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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 21 de noviembre de 2019

 Blog de Jorge Volpi

El rebelde tranquilo

Con su voz entrecortada y dulce, su cabello entrecano, sus gruesos anteojos que escondían unos ojillos siempre ávidos, sus ademanes densos y apacibles semejantes a los de un morador de la sabana, la apariencia de José Emilio Pacheco en las últimas décadas -y quizás no sólo en las últimas- era la de un buda frágil y nervioso, una esfinge o un oráculo capaz de glosar en un poema o un artículo la historia de milenios. Él mismo cultivó esta imagen de manera quizás poco inocente: el tímido sabio de la tribu que, para sobrevivir en medio de infinitas pugnas y reyertas, ha de ocultar su astucia -y su desencanto, y a veces su furia- tras una máscara de anciano venerable.

Cualquiera podría certificar la sinceridad de su modestia o esa discreción que enarboló hasta el final de sus días pero, más allá de estas naturales estrategias de defensa, JEP -las icónicas siglas bajo las cuales también se camuflaba- era un inconforme y un rebelde, tal vez incluso más que Carlos Monsiváis o Elena Poniatowska, sus extrovertidos compañeros de batallas, sólo que su rabia hacia la pobreza o la injusticia nunca se transmutó en gritos en la plaza pública, sino en textos y poemas tan minuciosos como transparentes, tan implacables como eruditos. No, JEP no era un polígrafo entrañable o un erudito apacible, como su admirado Alfonso Reyes, o no sólo eso: era un sereno revolucionario que, inclinado sobre su mesa de trabajo, nunca se rendía y muy a su pesar se enfrentaba, irredento, contra los males de este mundo.

En febrero de 1968, JEP no había cumplido treinta años pero ya era el mismo JEP de hace unos días. Desde el suplemento La Cultura en México de Siempre!, donde al lado de Monsiváis oficiaba como factótum de Fernando Benítez, escribía, por ejemplo, sobre Vietnam: "Los acontecimientos de 1968 muestran hasta qué punto el país más poderoso del mundo resulta débil ante las naciones pobres. Aunque pudieran triunfar militarmente y exhibir como prueba el número de muertes, moral y políticamente han perdido desde hace mucho." Ahí está, esbozada, la crítica moral que nunca abandonará al escribir sobre la vida pública: esa mirada incorruptible ("Yo nunca ceno con políticos", me dijo en una ocasión, "porque temo que lleguen a caerme bien"), a la vez mesurada e implacable, con la cual desmenuzaba su entorno. 

Poco después, en abril de 1968, JEP volvía a criticar el autoritarismo, en este caso a la URSS que desbarataba las ambiciones libertarias de los jóvenes de Checoslovaquia y Polonia: "El gusto por el poder es un veneno que no conoce antídotos", escribió, para concluir, admonitoriamente: "Para oprobio de nuestro conformismo, y ante la apatía y despolitización mayoritarias, los estudiantes piden que se les dé mayor responsabilidad y comienzan a ejercerla pronunciando en voz alta los diversos nombres del malestar que otros callan."

En mayo, al calor de las revueltas en París, fue uno de los primeros en advertir de la posibilidad de un contagio en México. A partir de entonces, su columna "Calendario" se convirtió en uno de los más exhaustivos recuentos de los movimientos estudiantiles en el mundo. Y, una vez que su predicción se confirmase y los jóvenes comenzasen a manifestarse en México, JEP no dejaría de ser uno de sus observadores -y difusores- más agudos. Tras el 2 de octubre firmaría, al lado de Benítez y Monsiváis, una defensa de Octavio Paz tras la renuncia de éste a la embajada en la India. Y muy pronto seguiría sus pasos al publicar, el 30 de octubre, al lado de José Carlos Becerra, uno de los poemas que, junto con "México: Olimpiada de 1968", más claramente condenaron la masacre: "Lectura de los Cantares Mexicanos":

 

El llanto se extiende

                       gotean las lágrimas

allí en Tlatelolco.

(Porque ese día hicieron

una de las mayores crueldades

que sobre los desventurados mexicanos

se han hecho en esta tierra.)

 

El JEP que se atrevió a escribir esas líneas cuando la censura era atroz y las acusaciones contra los intelectuales como inspiradores del movimiento los convertían en blanco de serios ataques, es el mismo JEP que siguió escribiendo su columna -ahora titulada "Inventario"- semana tras semana;  el JEP que no dudó en secundar cada una de las causas de la izquierda democrática; y el JEP que, detrás de su inquieta bonhomía y su nostalgia de poeta, nunca dejó de ser ese joven rebelde, ese tranquilo guía cívico cuya voz, en estos tiempos en que a diario se silencian la inequidad y la injusticia, nos hará tanta falta.

 

Twitter: @jvolpi

[Publicado el 02/2/2014 a las 17:52]

[Etiquetas: José Emilio Pacheco]

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Foto autor

Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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