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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 30 de mayo de 2020

 Roberto Herrscher

Tomás Eloy Martínez: El inventor de la realidad

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Se cumplen 20 años de la publicación de Santa Evita y 30 de La novela de Perón, las dos obras maestras de Tomás Eloy Martínez. Su Fundación acaba de anunciar nuevas ediciones de ambas obras, con anexos documentales inéditos. Es un buen momento para recordar al maestro. Yo comencé a recordarlo así, recuperando el día en que lo vi por primera vez.

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El invierno de 1989 fue un tiempo duro en Buenos Aires. Hiperinflación, amenaza de golpe de estado, desabastecimiento, una sensación en el aire de que todo era precario, que la frágil democracia podía caer destrozada en mil pedazos.

A mí me tocó, como a muchos otros periodistas, trabajar a destajo para seis medios a la vez. Había mucho que contar. Buenos Aires era, como casi siempre, una ciudad maravillosa para ser periodista y espantosa para vivir.

Una de las secciones para las que escribía era el suplemento cultural Primer Plano, de Página 12, que dirigía Tomás Eloy Martínez desde su despacho de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.

Aquel día llegué para entregar una entrevista. Era todavía la época en que los textos se llevaban en papel, a mano. Esperaba discutir mi texto con los editores, pero nadie notó mi presencia. Todos estaban sentados en silencio en el rincón donde se hacía el suplemento. Nadie se movía. En el centro se sentaba un hombre robusto, canoso, de cara llena y ojos llameantes. El hombre estaba contando una historia.

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Yo llegaba justo en la escena, que debía haber contado muchas veces pero que, como actor y profesor consumado, Tomás Eloy Martínez desgranaba como si le hubiera pasado ayer. Era la famosa historia de cómo despegó su investigación sobre el destino del cadáver de Eva Perón.

Era una de las historias más repetidas y secretas que corrían por el Buenos Aires enfermo de historias increíbles de esos días. La historia de cómo Martínez, que había publicado en 1985 La novela de Perón, su fascinante retrato literario y verídico del General, estaba terminando la novela de Evita. 

Las historias de Evita y de Perón eran difíciles de contar, y Tomás Eloy Martínez lo estaba haciendo de forma oblicua y magistral, entrevistando al anciano general en su residencia de Madrid, compartiendo días y días con él, su nueva esposa, Isabelita, y con el rasputinesco lacayo, el cabo de policía y astrólogo José López Rega.

Esta historia espeluznante comienza así, dentro de la cabeza del general:

“Una vez más, el general Juan Perón soñó que caminaba hasta la entrada del Polo Sur y que una jauría de mujeres no lo dejaba pasar. Cuando despertó, tuvo la sensación de no estar en ningún tiempo. Sabía que era el 20 de junio de 1973, pero eso nada significaba. Volaba en un avión que había despegado de Madrid al amanecer del día más largo del año, e iba rumbo a la noche del día más corto, en Buenos Aires. El horóscopo le vaticinaba una adversidad desconocida. ¿De cuál podía tratarse, si ya la única que le faltaba vivir era la deseada adversidad de la muerte?”. 

Perón estaba volviendo de su exilio, derrotado física y mentalmente pero esperado como una figura sobrehumana, el único que podía salvar a la patria confusa y herida.

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Martínez había nacido en Tucumán en 1934, se había formado en la mejor escuela de periodistas de Sudamérica –el diario La Opinión bajo la tutela del gran Jacobo Timerman. Martínez y otros brillantes jóvenes de su generación siguieron a Timerman en su fundación de la revista Panorama, y desde allí saltó a la fama y al exilio después de cubrir la matanza de 16 guerrilleros en la base aeronaval de Trelew.

Antes aún del golpe del 76 Martínez y estaba exiliado en Venezuela, donde fundó El Diario en Caracas. Allí publicó una serie de ensayos narrativos sobre personajes de la literatura y la historia, captados en el momento de enfrentar el final. Se llamó Lugar común la muerte.

Con una beca se instaló en la Universidad de Maryland y allí fue dando forma a La novela de Perón. Terminó la dictadura, Martínez seguía dando clases en Estados Unidos y viajaba cada tanto a su país, y los jóvenes sobrevivientes lo leíamos con fruición, como uno de los maestros que la dictadura nos había escatimado.

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De esa tarde en la redacción escuchando a Tomás Eloy Martínez recuerdo el extraño efecto de estar ante una gran obra y ante la extrema dificultad para completarla. ¿Cómo contar la historia de Eva?

La esperada salida de Santa Evita se demoró casi seis años más. Cuando llegó a las librerías argentinas, en 1995, fue un éxito sin precedentes. Ya lleva más de treinta ediciones y más de treinta idiomas a los que fue traducida. A casi tres lustros de su publicación, es considerado un clásico de… ¿de qué?

En su ensayo Contar una historia Tomás Eloy intenta responderse: “Desde que intenté narrar a Evita advertí que, si me acercaba a Ella, me alejaba de mí. Sabía lo que deseaba contar y cuál iba a ser la estructura de mi narración. Pero apenas daba vuelta la página, Evita se me perdía de vista, yo me quedaba asiendo el aire. O si la tenía conmigo, en mí, mis pensamientos se retiraban y me dejaban vacío. A veces no sabía si Ella estaba viva o muerta, o si su belleza navegaba hacia adelante o hacia atrás.”

Y así, desde el relato descarnado y poético de la muerte de Eva es que comienza a contarse su vida y la construcción colectiva de su leyenda. “Al despertar de un desmayo que duró más de tres días, Evita tuvo al fin la certeza de que iba a morir. Se le habían disipado ya las atroces punzadas en el vientre y el cuerpo estaba de nuevo limpio, a solas consigo mismo, en una beatitud sin tiempo y sin lugar. Sólo la idea de la muerte no le dejaba de doler. Lo peor de la muerte no era que sucediera. Lo peor de la muerte era la blancura, el vacío, la soledad del otro lado: el cuerpo huyendo como un caballo al galope”.

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En el primer párrafo de La novela de Perón, el general también se despertaba de un sueño que le había hecho pensar en la muerte, pero de uno a otro libro cambió la perspectiva, como si estuviera claro que la distancia entre Perón y su mujer fuera la que va de un gran líder político de su tiempo a un arquetipo atemporal y universal.

Y la prosa de Tomás Eloy Martínez también se depuró, concentró y maduró en esos años, para transformarse en la de un heredero de la precisión y el vuelo de Borges, irónicamente para presentar desde la alta literatura a Evita, el personaje que Borges más odiaba.

Lo genial de La novela de Perón y Santa Evita es que en ellos el periodista lleva su oficio hasta el punto máximo de sus posibilidades. Como reportero de la historia, la huele, hunde sus manos en ella, se mete en los sueños de militares, actrices y sindicalistas y vuelve de su viaje con una verdad más densa y más rica que la que cuentan los demás cronistas.

En 2006 el Fondo de Cultura Económica de México publicó una excelente antología que muestra la enorme amplitud de los temas que trató, su erudición, su sensibilidad, su prosa poética y certera. Se llama La otra realidad, y en el prólogo, la antologista Cristine Mattos postula que en su obra lo real y lo inventado están en permanente diálogo, búsqueda, actividad creativa.

Al acercarse a grandes personajes históricos como Perón y Evita, y también a escritores como Julio Cortázar, Macedonio Fernández o Simone de Beauvoir, su acercamiento imaginativo pero siempre a la búsqueda de una verdad profunda sobre el personaje permite crear una mirada poliédrica, multidimensional.

De los muchos textos de La otra realidad que me atraparon, pocos me produjeron tanta emoción como el último, dedicado a una vecina suya de Highland Park quien, cuando supo que llegaba su hora, invitó a sus amigos a una fiesta para celebrar su muerte.

Jane-Julia decía que quería morir con los ojos abiertos.

Así siento que todo lo miró, hasta el final, este gran escritor. Con los ojos bien abiertos – sus ojos – aprendimos a ver a sus personajes reales e inventados.

Tomás Eloy Martínez murió en Buenos Aires el domingo 31 de enero de 2010, a los 75 años. Para todos los que lo trataron, fue un tipo grande y generoso. Para el castellano, un maestro de la precisión. Para su país, la más dolorosa de las lupas. 

[Publicado el 13/4/2015 a las 18:38]

[Etiquetas: Tomás Eloy Martínez, Santa Evita, La novela de Perón, La otra realidad]

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Biografía

Roberto Herrscher es escritor y periodista, especializado en cultura, sociedad y medio ambiente, y profesor de periodismo.
Nació en Buenos Aires en 1962, estudió sociología y teatro en su ciudad natal, periodismo en Nueva York y reporterismo ambiental en Berlín. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo por Columbia University.
Es profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado en Santiago de Chile, donde dirige el Diplomado en Escritura Narrativa de No Ficción. Entre 1998 y 2016 vivió en Barcelona, donde dirigió por 18 años el Master en Periodismo BCN_NY, organizado por IL3-Universidad de Barcelona y la Universidad de Columbia en Nueva York. Escribe habitualmente para la revista Opera News y el diario La Vanguardia, y colabora con The New York Times en español, La Folha de Sao Paulo y la revista Ñ de Clarín en Argentina.
Herrscher es el autor de Periodismo narrativo, publicado en España por la Editorial de la Universidad de Barcelona, en Chile por SIL-Universidad Finis Terrae, en Argentina por Marea, en Colombia por Ícono y en Costa Rica por Germinal. También es autor del relato de no ficción Los viajes del Penélope, editado por Tusquets Argentina en 2007 y traducido al inglés y publicado por Südpol como The Voyages of the Penelope en 2010, y de la antología de crónicas, perfiles y ensayos sobre música El arte de escuchar (Publicacions UB, 2015).
Actualmente trabaja en Crónicas bananeras, una investigación histórica y crónica de viajes sobre las ‘repúblicas bananeras' de Centroamérica, para Tusquets. Asimismo, dirige la colección Periodismo Activo de Publicacions de la UB, elegida en 2018 como la mejor colección por la Asociación de Editoriales Universitarias.
Es autor de capítulos en los libros La noticia deseada y Soldados de Noé (Argentina), Analizando los medios y la comunicación y Domadores de historias (Chile), y La Crítica y Libro de las palabras (Colombia), entre otros. Trabajó como reportero y editor en el Buenos Aires Herald, la agencia IPS y las revistas Hombres de Maíz y Lateral. Sus reportajes, crónicas y perfiles han sido publicados en medios como La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Ajo Blanco, El Ciervo, Lateral, Room, Quimera, Gentleman, Gatopardo, Travesías, Etiqueta Negra, Página 12, Perfil, y Puentes.
Ha dado clases y seminarios en Ithaca College (EE.UU.), las universidades degli Studi di Milano (Italia), Colonia (Alemania), Católica de Valparaíso y Finis Terrae (Chile), los masters en periodismo de Clarín/San Andrés (Argentina) y U. Complutense de Madrid/ABC (España). entre otras. Es miembro de la International Associationfor Literary Journalism Studies (IALJS), y fellow del Seminario de Salzburgo y la Inter American Foundation. En 1998 obtuvo el 3er. premio de la Foreign Press Association de Nueva York. 

Blog: www.periodistanarrativo.wordpress.com

 Twitter: @RMHerrscher

 

Bibliografía

 

El arte de escuchar (2015)
Universidad de Barcelona 

Periodismo narrativo (2012)
Universidad de Barcelona

 

Periodismo narrativo (2009)
SIL-Universidad Finis Terrae 

 

 

Los viajes del Penélope (2007)
Editorial Tusquets 

Obras asociadas

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