El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 12 de mayo de 2008

Google Sky permite observar el universo.
Un estudio informático ha revelado estos días, a mediados de diciembre de 2007, que el universo está sembrado de huecos. Prácticamente todo lo que no es la llamada energía oscura es hueco y la materia oscura (pero llena) contiene un poder energético en forma de flojos filamentos que navegan como una melena imperial y deciden toda aquella gran parte o el 95% de lo que no se ve.
El pequeño 5% en maraña se presenta como una red de supremo poder y con una morfología tan abstrusa que evoca tanto la brujería como la máxima cota de complejidad cerebral.
Esa suerte de nube y ubre cósmica modelizada estos días en una zona del cielo de 1.500 millones de luz se publica como una muestra de la intrincada organización que nos gobierna y no uno a uno como menudos guisantes de la plantación universal y como muchedumbre animal, almas a granel, tierras, lluvias, epidemias, mosquitos, cocodrilos, estados de ánimo y deseos o tedios para hacer el amor.
Más allá del microcerebro que portamos como ínfima sucursal de la gran motorización galáctica se entroniza esta móvil gasa de filamentos blanquecinos que planea sobre el origen primordial y el destino inverosímil del mundo. Esta formidable medusa enrevesada que, sin duda, produce electricidad y crea la inspiración y el calor, la muerte y la lujuria, la prisa y la hernia, se comporta con la mayor indiferencia hacia nuestras vidas. Nuestra cuota vital le pertenece pero en una proporción tan reducida que no es capaz de advertirla en sus sumarios. ¿O sí? La advierte no en su funcionamiento correcto pero esta masa divina da a entender, con su apariencia fantasmal, que cualquier pequeño desorden deberá irritarla. Porque aunque se la contempla viajar indemne con su cohorte de núcleos y estribaciones, finísimos encajes y pasamanerías, a la manera de un superobjeto autónomo, en algún invisible entresijo se formó nuestra existencia y esa huella de desprendimiento ha dejado alguna memoria remota en su propia evolución. Una memoria inaprensible, desde luego, tan débil como cercana al olvido, pero, no siendo olvido aún, conserva su fuerza energética de la creación.
Esta maraña gaseosa, en fin, se plasma más en su flacidez que en su tupidez. En su liviandad que en su pesantez. Y viene a ser tan delicada su textura que todavía será necesario esperar algunos años hasta que los mayores telescopios logren captarla directamente, aunque la ciencia, como es sabido, no basa su fe en la presencia física sino, a menudo, en la presencia ausente. En la ciencia, la ausencia es el objeto central de sus estudios y un anticipo del éxito que le otorgará la conversión en evidente de lo invisible. Trasladar desde la oscuridad a la luz, convertir en música o ruidos aquello que todavía no puede oírse es el trabajo de los científicos. La ciencia actúa, efectivamente, de forma investigadora, tras las pruebas visibles después a ojos de todos. Así como sin ojo clínico no hay buen médico, sin corazonada no hay descubrimiento y sin riesgo en la oscuridad no se obtiene el resplandor al otro lado del túnel. En la ciencia como en la paciencia se da ocasión para que la ausencia se presente en todo su esplendor, rendida y despidiendo un aroma de flor.
Igualmente, en la parte relativamente reducida de lo que es visible al microscopio pronto se agota la exploración. La ansiedad, sin embargo, seguirá tras el rastro oscuro y en la fe hallará luz. El bien por antonomasia. Pero ¿la oscuridad es la nada? ¿El negror de sólo carbonización? Nada de eso: de la misma manera que los sujetos no bendecidos por el amor aparecen como mustios e invisibles, la vista hace derramar colores vistosos a lo que ignorado antes es seleccionado amorosamente después.
El mundo todavía falto de conocimiento, incapacitado para recibir amor, permanece como muerto o con la sospecha de ser "nada", siendo "nada" lo opuesto a la plenitud, el hueco opuesto al relleno. Pero ¿quién no ha sentido la gran poética del vacío, del intervalo, de la fisura, del hueco? ¿El incomparable y mágico poder del negro?
(CONTINUARÁ)
[Publicado el 26/12/2007 a las 09:30]
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Muchas veces se acepta que las películas, las novelas, los videojuegos, nos apartan de la realidad o que valen, precisamente, para distanciarnos de sus penitencias.
Sin embargo, es tan difícil arrancarse de lo real que sólo la locura obtiene algunos resultados notables.
Podemos, desde luego, ocupar la realidad de más trastos, embotar la verdad con sus dobles, crear dobles virtuales mediante la alucinación, pero los resultados no serán en verdad relevantes si no rozan el territorio de la demencia.
La realidad se nos echa encima como un animal desbordante de lamidos, nos envuelve, nos invade, nos ahoga, nos contagia. Es tan difícil sustraerse a ese peso que cuanto más cerramos los ojos más espantoso se hace su acecho y cuanto más queremos huir con mayor acierto nos persigue y nos caza.
La ausencia es una forma palmaria de la obscena influencia de lo real. Cuerpo a cuerpo, cara a cara, presencialmente lo real indeseable llega a convertirse en perpetua angustia cuando su mano se eleva sobre el sujeto. El recuerdo será así una forma corporal de sueño y el mal recuerdo una versión de la espesa pesadilla en vela.
[Publicado el 21/12/2007 a las 09:30]
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Las cosas diferentes se diferencian, paradójicamente, gracias a lo que se asemejan. Esta idea aristotélica hace entender que si sabemos del color de un cuerpo es porque otro cuerpo parecido presenta una diferente coloración. De este modo, sobre una base semejante, hallamos el juego de las diferencias y nos permitimos las comparaciones. Y la identificación, puesto que sin el concurso de la diferencia es imposible la información. Aquello que nos es indiferente, tiende a sernos simultáneamente inapreciable o poco apreciable de acuerdo a la colección de registros que poseemos.
Sin saber lo bastante de algo es difícil apreciar. Apreciar en su doble acepción de percibir y de valorar. Y de ahí que nuestra posesión de cultura y conocimientos constituya una dotación de sentidos suplementarios tanto para captar novedades como para su disfrute. Es decir, para apreciar el relieve de las cosas y para dis-frutar con la variedad de las dis-tinciones. Más saber conduce a potenciar otro saber y entre sí los saberes se permean entre sí para afinar la habilidad de nuestros sensores.
Sensores multívocos, complejos y enriquecidos brindan la ocasión para nuevas captaciones de diferencias y la oportunidad para introducirlas en nuestro acervo de sensibilidad.
[Publicado el 20/12/2007 a las 11:49]
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La luz es la noticia. Todos estamos formados de corrientes eléctricas y la identidad se sintetiza en un hálito que posee una luz central.
De esta iluminación procede la personalidad crucial y su capacidad para repeler o mezclarse con otros instintos luminosos.
El temperamento que es anterior y primordial está compuesto por haces de luz que, anudándose en composiciones distintas, determina el centro de mayor aproximación al mundo.
El carácter proporciona gradualmente, a través del devenir biográfico, el tallado de la luz fisiológica o temperamental y en el carácter se reúnen y transforman los humores y las partículas gaseosas con las que salimos al mundo. El mundo nos recibe en un ámbito a la vez vivo o iluminado. Nacemos de un alumbramiento y evolucionamos mediante una sucesiva secuencia de claroscuros. Esta carrera biográfica se cose como una narración y se teje, a la vez, como un lienzo donde la plasmación de los diferentes colores y su particular distribución es la consecuencia de los golpes o galopes por cuyo efecto se modifica la luz.
[Publicado el 19/12/2007 a las 11:02]
[Etiquetas: luz]
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Desde hace casi aproximadamente un siglo se admite la existencia de un pensamiento visual. Las nuevas generaciones, dicen los viejos, parece que no piensan y sólo actúan ligeramente pero la idea del pensamiento profundo corresponde a la cultura escrita y el nuevo pensamiento será necesariamente superficial. Así se va generando una nueva cultura del mundo plano.
El lenguaje escrito demuestra pronto las limitaciones para difundirse con fluidez más allá de una nación o una comunidad. El lenguaje visual, por el contrario, se caracteriza por su universalidad.
A los tiempos de los cantones y fronteras corresponde el texto, a los de la globalidad la imagen. ¿Cómo seguir aceptando pues que en las escuelas se lamenten tan obsesivamente de que los alumnos no lean cuando el pensamiento del mundo tiende más hacia la iconografía que a la grafía, más a la voluptuosa ondulación de los píxeles que a la del querido lomo del libro?
[Publicado el 18/12/2007 a las 10:54]
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"La naturaleza es de izquierdas; la Humanidad es de derechas". Esta canónica sentencia de Manuel Vicent lo pone todo en claro.
La ausencia de enemigo político de envergadura al modo del patrón nazi, el capitalismo concreto o el comunismo de gulag, ha hecho girar hacia el combate contra una amenaza difusa y ambiental.
La lucha se describe contra "batalla contra el cambio climático". ¿Puede hallarse un lema más afín a un cuento o una película de dibujos animados?
La infantilización del mundo se corresponde ya con la infantilización de sus consignas mayores. La conquista de una sociedad mejor se identifica con la continuada vigilancia del quehacer social, a la manera de un campo de concentración donde se reúnen los presuntos homicidas del planeta.
Efectivamente, bajo el rostro de lo más inocente, se esconde con asiduidad al tremendo criminal. En este caso el cambio climático es la prueba insoportable del mal que ha sembrado el hombre civilizado en su Tierra.
El ser que cada cual lleva dentro, anida como un espontáneo y perverso destructor, temible asesino del aire, el animal y el mar. Este protervo sujeto somos potencialmente todos y cada uno, así que la lucha radical regresa pero, como en los tiempos de exasperado oscurantismo, para luchar contra nosotros mismos.
Mientras la Naturaleza provee de bienes y alegrías, el ser humano siembra el mal y la desdicha. Es urgente y preciso una mano superior que reanude el control inquisitorial de otros tiempos más un autodominio moral, una represión generalizada que impida actuar sin orden.
La condición humana ha pasado de ser originariamente prometedora y digna de compasión a resultar dañina y merecedora de represión. Ha pasado de ser benéfica a maléfica y de representar una esperanza incesante a un riesgo seguro.
¿Exterminar a estos seres humanos que han llegado hasta el grado de degradar todo hábitat, incluido el de las benditas tortugas? Acaso resulte demasiado aparatoso y contraproducente el proyecto de exterminio porque ¿cómo cumplir esa masacre, degollando, quemando o enterrando, sin riesgo de contaminar más? El único plan posible viene a ser un ten con ten, siendo la sostenibilidad la regla de oro de todas las cosas.
Sostenerse es el máximo estadio. La utopía se ha desvanecido, la ilusión de progresar se paraliza. Todo el futuro es sospechoso de hecatombe y para conjurarlo sólo vale el represamiento, la represión, el severo equilibrio de mantenerse en lo sostenible.
Ahora el enemigo se halla rodeándonos permanentemente por los cuatro costados y acosándonos desde los rincones de nuestro propio interior. El enemigo coincide con nosotros mismos, bultos palpitantes y pecadores, almas polutas.
Sólo la parte de la Naturaleza que gozó la oportunidad de no cambiar ni ser objeto de nuestra ignominia muestra el verdadero estado de gracia. De la flecha del progreso pasamos así al arcadismo del arco sostenible, de la invención creadora a la pasmada veneración del Creador.
Nunca hubo pues tiempos de mayor imposición celestial, de mayor política humana de la nada, de tanta ausencia de humanismo contra la creciente y vencedora ley del pato, la fiera, el lince o el tremedal.
[Publicado el 17/12/2007 a las 10:59]
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Tantos años hablando de una prosperidad en ascenso convierten las actuales noticias de crisis económica en un oscuro regreso del pasado. La sensación es doblemente confusa. De una parte cuesta creer que unas hipotecas concedidas con ligereza o temeridad en Estados Unidos lleven a este contagio casi mundial de la insolvencia, pero, de otra parte, ¿cómo no aceptar que la experiencia de largos años de orgía fuera a desembocar en alguna clase de castigo?
La economía se comporta todavía como una categoría telúrica, tan imprevisible o más de prevenir que los fenómenos naturales, tan necesitada de tratamientos extraordinarios públicos, nacionales e internacionales, como requeriría una epidemia global cuya orientación excede a todo cálculo.
¿Será, sin embargo, así? ¿Cabe confiar en que la provecta edad del capitalismo y el fuerte interés del poder deje escapar de sus manos el rumbo de los acontecimientos tal como si se tratara "de una yola que cingla" y gambetea a su antojo?
De una parte desearíamos creer que no pero, de otra, nos conviene y conforta creer que sí porque de este modo la catástrofe se democratiza, pasa de las manos de la gigantesca multinacional o del potente fondo de inversiones al dominio del azar y ¿qué hay más consolador y desconsolador, genuinamente divino y profundamente humano, que la suerte de la suerte y la fatalidad de la fatalidad?
[Publicado el 14/12/2007 a las 10:41]
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Los hogares ocupados por una sola persona se extienden como un voraz sistema de vida por el mundo occidental y por todo aquél, occidental o no, donde los medios económicos lo permiten y la telecomunicación colabora.
Del proyecto de la familia amplia, densa o bulliciosa, se pasa al apartamento en silencio, expurgado de convivencia, y en donde un solo individuo aspira el contenido de la felicidad de su nuevo prototipo humano sin pareja.
Este sujeto necesita la compañía, ama la comunicación, considera una riqueza poseer contactos y, sin embargo, la más próxima naturaleza de su estar se corresponde con la nueva opción privilegiada de disfrutar la ausencia. De este modo la ausencia no se tiene por una carencia, sino que se iguala a una voluntad de soledad tal como si el ego se temiera a sí mismo y sus veleidades y hubiera medido instintivamente la conveniencia de poseer un espacio para vocear, autocontemplarse, desperezarse, escuchar sus pasos, recomponerse.
De este modo, como mostraban los anacoretas la soledad se acerca a la terapéutica y la ausencia, en paralelo, se adquiere como un bálsamo fundamental. No será la ausencia independiente de la presencia sino justamente como una cura de ella, su contraveneno.
Se goza de la ausencia así como opción de lujo, la valiosa alternativa a estar con los demás y fomentar la ilusión de que acaso pueda lograrse el poder y la autonomía de los dioses.
La ausencia de los demás en la vivienda de un solo sujeto procura a su habitante una sustancia de nata, entre la voluptuosidad del silencio exterior y la sensible presencia que por comparación al tufo de los demás parece una situación engalanada. Engalanada de haber dejado a los demás tras el cierre de la puerta y haber obtenido, de esta operación, el zumo de su ser en estado puro, el zumo esencial derivado de su ausencia.
Los demás serán evocados en diferentes formas y en el mismo ejercicio se experimenta el insólito poder de conformarlos de una u otra forma, acercarlos o alejarlos, borrarlos incluso de nuestro recuerdo u ofrecerles la sobresaliente estancia de su presencia en el sobresaliente lugar que creó su ausencia.
[Publicado el 13/12/2007 a las 11:35]
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Los grandes reveses y los éxitos más gloriosos no enseñan mucho ni, desde luego, demasiado. Se comportan como gigantescas declamaciones de la vicisitud natural y no hay vicisitud humana o social que encuentre gusto en este decir que abre aparatosamente sus fauces.
Por el contrario lo que se cree breve, pequeño y circunstancial, lo que se presenta con el bien o el mal bajo la forma de microtraumatismos talla decisivamente nuestra conciencia, y su talla.
No vale la pena extenderse en las diferencias de categoría entre lo enano y lo gigante, lo común y lo colosal. La categoría humana pertenece sólo a lo pequeño y repetido siendo lo grande del orden de la biología, la geología o el cambio climático, cuestiones todas ellas que por su magnitud crean fanáticos, conversos, ciegos y, en definitiva, no enseñan con lucidez nada. Pero ¿es incluso necesaria la enseñanza? La necesidad de aprender se corresponde íntimamente -y tácitamente- con el instinto de sobrevivir. Este es su ahínco y su éxito.
El afán por recibir lecciones y empapuzarse de saberes sólo se entiende parcialmente como una afición porque el resto va ineludiblemente asociado a no querer morir. O a no sucumbir, al menos, precozmente.
El ignorante, según conoce bien la sabiduría del esclavo, se expone más a los peligros y amenazas mientras el sabio poseerá más recursos para la defensa, el disfraz o la fuga.
En los pequeños indicios de cómo somos y cómo nos consideran los demás, en el aprendizaje de las estratagemas para escapar o darle la vuelta a las cosas difíciles de tragar, se libra nuestra felicidad, siendo la felicidad indistinguible de la vida porque no siendo feliz ¿para qué continuar?
La busca de felicidad, unida al deseo de saber, se compaginan como en un bocadillo de mortadela. En el centro habita el rosado corazón con sus diferentes pliegues y cerrando el sándwich (¿por qué se dirá sándwich?), arriba y abajo, se hallan los amasados percances que contribuyen al pausado ritmo cardiaco, a su salud, su plenitud, su color, la sucesión de secuencias que, recibidas en las proximidades del órgano central, lo conforman y alertan para seguir la caza de existir con más pertrechos.
[Publicado el 12/12/2007 a las 11:38]
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Millones de personas se operan en el mundo cada día y prácticamente ninguna escribe o ha escrito de ello. Incalculable número de novelas y libros de distinta clase, prácticamente todos, se refieren a grandes pasiones y cuestiones de peso, cuando no incluso inventan mundos fantásticos como si no les bastara con las complicadas proporciones de éste.
Una operación como la que acabo de sufrir, en la que me han extirpado y trasladado de lugar un par de órganos, no puede soportarse muchas veces en la vida y si no fuera porque todavía no acierto con las letras del teclado empezaría a referir, por ejemplo, el universo de la UVI donde a alguien se le niega un sorbo de agua para no matarlo y a otro se le autoriza que reciba a varios miembros de la familia para que le den una cena con judías rehogadas.
No hay que llegar, sin embargo, a la habitación misma de la UVI para defender el abismo de valor. Simplemente las personas experimentan un sinfín de bondades y calamidades, perplejidades o placeres, no se consignan de ningún modo en la composición de la existencia humana.
En un libro que titulé Emociones me propuse atender a supuestas cuestiones menudas como cortarse el pelo, lavarse los dientes, ponerse o quitarse los zapatos, cuyos tramos y significados cosen la vida y en suma, suturan, la vida entera. ¿Qué se siente pues cuando te encuentras sajado el tórax? ¿Qué siente una mujer cuando se pinta los labios? ¿Qué clase de pensamientos tiene el camarero? ¿Cómo actúa un gominola de menta?
De una sensación a otra se va trabando la vida. Y es una simpleza de santones considerar que se trate de cuestiones nimias. El dolor en todas sus especies y el disfrute en sus diferentes colores, forman, junto a mil especies más, la totalidad de nuestro único guiso. La vida es un ratico, dice Juanes. ¿Cómo no pensar que, al estilo de las innumerables piedras en la vesícula, la deciden importantísimas porciones de reducido tamaño?
[Publicado el 11/12/2007 a las 11:40]
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No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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