PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 29 de octubre de 2020

 Roberto Herrscher

Periodismo pandémico: ¿Qué hacer en confinamiento?

imagen descriptiva

Por más de 30 años he estado enseñando y practicando el arte de contar historias reales.

“Gástense las suelas de sus zapatos, sientan el viento y la lluvia y los rayos del sol”. En redacciones y aulas de América Latina y más allá, esto era lo que profesores y editores les decíamos a nuestros reporteros y alumnos: que salieran de la “zona de confort” para encontrar las historias que los sorprendieran a ellos tanto como a sus lectores. 

¿Y ahora qué? ¿Qué es lo que debemos pedirles que hagan, cuando salir a la calle es peligroso y poco recomendable?

Este semestre estoy enseñando “Crónica,” la palabra que usamos en Latinoamérica para referirnos a una pieza larga que se adentra en una cuestión noticiosa contando una historia, en el pre y posgrado. Por primera vez, no puedo enviar a los alumnos a los lugares donde suceden las cosas que tienen que contar, sino que debo pedirles que se queden en casa. ¿Cómo ayudarlos a que cuenten el mundo si no pueden entrar a las casas, las fábricas, los templos de oración y las escuelas? ¿Cómo pedirles que describan cómo huelen los lugares donde la gente vive si no pueden ir?


Ya es suficientemente difícil reinventar el aula y enseñar y aprender desde las pantallas frías. Ya es duro evitar la sala de redacción y trabajar en conjunto con colegas que están en sus dormitorios o comedores transformados en oficinas. Pero esto…

En América Latina el no ir siempre supuso el peligro de no entender. Encontrar lo que realmente pasa o pasó requería ir a las villas miseria, poblaciones, cantegriles, favelas o como en cada país se llaman los sitios donde sobreviven y luchan los pobres, y entrar en los hospitales, las fábricas, los mercados. Quedarse adentro, reporteando desde Internet y el teléfono fue siempre la receta para quedarse con la “versión oficial”.

Y sin embargo, hay mucho que se puede hacer y algunas lecciones he aprendido para practicar y enseñar en estas circunstancias leyendo a estupendos colegas latinoamericanos. De ellas y ellos saqué la conclusión de que la pandemia no solo trajo problemas, sino también nuevas posibilidades para estos reporteros y editores.

Estas cinco herramientas, que aquí presento con ejemplos actuales, existen desde hace mucho antes de que escucháramos por primera vez el término “coronavirus”. Pero para mí, estos medios y colegas les dieron nuevo significado y valor. Espero que al compartir estos ejemplos y cómo se han transformado en estos tiempos duros, nos ayude a todos a construir en el futuro un periodismo más humano, relevante y consecuente.  

1.      Encontrar, entender y usar datos: Alejandra Matus (periodista independiente, Chile)

Después de décadas de contar su país desde las poblaciones, los palacios de gobierno y de justicia, las bibliotecas, los regimientos y los cementerios, la reportera y escritora chilena Alejandra Matus (quien fue Nieman Fellow en Harvard en 2010) finalmente se lanzó a cursar una maestría en Nueva York. Y entonces cayó el coronavirus y Alejandra está enclaustrada en un departamento alquilado en la Gran Manzana.

Pero desde esa distancia, cuando empezó la pandemia sintió que había algo que los medios tradicionales de su país no estaban haciendo. Muy humildemente, desde su cuenta personal en Twitter (@alejandramatus), Matus desafió al gobierno chileno y marcó el rumbo que después siguieron los grandes medios del país. Comenzó instalando en la agenda pública una simple pregunta: ¿Por qué el gobierno decía que había pocos muertos por COVID pero el número de fallecidos por deficiencias respiratorias había subido enormemente comparado con los mismos meses de años anteriores?  

Los datos que el gobierno entregaba y que la mayoría de los medios repetía jornada tras jornada no estaban contando la realidad. Matus demostró que parte de este incremento en muertes eran personas que no habían sido testeadas: murieron antes de que pudiera hacérseles el examen. Ella ya era una periodista muy respetada en el país, había escrito libros sobre falencias y corrupción en la justicia, sobre la poderosa Doña Lucía, esposa del dictador Augusto Pinochet, sobre crímenes y robos en dictadura y en democracia. Pero sus tweets, breves como estocadas, la hicieron indispensable en el Chile de hoy.

Mientras escribo estas líneas, Alejandra Matus es convocada por medios escritos, radiofónicos y televisivos; todos quieren su voz. El 22 de agosto comenzó, junto con sus afamadas colegas Mónica González y Mirna Schindler, el programa dominical de análisis y entrevistas políticas  Pauta Libre en el canal La Red.

Una combinación de independencia, sentido común, búsqueda creativa e incansable y buen uso de técnicas investigativas la ayudó a encontrar qué estaba pasando más allá de la repetición acrítica de propaganda gubernamental.

Y todo lo está haciendo con una laptop y un teléfono en un departamento alquilado a 5.000 millas de casa.

2.      Leer: Hinde Pomeraniec (Infobae, Argentina)

Pocos periodistas latinoamericanos han cultivado las artes plásticas, la literatura, la música y la historia de su propio país con la profundidad y creatividad de la reportera cultural y editora argentina Hinde Pomeraniec. Sus libros, que van desde cuentos infantiles hasta un ensayo narrativo sobre el poder de Vladimir Putin en Rusia, así como su carisma en programas culturales en radio y televisión muestran su abarcadora calidad.

Actualmente combina la conducción de programas en la TV y radio pública con la edición de la sección de Cultura del vibrante diario digital Infobae. Es allí donde cada viernes Pomeraniec obsequia a sus seguidores con una invalorable columna.

La última que leí, sobre la “política de la cancelación” y las memorias de Woody Allen, defienden la idea, para muchos incómoda, de que los males y falencias de un artista no deben llevar a la prohibición o desprecio de su obra, es un mesurado y bello ejemplo de su mente alerta y su brújula moral.

En esta y las docenas de “cartas a los lectores” publicadas desde el inicio de la pandemia (todas empiezan con un “Hola, ahí”), Pomeraniec ha ido creando una comunidad de lectores, oyentes y videntes: nos lleva al corazón de la pintura impresionista, a las viejas películas argentinas en blanco y negro, a la última novela que leyó. A la vez nos ayuda a escapar de las noticias del día y nos da nuevas herramientas para entender el el presente.

La carta abierta del comentarista cultural no es un género nuevo, pero hasta leer sus preciosos textos no había caído en la cuenta cuánto necesitaba en estos tiempos a un amigo distante. Pocos escritores son capaces de hacernos ver el mundo de las páginas y las pantallas como esta corresponsal del confinamiento con los ojos abiertos.

3.      Escuchar: Hacemos Memoria (UdeA, Colombia)

Hacemos memoria, un proyecto conjunto de una de las más antiguas y prestigiosas universidades de Colombia, la Universidad de Antioquia, y el instituto de enseñanza y formación en periodismo de la red alemana de radiodifusión, Deutsche Welle Akademie, organiza talleres y posgrados y mantiene una revista digital sobre las historias que se animan a mantener viva la memoria de uno de los países más trágicos de Sudamérica.  

Una de las secciones más impactantes de este proyecto periodístico es la de “voces,” una colección de entrevistas, debates y monólogos de aquellos que los medios hegemónicos suelen dejar fuera: líderes indígenas, víctimas del crimen organizado y la brutalidad del estado, familiares de desaparecidos, académicos expertos en historia, sociología, antropología y, sí, también filosofía, necesarias para comprender e intentar poner fin al ciclo de violencia en Colombia.

Estas voces valientes cuentan historias de crímenes y dolor, pero también maneras de enfrentar el duelo, levantar la cabeza y negarse a olvidar. Hay colecciones de tejidos, ensayos fotográficos, muestras de comida tradicional, maneras creativas de “hacer memoria”.

Estamos de acuerdo en que hablar a la distancia, por teléfonos y computadoras, no será nunca igual a encontrarnos. Pero un equipo empático liderado por la aguerrida periodista y profesora Patricia Nieto ha logrado mantener en contacto a investigadores, líderes, testigos y víctimas de viejos y nuevos crímenes (las matanzas no han parado en el campo colombiano).

No poder viajar no les impide entrevistar, y muchas veces esas voces están más abiertas y deseosas de contar que antes. Y escuchar es algo que Podemos hacer ahora; este Proyecto nos recuerda cuán lejos puede viajar el oído incluso si no podemos ensuciarnos los zapatos en el barro de la realidad.

4.      Hacer alianzas: Distintas Latitudes (México)

Una de las características más tremendas y periodísticamente relevantes de la actual situación es que la misma situación, las mismas muertes y miedos y dramas se están viviendo de forma similar en tantos sitios a la vez.

América Latina es una región en la que el mismo idioma cruza vidas tan distintas, de Río Grande a Tierra del Fuego. Durante la última década, decenas de proyectos transnacionales han echado luz sobre crímenes del pasado, como la Operación Cóndor en la que las dictaduras del Cono Sur intercambiaron prisioneros ilegales, o del presente, como los llamados Papeles de Panamá, que muestra la extensa red de evasión fiscal de los ricos de la zona.

En el último lustro, un grupo de editores liderados por el mexicano Jordy Meléndez Júdico formaron la Red LATAM de Jóvenes Periodistas. Invitaron a prometedores reporteros a trabajar juntos para revelar los males comunes de la región. Para ellos la unión y el uso de herramientas modernas para mostrar la globalidad de problemas y soluciones hacen la fuerza.  

Actualmente, llevan a cabo dos proyectos transfronterizos relacionados con la pandemia y cómo afecta más duramente a las mujeres: uno sobre el aumento de violencia doméstica en confinamiento, y el otro sobre la terrible situación de las vulnerables inmigrantes venezolanas embarazadas.  

5.      Llevar un diario personal (o mejor aún: colectivo): Ojo Público (Perú)

La última década también ha visto un estallido de medios digitales independientes a lo largo del continente. Algunos son emprendimientos conjuntos de sus mismos editores y reporteros; otros tienen donantes, socios o son aportes de universidades, fundaciones y ONGs. Ojo Público de Perú ha crecido en prestigio y variedad de contenido por su enfoque en la salud pública y el llamar a dar cuenta a los sucesivos gobiernos, el talent de su joven redacción y el hambre de los lectores peruanos, cansados de la corrupción y el tradicionalismo de los medios hegemónicos.


Entre otros proyectos, durante la pandemia, Ojo Público empezó a recolectar testimonios en primera persona de ciudadanos comunes, cuyos dramas médicos, económicos, sociales y psicológicos reflejaban el sentir de la sociedad.

En su Diario de la Cuarentena: Las historias de todos,  enfermeras, vendedores ambulantes, padres y madres, estudiantes, trabajadores sobre-explotados o despedidos, hombres y mujeres viviendo en soledad o en hacinamiento comparten sus relatos en primera persona, y el medio los publica día tras día. Los une el tono cercano y los dibujos emotivos y juguetones de Claudia Calderón.

Forman el recuento de lo que sucede en nuestras vidas hoy emparentadas. Este proyecto creativo es inusual en tono y contenido a lo habitual en Ojo Público, pero adquiere total sentido en la forma en que aporta historias humanas de salud, de lucha por el ambiente y los derechos humanos, de formas de sobrevivir a la pobreza y el abuso. Otro proyecto, más trágico, pinta perfiles de los muertos de la pandemia: Hasta que la vida nos separe.

Así como Matus persigue, obtiene y coteja bases de datos, Pomeraniec recuerda la magia de leer y aviva el fuego del pensamiento, Hacemos memoria da voz a las víctimas y Distintas latitudes junta talentos para hacernos ver que ninguno de nuestros países está aislado, Ojo público teje el relato común de lo que estamos pasando, que hermana en su sufrimiento a nuestros pueblos.

Debe haber muchos ejemplos más ahí afuera. Este puñado me da fuerza y esperanza en estos tiempos de angustia.

 

Este artículo fue publicado en septiembre en inglés y castellano en la ReVista Harvard Review of Latin America:

https://revista.drclas.harvard.edu/book/periodismo-pand%C3%A9mico%C2%A0?admin_panel=1

[Publicado el 03/10/2020 a las 15:31]

[Etiquetas: Alejandra Matus, Hinde Pomeraniec, Hacemos Memoria, Distintas Latitudes, Ojo Público, Harvard Review of Latin America, ReVista]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Entrevistas de Margarita Rivière: Pionera inquieta, maestra tranquila

imagen descriptiva

Margarita Rivière y su perro Max (Foto de Humberto Rivas)

Este próximo miércoles 11 de diciembre, a mediodía, Josep Cuní y yo tenemos el placer y el honor de presentar en el Col·legi de Periodistes de Catalunya (Rambla de Catalunya, 10) la antología de Entrevistas de Margarita Rivière, periodista de risa joven y sabiduría veterana. Es el tercer número de la colección Periodismo Activo que dirijo en la editorial de la Universidad de Barcelona.

*          *          *

A quienes se adentren en las páginas de Entrevistas – Diálogos con la política, la cultura y el poder  les aguarda una fiesta triple: Margarita ha seleccionado personajes fascinantes, sorprendentes; los ha entrevistado con maestría y ha sacado de ellos más que ninguno o casi ninguno de sus colegas; y finalmente, por su mirada amplia al mundo y al papel del periodista, ha sabido crear texto a texto un cuadro profundo de un mundo en constante cambio, y de un mundo social – Catalunya y también España – en momentos clave de su historia.

Estas entrevistas cumplen con lo que para mí son las reglas básicas de una muy buena entrevista: en ellas se habla de algo que pasa o pasó fuera del momento de la charla, pero también son un momento de apertura y descubrimiento en sí mismo. En ellas pasa algo. Aunque sean breves, tienen un arco dramático, vemos a una mente brillante tratando de entender a su entrevistado, o de entender un tema a través de la persona que tienen enfrente. Se leen como pequeñas obras de teatro con dos personajes.

Margarita Rivière comenzó en esto del periodismo a finales de los años sesenta. Ha publicado más de 30 libros, ha introducido en el periodismo español temas antes no considerados dignos, y hoy aceptados y prestigiosos, como la moda, . Y temas antes considerados tabú, como la experiencia de la vejez y las etapas de la vida de las mujeres

¿Quién escribía sobre la experiencia y la sensibilidad de las mujeres mayores antes que ella? ¿Y quién se había atrevido a dedicar un libro a la menstruación, como hizo Margarita con su hija Clara de Cominges en 2001? ¿Y quién tomó con tanta seriedad como ella el tema de la formación de la Unión Europea y la importancia de la entrada de España en la Europa de los ochenta? ¿Y quién escribió con tanta perspicacia y profundidad sobre la dictadura de la fama en el imaginario mediático del nuevo siglo?

Nadie. Margarita Rivière es insustituible, porque muchos de los temas que ahora consideramos lógicos, como si hubieran estado siempre, fueron puestos sobre la mesa del debate periodístico por ella. ¡Y qué suerte tiene este país de que haya sido alguien con la inteligencia, el rigor y la ética de esta pionera humilde.

*          *          *

En su larga trayectoria, Rivière tuvo dos “picos” fundamentales de relación con la entrevista. Uno fue en los ochenta, cuando como parte del equipo fundador de El Periódico de Catalunya, publicó una entrevista diaria (“libraba” los domingos) durante cuatro años. De allí partió a dirigir la delegación en Catalunya de la agencia EFE, una experiencia de la que suele hablar con gratitud y que le dejó, como las demás, muchas enseñanzas.  Y tras ese trabajo enorme, otro aún mayor: cuatro años más de entrevistas diarias en La Vanguardia en los noventa.

 “La gente con la que hablaba en estas entrevistas (…) me enseñaba muchas cosas: todo un mundo aparece detrás de cada persona y a mí todo me interesaba”, confiesa con placer Margarita. “Pero, con la premura y la presión del trabajo, apenas podía digerir toda aquella riqueza humana, lo cual me estresaba muchísimo. De la primera etapa de mis entrevistas diarias me queda, sobre todo, un retrato bastante preciso de mi generación”.

Leyendo esto terminé de entender el método, la unidad que late detrás de su sucesión de entrevistas con personajes tan distintos como los que aparecen en este libro, y que van desde presidentes y líderes revolucionarios, religiosos y sociales hasta pensadores, novelistas, actores, músicos, jueces y condenados. Es un retrato coral de su época.

Así como Josep Pla trazó en su sucesión de perfiles de catalanes ilustres un mapa de su país, así como Joseph Mitchell recorrió las calles de Nueva York pintando un mapa de los seres anónimos de su ciudad, Margarita Rivière plasmó a lo largo de miles de entrevistas una idea colectiva del tiempo que le tocó vivir.

Y, dado que entre sus entrevistados había gente a la vanguardia de la creación artística y científica y la organización de plataformas y estructuras sociales nuevas, también se adentró en el esbozo del tiempo futuro.   

*          *          *

Después de leer a Margarita Rivière somos algo más sabios, entendemos mejor el mundo que nos rodea y nos entendemos mejor a nosotros mismos.

Y con las entrevistas, el eje y la cadena de la producción periodística de la autora, vamos asistiendo a una larguísima y fascinante conversación con el mundo. A ella nunca le faltan las preguntas. Muchas veces sentimos que las mejores son las “repreguntas”, las que le surgen a partir de algo que está diciendo el entrevistado. Tenemos la sensación de que por más que escriba o grabe, Margarita está siempre atenta, se adelanta a lo que nosotros quisiéramos preguntar.

Espero que esta antología, que trae al presente momentos importantes del periodismo de este país, le recuerden a sus lectores algunos de sus mejores momentos. Y que atraigan a nuevos ‘rivieristas’ que se acerquen desde otros acentos y otros ámbitos a su estilo directo, respetuoso, preciso de entrevistar.

 Les invito a leer estas entrevistas, que atraviesan más de tres décadas, como si se tratara de una larga conversación. Margarita Rivière habló con decenas de personajes admirables, extraños, queribles o inquietantes. Pero siempre, en el fondo y muy profundamente, está hablando con nosotros, sus lectores.

(Este texto es un resumen de parte de mi Prólogo al libro, una invitación a la fiesta de viajar en el tiempo para leer sus conversaciones con Felipe González, la Pasionaria, Jordi Pujol, Julio Iglesias, Yehudi Menuhin, Elia Kazan, Yoko Ono, Umberto Eco, Manuel Castells, El Lute y tantos otros, que se sorprenden con algunas de sus preguntas y nos sorprenden a nosotros con sus respuestas).  

[Publicado el 06/12/2013 a las 16:37]

[Etiquetas: Margarita Rivière, Entrevistas, Periodismo Activo, Publicacions de la UB, Col·legi de Periodistes de Catalunya, Josep Cuní, El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, El País, Josep Pla, Joseph Mitchell, El segundo poder, La generación del cambio, Felipe G]

[Enlace permanente] [1 comentario]

Compartir:

Para escribir crónicas tengo una herramienta secreta. Se llama Lisa.

imagen descriptiva

Lisa retozando en una laguna en un bosque del norte de Cataluña (foto tomada muy caseramente con el móvil)

Acaba de cumplir tres años. Es negra azabache y saca una lengua descomunal cuando está cansada. Es un hermoso perro labrador hembra. ¿O debería decir una labradora?

Lisa tiene las cualidades perfectas para el periodismo: se detiene a oler cada pis y caca que encuentra en la calle, mete la nariz en el culo de todos los perros con los que se encuentra, tiene mucha paciencia y se adapta con gran inteligencia emocional a los juegos que proponen los otros chuchos.

En nuestra división del trabajo familiar, yo la saco a primera hora de la mañana y  después de cenar. Cuando volvemos de una cena o un espectáculo, ni siquiera me quito el abrigo. Abro la puerta, tomo la correa y la acompaño a la calle, aunque sean las cuatro de la mañana.

Cuando Lisa y yo salimos, mientras espero que de vueltas por el pasto y se decida a bajar las patas y levantar la cola, aprovecho para pensar, meditar, decidir, evaluar. Trabajo muy concentrado. Como mis salidas con Lisa son pura acción y alegría (Lisa siempre me pone contento), me deja toda la cabeza libre para darle vueltas a la crónica, el reportaje, el perfil, la clase o el capítulo de libro que estoy tramando.

*          *          *

Creo que todos tenemos que tener uno o más momentos en el día en que nos obliguemos a desempeñar una tarea que nos dé tiempo para pensar. Tenemos que estar solos – puede ser en el baño, o caminando por la calle, o en la cama, o en un sillón – o mejor aún, con una perra como Lisa, que nos mira como diciendo: ¿Ya está? ¿Ya te diste cuenta de cómo tiene que empezar esa crónica? ¿Podemos volver?

Hace un par de años estaba trabajando en un largo perfil de Plácido Domingo para la revista Gatopardo. No lo hubiera podido hacer sin esas mañanas y noches con Lisa. ¿Qué tengo hoy? ¿Cómo voy?, me preguntaba cada día mientras recogía la caca en su bolsita negra y le hacía el moño.

En uno de esos momentos me vino la primera escena como una iluminación.

En un momento de la última función de ópera que cantó Domingo antes de cumplir los 70, las chicas del coro lo elevan sobre sus cabezas, y él, acostado sobre las manos de las bailarinas, descalzo, se pone a caminar por la pared mientras canta un aria muy difícil.

Es en parte una escena circense, pero es mucho más: es gran arte, es un auto-desafío de un artista único y es la escena en la que veo, escucho, percibo con mis sentidos la locura de un hombre a punto de cumplir 70 años, que ya lo ha hecho todo, pero que necesita seguir caminando por las paredes.

Creo que es un buen comienzo, y muchos me lo comentaron después. Pero para que llegue la inspiración uno tiene que ponerse en situación, estar abierto, ayudarse. Y yo se lo debo a mi perrita negra.

*          *          *

Nunca me siento a proponer, a organizar o a escribir un texto largo sin haber dedicado conscientemente dos, tres o cuatro salidas con Lisa a darle vueltas en la cabeza.

Por eso les recomiendo a los que quieran escribir algo complejo (y casi todo lo que vale la pena es complejo), que se impongan una tarea diaria que no les implique estar con otra gente, ni frente a la tele, ni ante la pantalla. Cocinar es bueno. Lavar los platos, mejor.

Pero lo mejor de todo, para mí, es hacerse con un perro como la que duerme ahora a mis pies. ¿Verdad, Lisa?  

[Publicado el 24/4/2013 a las 19:04]

[Etiquetas: Crónicas, periodismo narrativo, Plácido Domingo, revista Gatopardo]

[Enlace permanente] [9 comentarios]

Compartir:

Foto autor

Biografía

Roberto Herrscher es escritor y periodista, especializado en cultura, sociedad y medio ambiente, y profesor de periodismo.
Nació en Buenos Aires en 1962, estudió sociología y teatro en su ciudad natal, periodismo en Nueva York y reporterismo ambiental en Berlín. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo por Columbia University.
Es profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado en Santiago de Chile, donde dirige el Diplomado en Escritura Narrativa de No Ficción. Entre 1998 y 2016 vivió en Barcelona, donde dirigió por 18 años el Master en Periodismo BCN_NY, organizado por IL3-Universidad de Barcelona y la Universidad de Columbia en Nueva York. Escribe habitualmente para la revista Opera News y el diario La Vanguardia, y colabora con The New York Times en español, La Folha de Sao Paulo y la revista Ñ de Clarín en Argentina.
Herrscher es el autor de Periodismo narrativo, publicado en España por la Editorial de la Universidad de Barcelona, en Chile por SIL-Universidad Finis Terrae, en Argentina por Marea, en Colombia por Ícono y en Costa Rica por Germinal. También es autor del relato de no ficción Los viajes del Penélope, editado por Tusquets Argentina en 2007 y traducido al inglés y publicado por Südpol como The Voyages of the Penelope en 2010, y de la antología de crónicas, perfiles y ensayos sobre música El arte de escuchar (Publicacions UB, 2015).
Actualmente trabaja en Crónicas bananeras, una investigación histórica y crónica de viajes sobre las ‘repúblicas bananeras' de Centroamérica, para Tusquets. Asimismo, dirige la colección Periodismo Activo de Publicacions de la UB, elegida en 2018 como la mejor colección por la Asociación de Editoriales Universitarias.
Es autor de capítulos en los libros La noticia deseada y Soldados de Noé (Argentina), Analizando los medios y la comunicación y Domadores de historias (Chile), y La Crítica y Libro de las palabras (Colombia), entre otros. Trabajó como reportero y editor en el Buenos Aires Herald, la agencia IPS y las revistas Hombres de Maíz y Lateral. Sus reportajes, crónicas y perfiles han sido publicados en medios como La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Ajo Blanco, El Ciervo, Lateral, Room, Quimera, Gentleman, Gatopardo, Travesías, Etiqueta Negra, Página 12, Perfil, y Puentes.
Ha dado clases y seminarios en Ithaca College (EE.UU.), las universidades degli Studi di Milano (Italia), Colonia (Alemania), Católica de Valparaíso y Finis Terrae (Chile), los masters en periodismo de Clarín/San Andrés (Argentina) y U. Complutense de Madrid/ABC (España). entre otras. Es miembro de la International Associationfor Literary Journalism Studies (IALJS), y fellow del Seminario de Salzburgo y la Inter American Foundation. En 1998 obtuvo el 3er. premio de la Foreign Press Association de Nueva York. 

Blog: www.periodistanarrativo.wordpress.com

 Twitter: @RMHerrscher

 

Bibliografía

 

El arte de escuchar (2015)
Universidad de Barcelona 

Periodismo narrativo (2012)
Universidad de Barcelona

 

Periodismo narrativo (2009)
SIL-Universidad Finis Terrae 

 

 

Los viajes del Penélope (2007)
Editorial Tusquets 

Obras asociadas

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres