿Por qué no mejor pones una rosticería o un vivero? A ti te gustan mucho las plantas". Es verdad, me encantan las plantas. Lo que no acabo de entender es lo de la rosticería. Odio el pollo.
En fin, que el caso es que yo no sabía cómo contestarle a la periodista inglesa de la BBC sin verme mal educada. Entonces simplemente le dije: "sigo siendo periodista por dignidad". Ella puso cara de "¿What?". Menos comprendió. Yo pensaba que no tenía que explicar nada entre iguales. Entre quienes nos dedicamos a lo mismo. De pronto me cayó el veinte: recorrí la mirada por la elegante cabina de audio donde estábamos. Y en mi interior comprendí que la realidad de esa periodista no tenía nada que ver con la mía. Comprendí que su duda estaba sustentada en la tranquilidad con la que ella desarrolla su trabajo. Algo que yo misma he experimentado cuando he vivido en otros países, pero que ya olvidé viviendo en México.
La zozobra es un sentimiento ajeno a sociedades democráticas consolidadas. El miedo está ausente en lugares donde la seguridad va incluida a tu trabajo; donde pinchar un teléfono es la excepción y no la regla, donde ser periodista significa ser alguien respetado y digno, que el Estado no debe vigilar. Entendí las diferentes formas de vida. El temblor en el cuerpo cuando miras por el retrovisor, me imagino que es una emoción distante y a veces desconocida. Las prisas por encontrar la llave para entrar a casa, para resguardarte, para buscar un lugar seguro, un lugar que sabes que no existe, es un sentimiento desconocido por aquellas latitudes. Lo entendí.
Entonces fui más explicita. Le dije lo obvio: que tenía que ver con una cuestión de principios, de compromiso por la libertad, de búsqueda de la verdad; que con mi trabajo pretendía intentar un cambio por pequeño que fuera, un cambio a favor del maltrecho sistema democrático de mi país. Le expliqué que mi labor no consistía solo en exhibir la podredumbre de un sistema; que prefería hacer el periodismo defendido por Kapuscinski, el periodismo intencional, ese que busca modificar la lacerante realidad en la que vivimos.
No se si quedo satisfecha. Regresé a México y pienso en el último compañero asesinado: Carlos Ortega Melo Samper, corresponsal de "La Opinión" en Durango. En el miedo que debió haber sentido. En su angustia. En los cobardes que lo asesinaron. En lo que él hubiera respondido a aquella pregunta de la periodista de la BBC. Carlos, llevaba varios meses amenazado. Le habían quemado su camioneta en clara advertencia. Responsabilizó directamente al alcalde Marín Silvestre Herrera y al encargado de programas federales, Juan Manuel Calderón de lo que pudiera pasarle. Ambos fueron el eje central de sus reportajes sobre corrupción en el Ayuntamiento, aunque la responsabilidad política del gobernador Ismael Hernández Deras fue también denunciada. El 3 de mayo, cuatro sujetos intentaron "levantar" (secuestrar) que lo interceptaron muy cerca de su casa. Los vecinos vieron como el periodista bajo de su vehículo para reclamar, pero en ese momento los sicarios intentaron subirlo a un coche. Él se defendió. Hubo un forcejeo. Uno de los hombres sacó una pistola calibre 40 y le pegó tres balazos en la cabeza. Así, a bocajarro.
Lo noticia ocupó espacios en radio y televisión. Pocos, porque matar un periodista ya no es noticia. Voy a casa de mi madre. Bromeo con ella, le resto importancia, le quito hierro. Ella insiste: ¿Y pasteles? Siempre has hecho ricos pasteles. ¿Por qué no vendes pasteles m'hijita?".
[Publicado el 20/5/2009 a las 10:58]
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Editor del diario "La Verdad" de Atizapán de Zaragoza, Estado de México. Lo secuestraron los primeros días de julio de 2000. El 19 del mismo mes fue encontrado muerto con un balazo en el cuello. Estaba tirado a un lado de su coche, sobre la avenida Zaragoza del fraccionamiento Hacienda del Pedregal de Atizapán de Zaragoza. La Sociedad Interamericana de Prensa señala en su informe de 2001 que las autoridades consideraron el motivo del crimen una ejecución de los secuestradores. El crimen no fue resuelto.
[Publicado el 12/5/2009 a las 11:57]
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Entre perreras y fiebre porcina
Ante este panorama de vacaciones obligadas uno pensaría que las agresiones a periodistas en México han disminuido. Pero no es así. El último embate contra la libertad de prensa sucedió el pasado 26 de abril contra el fotógrafo Rafael del Río Chávez de la revista Proceso mientras tomaba imágenes de una detención en Guadalajara, Jalisco.
La historia comienza cuando Del Río Chávez estaba descansando en su casa y escucha las sirenas de la policía pasar por su casa. Su instinto periodístico le hizo tomar su cámara y acudir a unas cuantas cuadras a ver lo que sucedía. Los policías detenían a un joven y él inmediatamente empezó a tomar fotografías: "¿Quieres tomar buenas fotos? ¡Acércate!", le dijeron los uniformados.
Cuando se acercó, la reacción de los uniformados fue arrebatarle la cámara y esposarlo por la espalda, pese a que se identificó en su momento. A continuación fue trasladado a la delegación municipal. Al llegar, los policías lo sacaron al patio y lo metieron en una jaula comúnmente utilizada para los perros: "Me mantuvieron desde las cuatro de la tarde hasta las ocho de la noche dentro de una jaula que parece una perrera. Ahí me obligaron a estar durante varias horas en pleno rayo de sol", contó el fotógrafo que además fue atendido por un abogado de oficio que nunca le tomó declaración. El juez vio su caso con expedita diligencia, pero jamás se enteró de su versión de los hechos.
Por la noche, finalmente el abogado de oficio le informó que fue detenido por oponer resistencia y que tenía que pagar una multa de 67 pesos. (aproximadamente cuatro euros). Al salir, el fotógrafo decidió interponer una denuncia ante asuntos internos de la Policía Municipal. La Comisión de Derechos Humanos del estado de Jalisco abrió un expediente de oficio sobre el caso.
La intención ahora es que no llamemos a las cosas por su nombre. La jaula era una perrera, pero la policía de Jalisco la denomina celda a la intemperie. El nombre de fiebre porcina ya no es recomendable usarlo, ahora se llama influenza A H1N1 según la Organización Mundial de la Salud que además ofrece a los periodistas una guía para informar sobre la posible pandemia, cuyo objetivo principal es que hagamos "periodismo preventivo"... pero yo me pregunto: ¿será posible hacerlo manipulando las palabras?
[Publicado el 04/5/2009 a las 10:56]
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Director del diario Ecos de la Cuenca de Michoacán había publicado reportajes sobre el narcotráfico en la zona y sus nexos con políticos y policías. Les dijo a sus familiares que había tenido un altercado con el presidente municipal de Tepalcatepec. Desapareció el 20 de noviembre de 2006. Mientras conducía su coche estaba hablando por teléfono con un familiar cuando se escuchó que "alguien" le dijo "¡bájate!". Su familia no ha tenido acceso al expediente de las investigaciones de la policía por lo que solicitó a las autoridades inspeccionar una laguna donde se sospecha "tiran cuerpos". El caso sigue sin resolverse.
[Publicado el 27/4/2009 a las 10:00]
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¡Ahora vas a aprender a callar!
"¿Crees que por ser de la prensa no te podemos partir la madre?", le dijo mirándole fijamente a los ojos con expresión amenazante. El periodista Federico Vite López supo en ese momento que el policía no formulaba una pregunta retórica.
"La prensa se ha encargado de humillarnos ante la sociedad, a ver si a golpes aprenden a callarse", fue la frase que le confirmó la golpiza que se le venía encima, aunque lo que definitivamente le hizo perder las esperanzas es el comentario que antecedió a los primeros empujones: "¿te crees muy cabrón sólo porque eres periodista? ¡Ahora vas a aprender a callar!".
Vite López, reportero del diario Intolerancia, no iba solo ese sábado 14 de marzo. Lo acompañaba Álvaro Solís del diario El Columnista y Miguel Ángel Andrade Torres redactor del periódico Cambio. Los tres, caminaban tranquilamente por una acera del centro de la ciudad a las 3:30 de la madrugada, rumbo a sus respectivos domicilios, cuando fueron interceptados por una camioneta pick up Dodge blanca.
Del vehículo descendieron tres hombres vestidos con uniforme de policía y armados. Sin identificarse, uno de ellos les dijo que se trataba de una revisión rutinaria porque realizaban un operativo antidroga. Los separaron y Vite López vio como uno de los uniformados tenía encañonado a Miguel Ángel; mientras el otro le quitaba la cartera a Álvaro y le propinaba una sonora cachetada. En ese momento, Vite López, preguntó al policía: "¿por qué lo golpea?" y añadió: "¡Soy periodista!".
La actitud de los tres uniformados cambió inmediatamente. La frase "soy periodista" los convirtió en auténticos energúmenos. A los tres reporteros los tiraron al suelo, los esposaron y los lanzaron a la batea de la camioneta.
Fueron 25 largos minutos. Los policías los golpearon, los encañonaron con armas de alto calibre, burlándose descaradamente de ellos y de la profesión que habían elegido para ejercer. Los tres utilizaron un lenguaje soez y sumamente agresivo. Luego de pasearlos y darles alguna vueltas, finalmente los abandonaron a las afueras de la ciudad, no sin antes amenazarlos de muerte si se atrevían a contarlo.
Los tres periodistas decidieron difundir los hechos y levantaron denuncias ante el Ministerio Público del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública municipal.
El gobernador de Puebla, Mario Marín es conocido como "el gober precioso" desde que ordenó detener a la periodista Lydia Cacho enviando policías de civil al estado de Quintana Roo para secuestrarla, bajo el cargo de "difamación". Marín es amigo del empresario Kamel Nacif a quien la reportera incluyó en el libro "Los demonios del Edén" que denunciaba una red nacional de pederastia y pornografía infantil. Ambos fueron exhibidos, al difundirse una conversación telefónica donde se ponían de acuerdo para detener a la reportera. Nacif se refería a Marín como "mi gober precioso", mientras el gobernador le respondía: "lo que quieras papá".... Ninguno fue sancionado por la detención ilegal.
Puebla es uno de los estados de la República con mayor incidencia de ataques a periodistas.
[Publicado el 31/3/2009 a las 09:59]
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Sanjuana Martínez (Monterrey, México, 1963) lleva 21 años dedicada al periodismo, principalmente de investigación. Estudió en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León y continuó sus estudios de postgrado en la Universidad Complutense de Madrid.
Ha investigado asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, actividad terrorista y crimen organizado tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Autora de varios libros, entre los destacan La cara oculta del Vaticano (Plaza y Janés) y Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera (Editorial Grijalbo).
Premio Nacional de Periodismo 2006 (México) por un reportaje sobre delitos de pederastia cometidos por el clero, publicado en La Jornada, Sanjuana recoge numerosos testimonios de víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes y ofrece nombres, lugares e historias concretas. El paradigmático caso del cura Nicolás Aguilar, con un historial delictivo de 30 años, le sirvió para mostrar la putrefacción de un sistema político, judicial y social que no tiene voluntad para poner freno a estos abusos.
Como consecuencia de su investigación, por primera vez la corte estadounidense inculpó a un cardenal de encubrimiento a pederastas: El pederasta es el padre Nicolás Aguilar, su encubridor el cardenal primado de México Norberto Rivera y su cómplice el cardenal Roger Mahony, del arzobispado de los Ángeles (EE UU). Sanjuana Martínez consiguió que se iniciaran trámites judiciales contra Nicolás Aguilar, pero no pudo evitar que siga protegido, ejerciendo su ministerio sacerdotal y en libertad.
El Comité para la Protección de los Periodistas con sede en Nueva York documentó y denunció las amenazas de muerte que la periodista ha recibido a raíz de sus investigaciones. La organización Reporteros Sin Fronteras también incluyó su caso en un informe.
Actualmente desarrolla su labor periodística en W Radio y el periódico La Jornada.
02/7/2009 04:59
quiero que este esta noche conigo
Publicado por: henrry
29/6/2009 16:14
Publicado por: jbv a 10.710 km
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19/6/2009 03:36
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16/6/2009 16:29
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16/6/2009 15:27
Gracias a Dorian por compartir...
Publicado por: Mariana
09/6/2009 19:57
Hola, Por complicidad con el...
Publicado por: Ely*
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