El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Blog de Vicente Verdú

La operación

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Millones de personas se operan en el mundo cada día y prácticamente ninguna escribe o ha escrito de ello. Incalculable número de novelas y libros de distinta clase, prácticamente todos, se refieren a grandes pasiones y cuestiones de peso, cuando no incluso inventan mundos fantásticos como si no les bastara con las complicadas proporciones de éste.

Una operación como la que acabo de sufrir, en la que me han extirpado y trasladado de lugar un par de órganos, no puede soportarse muchas veces en la vida y si no fuera porque todavía no acierto con las letras del teclado empezaría a referir, por ejemplo, el universo de la UVI donde a alguien se le niega un sorbo de agua para no matarlo y a otro se le autoriza que reciba a varios miembros de la familia para que le den una cena con judías rehogadas.

No hay que llegar, sin embargo, a la habitación misma de la UVI para defender el abismo de valor. Simplemente las personas experimentan un sinfín de bondades y calamidades, perplejidades o placeres, no se consignan de ningún modo en la composición de la existencia humana.

En un libro que titulé Emociones me propuse atender a supuestas cuestiones menudas como cortarse el pelo, lavarse los dientes, ponerse o quitarse los zapatos, cuyos tramos y significados cosen la vida y en suma, suturan, la vida entera. ¿Qué se siente pues cuando te encuentras sajado el tórax? ¿Qué siente una mujer cuando se pinta los labios? ¿Qué clase de pensamientos tiene el camarero? ¿Cómo actúa un gominola de menta?

De una sensación a otra se va trabando la vida. Y es una simpleza de santones considerar  que se trate de cuestiones nimias. El dolor en todas sus especies y el disfrute en sus diferentes colores, forman, junto a mil especies más, la totalidad de nuestro único guiso. La vida es un ratico, dice Juanes. ¿Cómo no pensar que, al estilo de las innumerables piedras en la vesícula, la deciden importantísimas porciones de reducido tamaño?  

[Publicado el 11/12/2007 a las 11:40]

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La condescendencia

Amarse, perdonarse, traicionarse. El vaivén conduce a la blanda aceptación de la imperfección y cuyo beneficio se expresa tanto en el compás del aliento como en un bienestar banal.

La doctrina que persiga nuestra felicidad buscará inspiración en la condescendencia, siendo esta virtud una cesión plácida ante la adversidad y un constante armisticio en la batalla de la que no se derivarán ganadores ni perdedores sino una melaza que sin ser demasiado gustosa tampoco es un tósigo, imposible de tragar.

/upload/fotos/blogs_entradas/tragar.pngLa sensación de la condescendencia puede identificarse con el paso del bolo alimenticio por el dominio de la epiglotis y más abajo por el cardias. El bolo se hace notar pero no se hace vomitar. El sujeto y el bolo componen una unidad que mutuamente se demandan: el alimento logra sentido humano y el sentido humano lo sustenta.

El acto de tragar, ese dulce quehacer del conducto que apresa y absorbe el sólido extraño, se corresponde con el momento mismo de condescender en algo. La condescendencia procede directamente de la inteligencia y forma parte de sus facultades prácticas. Pero también de sus habilidades más suaves que ensalivando, como en la ingesta, el bocado exterior lo perdona conociéndolo. Sin conocimiento no hay perdón. Ni condescendencia. Y hasta cierto punto puede decirse que la carne del sabio -no sus huesos, ni su electricidad neuronal, ni su mente alerta-  se mantiene propicia para la más dura investigación gracias a bella condescendencia, hermosa madre de toda la ciencia.

[Publicado el 07/12/2007 a las 09:26]

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El perdón

El perdón constituye un acto de amor. Pero ¿no será ante todo un supremo ejercicio de amor propio? No se ve otro modo genuino de perdonar que amarse a sí mismo con una ración de más ego. No se trataría tanto de obsequiar al otro con el perdón que resulta más o menos asequible teniendo en cuenta la enorme cantidad de errados seres humanos que hay en el mundo, sino festejándose a sí mismo con la voluptuosa degustación de este don. Un don que nos hace tan grandes como dioses, tan altos que nos eleva sobre el anónimo resto del género humano, tan munífico que nos ratifica como reyes ante la esclavitud de la especie. El oro, en fin, frente a los productos baratos, la paz honorable frente a la vulgar reyerta, la encimada majestad del amor propio frente a la múltiple trivialidad del orgullo al alcance del más tonto.  

[Publicado el 05/12/2007 a las 10:14]

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Parejas en la red

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El saber común decía: quienes recurren a relaciones románticas por internet son gentes acomplejadas, feas, desesperadas. Poco a poco, la sentencia se va revelando, no obstante, cada vez más falsa. 

Según los últimos datos de la organización Pew Internet and American Life Project, el 61% de quienes persiguen algunos contactos amorosos en Internet no pertenece a la autoconsideración de "desesperados" ni discapacitados. Sencillamente, el procedimiento se ha demostrado eficiente y seguro, compensador, fácil y divertido.  

Y no únicamente para las personas mayores, pasivas o que no salen de casa. 

Uno de cada cuatro "singles" que buscan una pareja - es decir, 16 millones de norteamericanos, usan alguna del millar de webs destinadas a satisfacer la demanda. Y ello incluye, aproximadamente, a un americano de cada cinco en los veintitantos años. Ni maduros, ni ancianos, ni discapacitados o enfermos, todo el mundo. ¿Todo el mundo será incorporado a este intangible mundo? 

El cuerpo, la carne, el muslo, importan mucho pero ¿cómo no pensar que como nunca aquello que no se ve ha venido acaso a significar el primer aliciente azaroso para establecer la comunicación de amor?  

Internet representa, no cabe duda, una revolución en las comunicaciones de todo orden pero ¿llegará incluso a establecer un nuevo orden en la comunicación?

[Publicado el 03/12/2007 a las 11:22]

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Benéficos adultescentes

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Nuevo spot contra la violencia de género.

Si los adultescentes (los adultos/adolescentes. Véase Eduardo Verdú: Adultescentes. Temas de Hoy. Madrid, 2001) se resisten a abandonar el hogar no es sólo por razón de su indolencia, su falta de medios o su estimable confortabilidad en la casa paterna. Muchos padres quejosos de la morosidad con que sus hijos adquieren independencia gozan secretamente de las ventajas que la presencia del adultescente procura a la convivencia matrimonial.  

Sin el hijo o los hijos de por medio la pareja se agrede con mayor facilidad y frecuencia. El hijo hace de parapeto y no sólo físico, sino también moral y funcional. Gracias al hijo presente la conversación adquiere direcciones oblicuas, tangenciales, extraorbitales, que no enrarecen más la intoxicada relación que ha podido ir gestando la larga conyugalidad. 

El hijo es una distracción en su doble sentido: mueve a pensar en otras cosas y ameniza incomparablemente la escena del cara a cara. No siempre será así pero merece la pena tenerlo en cuenta para compensar el lugar común que hace creer en los adultescentes como una carga y sólo carga cuando, en ocasiones, son un elemento de alivio.  

En España se enfatiza más que en ningún otro país europeo la violencia llamada "de género" pero si es de una proporción más baja que en Francia, Alemania, Dinamarca o Noruega lo será, en parte, por la continuidad doméstica de un hijo o hijos que no se emancipan tan pronto como en las zonas anglosajonas.  

La llamada "violencia machista" es menor en aquellos países como Italia, España o Portugal donde se supone que el machismo debiera ser más virulento. En las regiones del norte, supuestamente más civilizadas e igualitarias, suecas o norteamericanas, se registran muchos más casos de asesinatos domésticos que entre españoles. 

La religión católica, pese a su mala fama, protege más del crimen interconyugal que la protestante y los adultescentes proveen de linimentos a las anquilosadas o ásperas coyundas de muchos años. Las cosas no siempre son tal y como esperamos o deseamos ideológicamente que sean.  

[Publicado el 30/11/2007 a las 11:04]

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La compañía sucedánea

La soledad de las grandes ciudades, el hiperindividualismo, la muchedumbre solitaria, fueron asuntos muy relevantes en la segunda mitad del siglo XX, pero ahora apenas se habla de ello. Los individuos no se han estrechado o abrazado más entre sí pero se han comunicado electrónicamente de tal modo que el fenómeno de la interconexión a través de los móviles, los SMS o Internet, ha sepultado las inquietudes o el dolor del aislamiento.

http://www.elboomeran.com/upload/fotos/blogs_entradas/mascara_oro_med.jpgSin embargo, se trata de dos realidades paralelas, por ahora. Mientras la relación en el cuerpo a cuerpo sigue debilitándose cada vez más, la relación máscara a máscara sigue acentuándose y proliferando. La aventura de ser un individuo diferente o mejor, siempre dependiente de la estimación y la imagen proyectada en los demás, se ha provisto de un artilugio novedoso mediante el cual, a través de la máscara, el nickname, el avatar, el juego de edades o sexos, la impostura, el diseño aparencial del yo procede en mayor medida de nuestras finas artes de engaño que de la verificación de nuestra identidad por intervención del prójimo. El prójimo es siempre insustituible pero la proporción que de su efectiva sustancia se necesita para confirmar nuestra personalidad deseable puede sustituirse, en parte, por nuestra habilidad para fingir en la pantalla, travestirse en la red, recrearse en el nuevo espacio virtual, desconocido hasta ahora.

Indudablemente, la satisfacción no será comparable a la que proporciona un amor encarnado o una consideración proveniente del mundo más real pero, poco a poco, este mundo electrónico será casi todo lo que hay y la segunda vida en su seno -irá contando como una parte importante de nuestra composición. Lo transparente procurará abrigo, lo intangible segregará afectividad, el sucedáneo, como en las "gulas", será el único sabor conocido de la angula.

Incluso, poco a poco, con el uso y el consumo el sucedáneo borrará su actual estigma subsidiario y ascenderá de pleno derecho como otro territorio plenamente engastado en la nueva calidad del mundo. 

[Publicado el 29/11/2007 a las 10:57]

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Muerte a la maldición

El miedo al cambio climático ha generado una vasta religión del terror. O bien, el terrorismo bajo cualquier forma, se alza ahora como el rey de la cultura sin ideal.

Frente al Dios de la bondad y las Navidades benéficas, el Jehová del cambio climático manda apagar las luces que engalanan la ciudad. Ahora todo parece un pecado de despilfarro, toda emanación de humos o gases, toda secreción de humores y jugos, cualquier sustancia que se derrame en el mundo es causa de maldición. ¿Una nueva represión sexual, terrenal, global?

La campaña contra el derroche de la luminaria navideña en estos días comporta una orden contra el gasto y, como derivación, un dictamen radical dirigido a ahorrar y ahorrar.

Cincuenta años de liberación de las costumbres y de lucha contra el orden represor se invierten bajo el reino ecológico que retrotrae a los tiempos en que el bien se hallaba en la contención o el ayuno y el mal en la degustación.

Contra la cultura del consumo que puso gradualmente al frente el principio del placer, emerge la rígida cultura del cuidado por el planeta que hace retroceder a las privaciones del principio de realidad.

No se tenían suficientes preocupaciones personales y familiares y sobreviene esta mitificada fragilidad del mundo como si corriera a nuestro cargo un gigantesco y enfermizo bebé. Este bebé, como otros muchos conocidos, se comporta como fuente inagotable de exigencias y deberes. Nos condiciona o marca las conductas, nos ata a sus caprichos, nos conforma la vida entera y decide, más allá de nuestros derechos, sobre lo que se debe hacer. Este odioso bebé, ahora navideño, es la oposición al niño Jesús del pesebre que en vez de reclamarnos sin tregua se ofrecía con promesas de paz y felicidad. Este otro eco-bebé, por el contrario, encarna la posible desventura y la amenaza constante, la autoridad aciaga que se inmiscuye en nuestra merecida negligencia y que condena incluso las luces simbólicas que se encienden en los pueblos y ciudades con la ilusión de un mundo  mejor. Muerte al principio de  muerte y a su tabarra beata. Muerte a la maldición.

[Publicado el 28/11/2007 a las 11:03]

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El arte, el amor y el accidente

"El arte se parece al accidente", dice Ovidio, como de pasada en Arte de amar. Puede también enunciarse esta sentencia al revés: toda obra de arte que dejara a la vista la manipulación del autor fracasaría en su efecto persuasivo. /upload/fotos/blogs_entradas/el_arte_de_amar_med.jpgLa expresa presencia del artista perjudica al arte y no hay muestra más rotunda del éxito de una creación que el propio asombro del autor ante el triunfante resultado de su trabajo. ¿Resultado azaroso, mágico, accidental? La imposibilidad de una exacta respuesta coincide con el núcleo secreto de la obra y el secreto de la obra coincide con su verdad inalcanzable. Todo lo que es pronunciado abiertamente y hace ver su proceso disminuye su vigor real. La voz tronante de Dios llega como un anónimo fenómeno de la Naturaleza, una explosión sin comprensión, una orden sin razonamiento. El arte se identifica con la sinrazón del accidente a través de este misterio. No es difícil analizar las causas del arte pero rebasa por completo nuestra capacidad la explicación de su efecto concreto. De este modo el arte sortea los recursos de la razón y responde a un sistema autónomo que, sin poder llamarse irracional, vive en un espacio paralelo a la lógica. Como el amor, su comprensión se hunde en lo incomprensible. Y, al igual que el amor, guarda y recrea su especial misterio como la materia prima de su mejor oferta.

[Publicado el 27/11/2007 a las 11:30]

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La repetición y el yo

"Puesto que todo amor tiene su propia duración, transcurrido cierto tiempo acaba por destruirse a sí mismo. Pierde las cualidades que habían dado alas a la imaginación y ésta acaba viéndose sustituida por la confianza y el hábito.

Una mujer bella aparece menos bella la segunda vez que la vemos, mientras que una mujer fea se hace más aceptable.

La transición del código, al pasar de la imaginación a la naturaleza, expone el amor a la corrosión y lo efectúa, además, de un modo más rápido de lo que se produciría por la simple acción de la decadencia natural de la belleza.

La subjetivación y la temporalidad se dan la mano."

(Niklas Luhmann. El amor como pasión)

 

[Publicado el 26/11/2007 a las 10:21]

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El error que nos disipa

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Brown pide disculpas por el extravío de los datos confidenciales.

Los 25 millones de personas de los que ha perdido su ficha fiscal y personal el Gobierno británico son el ejemplo masivo de la masiva dependencia del vacío.

¿Qué dinero poseemos? La abstracción que al banco se le antoja reconocernos. ¿Qué identificación nos procura la condición de ciudadano? Aquella que una intangible anotación decida en un ámbito remoto y abstracto al que no accedemos. Cuando perdemos lo que creíamos tener seguimos en la misma situación palpable pero nuestra apariencia funcional ha desaparecido. ¿Desaparecido en un vacío inaccesible, inmanejable e inasible?

El abismo, la vacuidad, la ausencia es la razón de la existencia. Y también la razón de nuestra muerte documental, de nuestra ruina contable, de nuestra eliminación administrativa u hospitalaria, de nuestra muerte perfecta. Nacemos, vivimos y perecemos en paralelo a la naturaleza física con la que amamos, nos cansamos o sufrimos. Un universo, más allá de nuestro alcance, planea como algo sobrenatural e ingrávido alrededor de nuestros cuerpos. No nos roza, no nos incomoda, sólo es capaz de procurarnos autorizaciones, pasaportes, permisos o de retirarnos toda capacidad.

De este modo la Autoridad se manifiesta como la Autoridad Máxima. Nada es superior a su influencia y, simultáneamente, nadie parece hallarse al frente de sus decisiones azarosas. Los millones de personas a las que se les han hurtado involuntariamente los elementos de personalización administrativa discurren, en apariencia, como si nada hubiera sucedido en sus cuerpos pero, de hecho, discurren como ciertos espectros que son tales por haberse extraviado en un medio erróneo tras  haber sido afectados de un mal que transforma su carne en  transparencia, su nombre en fulguración y sus posesiones en indecibles quimeras.

[Publicado el 23/11/2007 a las 10:17]

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

/upload/fotos/obras/portada_no_ficcic3b3n1_med.jpg

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

Obras asociadas

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