El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
En el bachillerato, hace ya casi medio siglo, al deber del esfuerzo –que no la ética del esfuerzo, como se designa ahora- se añadía la admiración por lo difícil.
Así como ya, gradualmente, lo difícil ha adquirido un carácter demoníaco y anticuado, entonces se alzaba como un ideal perfecto.
Muchos renunciaban a las carreras de ciencias por ser difíciles y el grupo que se adentraba en ellas quedaba inmediatamente bañado por una luz.
Esta especialidad obtenía brillo del fulgor que, a su vez, desprendía lo difícil. Lo difícil se aproximaba a lo más angelical y, en general, a la idea de ser un elegido de Dios.
Dios nos escogía a través de una línea acerada que se representaba excelentemente en lo difícil.
El fino ojo de la aguja por el que tendrían que pasar los ricos para el reino de los cielos estaba diseñado mediante esa exigente inspiración.
Igualmente, los autores “difíciles” ganaban una mágica autoridad derivada de pertenecer al puñado de mentes signadas para lo sobrenatural y destinadas a crear nuevos conocimientos en la tierra. De la excepcionalidad de sus cabezas caería una o dos gotas de platino candente que fundiría el pensamiento común y ofrecería las condiciones precisas para otra aurora. El ideal de lo difícil se juntaba también con el miedo a lo difícil.
No con el temor a la “dificultad”, puesto que nuestra vida se trazaba como una milicia, sino el reverente temor a “lo difícil” que constituía una categoría incomparablemente exquisita y superior.
Vengo a esta memoria que otorgaba prestigio escolar a lo difícil tras recibir el fogonazo de dos palabras en el hermoso libro de Philip Blom referido a la elaboración de la Enciclopedia y a los percances personales de sus autores. Cada cual, desde el fino D´Alambert al descarado Rousseau, aporta su saber y su trabajo. Diderot, además, el gran eje laborioso de todo, regalaba su “ideal de lo difícil”. En este empeño, acaso ninguno renunció a tanto como lo hizo Diderot pero, a la vez, el peso de su frustración por no llegar a desarrollarse individualmente como artista, se corresponde con su incalculable pasión por lo difícil. Lo difícil asusta pero, simultáneamente, envicia, hace perder la libertad de la molicie. Lo difícil echa para atrás al medroso pero se perfila como el recto camino hacia la cima en la carrera del héroe o el loco.
[Publicado el 08/10/2007 a las 10:30]
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Los coches eléctricos se esperan como la alternativa a la contaminación de las ciudades. En Estados Unidos, los primeros taxis de Manhattan fueron coches eléctricos que, efectivamente, sirvieron como alternativa a la contaminación irrespirable que procedía de las bostas de los caballos que arrastraban arruajes.
En 1900 circulaban por Nueva York hasta 100 taxis de gasolina, muy distinguibles por sus colores verde y rojo, pero las carreras resultaban enormemente caras y sólo se hallaban al alcance de unos cuantos.
En 1907 la New York Taxicab Company lanzó la primera flota de automóviles de alquiler de gasolina equipados con taxímetros, una invención que les aportó un éxito instantáneo a pesar de que señores de la clase alta siguieron renuentes al automóvil y preferían conducir personalmente sus tiros de caballos. De esto hace 100 años justos. En esas fechas, los manicomios norteamericanos se hallaban colmados por enfermos psíquicos que no recibían más tratamiento que la higiene y una alimentación sana. A una décima parte de esos internos se les había diagnosticado locura por causa directa de la masturbación. Al resto se le tenían por lo loco como consecuencia de una herencia familiar. Esto también lo leí en el libro de Jed Rubenfeld, La interpretación del asesinato, un thriller dirigido a lectores interesados por lo policiaco y lo psicoanalíticos, el sexo y el asesinato.
[Publicado el 05/10/2007 a las 10:30]
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Toda producción lleva en su núcleo la copia y, en consecuencia, se halla contaminada de falsificación. Cualquier pintura comporta una falsificación puesto que sin importar su realismo se basa inexcusablemente en la reproducción, deliberada o no, digerida, metabolizada, aberrada, de otro modelo anterior. Por este camino fue como la pintura moderna fue escapando de su modelo real y realizándose en sí. El original pues no será nunca el que garantizadamente proceda de la obediente mano del artista sino de su memoria particular. ¿Será concebible imaginar algo sin copiar de algo? Absolutamente no.
En el extremo, todas las novelas y cuentos, toda invención, cualquier producto de creación es “realización” (“realidad formateada, como llaman a los documentales en la TV). Todas las obras son una deliberada manipulación de lo visto y recordado. La copia es la materia natural de la creación.
Los artistas han sido en ocasiones considerados “como dioses”, gracias hacer la vista gorda respecto a lo que constituye la auténtica mirada original de Dios. La mirada de Dios crea o construye sacándose el mundo de la manga mientras el artista, irremisiblemente, saca su cuadro o su libro de mangar de aquí y de allá.
[Publicado el 04/10/2007 a las 10:47]
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Si no la han leído, lean La interpretación del asesinato de Jed Rubenfeld en la editorial Anagrama. Rubenfeld sostiene, aunque de pasada, que los grandes inventos de la humanidad se han producido en los primeros años de cada siglo.
Entre 1303 y 1305 Giotto introduce la pintura tridimensional, el Inferno de Dante es de 1302, el David de Miguel Ángel de 1501, de ese mismo año es la tesis de Copérnico, El Quijote se publica en 1604 y Hamlet en 1600, la Quinta Sinfonía de Beethoven es de 1807, La interpretación de los sueños de Freud aparece en 1900 y la teoría de la relatividad la enuncia Einstein en 1905. Hay muchísimos casos más.
¿Qué invento u obra maestra corresponderá al comienzo del siglo XXI? Una notable metralla de importantes innovaciones ha aparecido ya en estos últimos años, se trate de la electrónica o de la ingeniería genética, de la medicina o de las comunicaciones en general. Sin embargo, en atención a la escala de los ejemplos históricos anteriores, ¿cómo no esperar todavía, en estos dos años y pico que le quedan al decenio, para asombrase con la noticia bomba que en vez de matarnos nos aúpe colectivamente a la plenitud?
[Publicado el 03/10/2007 a las 10:20]
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El formidable desarrollo de los tratamientos anti-edad ha llegado al extremo de convertirlos en una auténtica especialidad médica.
La gravedad de la enfermedad se hallaría así en proporción al grado de envejecimiento o, expresado de otro modo: de acuerdo a la menor o mayor acumulación del tiempo. El tiempo, pues, como elemento patológico lo que si, de una parte, constituye una evidencia a los ojos de la biografía, de otra confiere a cada día que vemos pasar el carácter de un virus, un virus más, y cada vez más virulento.
Porque la medicina anti-edad consigue resultados sensibles cuando la acumulación de días, semanas y años no ha creado un apilamiento importante, pero tropieza con grandes dificultades cuando la biografía se ha depositado y apelmazado en exceso. La práctica médica se enfrenta entonces, tú a tú, con la historia personal y se encara brutalmente con ella. La medicina, en cuanto asignatura de ciencias, se opone a la historia, en cuanto asignatura de letras. La metáfora del mundo de la razón se alza frente a la metáfora de las emociones, tomando a éstas ya como huellas orgánicas y reconvirtiéndolas, también, para su tratamiento, en asuntos de la fisiología, la neurología y la genética.
Pronto portaremos todos un chip bajo la piel que alertará sobre próximas enfermedades coronarias, infecciosas o cancerígenas que se reflejaran incipientemente en nuestro cuerpo. El chip será el vigilante de nuestra integridad corporal y el policía del acoso exterior, dentro de cuya asechanza se alistará, especialmente, el tiempo.
El tiempo en cuanto tal y el tiempo en cuanto odioso vehículo que transporta cualquier mal imaginable. De hecho, podría decirse, que la medicina anti-edad va convirtiéndose así en la verdadera medicina integral. La megamedicina. Competente para abordar cualquier problema: desde el acné, producto de la edad, hasta la artrosis, efecto de los años. Desde la deshidratación, frecuente en los bebés, hasta la deshidratación, frecuente en los ancianos. La anti-aging que fue hasta hace muy poco un asunto exclusivo de la cosmética pasa a convertirse en una rotunda cosmología. El cosmos de la medicina en los tiempos más modernos.
[Publicado el 02/10/2007 a las 10:00]
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Niños secuestrados o desaparecidos, niños abandonados o adoptados, programas con niños en la radio y en la tele para hablar de fútbol, de amor o de política, niños que reciben dinero al nacer, niños en los presupuestos para hacerlos bilingües, niños en catástrofes, bombardeos, promociones, modelos de moda y publicidad, niños en el tráfico de personas, en la pornografía de la red o en el constante escándalo de la pederastia universal. La omnipresencia del niño en los periódicos significa desarrollo económico y civilización.
Desde los tiempos dickensianos en que el niño se exponía a duros castigos físicos como los esclavos o los animales se pasa al niño norteamericano donde su figura alcanza el carácter de semidivinidad.
Los países pueden ser identificados en su desarrollo económico de acuerdo al índice de presencia infantil en las leyes, las conversaciones y los media. No alcanzarían esta presencia si no despertaran interés y se encuentran cada vez más presentes como la fuente sentimental de la noticia, el seguro recurso en la crueldad, la base del escándalo o el amarillismo.
Ningún caso de sensacionalismo habría durado tanto como el de Madeleine o el Alcasser si los protagonistas no fueran niños. Y así en casi todos los demás supuestos. El único tabú sexual que falta por romper es el incesto pero los niños componen la linde sexual de lo intocable y, como el tabú, representan a la vez lo prohibido y lo sagrado. El sujeto donde se cruza hoy la sensibilidad moral con la amoralidad. El sentimentalismo con la morbosidad.
El niño mira a la sociedad tanto como la sociedad mira a este niño que, como por un sortilegio, simboliza hoy ya tanto la extrema sabiduría del cielo como el objeto de consumo más caro y superior.
[Publicado el 01/10/2007 a las 10:27]
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Las películas de la TCM, producciones clásicas del cine, han despertado en mí y en otras una inesperada afición por las historias de amor.
Seguramente se trata de una época cinematográfica, entre los años 30 y 70 del siglo pasado, en que el cine, naturalmente, se relacionaba estrechamente con el mundo romántico. De hecho, la idea de “película” tenía que ver con la ilusión del corazón y el plan de “ir al cine” se asociaba casi directamente con un lance en algún cortejo.
El consentimiento de ella para ser nuestra pareja en el baile tenía correspondencia con que accediera a nuestra invitación para llevarla al cine. Las películas de romanos, de indios o de policías, formaban parte del surtido cinematográfico pero era extraño sentarse ante la pantalla y que el argumento no procurase, con cualquier motivo, una dulce historia de amor. Siendo niños nos perturbaban estos romances que lentificaban la acción bélica pero a las niñas siempre les pareció indispensable para reconocer interés a la sesión.
En el proceso de feminización que cursamos todos los hombres a partir de los 50 años -de acuerdo a la tesis marañoniana de las “edades críticas”- el amor regresa con enorme emoción. Pero, por añadidura, y esto se me presenta como sobresaliente sólo ahora, las historias de amor son infinitas, en número y en alcance, en intriga y en peculiaridad.
A primera vista podría creerse que tratan, fundamentalmente, de lo mismo pero “lo fundamentalmente” posee incontables entresijos por donde la totalidad de la condición humana se plasma y se ramifica, se enreda consigo y con el otro, lo que constituye, observado de cerca, una trama tupida y tan compleja como la que ocupa la vida entera de la microfísica y sin que la investigación científica se agote. El amor no es tan sólo querer al otro. Esto sería una tremenda simpleza. Se trata de una indagación total, biológica y psicológica, carnal y metafísica, en los invisibles postulados de la existencia. Si no existiera TCM me habría sido imposible descubrir, a estas alturas, el formidable panorama humano que sostiene a las películas de amor y el amor que sostiene el interés de estas películas que pasan sin cesar por la tele. Toda una imprevisible pasión soltera como sucedáneo del solsticio de pareja.
[Publicado el 28/9/2007 a las 11:01]
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Después de la explosión del turismo, nace el post-turista.
Este nuevo ser en movimiento y contemplación permanente no asume los lugares como el mítico viajero decimonónico ni pasa por los lugares creyendo haberlos conocido, como creyó el turista.
El post-turista es un consumidor cínico, escéptico y avezado en la cultura de consumo que sabe de antemano en qué consiste el tour.
El itinerario y los monumentos que se visitan, las explicaciones del guía, las perspectivas paisajísticas donde se detiene el autobús, todo el surtido que compone la oferta de la agencia de viajes la toma simplemente como lo banal que es.
Ni se trata de saber de los países que marcan la ruta ni de aumentar la cultura conociendo otras culturas. De lo que se trata es, en definitiva, de pasar el rato en paralelo al paso por los nombres y las formas de las cosas. Un post-turismo no es más que una película, un videojuego o una experiencia de parque de atracciones.
El turista se frustraba o no por no permanecer más tiempo en un lugar. El post-turista ha aprendido de otros consumos que lo idóneo es el trago corto, el fragmento, la tapa, la instantánea y el snack. Ni frustración, ni timo.
El post-turista sabe, de antemano, que el viaje es una impostura pero goza con ella. Recibe lo que demanda, se complace en el recreo, ama la banalidad y su deseo se corresponde con la gestión del tour operator.
Fin pues de la ansiedad, conclusión del horterismo, acabamiento de la ficción de saber viajando. El viaje es sólo, pero nada menos, que un prolongado entretenimiento.
[Publicado el 27/9/2007 a las 11:12]
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Memoria, entendimiento y voluntad.
Contempladas a primera vista componen sólo las clásicas facultades del alma pero, observadas en su acción real, cada una se comporta con una tendencia muy diferente.
Concretamente, la memoria, que ofrece innumerables provechos utilitaristas, conlleva en su desarrollo múltiples perjuicios emocionales.
Pocos recuerdos nos hacen de verdad felices, mientras los más de ellos necesitamos pararlos para que no nos ahoguen.
La memoria por sí misma tiende a la melancolía y en ese caldo entibiado se maceran acaso las desdichas. Más aún: la desdicha posee una gran inclinación hacia este líquido melancólico donde cambia a menudo su amargura por un jugo agridulce.
En la memoria flotan los pecios de la vida y cada uno de ellos, aún en el mejor de los supuestos, se comporta como un ungüento, una antigüedad, que, en un grado u otro, nos enferma.
Así, mientras la voluntad se relaciona con la energía, la musculatura y la sazón de uno mismo, la memoria evoca una mente usada que hallará más acomodo en los espacios marchitos.
Igualmente, el entendimiento, aunque sea del mismo mal, denota un vigor que será capaz de enfrentarse y doblegar lo indescrifrado para, en su trituración o combate, obtener finalmente una sustancia luminosa.
La memoria abre sus anchas manos sobre el territorio pretérito y trata de apresar sus piedras preciosas pero siempre, inesperadamente, recoge entre sus dedos tantos o más elementos dolorosos que dulces o alegres. El dolor se adhiere con naturalidad al pasado mientras el placer, todavía insatisfecho, se sitúa con la mayor esperanza en el futuro.
[Publicado el 26/9/2007 a las 10:40]
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Poca gente ignora ya que la situación económica es mala y tiende a ser peor, pero los medios recogen sin cesar las opiniones de los expertos que buscan tranquilizar a la población.
La tranquilidad de la población representa actualmente un activo de primera categoría.
Si los pobladores se pusieran nerviosos o muy nerviosos y reclamaran su dinero en los bancos, el sistema se hundiría, siendo el sistema, en primer lugar, la plataforma financiera.
De este derrumbe se perjudicarían también los pobladores pero ante todo el poder bancario que abatido dejaría en evidencia la patraña fundamental: los bancos se apoyan en la confianza de los clientes y los clientes se apoyan en la confianza hacia los bancos.
De la confianza de los bancos en unos clientes se ha deducido estos dos últimos años una masiva prestación de dinero; de la confianza de otros clientes en los bancos se deriva que los bancos dispongan de dinero suficiente para los préstamos.
El círculo virtuoso se rompe cuando la codicia bancaria ha prestado grandes sumas a una población –muchos emigrantes entre ellos- altamente vulnerable, sectores sumamente frágiles a un posible descenso de sus ingresos o la pérdida de empleo.
La construcción se detiene y millones de factorías vinculadas a ella, desde la producción de cemento a los muebles, desde el acero a los espejos y las moquetas, sufren para devolver las deudas contraídas con los bancos.
Los bancos necesitan que los plazos de devolución se cumplan para continuar su negocio pero el negocio se interrumpe precisamente a causa de la incontrolada aplicación de la estrategia del negocio.
Todo el mundo sabe que las cosas están mal e irán a peor en los próximos meses, pero los expertos son los primeros interesados en mentir. Unas veces, estos expertos son políticos que anhelan volver a ser elegidos, otras son gobernadores de bancos centrales que siguen las órdenes del Gobierno, otras son los analistas financieros cuyas sociedades tienen acciones en bolsa o son asesores de compañías a las que no les conviene perjudicar mediante sus diagnósticos negativos.
La maraña de intereses mantiene la tela de araña suspendida en el vacío. Bastará que alguien se vaya de la lengua, descarrile aparatosamente o se asuste, de acuerdo a las circunstancias, para que la situación revele su gravedad.
Bastará, en todo caso, esperar un plazo para ver cómo el paro aumenta, el consumo se retrae, la bolsa se tambalea, los bancos se ahogan y la economía, dando un vuelco, expondrá a todos su vientre de cristal y llanto.
[Publicado el 25/9/2007 a las 10:34]
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Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
03/12/2008 00:09
Andamos atontaos de pie a estas...
Publicado por: momento de irme a dormir
02/12/2008 23:53
Publicado por: escarola
02/12/2008 23:38
Publicado por: momento
02/12/2008 23:30
jajaja, escarola, la entrada de...
Publicado por: verticalidad
02/12/2008 22:44
Publicado por: terne
02/12/2008 22:26
Buenas noches terne: Agradezco...
Publicado por: jotape
02/12/2008 21:35
Publicado por: escarola
02/12/2008 21:17
Publicado por: escarola
02/12/2008 21:00
Copio porque a mi se me da fatal...
Publicado por: verticalidad
02/12/2008 20:35
Publicado por: escarola
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