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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 21 de septiembre de 2017

 Blog de Roberto Herrscher

Roger Moore y los actores de nuestra vida

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Uno no elige a su agente 007. Es el que le toca a su generación. La generación de mi padre creció con el James Bond del elegante y desacomplejado Sean Connery. La de mi hijo, con el complejo, traumatizado, posmoderno Daniel Craig.

A mí me tocó Roger Moore, quien murió esta semana a los 89 años. Curiosamente, Moore fue el único de los Bonds que alcanzó la cifra de 007 películas. Aunque seguramente no figurará como primero en el ranking  de los fanáticos del personaje creado por Ian Fleming, para mi generación, la que se introdujo en el cine y en las preguntas sobre quiénes éramos y quiénes queríamos ser en la década de 1970, Sir Roger fue el agente secreto que se ajustaba a nuestras necesidades de espejo. En él veíamos reflejada la masculinidad, la seguridad, la ironía que nos marcaría de por vida, para bien y para mal.

Roger Moore era el hombre que yo aspiraba a ser, desde la primera serie que le vi, Dos tipos audaces con el ambiguo, algo amanerado Tony Curtis. Moore era el hombre de sonrisa ladeada que las mujeres buscaban. Ellas lo perseguían, él se dejaba querer. Sólo debía sonreír. Y no lo perjudicaba para nada ese gusto horrendo para vestir y peinarse, que siempre vincularé con ese aire de fiesta pobre y pretenciosa de finales de los setenta. Esas corbatas anchas, esos trajes lustrosos, esos zapatos abrillantados. El mal gusto era parte integrante de ese ser macho sin esforzarse, la marca de El Santo, su segundo gran papel.

En sus películas de Bond, como Vive y deja morir, La espía que me amó y Moonraker, llevó hasta las cotas más altas su tercera gran virtud: la ironía. Roger Moore parecía burlarse de sus jefes, de sus enemigos, de la muerte, de la Corona, del amor y del odio. Pero lo hacía sin que se notara, levantando la ceja, como levemente hastiado de sus propios sentimientos.

Era suficientemente joven como para encandilar a las mujeres y aterrar a los malos y lo bastante viejo como para haber pasado por todo y saberse el libro de la vida de memoria. Con dominar esa ironía, que por supuesto nunca conseguiré, soñaba yo y sospecho que muchos de mis compañeros de generación.

Descansa en paz, Roger Moore. No fuiste el gran actor shakespereano que tal vez soñaste ser cuando te metiste a actor. Pero toda una generación de hombres en busca de una seguridad que se escapaba ante la revolución imparable de las mujeres te agradeceremos siempre que nos dieras esperanza. Fuiste nuestro James Bond. Tu sonrisa de aprobación nos acompañará desde allí donde estés. 

[Publicado el 25/5/2017 a las 16:58]

[Etiquetas: James Bond, Ian Fleming, 007, Roger Moore, Sean Connery, Daniel Craig, Shakespeare]

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Bomarzo 2007 como juego de espejos: película, ópera, novela, historia

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Bomarzo es un antiquísimo pueblo romano del Lazio. En el siglo XVI Pier Francesco Orsini, cuya familia fue dueña del lugar por generaciones, mandó construir allí un extrañísimo jardín de monstruos de piedra.

En 1962, el escritor argentino Manuel Mujica Láinez usó esta historia para escribir Bomarzo, su novela más ambiciosa. Cinco años más tarde, el gran músico Alberto Ginastera, con Mujica Láinez como libretista, compuso su ópera más famosa: Bomarzo. La ópera fue prohibida en Argentina durante la dictadura de Juan Carlos Onganía y tildada de escandalosa por su contenido de sexo, violencia y parodia de los ritos cristianos.  La ópera finalmente se estrenó en Washington, y dio lugar a un disco que circula entre los melómanos. En marzo de 2017 Bomarzo se estrenará en el Teatro Real de Madrid.

Pero la polémica siguió dando juego a la reflexión y la creación. En 2003, el sociólogo y musicólogo Esteban Buch publicó un libro erudito y hermoso, The Bomarzo Affair, que analiza el caso de censura en el contexto de la dictadura argentina, la lucha por la libertad artística y la represión de las costumbres.

Cuatro años más tarde, el director, actor y músico argentino Jerry Brignone elaboró una nueva y fascinante vuelta de tuerca sobre este asunto. Su película Bomarzo 2007 transforma la grabación en audio de la ópera en Washington banda sonora para un nuevo producto complejo y sorprendente.

A las puertas del 2017, a casi diez años de su creación, he vuelto a ver esta obra compleja e inclasificable, y sigo encontrándole nuevos significados.

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Sin ampulosidades ni pedantería, la película inicia así una serie de diálogos entre distintas artes que hacen más profunda y comprensible la ópera, pero que también van más allá de lo que Mujica Láinez y Ginastera quisieron decir, para darnos nuevos significados y hacernos pensar de nuevo en el mundo y en nuestra propia realidad.

Por eso, pienso que Bomarzo 2007 abre caminos y derriba fronteras entre las artes. No es la grabación de una ópera, es mucho más.

Recrea, por supuesto, la historia del duque de Bomarzo, en el renacimiento, la historia que cuenta el escritor argentino, pero la hace dialogar con el presente. No es, claro está la primera vez que se usa el medio cinematográfico para filmar óperas en sus escenarios originales. Lo hizo por ejemplo Gianfranco de Bosio en 1976 con Tosca en sus sitios romanos, o como intentó hacer infructuosamente Carlos Saura con Carmen en las calles de Sevilla.

Pero aquí los habitantes del pueblo que alberga el bosque de los monstruos no solo representan a los personajes de la ópera, sino que se representan a sí mismos en un doble juego de espejos. Son los habitantes de Bomarzo de hoy haciendo de los bomarzinos del Renacimiento. También la cámara viaja entre mundos: se centra en lo que queda del pasado, los vestigios arqueológicos de la época de la historia, pero también juega y hace jugar al espectador con la Bomarzo actual, en un rico trayecto intelectual entre la permanencia y el cambio.

La película también explota la ambigüedad sexual de la obra, al usar una actriz para representar al duque, un personaje maltrecho y débil que se rebela contra el papel masculino donde no encaja. En los numerosos interludios orquestales de la partitura, la humillación del adolescente ‘defectuoso’ se transforma en pesadilla, intensificada por el uso de la grabación nerviosa cámara en mano (como en el método Dogma 95 de Lars von Trier) y el vibrante  montaje.

Las imágenes crueles contribuyen a contar una versión de la historia de Bomarzo y también a contar otras historias que en la visión de Brignone, dialogan con ésta. Por ejemplo, en la película irrumpen fotos de personajes nefastos de las dictaduras argentinas de los sesenta y setenta.

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En sólo cuatro días de grabación, el director Jerry Brignone llevó a un mínimo equipo de actores, camarógrafos y asistentes, y los mezcló con los habitantes del pueblo de Bomarzo, a los que conocieron el primer día del rodaje. Pero sería injusto centrarse en el milagro de que un producto tan bien realizado, de tanto impacto y que abre tantos caminos a la reflexión se realizara en un tiempo tan corto.

Brignone, en cuya cabeza bullían estas ideas de unificar artes que ama y estudia desde hace años, guió a un equipo muy profesional para que entre todos descubrieran caminos y soluciones sorprendentes, tal vez mágicas, producto de la premura obligada.

Uno siente que es una película y a la vez un documental, porque todo está haciéndose en el momento, casi sin ensayos, y todo se va creando a la vista del público. No es una película basada en una novela o en una obra de teatro, porque la parte musical se respeta religiosamente. Es otra cosa.

Uno de los muchos elementos que me maravillan de Bomarzo 2007 es que se trata de un juego de relojería y al mismo tiempo de un ejercicio de libertad absoluta.

No sé si esta obra indefinible creará escuela. Lo que no me queda dudas es de que es una obra nueva, un nuevo tipo de obra. Y que la experiencia de verla deja con ideas sobre el cine y sobre la ópera, y sobre la tragedia de la vida.

[Publicado el 20/12/2016 a las 19:47]

[Etiquetas: Bomarzo 2007, Bomarzo, Jerry Brignone, Alberto Ginastera, Manuel Mujica Láinez, Esteban Buch, The Bomarzo Affair]

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Biografía

Es periodista, reportero especializado en cultura, sociedad y medio ambiente, y profesor de periodismo.

Nació en Buenos Aires en 1962, estudió sociología y teatro en su ciudad natal, periodismo en Nueva York y reporterismo ambiental en Berlín. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo por Columbia University. Desde 1998 vive y trabaja en Barcelona, donde dirige y enseña en el Master en Periodismo BCN_NY, organizado por IL3-Universidad de Barcelona y la Universidad de Columbia en Nueva York. Es el corresponsal en España de la revista Opera News.

Herrscher es el autor de Periodismo narrativo, publicado por SIL-Universidad Finis Terrae en 2009, y del relato de no ficción Los viajes del Penélope, editado por Tusquets Argentina en 2007 y traducido al inglés y publicado por Südpol como The Voyages of the Penelope en 2010. Actualmente trabaja en Crónicas bananeras, una investigación histórica y crónica de viajes sobre las ‘repúblicas bananeras' de Centroamérica, para Tusquets. Asimismo, dirige la colección Periodismo Activo de Publicacions de la UB, donde saldrá este año la versión española de Periodismo narrativo.

Es autor de capítulos en los libros La noticia deseada y Soldados de Noé (Argentina), Analizando los medios y la comunicación y Domadores de historias (Chile). Trabajó como reportero y editor en el Buenos Aires Herald, la agencia IPS y las revistas Hombres de Maíz y Lateral. Sus reportajes, crónicas y perfiles han sido publicados en medios como La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Ajo Blanco, El Ciervo, Lateral, Room, Quimera, Gentleman, Gatopardo, Travesías, Etiqueta Negra, Página 12, Perfil, y Puentes.

Ha dado clases y seminarios en Ithaca College (EE.UU.), las universidades degli Studi di Milano (Italia), Colonia (Alemania), Católica de Valparaíso y Finis Terrae (Chile), los masters en periodismo de Clarín/San Andrés (Argentina) y U. Complutense de Madrid/ABC (España). entre otras. Es miembro de la International Association for Literary Journalism Studies (IALJS), y fellow del Seminario de Salzburgo y la Inter American Foundation. En 1998 obtuvo el 3er. premio de la Foreign Press Association de Nueva York.

 

Blog: www.periodistanarrativo.wordpress.com

 

Twitter: @RMHerrscher

 

Bibliografía

 

El arte de escuchar (2015)
Universidad de Barcelona 

Periodismo narrativo (2012)
Universidad de Barcelona

 

Periodismo narrativo (2009)
SIL-Universidad Finis Terrae 

 

 

Los viajes del Penélope (2007)
Editorial Tusquets 

Obras asociadas

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