
(El Semanal, La Tercera, 30 de octubre 2011)
[Publicado el 31/10/2011 a las 19:09]
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Julian Barnes y las falacias de la memoria

Julian Barnes acaba de ganar el Man Booker con The Sense of an Ending, una novela corta que vuelve a explorar los temas de la mortalidad, el envejecimiento y las falacias de la memoria, ya trabajados en sus más recientes libros de cuentos -La tabla limón (2004) y Pulso (2011)- y en sus memorias, Nada que temer (2009). Estos temas también agitan La viuda embarazada, la más reciente novela de Martin Amis, otro escritor de la magnífica generación de Barnes (que incluye a Ian McEwan y Kazuo Ishiguro). Sin embargo, Barnes y Amis no podían ser más diferentes: Amis se decanta por la sátira corrosiva y está sobre todo obsesionado por los efectos físicos del envejecimiento ("una película de horror en la que lo peor se reserva para el final"); en cambio, Barnes mantiene el tono refinado, reflexivo, de sofisticada ironía que es su marca desde la magistral El loro de Flaubert (1985), y ofrece una meditación elegante sobre los trucos de la memoria a medida que pasan los años.
Lo que uno recuerda, sugiere Tony Webster, el narrador de The Sense of an Ending, no siempre es lo mismo que uno ha presenciado. La novela puede leerse como la exposición de esa idea. Tony es un caso curioso: un narrador que no es digno de confianza a pesar de sí mismo; los hechos que oculta al lector también se los oculta a sí mismo. Si no cuenta algo no es por mala fe; simplemente, así funciona la memoria, y así nosotros aprendemos a contar nuestra historia, olvidando gran parte de lo ocurrido, seleccionando de lo que queda. Como dice Adrian, el amigo lector de Camus que admira Tony y en torno al cual gira la tragedia de la novela, "la historia es la certeza que se produce en el punto en que las imperfecciones de la memoria se encuentran con lo inadecuado de la documentación".
La novela se divide en dos partes: en la primera, el narrador recuerda sus años de juventud en los sesenta, marcados por la presencia fascinante de Adrián Finn y por el amor a Veronica, una mujer enigmática que pertenece a un escalón superior en el "amable Darwinismo social de la clase media inglesa", y que lo deja, para su profunda decepción, por Adrian (poco después, Adrian se suicidará bajo el aparente mandato de un argumento filosófico: la superioridad del acto sobre "la pasividad de dejar que la vida simplemente te ocurra"); en la segunda, Tony ya es un sesentón que ha llevado una vida ordinaria, sin mayores sobresaltos gracias a su falta de ambiciones y a su instinto de preservación, con los triunfos y los fracasos normales (promociones, divorcio). A esa vida de "sobreviviente" llega el sorpresivo legado de la madre de Verónica, que acaba de morir. Ese legado -500 libras y una carta- hará que Tony reconsidere ese amor de juventud truncado con Verónica, y su grado de culpa en el suicidio de Adrián.
Como en un relato de suspenso en el que lo que se persigue es el verdadero peso de las emociones, Tony irá descubriendo qué fue lo que hizo antes del suicidio de Adrián y que creía haber olvidado por completo: "¿Quién dijo que la memoria es lo que pensábamos haber olvidado? Y debería ser obvio que el tiempo no fija las cosas sino más bien es un disolvente". Llegará, entonces, el dolor ante el descubrimiento del autoengaño: "nuestra vida no es nuestra vida, es solo la historia que hemos contado de nuestra vida. La hemos contado a otros, pero sobre todo a nosotros". Barnes todavía se reserva un golpe de efecto para las páginas finales: algunos lo encontrarán efectista e innecesario, otros (me encuentro entre ellos) temblarán ante la revelación. The Sense of an Ending es una reflexión lúcida sobre la memoria y sus engaños, un gran ejemplo de cómo la narrativa puede ayudarnos no solo a contar nuestra historia sino también a esconderla.
(La Tercera, 22 octubre 2011)
[Publicado el 24/10/2011 a las 08:25]
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[Publicado el 12/10/2011 a las 19:55]
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En memoria de Félix Romeo (1968-2011)

[Publicado el 07/10/2011 a las 20:23]
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Hace poco más de un mes, el 15 de agosto, cuando se inició la marcha indígena convocada en protesta contra la construcción de una carretera, el presidente Evo Morales dijo: “Cuando se presentan este tipo de problemas, para mí no es nada. Algún ministro se asusta”. Después de que esa marcha fuera reprimida por la policía el pasado domingo, con el saldo de varios indígenas detenidos, la protesta popular creció tanto que quizás Evo se haya asustado un poco. Dos días más tarde, dos ministros renunciaron y se anunció que diez parlamentarios indígenas abandonarían la coalición del MAS (sin esos parlamentarios Evo perdería los dos tercios necesarios para aprobar leyes sin debate, como lo ha venido haciendo). No solo eso: en mensaje a la nación Evo anunció que suspendería la construcción de la carretera mientras se hicieran consultas a la población. Para entonces, el movimiento se siente con la fuerza suficiente para exigir la cancelación del proyecto, lo que obligaría a buscar otra ruta para la carretera.
El conflicto indígena ha obligado a Evo a retroceder por segunda vez en menos de un año. El pasado diciembre, el gasolinazo –alza del precio de la gasolina para que esta se adecuara a su costo en países limítrofres-- fue otra medida que llevó a la gente a la calle y asestó un golpe duro a la popularidad del presidente (nueve meses después, aun no se ha recuperado: en una encuesta reciente, recibe un 36% de apoyo). Lo novedoso de estas crisis ha sido que la protesta proviene sobre todo de los movimientos sociales afines al partido de gobierno; en el último caso, el añadido simbólico es que son indígenas quienes dicen no sentirse representados por Evo.
La carretera motivo de la discordia iba a dividir el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), creado en 1990, sin que los pueblos indígenas que viven en esa región hubieran sido consultados, según lo manda la propia Constitución impulsada por el gobierno de Evo. Para muchos, se cayó la máscara ecologista e indigenista de Evo, mostrando que él es, antes que nada, el líder sindical de los productores de coca del Chapare (los más beneficiados con la construcción de la carretera).
Las crisis de los últimos meses muestran que Evo ha encontrado los límites de su poder. Hubo un momento en que su inmenso capital político le permitió “refundar” el país aprobando una nueva Constitución, arrinconar los deseos de autonomía de departamentos económicamente poderosos como Santa Cruz y burlar las leyes a su antojo para desmantelar cualquier intento de oposición a su gobierno. Y muestra que el estilo autoritario, centralista, bajo el viejo molde del caudillismo latinoamericano, puede gobernar pero no construir un Estado. Sin instituciones sólidas, el caudillo termina siendo víctima de las mismas fuerzas que lo encumbraron. Evo recibió un Estado en crisis; su carisma, su capacidad de convocatoria, maquillaron esa crisis, pero no la trascendieron. Su discurso etnopopulista de izquierda, además, trazó una serie de coordenadas de las que no puede desviarse; se sabe que, tarde o temprano, el gobierno debe dejar de subvencionar la gasolina y aumentar el precio, pero esa medida es vista más como de un gobierno neoliberal –las cosas deben costar lo que dice el mercado que cuesten-- y no como de uno que se debe al pueblo; se sabe también que quizás se necesiten más carreteras para vincular internamente al país, pero éstas no pueden hacerse sin la venia de las comunidades indígenas a las que se les ha prometido autogobierno. Así, el modelo desarrollista de Evo naufraga en medio de sus contradicciones internas.
El TIPNIS traerá cola. Por lo pronto, la oposición ha aprovechado para tomar la iniciativa, se ha reinventado como defensora de derechos indígenas que antes criticó duramente y busca responsables de la decisión de usar la fuerza para reprimir la marcha (los policías dicen que actuaron siguiendo órdenes de un fiscal, los fiscales dicen que no dijeron nada, el ministro de Gobierno acusó a su viceministro, el viceministro dice que no sabía nada, el presidente dice que de él no partió la orden…). A pesar de eso, la oposición carece de liderazgo visible. Si ese hecho tranquiliza a Evo, sí deberían inquietarle los movimientos sociales que lo llevaron al poder; son ellos quienes, ante un sistema institucional que su gobierno ha debilitado, podrían hacerlo tambalear cualquier rato. De hecho, ya lo están haciendo.
(El País, 29 de septiembre 2011)[Publicado el 29/9/2011 a las 20:19]
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[Publicado el 27/9/2011 a las 04:42]
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[Publicado el 24/9/2011 a las 06:39]
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Denis Johnson: Elegía por un mundo que ya no existe

[Publicado el 12/9/2011 a las 16:26]
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[Publicado el 29/8/2011 a las 14:33]
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Descubrimientos 2011: Lord Huron
Por ahora solo tienen siete canciones pero es suficiente para saber que apuntan a algo grande. A ratos recuerdan a Vampire Weekend y Fleet Foxes, como apunta esta crónica de Liliana Colanzi. Dicen que su música es "folk bucólico", etiqueta que me haría escapar. Yo solo sé que se quedaron conmigo.
[Publicado el 08/8/2011 a las 12:39]
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Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).
Norte (2011). Mondadori
Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma
12/5/2013 05:59
¿Cartucho es la única obra de...
Publicado por: Mariana Toraya
10/5/2013 18:40
Publicado por: edmundo
04/5/2013 03:18
¿Tienes algun críterio para...
Publicado por: Luis Manuel Ramírez Rodríguez
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Stanley Kubrick ha sido un gran...
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17/4/2013 17:08
Me gusto tu artículo, de cierto...
Publicado por: Gerardo
12/4/2013 21:48
Muy bueno tu artículo! A mí me...
Publicado por: Stiffelio
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