Blogs | Seminariolunes, 13 de febrero de 2012

Ryszard Kapu?ci?ski - El boomeran

Universia

¿Usted cree que los periodistas son buenas o malas personas?

(Una colaboración de Francisca Skoknic, periodista del recientemente premiado Centro de Investigación e Información Periodística (www.ciperchile.cl) y profesora de taller en prensa en la Escuela de Periodismo de la UC. Ella vuelve al origen de la discusión de este blog sobre la búsqueda de la verdad, un buen anticipo para la charla que hará el viernes 8 de agosto a las 11:30 en el auditorio de la Facultad de Comunicaciones, Alameda 390, Cristián Bofill)

 

Me encantaría poder hacer una encuesta: ¿Usted cree que los periodistas son buenas o malas personas? Me atrevo a apostar que la mayoría de la gente cree que somos malas personas. Confieso que a veces -sobre todo cuando veo televisión- me desdoblo y llego a pensar lo mismo, pero más veces me paso tratando de convencer a las fuentes de lo contrario.

Ryszcard Kapuscinski solía a decir que sólo las buenas personas pueden ser buenos periodistas. Si lo llevamos al resultado virtual de la encuesta, resultaría que la mayoría cree que somos malos periodistas.

Supongo que todos tenemos que lidiar con esa mala fama que, bien o mal ganada, se impone como una barrera en nuestro trabajo. Después de todo, sin fuentes no somos nada. Día a día debemos ganarnos la confianza de nuevos interlocutores. Por eso es fácil caer en la tentación de ser cínicos y por eso Kapuscinski decía que los cínicos no sirven para este oficio.

"Nuestro éxito profesional depende de los otros: no podemos ser cínicos porque la esfera en la que desarrollamos nuestra profesión se construye entre nosotros y los otros. Ahí se juega todo: la gente nos mira y nos evalúa, constantemente, y advierte la diferencia entre un periodista que pregunta por problemas que realmente le preocupan y otro que llegó al lugar para obtener un par de respuestas sin compromiso alguno y partir...el tipo de relación que establezcamos con el otro definirá nuestro trabajo: si fallamos en ese sentido, no podremos hacer bien nuestra profesión", dijo en "Los cinco sentidos del periodista". No por nada incluyó "compartir" entre esos 5 sentidos, junto a "estar, ver, oír, pensar".

La tensión entre el periodista y las fuentes es permanente porque pese a que son imprescindibles para nuestro trabajo, a lo más que uno puede comprometerse es a actuar de buena fe, a ser rigurosos, justos, investigar bien, en fin, algo así como tratar de ser buenas personas y buenos periodistas. Pero eso no garantiza que la fuente salga bien parada o quede conforme. Porque finalmente nuestro compromiso primario no es con la fuente, sino con la historia que estamos contando, con la verdad que intentamos dar a conocer.

Lo importante es que las reglas estén claras. De hecho el conflicto en "El periodista y el asesino" nace justamente porque el periodista finge que deja de serlo: acepta un pago del asesino, que necesita un libro favorable para él. El periodista sigue el juego, actúa como alguien que no es. El rey de los cínicos.

Como dijo el mismo Kapuscinski, el periodista debe ser escéptico, realista y prudente. Cuando afirmó que los cínicos no sirven para este oficio no estaba defendiendo un periodismo sonso. Tampoco me atrevería a decir que lo suyo sea una vertiente amable del periodismo, como afirmó más abajo Eduardo. El polaco defendía una forma de hacer periodismo más humana, pero el resultado no era necesariamente amable. Basta ver el retrato que hace el Sha de Irán o de Hallie Salassie en El Emperador para ver cuán dura podía ser su mirada.

Kapuscinski dejó libros notables y también grandes lecciones de periodismo, pero ya que este seminario trata sobre la obtención de la verdad, resulta inevitable recordar la polémica sobre las verdades de Kapuscinski. Un par de días después de su muerte, Slate revivió el tema en una nota titulada "Las mentiras de Ryszard Kapuscinski...o si prefiere, el 'realismo mágico' del ahora fallecido maestro".

Más allá de la mala leche y del momento en que apareció lo de Slate, su publicación da cuenta de que Kapuscinski no pudo evitar ese tipo de críticas. El tema surgió de alguna forma en 2004 en Caracas, donde dictó un taller de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano al cual tuve la suerte de asistir. Cuando le pregunté por el impresionante nivel de detalle de un fragmento de El Sha, me respondió haciendo un símil con un artista. Para él sus libros eran literatura y se daba licencias que pueden escandalizar a los más conservadores. El catalán Albert Chillón los llamó "reportajes poéticos" de Kapuscinski: "No es ya una veracidad histórica lo que persigue, sino una verdad poética esencial destilada a través de la fabulación".

Kapuscinski, mentiras, fabulación... ¿Será mucho? Dejo abierto el debate.

[Publicado el 29/7/2008 a las 11:31]

[Etiquetas: periodismo, periodistas, verdad periodística, compromiso, ética informativa]

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