El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de marzo de 2010

 Blog de Vicente Verdú

Gripes

En días como estos, poblados de gripes y sus parecidos, se plantea el dilema de o bien acudir al trabajo puesto que el malestar físico todavía no cuenta con la legitimación de un firme diagnóstico médico o no acudir, simplemente porque uno mismo no se encuentra bien para nada, ni para trabajar, ni para divertirse, ni para conversar, ni para ver la tele.

 Sin embargo el trabajo es un asunto de importancia capital. El trabajo, que í contiene etimológicamente la palabra de un instrumento de tortura, es por definición bíblica una penitencia. Rehuir el trabajo es eludir la penitencia y con ello aventurarse a la  trasgresión y en el mismo pecado. ¿Compensa no ir a trabajar por sentirse mal y sin mediar sentencia médica? ¿Compensa ir a trabajar en malas condiciones físicas, lesionado y en consecuencia incompetente para rendir como Dios manda?

Las dos ecuaciones se cruzarían sin trastornos si nuestra tradicional educación cristiana no incluyera la culpa y la inocencia pero es ya imposible entre gentes curtidas en el castigo y la purificación, el deber y la obediencia divina, no sufrir esta vacilación en estos tiempos de gripes donde la posible dolencia llega a ser un extraño artefacto de martirio, martirio sin fin, martirio sin finalidad, martirio de la confusión en un cuerpo que no dice ni que sí ni que no con claridad al sagrado cumplimiento de su debida penitencia.

[Publicado el 11/11/2009 a las 13:41]

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La piedad

Un planteamiento tan habitual como pernicioso es plantearse la vida en los términos tremendos de éxito o fracaso. La vida se haya por encima de todos sus accidentes, positivos o negativos, y vale más que los aciertos y los errores conjuntos y sumados. El dolor sería un compasivo barómetro de la existencia pero llegado a este modelo de medición humana ¿cómo establecer lo bueno y lo malo si no se ha sabido cómo fomentar la felicidad  cuando  asomaba, ni de la desdicha se ha extraído un sabor complementario o saber universal para la especie tan humilde como propenso o apiadado?

[Publicado el 10/11/2009 a las 10:33]

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Jet lag

El jet-lag es la áspera huella que deja el viaje, a menudo trasatlántico. El mar debiera ser, en este caso, un plasma que facilitara la circulación, suavizara la estructura personal y colaborara en su ensamblaje pero, al contrario, el salitre que se va rozando en el viaje oceánico termina descargando sobre el cuerpo una garra tan imprecisa como tenaz. No se piensa, por tanto, con la posible fluidez de antes, no se mueve el cuerpo con transparencia alguna sino que una impertinente arenisca de amargo sabor  determina tristemente casi todas las horas del día. No todas porque de repente ocurre, arbitrariamente, como si el cuerpo, liberado, emergiera o como si una casualidad sin fundamento propiciara una breve fuga del martirio  y las fuerzas motoras ganaran  por unos momentos su normalidad. Pero se trata, tan sólo, de un pequeño intervalo. A continuación, reaparece el adusto jet lag que asombrosamente demuestra haberse instalado en el organismo con enorme arraigo y desprende una  mancha de dolor descolorido o rancio malestar de naturaleza por lo demás anacrónica en esta  era del viaje, las grandes tecnologías de la telecomunicación y la soleada contemporaneidad de los infinitos vuelos. Un anacronismo que delata la deprimente incapacidad humana para resolver los males de una enfermedad tan frecuente como desarrapada y tan  inconsecuente con la aparente dulzura que se espera obtener de frotarse con el cielo. 

[Publicado el 06/11/2009 a las 11:59]

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Pestilencia

Después de  la interminable sucesión de escándalos en el PP y en tantos otros partidos de todo el mundo, ¿puede alguien dudar de que el sistema político se halla  obsoleto? Porque ahora no se trata ya de éste o aquél malvado concejal, ministro o subsecretario que malbarata o roba sin escrúpulos sino de que algo, en el mismo sistema general, infecta, induce, permite y acaso fomenta la malversación. ¿Seguiremos, pues, con un artefacto político del siglo XIX una vez que repite crónicamente su inadecuación o mantendremos todavía que "esta" democracia es el mejor de todos los sistemas posibles, habidos y por haber?

[Publicado el 05/11/2009 a las 11:12]

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El servicio

Se diría que aquella película de Losey, The servant,se reproduce bajo una u otra forma en casi todas las casas que conozco. En casi todas las casas que conozco el criado o a la criada deciden de un modo terne e incuestionable el orden final de las cosas y cuya autoridad, no siendo lerdos, acaba imponiéndose en una posible disputa, una ambivalencia o incluso en la tesitura de ser cogidos in fraganti en cualquier abuso o haber actuado con desidia en el elemental cumplimiento de su deber.

El sirviente se alza sobre el amo tal como el jefe sobre el subordinado y no tanto por la relativa fortaleza dialéctica de uno u otro como porque, en efecto, el primero tiene en sus manos al segundo, bajo su elocuencia, bajo su legitimación y a través de su mayor información. El amo deja en poder del criado una delegación que mediante su ejercicio repetido pasa de ser una concesión ancilar a convertirse en una posesión absoluta y de posesión absoluta en su correspondiente ejercicio de autoridad. Autoridad inversa o perversa, según the servant.

 La delegación proporciona así una práxis tan brillante como eficiente,  crea dependencias muy radicales y esas dependencias tejen una tras otra el duro cepo en que el amo queda preso, sometido, como en mi caso a un habla balbuceante y tanto más desatinada cuanto más se extiende y aumenta la extensión de la vulnerabilidad. Es decir, cuanto más fácilmente proporciona al sirviente la capacidad para zaherir, descalificar, reducir y hasta anular a quien pretende todavía actuar como un superior, ridículamente empingorotado en un trono al que el servidor ha aserrado y convertido, al cabo, en un  escabel, sede inferior  cuyo única sentido se expresa en el pago regular del estipendio que  no viene a ser sino la ofrenda (insuficiente) que merece la gran figura de quien es decisivo, ineludible y supremos servidor.

[Publicado el 04/11/2009 a las 12:08]

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La raya

Hay pinturas en las que no hay rayas pero las rayas fundan y confunden, despejan y complican, señalan y se esfuman. Todas las rayas trazadas en la pintura desde su alma que es el dibujo o más tarde, cuando el cuadro, ansioso de orden las reclama, son algo más que el armazón de un cuadro. Su función de sustentación o delimitación representa sólo una insignificante parte de su importancia. Ni la composición, cualquiera que sea, acaba con la autonomía de la raya que, si parecer ancilar cuando se reciben las primeras lecciones, pasa después a convertirse, si se quiere, en el factor estético clave.  En el vestido, en el peinado, en el tráfico, en la adicción, la raya es el signo supremo de todos los tiempos. 

[Publicado el 03/11/2009 a las 09:00]

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El negro y el blanco

Sólo fuera por la connotación que procede de las bodas, el blanco y el negro son viejos amantes. Amantes gay. Parecería que la rotundidad del negro abate al blanco pero basta probar con ellos para comprobar de qué esclava manera la superficie negra depende de la mancha blanca y hasta qué punto uno y otro no pueden separarse ni fugarse a solas ningún lugar. Amantes gay, amantes siameses, esposos o conyugados en cuya hermética confrontación encuentran el destino de su pervivencia. Ninguno de ellos puede comerse al otro, ninguno entre los dos muere sin arrastrar tras de sí y a la tumba sin luz, oscura, radiante de una blancura tan ciega como la inmortalidad soñada. 

[Publicado el 02/11/2009 a las 09:00]

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El naranja

Siempre que empleo la pintura naranja siento que estoy cometiendo alguna trasgresión. No llega a ser pecado mortal completo pero roza el territorio de la lujuria, la insolencia o la incorrección. Por todo ello se percibe una carga dañina o casi explosiva dentro del naranja que acaso sólo se desactiva en cuanto bomba al quedar comprimida entre sus demás acompañantes cromáticos. Entonces queda convertida, al exhibirse, en u na veta de color vivo, como el sabor de algunas especies exóticas. Desde ese punto de sabor se experimenta claramente que los cuadros contienen algo de la cocina domestica, que reúnen el color y el sabor de los platos y, a menudo, de manera explícita o secreta nos saben bien o mal. El sabor, de otra parte, es el (sentido del) saber y si un color sabe licenciosamente será, con la mayor probabilidad, algún naranja.  

[Publicado el 30/10/2009 a las 09:00]

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El negro

No es concebible una pintura sin la presencia del negro. En una u otra proporción el negro viene a ser como el asiento fundamental del ser cromático. Incluso cuando parece que se encuentra como simple o pequeño acompañante su participación posee el máximo valor para el éxito de la  composición. Sin negro no hay vida. Contrariamente a lo que viene a ser común, el blanco puede acabar con la belleza de un cuadro con más eficacia que el negro. El blanco mata, el negro proporciona inmortalidad. La apropiada ración de uno y otro humaniza el cuadro.

[Publicado el 29/10/2009 a las 09:00]

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El rojo

En diversas ocasiones he deseado pintar un cuadro rojo. Siempre he sentido que acertando con este color lograría -supuestamente- la obra maestra. Efectivamente el rojo es capital y, en consecuencia, captarlo en su punto justo sería como cortarle la cabeza.

Es comprensible, por tanto, que se resista una y otra vez a las operaciones que pretendan su necesario degüello.

La sangre que emite el rojo y el rojo que emite la sangre forman un bucle que, -¿cómo decirlo de otro modo?- asustan. El rojo impone. Tanto como impresiona la visión de una hemorragia que proclama la tremenda  herida. En consecuencia un mal cuadro en rojo será insoportable. E insoportablemente tonante a través de casi cualquiera de los tonos que rondan al rojo o "colorado". Siendo el colorado, por antonomasia, el temible amo que rige en la locura del color.

[Publicado el 28/10/2009 a las 09:00]

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

Obras asociadas

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