El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de marzo de 2010

 Blog de Vicente Verdú

El verde

En la composición de colores secundarios siempre se siente un vivo estremecimiento al verlos nacer, se trate del violeta, del naranja o del verde pero con éste sucede algo mágico y especialmente singular. Parece extraño que el verde, cuando se le ve emerger,  no se encuentre de antemano entre los colores tanto principales como primordiales puesto que enseguida su imperio se alza sobre el amarillo y al azul, las matrices que le han dado vida. Ambos se conjugan para darlo a la luz pero no tanto para darle  luz que si el amarillo la tiene en exceso y no sabe a menudo como disponer de ella, tampoco el azul posee ese elemento sino  por reflejo.

 El verde en cambio es altivo y señor. Señor de los señores bajo cuya potestad el amarillo y el azul discurren como acuciantes súbditos. Ninguno de ellos por hermosos que sea -y pueden serlo efectivamente de manera excelente- s capaz de igualar la significativa frase del verde su diversa e interminable pronunciación de idiomas distintos, su materia natural nacida para cubrirlo y definirlo todo.

[Publicado el 27/10/2009 a las 09:00]

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La simetría

Uno de los importantes detalles que condicionan un cuadro es el secreto de su simetría. No sólo se trata de los pesos que la extensión o intensidad del color va repartiendo en unas y otras zonas para producir una armonía y  amenidad indispensables. La simetría del cuadro, más fácil de verificar en sus ángulos,  debe existir pero nunca existir ostensiblemente. Los cuadros son en buena medida como los cuerpos vivos, se estremecen, se vuelven alegres o adustos con apenas una pincelada de menos o de más, más allá pueden morir por su propio hastío al que contribuye decisivamente una simetría ostentosa. En la simetría final de la obra la sensibilidad se agudiza porque todo cuadro de mala factura y que se descubre acabando y empezando igual en sus cantones no es sino más tedio.

También, todo cuadro que acabe olvidándose de su referencia supuestamente inicial se comporta  como una novela absurda o sin cabeza, El sentido del cuadro abarca la compleja interacción de toda su superficie pero los extremos que marcan la simetría interna son capitales para que aquella pintura mantenga su carácter y dé a entender que vive por sí sola, al margen de nuestra vista. Todo ello porque la vinculación oculta pero fuerte entre su principio y fin lo convierten en un objeto puro. 

[Publicado el 26/10/2009 a las 12:38]

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La elegancia

Podría parecer una simplificación pero la elegancia es la cualidad que denota la obra perfecta, la obra eficiente, la auténtica verdad y no sólo estética de la invención. No pocos físicos o matemáticos, arquitectos o alquimistas desecharon el resultado de sus investigaciones y experimentos porque los consideraron feos. La belleza y la verdad se han presentado unidas en los ideales helénicos pero todo el cristianismo ha presentado siempre la fe como una luz encantadora hacia la máxima verdad. Igualmente podría decirse de las personas, incluso en la conversación. Podría decirse de Maradona en sus declaraciones tras el partido con Uruguay, de Berlusconi con el asunto de las velinas o de Zapatero cuando habla de que España "se va a mojar" en la búsqueda de la paz en Oriente medio. La falta de elegancia en el hacer o en el decir denota falta de tino. O, al revés, la incuestionable elegancia que despide Obama anticipa su acierto aquí y allá. El Nobel de la Paz este año es un premio al estilo. Ni a la realización ni a la próxima intención. Simplemente a la prestancia de un porte que hace creer en la unidad entre aquello indistinto que se haga y su ya elegante distinción.

[Publicado el 23/10/2009 a las 09:00]

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La moda

No crean nada que relacione directa o indirectamente la moda con la situación económica o social. Las faldas no suben cuando la bolsa sube ni bajan cuando la bolsa baja. Estas señales no sirven sino para forzar una interpretación racional de un fenómeno tan arbitrario como es la moda. Toda moda es retro y toda moda se inspira en lo que antes fue fealdad. Convertir el pasado en presente y lo feo en hermoso es el desafío interior del mundo de la moda, su pugna intestina y continua en la que intervienen todos los factores propios de la sastrería que, como bien ha demostrado su  historia, constituye lo más libre y estrafalario que se pueda imaginar.

En la vida del vestido, las ropas llegan al principio para abrigar pero a continuación cada prenda establece sus principios. ¿Vuelven las hombreras? ¿Se llevan las botas? ¿Prima el color berenjena? Todo intento de asociar los factores de la moda con otros fenómenos de su entorno históricos suelen ser tan cursis como idiotas.  Si hay moda es precisamente gracias a que nadie es capaz de relacionarla ni predecirla y, por tanto,  puede mantener el alma de su temporada infinita: la novedad.

[Publicado el 22/10/2009 a las 09:00]

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Líderes ocultos

Lo normal, ante la contemplación del mundo que ha ido formándose  en internet, es que pese a la aparición de tantas webs distintas, tantas tribus en torno a un interés especial, no ha surgido la egregia figura de diferentes  líderes. ¿Es así? Parecería que, de una manera totalmente impensada, la utopía del anarquismo habría venido a aterrizar en el ciberespacio. Sin embargo, como era fácil de sospechar, no todos los partícipes aceptan mansamente la situación horizontal y descuidan obtener rendimiento alguno de esa masa o esa potencial clientela. De hecho, así como ya abundan hasta la saturación los libros sobre cómo hacer amigos e influir sobre los demás en pubs y oficinas, también una serie de manuales recientes se dedican a instruir sobre cómo liderar los espacios de la Red. Esto vale para obtener rendimientos en el comercio y en la política pero sirve, en realidad, para casi cualquier cosa que se relacione con los efectos de acumular poder. ¿O es que se había creído que la potencial de la red no significaba más que una energía técnica, abstracta, curiosa y entretenida?

[Publicado el 21/10/2009 a las 09:00]

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Suicidio

No es raro que los artistas se suiciden más que los notarios o los dentistas, por ejemplo. Pero, también, los periodistas registran una notable tasa de suicidios. La cuestión radica en que determinadas profesiones son, literalmente, demasiado expuestas. Un dentista puede ser bueno malo o regular pero su identidad se encuentra a una distancia suficiente para que el fracaso de una intervención no llegue a perjudicarla. La autoestima sube o baja con los aciertos o fracasos de la actividad profesional pero esos vaivenes no tienen por qué tambalear la oferta que del yo esencial hace el dentista. Con el artista llega a ocurrir, sin embargo, que  el yo es su materia prima, mercancía vital, y viceversa. Las mercancías del artista son destilaciones, fragmentos o figuras del propio yo. Ser aceptado reproduce la confortable sensación de ser acunado maternalmente pero el rechazo de la obra, el desdén de la mercancía propia, hace sentir al yo que el mundo no lo quiere consigo. Consecuentemente el artista no se quiere tampoco consigo: no conseguir ser comprendido y admirado conlleva quedar a expensas - expuesto- ante la propia e incorregible basura. El suicidio entonces viene a ser como el ácido sulfúrico que borra al ser y  elimina sus detritus.

[Publicado el 20/10/2009 a las 09:00]

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El triunfo del amateur

La simpatía, el optimismo, la irresponsabilidad y hasta la alegría de vivir que desprende la figura del amateur frente a la seriedad del profesional, ha venido a ocupar ya casi todos los territorios de la cultura contemporánea. De una parte es gracioso que el blogger sea escritor, que el garabato pasando o no por el graffiti sea la pintura y que los videos caseros se conviertan en material del auténtico cine.

Sin embargo, cada uno de estas traslaciones, actúa como una feroz  degradación del producto bien hecho, exigente y refinado. The Cult of amateur   se llama un libro aparecido en Estados Unidos en 2007 donde su autor Andrew Keen realiza un examen de estos fenómenos que cambian el contenido y la naturaleza de la cultura, hacen de sus alimentos un fast food generalizado y crean, al cabo, tanto un olvido de la perfección  como un modo alternativo poderoso en la formación del gusto, sea de la juventud, de sus tíos y de sus primos.

Por ejemplo dice Keen que, muy probablemente, tanto MySpace como Facebook están creando una tóxica cultura de narcisismo digital; que las fuentes abiertas, los diferentes wikis y wikipedias van minando la autoridad de los profesores en sus clases y tutorías; y que, en definitiva, la generación YouTube tiende a estar cada vez más interesada -o exclusivamente interesada- en la autoexpresión  y no en el aprendizaje del mundo exterior. Un ensimismamiento en el yo amateur que si acaba con el interés por los profesionales, se trate de  periodistas, maestros o artistas, genera un desbordante saber de baja calidad, tan coherente cono la baja calidad de las prendas y muebles baratos como con las rebajas en las instituciones democráticas, el deterioro de los políticos y el descrédito de la moral.

[Publicado el 19/10/2009 a las 09:57]

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La muerte en el teléfono

El teléfono es un arma.

Bien, de acuerdo, no posee los caracteres para matar pero puede, sin embargo, efectivamente hacerlo. Los teléfonos fueron antes negros como también los coches, los trenes, las máquinas de escribir y las baterías de cocina. Todos ellos llegaban, en cuanto signos de progreso, envueltos en un aura misteriosa  y tan interesante como la muerte. Con el tiempo las baterías de cocina primero, a través del aluminio inoxidable, y los ordenadores y trenes después, con la brillante pintura metalizada, trataron de deslizarse en nuestras vidas en cuanto nuevas balas de velocidad peligrosa y estimuladora.

 Las máquinas de escribir, como ahora los ordenadores, aceptaron al cabo casi cualquier color en señal de que la escritura dejaba de ser un asunto serio  para pasar al mundo del entretenimiento, el experimento y la diversión.

En general, de una idea trascendente de la vida se ha ido pasando a la preocupación por amenizar la existencia como un cine.

Por su parte, el teléfono se hace móvil en vez de fijo porque como la misma vida carece de un fijado fin en donde se apoyaba el juicio final y actuaba cimentado y con la máxima firmeza.

El juicio final como la misma Justicia del sistema  ha derivado en un móvil. Un juego movido por el poder, un móvil empujado por uno u otro interesado móvil. Quizá siempre fue aproximadamente así pero nunca resultó tan patente y asumido.

 En los principios, la justicia fue incluso arbitraria pero en coherencia con el caprichoso arbitrio del poder absoluto. Era arbitraria como los árbitros en el campo de juego. Ahora, no obstante, es extensivamente  un juego del juego del poder, descarada en su volubilidad, su vaivén y cualquier otra peripecia propia de los juegos.

Finalmente, el teléfono, fijo o móvil, en unas u otras circunstancias, ha guardado en el interior de su sonido o su politono el carácter de un arma letal. Suena el teléfono y es, con frecuencia, un asunto intrascendente pero suena el teléfono y en la misma música puede hallarse la noticia funeral.  Jugar con los teléfonos es jugar con la muerte inscrita en su llamada, tratar con la muerte por escondida o enmascarada que parezca. Lo decisivo es que jamás abandona ese lugar. El timbre anida la muerte, mata, destroza, deshace la vida, la vuelve del revés. Ni siquiera el tren, tan gigantesco, es tan vilmente asesino.

[Publicado el 16/10/2009 a las 10:47]

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El placer de aprender

¿Qué quiere decir que una biblioteca pública se desprenda de sus modos clásicos o rancios y se ponga al día?

Obsérvense los museos. El Metropolitan Museum de Nueva York consiguió en 1994 convertirse más allá de la pinacoteca más respetada de la ciudad en el lugar más chic para celebrar bodas o para tomarse una copa al final del día. En el balcony, la balconada que rodea al patio central se podía disfrutar de algunas sesiones de música de cámara sentados en mesitas para tomar conktails con la pareja. Fue todo un éxito de público y de publicidad para la institución. Poco a poco las cocinas que instalaron en el interior del mismo edificio permitían celebrar fiestas a los más acaudalados y las escalinatas que bajaban hasta la Quinta Avenida se convirtieron en privilegiadas pasarelas para la contemplación de las personalidades invitadas. En definitiva, lo que era un Metropolitan Mausoleo pasó a tomar el carácter de un Pasapoga o un Teatro Kodak divertido. ¿Toda una frivolidad?  En Estados Unidos se distingue menos entre la cultura seria y el entretenimiento sonriente. En el cine, los grandes directores norteamericanos no buscaron hacer obras profundas sino entretenidas. Contra el desprestigio de la superficialidad la frase de Paul Valéry. "Nada hay más profundo en el ser humano que la piel".

Uno tras otro los grandes museos norteamericanos -siempre necesitados de patrocinios privados- han dividido la dirección en dos cabezas. el especialista en arte y el especialista en captar recursos y hacer negocios con sus fondos. Una cosa es la alta calidad artística de los cuadros y esculturas y otra, inseparable, la comunicación, promoción y disfrute público de esa calidad.

Igualmente las grandes bibliotecas nacionales que tanto han impresionado al público corriente como si se tratara de Panteones Ilustres deberían mostrarse más llanas, atractivas y populares.  No para engañar a las gentes que acudan, sino para ganarlas. No para trivializar la cultura sino para desacralizarla. Esto significa limpiar, simplificar y amenizar.

La música por ejemplo. ¿Varias bibliotecas han sabido combinar la atracción por la música de la gente joven con la información sobre los grupos a través de los libros. Festivales de música junto a selección de libros, asesoramiento sobre libros que amplían el conocimiento de los ídolos y links que comunican con la historia de la música y los músicos en persona que hablan y estimulan a los asistentes.

Festivales de autor o autores, festivales de vídeos y sus creadores, festivales de comics y sus dibujantes, fiestas patrocinadas por las bibliotecas cuya publicidad llena la ciudad de banderolas y carteles, conciertos de grupos musicales en directo o recitales de poemas o debates en directo  con autores que los bestseller han promocionado y divulgado hasta crear una curiosidad que multiplican sus películas o sus excentricidades. La biblioteca se abre como un centro de animación cultural y abre sus puertas no sólo físicamente sino a través de una nueva personalidad más amable y sensible a los intereses de la gente joven. Sin atender estos intereses de los jóvenes no mostrarán interés por las  bibliotecas de la misma manera que la incomunicación entre profesor y alumno en las aulas -agresiones incluidas- es el  efecto de cultivar aficiones e intereses incompatibles entre unos y otros. Así, la biblioteca permanecerá aislada del mundo joven en la medida en que no incluya el gusto juvenil en sus actividades y, en consecuencia, aparte sus libros de sus intereses y diversiones. ¿Diversión en el conocimiento? ¿Diversión en la formación intelectual? Efectivamente. Ni el buen aprendizaje es igual a un alto esfuerzo ni la ética del esfuerzo es igual a la ética de las llamadas "disciplinas". Más bien la ecuación  es la contraria: lo que se aprende con  placer fructifica y permanece, lo que se aprende con dolor se aborrece y olvida. 

[Publicado el 15/10/2009 a las 09:00]

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El olor de la biblioteca

A diferencia de casi todos los grandes museos del mundo, las grandes bibliotecas públicas permanecen aún instaladas en los procedimientos y  estilos de hace dos siglos. Prácticamente todas ellas han introducido ordenadores en sus salas de consulta y, aunque siempre en menor número del necesario, se han mostrado sensibles -aún a regañadientes- a las patentes ventajas de los buscadores y los links de información que facilita la red. Lo que se echa de menos en ellas, sin embargo, es que su estructura y su atmósfera reproduce demasiado los modos de tiempos pretéritos, los modos caducos de una cultura escrita cuando la cultura escrita representaba toda la cultura o se tenía por la cultura superior.

 Las cosas no son actualmente así. No lo son puesto que no todo el saber está en los libros e incluso puede afirmarse  que cada día decrece la proporción relativa de ese saber. La admiración por la escritura  y su buen uso ha decaído entre la población más joven y toda ella, en fin, aprende más de las pantallas y de la oferta audiovisual en general, sea en proyecciones, en iPods o en viajes, que a través de las páginas escuetas y mudas.

La web y no la página representa el significativo lugar de nuestro tiempo en cuya plataforma se conjuga la imagen, el sonido, la letra, el comic, el graffiti y la voz. De esta evidencia, ya tan rotunda, tienen experiencia los  centenares de visitantes y usuarios de las webs sociales. Y de todo este gran fenómeno paredaño,  no se ha hecho todavía perfecto cargo la biblioteca. Se ha hecho mayor cargo el museo puesto que su carácter visual le acerca más a la tendencia contemporánea pero también ha logrado además mayor audiencia y colas de blockbuster transformando el carácter grave y severo de sus diferentes exposiciones en acontecimientos sociales,  imaginativos y sensacionalistas, entre la información y el entretenimiento.

¿Una biblioteca entretenida? Puede que la idea escandalice a los clásicos ratones de biblioteca pero es fácil de predecir que alegrará a todo bicho viviente que no ame la oscuridad. Una biblioteca requiere silencio para la lectura pero el silencio no es factor indispensable para el aprendizaje. Pudo serlo en el tiempo en que la concentración ante las hojas de un libro fuera precisa para descifrar el código que le escritura conlleva. Silencio y atención para desencriptar los garabatos propios de la escritura y para entender además el sentido que transportan que será a la fuerza  de carácter más abstracto, intangible y casi imaginario. Así, frente a la cálida inmediatez de la imagen la helada barrera del alfabeto. Así, tras la emotividad pujante de la música, la emotividad de segundo grado que se obtiene de la lectura.

Que las grandes bibliotecas públicas hayan reaccionado tardíamente a los cambios de la comunicación general y la renovada demanda del público encuentra su primera  causa en la propia naturaleza de la institución pero además ¿quién puede negar que al frente de ellas, para su cuidado institucional, para su preservación gloriosa, para su futuro de dignidad, se haya elegido a los directores más conservadores y tradicionales de todos los personajes posibles? ¿A los más antiguos valientes de los gladiadores? 

[Publicado el 14/10/2009 a las 11:46]

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

Obras asociadas

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