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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 24 de septiembre de 2020

 Roberto Herrscher

Con Leila Guerriero todo es simple, pero nada es sencillo

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Decía Borges que el escritor debe buscar la forma más sencilla de contar historias complejas. Esto ha hecho la periodista narrativa argentina Leila Guerriero con su último libro, una ‘nouvelle’ de no ficción engañosamente ‘simple’ que cuenta la historia de un joven bailarín de malambo.

En las pampas argentinas, el malambo es un baile tradicional, cuya variante más vistosa y legendaria es ejecutada por un hombre solo que zapatea a ritmo de vértigo durante casi cinco minutos acompañado por una guitarra, con botas de cuero rústico que no llegan a cubrirle todo el pie, y que muchas veces lo dejan roto y sangrando.  

En el pueblo de Laborde cada año se dan cita los mejores atletas del malambo. Que nadie espere evoluciones con boleadoras o cuchillos como las versiones para turistas: el malambo que se juzga en el Festival Nacional de Laborde es estricta y orgullosamente tradicional.

Como los héroes de Grecia, el momento triunfal de cada campeón es a la vez su ocaso: no puede presentarse a otros concursos y se despide al entregar el cetro en el festival siguiente, tras demostrar que es el mejor. La periodista construye su crónica como el relato de un hombre común, Rodolfo González Alcántara, que sobre el escenario de Laborde se convierte en un semidiós.

El malambo, nos enseña Leila Guerriero, es metáfora de muchas cosas: une la tradición y la modernidad, un mundo que se acaba y otro que nace, la línea tenue entre el triunfo y el fracaso.

*          *          *

Ya lo había hecho en su primer libro, la escalofriante fábula real Los suicidas del fin del mundo (Tusquets, 2006) sobre un pueblo patagónico donde se empiezan a suicidar los adolescentes. Y lo continúa con sus precisas y poéticas historias de ganadores amargos y perdedores luminosos que componen su antología Frutos extraños (Alfaguara, 2012). El año pasado Mario Vargas Llosa elogió con entusiasmo su colección de perfiles de escritores, Plano americano.

En América Latina, Guerriero es parte fundamental del avance de esta forma de contar novelísticamente hechos reales que, como decía Tom Wolfe del Nuevo periodismo en la Norteamérica de los 60 y 70, está produciendo la mejor literatura de la actualidad. Con el placer y el dolor del taconeo del malambo y con el aliento de las grandes épicas, lo ha conseguido otra vez.

[Publicado el 17/4/2014 a las 13:45]

[Etiquetas: Leila Guerriero, Una historia sencilla, Frutos extraños, Los suicidas del fin del mundo, Plano americano, El nuevo periodismo, Tom Wolfe, malambo, Laborde]

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Tom Wolfe en Barcelona: el hombre del traje blanco no puede dejar de contar historias

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Tom Wolfe en La Pedrera de Barcelona. Foto de Cesaro de Luca para revista EÑE de Clarín

Ahora sí lo puedo contar. El 11 de diciembre acompañé a mi amiga Marina Artusa, del diario Clarín de Buenos Aires, a su entrevista con el mítico Tom Wolfe en el elegantísimo hall del hotel Casa Fuster de Barcelona (me cobraron 5,70 euros por un cortado, ya se imaginan qué elegante), y le prometí que hasta que ella no publicara su entrevista, o no diría nada en este blog. Esta semana salió en el suplemento literario EÑE su profunda charla con el “creador” del Nuevo Periodismo, y ya estoy liberado.

¿Qué cómo es Tom Wolfe? Como un ser de otro planeta y al mismo tiempo un viejo colega risueño y nada pretencioso. Cuando apareció en la puerta, encorvado por la artrosis y por sus 82 años pero sonriendo como un niño, fue como una aparición bíblica: la piel casi traslúcida, los ojos hirientes de tan celestes, los huesos de papel, y el eterno traje blanco, inmaculado. La camisa, a rayas blanca y celeste. La corbata azul cobalto, los zapatos en dos colores y unas imposibles medias cuadriculadas.

Marina centró su entrevista en su cuarta y última novela, Bloody Miami, que venía a presentar. Yo había leído dos de sus tres novelas anteriores (La hoguera de las vanidades, atrapante y profética sobre el mundo corrupto de las finanzas pero a ratos tediosa) y Yo soy Charlotte Simmons (para mí un mamotreto insufrible y moralista). La pura verdad, no quería enfrascarme en las 700 páginas de su fábula oscura de la ciudad invadida por los cubanos.

Yo quería conocer al gran periodista narrativo, al autor de Ponche de ácido lisérgico y de La izquierda exquisita y Mau-Mauando al parachoques y de Lo que hay que tener, adalid de una nueva forma de contar la realidad, con escenas vistas con ironía y captadas al vuelo, que pasan con la rapidez de su estrambótica invención verbal. A la locura y el desenfreno de los sesenta y setenta, a la seguridad insultante de la generación del rock y las drogas y el sexo y a esa fascinante jungla de izquierdistas de sofá les faltaría algo si no las hubiera descrito el sarcasmo y el talento de Wolfe. faltaría algo sin la mirada impiadosa y la prosa a salto de mata del gran Tom.   

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El día anterior a nuestra entrevista, el viejo Wolfe había dado una rueda de prensa y una conferencia en La Pedrera. Habló de literatura, de su libro, pero pareció despreocuparse del presente y futuro del periodismo. Mi gran amiga María Angulo se lo reprochó en una columna en El Periódico de Aragón. Dice, con razón, que Wolfe no habló, no pudo o no supo hablar, de los avatares del periodismo literario o narrativo actual. “fue descorazonador escuchar al maestro decir que no conoce medio alguno que se dedique al New Journalism y que en el mundo digital este periodismo no tiene cabida,” se lamenta  María Angulo en un texto que se llama Los genios también se equivocan.

En mi corta charla con él y viendo la entrevista de Marina, me quedó una fuerte impresión de que Wolfe no habla “sobre” nada. No hace más que contar historias. Cuando le pregunté por el “Nuevo nuevo periodismo” y por el libro de ese nombre de Robert Boynton me quedó claro que no lo había leído. Pero me recomendó uno de los nuevos cronistas estadounidenses: Michael Lewis, y su libro sobre los fraudulentos corredores de bolsa en el Nueva York de los ochenta: Liars’ Poker. Ese libro desnuda al mismo tipo de personajes que La hoguera de las vanidades, y Tom Wolfe, enamorado de esos personajes extremos, se lanzó a contarme el argumento, y se quedó varios minutos narrando una escnea del libro, entre un trader ambicioso y su maestro, mientras sus manos temblorosas trataban de abrir la bolsita del azúcar para echárselo a su café.

Cuando Marina le dijo que ambos éramos argentinos, nos contó su encuentro y su fascinación con la música de Astor Piazzolla, y su desastroso intento de aprender a bailar el tango. “Buenos Aires es la única ciudad a la que fui sin tener que escribir, sin un assignment”, nos dijo.

Y después nos contó la escena en el enorme apartamento de Leonard Bernstein frente a Central Park con los Panteras Negras, sus invitados, predicando que en un piso como ese deberían vivir 20 familias. Y Benstein, sentado entre sus dos pianos de cola, aplaudía con entusiasmo ese llamado a despojarlo de su casa.

Nunca supe a cuenta de qué empezó a contar esa historia, que yo había leído hace más de 20 años en La izquierda exquisita. ¡Pero qué gusto oírlo! A cada pregunta que pedía un análisis, él contaba una historia. No me pareció profundo. Me pareció un hermoso abuelo cuentacuentos. La profundidad estaba en lo feroz de sus cuentos del pasado. Hoy le queda las irrefrenables ganas de seguir contando.

*          *          *

Y entonces, hacia el final, le pregunté por el traje blanco. Dicen que tiene 40. Miles de veces le deben haber preguntado por eso y miles de veces lo debe haber contado, pero por su gusto al zambullirse en una historia, uno siente – yo sentí – que me estaba contando a mí algo que no había contado nunca antes.

Que iba a la entrevista para su primer trabajo en Nueva York, a principios de los sesenta. Que al pasar por una tienda se acordó de que su padre siempre usaba trajes blancos de lino en verano, y hacía mucho calor. Que entró en la tienda y se compró un traje blanco, pero era de tweed con poliéster. “Solo se puede usar a partir de noviembre, así que me tuve que comprar otro”, y le parpadeaban los ojos celestes. Y me dijo que lo primero que le sorprendió fue que lo empezaban a tomar como un desafío, como un insulto.

“Cuando empecé a publicar libros, me venían a entrevistar. Yo no estaba acostumbrado a estar del otro lado, yo era el que entrevistaba”, me dijo. “Y me fui dando cuenta que el traje blanco hacía que me vieran como alguien especial, con un estilo propio”. Y agregó, con una risita malévola que delataba que ya había usado antes ese giro: “Otros tenían personalidad; yo tenía un traje blanco”.

Nunca olvidaré mi breve encuentro con Tom Wolfe, el viejito frágil e insustituible que no puede dejar de contar historias.    

[Publicado el 12/1/2014 a las 15:56]

[Etiquetas: Tom Wolfe, Bloody Miami, El nuevo periodismo, The New Journalism, Robert Boynton, El nuevo nuevo periodismo, The New New Journalism, La hoguera de las vanidades, Marina Artusa, María Angulo]

[Enlace permanente] [2 comentarios]

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Biografía

Roberto Herrscher es escritor y periodista, especializado en cultura, sociedad y medio ambiente, y profesor de periodismo.
Nació en Buenos Aires en 1962, estudió sociología y teatro en su ciudad natal, periodismo en Nueva York y reporterismo ambiental en Berlín. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo por Columbia University.
Es profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado en Santiago de Chile, donde dirige el Diplomado en Escritura Narrativa de No Ficción. Entre 1998 y 2016 vivió en Barcelona, donde dirigió por 18 años el Master en Periodismo BCN_NY, organizado por IL3-Universidad de Barcelona y la Universidad de Columbia en Nueva York. Escribe habitualmente para la revista Opera News y el diario La Vanguardia, y colabora con The New York Times en español, La Folha de Sao Paulo y la revista Ñ de Clarín en Argentina.
Herrscher es el autor de Periodismo narrativo, publicado en España por la Editorial de la Universidad de Barcelona, en Chile por SIL-Universidad Finis Terrae, en Argentina por Marea, en Colombia por Ícono y en Costa Rica por Germinal. También es autor del relato de no ficción Los viajes del Penélope, editado por Tusquets Argentina en 2007 y traducido al inglés y publicado por Südpol como The Voyages of the Penelope en 2010, y de la antología de crónicas, perfiles y ensayos sobre música El arte de escuchar (Publicacions UB, 2015).
Actualmente trabaja en Crónicas bananeras, una investigación histórica y crónica de viajes sobre las ‘repúblicas bananeras' de Centroamérica, para Tusquets. Asimismo, dirige la colección Periodismo Activo de Publicacions de la UB, elegida en 2018 como la mejor colección por la Asociación de Editoriales Universitarias.
Es autor de capítulos en los libros La noticia deseada y Soldados de Noé (Argentina), Analizando los medios y la comunicación y Domadores de historias (Chile), y La Crítica y Libro de las palabras (Colombia), entre otros. Trabajó como reportero y editor en el Buenos Aires Herald, la agencia IPS y las revistas Hombres de Maíz y Lateral. Sus reportajes, crónicas y perfiles han sido publicados en medios como La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Ajo Blanco, El Ciervo, Lateral, Room, Quimera, Gentleman, Gatopardo, Travesías, Etiqueta Negra, Página 12, Perfil, y Puentes.
Ha dado clases y seminarios en Ithaca College (EE.UU.), las universidades degli Studi di Milano (Italia), Colonia (Alemania), Católica de Valparaíso y Finis Terrae (Chile), los masters en periodismo de Clarín/San Andrés (Argentina) y U. Complutense de Madrid/ABC (España). entre otras. Es miembro de la International Associationfor Literary Journalism Studies (IALJS), y fellow del Seminario de Salzburgo y la Inter American Foundation. En 1998 obtuvo el 3er. premio de la Foreign Press Association de Nueva York. 

Blog: www.periodistanarrativo.wordpress.com

 Twitter: @RMHerrscher

 

Bibliografía

 

El arte de escuchar (2015)
Universidad de Barcelona 

Periodismo narrativo (2012)
Universidad de Barcelona

 

Periodismo narrativo (2009)
SIL-Universidad Finis Terrae 

 

 

Los viajes del Penélope (2007)
Editorial Tusquets 

Obras asociadas

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