El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 12 de mayo de 2008

Cuando no pocos productos considerados hasta ahora de lujo se convierten en low cost, los artículos de primera necesidad suben escandalosamente sus precios. La asimetría cambia de lado y la ley del valor convierte lo superfluo en accesible y lo básico en una inesperada cuesta. Las subidas del pan, de la leche, de las verduras o del pollo, no evocan necesariamente las fúnebres menesterosidades de otros tiempos sino que reaparecen con el carácter de explosivos fenómenos monstruosos, subversiones de una sección productiva que desordena su alineamiento en la cesta de la compra y rebosa patológicamente ante la desconcertada presencia del consumidor. No es tanto indignación como pavor, lo que sentimos. No es tanto un fenómeno que pueda atribuirse a las leyes del mercado como a las súbitas acciones propias del terrorismo. Los precios estallan sin aparente justificación, se multiplican por dos, por tres o por cien, ascienden como piezas desencajadas del sistema y no se conoce donde irán a parar y si en el trayecto no arrastrarán también consigo otros elementos necesarios como el agua, las medicinas o las ropas. Porque una vez que el pan se desboca, cómo no esperar una cabalgata descontrolada del universo entero de la provisión.
¿Costará tanto alimentarse, por ejemplo, que el esfuerzo de sobrevivir, la dificultad de vivir, se asociará a la dificultad de conseguir comestibles? ¿Se ha reiniciado, en medio de la opulencia, una etapa que copia del tercer mundo su núcleo característico de la misma manera que en Tailandia o China se copiaron los núcleos de lujo del mundo occidental? La simetría induce necesariamente a la alteridad y la alteridad auspicia lo especular. Es decir la especulación que, en todos los casos, es el término sustantivo de la enfermedad que devasta los mercados. Y he aquí, por el momento, su caso más pervertido o teratológico.
[Publicado el 10/4/2008 a las 10:45]
[Enlace permanente] [Imprimir] [19 comentarios] [Enviar a un amigo]

El director norteamericano Lorin Maazel.
La entrevista que se publicó hace poco con el director de orquesta, Lorin Maazel, pletórico a sus 78 años, hace pensar en el efecto de la música sobre la longevidad o de la pintura sobre la resistencia de los ancianos. Sin duda, hay profesiones notablemente más propensas que otras para preservarnos la continuidad en el mundo. La profesión de escritor corresponde a las que matan con mayor premura. ¿Razones? Probablemente una importante radica en que así como la música o la pintura son actividades estrechamente relacionadas con las funciones naturales de la historia humana y sus expresiones, en uno y otro caso, proceden acaso de la misma voz o de la aplicación inmediata de la mano, la escritura constituye un quehacer enrevesado, jeroglífico y artificial. No es lo mismo tratar con sonidos o colores que con estos garabatos. La gama cromática o la escala musical se acomodan al oído y al ojo pero la escritura a ningún órgano. Sólo la poesía y sus semejanzas en determinada prosa, apoyadas en secuencias sonoras de calculada cadencia, pueden aproximarse al gozo espontáneo de la melodía. Pero, aún así, la escritura debe desenvolverse en el jeroglífico de los signos lo que requiere de la mente decodificadora y de la mente codificadora. Requiere del esfuerzo preconcebido y de una facultad que debe reelaborarse en la mollera. Nada de potencias y efectos comunicativos que hallan a flor de piel, incorporados a la sensualidad de la superficie.
De este modo, mientras la música o la pintura se pasean al modo de los órganos y los fortalecen con su ejercicio, la escritura extrae sustancia de la propia estructura para crear otras composiciones que ya difícilmente afirman la evidente identidad del cuerpo. Se silba, se manotea, se mancha, con el hacer descuidado de nuestro soma pero la escritura no es, en absoluto, de esta especie. En la música o la pintura lo somático puede plasmarse sobre el papel o el aire de manera directa, y allí suena y luce. La escritura sólo actúa improbablemente sobre un plano objetivo tras haberla reelaborado en el camino con una sofisticación que el oficio hace sentir como de dominio imposible. Un escritor, a diferencia de un pintor, nunca puede aspirar a comportarse como un niño para incrementar el interés de su obra. La escritura es complicación, sólo cosa de mayores. En los regresos a la infancia, el pintor se rejuvenece y perdura, en la búsqueda de la madurez inextricable el escritor se desgasta, se extrema y acaba.
[Publicado el 09/4/2008 a las 07:00]
[Enlace permanente] [Imprimir] [9 comentarios] [Enviar a un amigo]

Un grupo de 'blogueros'
Una noticia en The New York Times asegura que los blogueros mueren antes. Mueren del corazón y por razón de la ansiedad o el estrés que les provoca el deseo de enterarse enseguida y a cualquier hora de cotilleos, percances o novedades. El anhelo de estar al día o, más exactamente, al instante, se corresponde con el incontenible deseo de vivir o no aplazar la vida un momento más puesto que el siguiente sobreviene enseguida para presentar otra súbita dosis de experiencia fresca. El ansia por no perderse nada así conduce a la necesidad de desplegarse, disgregarse, dispersarse, terminar por desintegrarse.
En las infinitas fuentes de información de la red se plasma el mapa extremo de la actualidad y el del ciudadano comprometido con su tiempo. No hay teorías globalizadoras ni sistemas que permitan engastar cada suceso en un diorama correspondiente y procure de este modo preparar el conjunto para una síntesis de la situación. La situación no es susceptible de sintetizarse ni tampoco cabe en el continente del receptor una explicación bastante, sino que el mundo se comporta, exasperado de mil efectos de actualidad, como un infinito plano de puntos infinitos agudos que son ininteligibles o inexactos sino que actúan como en la acupuntura mediante múltiples y simultáneos impactos. Para que la realidad pueda realizarse cumplidamente hoy se requiere multiplicidad y simultaneidad como consecuencia de ser tanto la multiplicidad como la simultaneidad las características maestras del actual estilo del mundo. Los blogueros que mueren para asumir esta realidad, y no perderse pues la extraordinaria orgía de vivir al día, mueren de la misma manera que los fashion victims, brillantes víctimas del fulgor de lo efímero. Porque ¿qué muerte más heroica podría concebirse que la ofrecida con el supremo propósito de no permitir que pase en vano una sola novedad?
[Publicado el 08/4/2008 a las 10:59]
[Enlace permanente] [Imprimir] [47 comentarios] [Enviar a un amigo]

Varias personas haciendo ejercicio en un gimnasio.
Un buen consejo que recibí tras sufrir la última y mayor desgracia no fue dirigirme a un psicólogo sino matricularme en un gimnasio. De esa experiencia aprendí -y me gustaría difundir- que las emociones se reciben directamente y por el organismo en lo más físico y fisiológico de su constitución, como también parece seguro que las transmitimos a partir de complicado sistema. En las relaciones más estrechas la desazón de uno se comunica a otro y el optimismo también. Las personas alegres o tristes lo son no por causa de una sede abstracta o mental que anida en su cuerpo sino por el estado de sus parcelas corporales y de cuya coordinación se desprende no un aroma espiritual sino un humor de la misma especie que los olores o las sudoraciones. Podemos jactarnos de ser algo más complejos que los animales pero no somos, fundamentalmente, de otra especial naturaleza. Del mismo modo que se admite una química para el amor o la amistad, hay una química (o bioquímica) para el resto de los estados de ánimo que vivimos y compartimos. Entendiendo por estado de ánimo no una derivación del estado del ánima sino del fluir de jugos internos. La gimnasia modifica así el estado de ánimo a través de promover el desarrollo de elementos que nos mejoran el punto de vista. Mejoran la visión y perfeccionan la lucidez a la vez que con esa claridad disminuyen la oscuridad de la tragedia y procuran, en fin, una mayor resistencia al pesar tal como si la musculación general ayudara a cargar mayores pesos. La debilidad física lleva al desfallecimiento con suma facilidad y conduce a la claudicación con extrema frecuencia. El cuerpo nos mata o nos defiende, se doblega o resiste. La alegría o la pena no se incorporan exactamente, totalmente, desde afuera sino que constituyen en parte circunstancias procedentes del cuerpo mismo.
[Publicado el 07/4/2008 a las 11:15]
[Enlace permanente] [Imprimir] [11 comentarios] [Enviar a un amigo]

Agotado el mercado de la cosmética femenina, el sector está lanzando vorazmente sobre el cutis varonil. ¿Con qué resultado? Con el efecto superior de transformar la concepción del hombre y, con ello, alterar sigilosamente su función, su condición, su demanda y su acción. Más que las teorías filosóficas y las predicaciones sociológicas, la amplia y poderosa campaña publicitaria dirigida a cuidar la imagen del varón, transforma decisivamente las cosas de toda la vida.
Los hombres siguen sin hablar entre sí de su aspecto, a menos que se haya sufrido una grave operación o haya transcurrido un largo alejamiento. Callan sobre su físico y sólo actualmente la voz anónima de la publicidad establece una intensa conversación. Cada consumidor a solas y ante el anuncio de hidratantes, energizantes y antiarrugas, estrena por fin, a estas alturas, la charla directa sobre los elementos que componen su apariencia.
La estética se hallaba ya establecida por todas partes y nunca antes el mundo se halló tan estetizado, diseñado, reelaborado con la inspiración de la belleza. En esa realidad, sin embargo, el hombre, quedaba como un residuo por colonizar e incorporar plenamente. La imagen social, la imagen individual, la imagen narcisista a la manera natural que las mujeres han practicado sobre sí mismas, empieza ahora en el reino de la testosterona. Contemplación del sujeto sobre sí, para gustarse a sí mismo en un recreo que interpretó desde hace siglos el cuerpo femenino en cuanto objeto no sólo personal sino comercial, expuesto a la mirada y a la cotización pública. La feminización del varón ahora crea un nuevo hombre público que se corresponde con el modelo femenino de la mujer pública, exhibida ante el ojo del público. El público de la actualidad, además, ha ganado en proporción y protagonismo femeninos y ante ese espejo presencial el varón se cosmetiza. La cosmética, como la palabra indica, es todo un cosmos. Hace y deshace visiones del mundo de modo que la profusión de anuncios y mensajes impulsando a la transformación del rostro (y la cintura y el torax) de los varones significa, a la vez, una radical cirugía de la ideología.
[Publicado el 04/4/2008 a las 07:00]
[Enlace permanente] [Imprimir] [32 comentarios] [Enviar a un amigo]

Un transexual embarazo.
La simetría es uno de los fenómenos más vistosos de la Naturaleza y casi su ley de oro. Sin embargo, el desarrollo de nuestra suprema especie humana se basa en la complementariedad sexual, frote erótico que termina generando vida.
Dos informaciones de la semana pasada, tan dispares como simbólicas, ensamblaron, no obstante, nuevos estudios sobre la simetría - distinguidos con el premio Abel, "nobel" de matemáticas- y el embarazo de un transexual de Oregón que interrumpió su tratamiento hormonal hacia el sexo masculino para concebir el hijo que no podía tener su mujer.
De este modo, mediante el sortilegio de la información simultánea y global, se dibujó un bucle tan imprevisible como soñado. El hondo anhelo de crear un hijo, negado al hombre, lo sustituyó históricamente el espíritu masculino por lo que se llamó el "afán". Las mujeres, como explicaba Landero, en Juegos de la edad tardía, no tenían "afán". Su proyecto vital más glorioso se "realizaba", literalmente, en la maternidad, mientras el hombre debía implicarse en logros sucedáneos que le ofrecieran sentido.
Para la mujer había un destino consustancial y otro diferente -y cultural- para el varón. De esta asimetría, también presente en el cortejo, la ocupación e incluso la respiración, se derivaba una defectuosa intercomunicación puesto que, al cabo, sus realidades eran distintas.
El descubrimiento de nuevas implicaciones de la simetría y el suceso de Oregón pueden juntarse como metáfora de nuevas igualaciones e intercambios. Pero ¿hasta qué punto de luz?
Siendo el caso de Thomas Beatie una excepción de alumbramiento, su caso induce, de nuevo, a la aproximación de los géneros. En la sexualidad, las ocupaciones, los designios se asemejan y la diferencia tajante, con sus amarguras, cambia por el más dulce placer del parecido. La pareja tiende hacia una reunión de seres no idénticos pero tampoco de distintos barrios. Así, del mismo modo que el mundo se mezcla cada vez más, el sexo se despliega en una gama cada vez más fluida y, desde la virilidad a la feminidad, cunde una cinta que tiende menos a distanciar los extremos que a unirlos en la pirueta de un círculo. El aro por donde se contempla el futuro del mundo, inspirado ahora en la "alianza", de civilizaciones, de opciones, de ligas de fútbol o de las desobedientes extravagancias del cuerpo imprevisto.
[Publicado el 03/4/2008 a las 12:00]
[Enlace permanente] [Imprimir] [7 comentarios] [Enviar a un amigo]
La marca se ha convertido en un factor tan decisivo que cuesta trabajo entender cómo los pintores no firman con mayor claridad y en grandes letras. Más todavía: a la manera de las famosas firmas de moda, la firma del cuadro debería hallarse incorporada a la pintura misma, no como un certificado de garantía sino como un elemento de la composición, a la manera de Loewe o Louis Vuitton.
En realidad, incluso quienes admiramos la pintura abstracta hemos llegado a la convicción de que el arte ha ido derivando de la creación a la decoración y del seso al ornamento. Con esta creencia no se llega al cinismo, simplemente al laicismo. De la misma manera que contemplamos el cine, la buena televisión o el videoclip como obra de arte y entretenimiento a la vez, la pintura hace años que ha abandonado su hornacina para no exigirnos adoración sino complacencia. En esa noble misión de entretener o procurar placer unos autores lo consiguen mejor que otros pero todos pertenecen al amplísimo sector de la comunicación donde la emoción prima sobre el conocimiento y no hay conocimiento que eluda el gozo del corazón. Posiblemente siempre fue así, aunque, a menudo, secretamente. La inteligencia sentiente de Zubiri se corresponde con la inteligencia emocional de Coleman.
En la pintura, desde la gran broma del pop, cualquier cuadro es un producto industrial realizado en una única versión para incrementar su valor y no porque sea irreproducible. Toda obra de arte, no importa lo enrevesada y singular que se pretenda, es falsificable en todo. De cualquiera puede expenderse en miles o millones de unidades. La unidad incrementa exponencialmente su valor pero el exponente sería cero si no llevara el potencial de la marca. La marca es la semilla de Dios o del Diablo. El cuadro contemporáneo, sin artesanía irrepetible, vale tanto más cuanto, como en otros ámbitos, lo glorifica su marca. Pronto los pintores pintarán, ante todo, su firma que perderá para siempre su carácter modesto y confundible en la oscura esquina del lienzo.
[Publicado el 02/4/2008 a las 10:15]
[Enlace permanente] [Imprimir] [5 comentarios] [Enviar a un amigo]
Si los hombres ponen un relativo empeño en encontrar el posible trabajo que más les conviene, no suelen actuar de manera parecida cuando se trata de seleccionar a sus esposas. Una mujer pondera con una atención comparable las virtudes y defectos de su pareja presente y futura, calibra mejor sus prestaciones potenciales o actuales, se comporta, en la elección del esposo precisamente, bajo esa inspiración pragmática y realística que se les atribuye en otros órdenes.
Más atraídos por el físico que ella, más seducidos por la belleza femenina (considerada antes como la encarnación misma de la belleza) los hombres, en general, atendemos secundariamente a otras importantes y más decisivas cuestiones. Con el paso del tiempo resulta que el marido reconoce haber tenido buena o mala suerte en la elección. Se acierta o se yerra a posteriori, entre los hombres mientras es más difícil que las mujeres se guíen por signos, superficialidades y se topen al cabo con sorpresas de envergadura. Sólo los tipos eminentemente embusteros o estafadores podrían engañarlas pero, efectivamente, se trataría de haber sido víctimas de timos o de artes torcidas. Yendo rectamente en casos masculino y femenino, ellas aciertan mejor, con mayor probabilidad, razón, razones y raciocinios. Son capaces de verificar correctamente el carácter, la honestidad, la inteligencia, la fuerza, la lealtad y no sólo por necesidad de protegerse de la frustración personal sino por mero instinto de conservación de la especie. El resto de los mamíferos demuestran esta verdad en los programas que emite diariamente La 2 después de comer. En el aprendizaje de la naturaleza las mujeres han sido no sólo mejores alumnas sino que la misma Naturaleza, puesta de su parte como amiga y maestra, las ha dotado de recursos suficientes para, al cabo, proteger la cría y la reproducción de la especie con un buen macho al lado. ¿Planteamiento reaccionario, superado? El progresismo que despreció hace unas décadas todas estas cuestiones biológicas ha entendido, "progresivamente" el decisivo valor de la Naturaleza. De hecho ¿puede esperarse que un progresista actual no sea, ante todo, un firme defensor de lo que la Naturaleza exige o necesita?
[Publicado el 01/4/2008 a las 11:45]
[Enlace permanente] [Imprimir] [46 comentarios] [Enviar a un amigo]

Ilustración de Fernando Vicente.
Cuesta explicar cómo los novelistas más celebrados siguen siendo aquellos que continúan componiendo sus obras como si nada hubiera ocurrido en las técnicas y medios narrativos. La pintura se dio perfectamente por enterada del daguerrotipo, la fotografía, el cine, el vídeo, la televisión, la visión desde el avión o el Photoshop pero los novelistas a la violeta siguen con el ojo amoratado, ciegos o cortos de vista. Construyen novelas al modo del siglo XVIII o XIX, cuentan historias donde se describen paisajes y perfiles personales como si la posible información sobre la imagen no se ofreciera o abundara por todas partes, con mayor precisión y eficacia comunicadora. Se entiende que Flaubert dedicara treinta páginas a exponer la boda de Madame Bovary o que Giuseppe Tomasi de Lampedussa hiciera otro tanto con su ceremonia nupcial pero tanto una como otra visión la solventa hoy el cine o el vídeo con algunos planos o incluso Visconti con un solo traveling proporciona cien veces mayor cantidad de información.
No se tratará de impedir que algunos o muchos sigan pintando cuadros prerafelistas o impresionistas pero quien se consagre a esta clase de menester resultará insoportablemente anacrónico, estrafalariamente al margen de su tiempo.
¿Cómo no reciben la misma consideración los novelistas actuales que trabajan como sus colegas de hace dos siglos? ¿Cómo los lectores y el público en general pueden asumir esos productos vetustos recosidos o recocidos para servirlos hoy en día? Sencillamente, creo yo, porque han dejado de ser actualizados lectores de literatura. Quienes se creen, en general, conspicuos lectores de literatura, lectores de literatura de toda la vida, son lectores que sobreviven a bordo de la inercia (¿inertes?).
Hay lectores que devoran los Harry Potter y Código Da Vinci pero no son actualizados lectores de literatura. Leen los libros como los comics, noticias de sucesos o sudokus. Si hay una creación fosilizada es la creación literaria. A su lado, la pintura sería, por contraste, el cuerpo elástico de un atleta en forma para aspirar a las metas de su tiempo.
[Publicado el 31/3/2008 a las 11:30]
[Enlace permanente] [Imprimir] [13 comentarios] [Enviar a un amigo]
"Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real", dice Borges en El Aleph. Pero ¿qué nos convendría mal? ¿Tomar a la realidad por real o asumir que su irrealidad es la característica?
Sin duda nos libraríamos de un número incalculable de cargas si apostamos por la segunda opción. Gracias a tomar la realidad por irreal o, simplemente, como dice Borges, intuir en silencio que cuanto sucede pertenece a la ficción, obtenemos un impulso de inmortalidad. Un impulso de salvación que nos exime gloriosamente de un sinfín de preocupaciones, desdichas y padecimientos. No debe de ser, por tanto, una casualidad que esta frase borgiana sobre lo real se encuentre en el texto de su cuento titulado "El inmortal" porque aún no mostrándose allí relacionada directamente la irrealidad con la idea de la infinitud completa a la perfección el bucle del argumento esotérico.
Siendo ficticios nosotros, la muerte también lo será y ¿quién renunciaría a convertirse en fantasma si con ello la muerte no le venciera nunca? De la vida y la muerte se deduce siempre una dialéctica en la que los seres humanos acabamos trasquilados sin remedio. Acabamos como perdedores trasquilados porque para nosotros no hay vida y muerte en proporciones iguales sino una cruel asimetría que nos abate en dirección a la tumba, "Seres para la muerte".
¿La irrealidad? El posible milagro de lo irreal consigue el extremo prodigio de hacernos acaso iguales a la nada o también a la perpetuidad, a cualquier condición, en suma, que no conoce su defunción, ni su fin, ni su finalidad ni su finiquito.
[Publicado el 28/3/2008 a las 14:30]
[Enlace permanente] [Imprimir] [22 comentarios] [Enviar a un amigo]
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
11/5/2008 23:22
— Ah! —va exclamar el senyor...
Publicado por: Yuri Puskas
11/5/2008 22:37
Publicado por: Diego
11/5/2008 20:30
pues Frank parece una persona...
Publicado por: Enea
11/5/2008 17:19
"De mis soledades vengo y a...
Publicado por: AliciaEnSuPropioPaís
11/5/2008 00:31
La igualdad de sexos llegara el...
Publicado por: Maria de la ahh
09/5/2008 16:06
Je, je, je...como se nota que el...
Publicado por: José Luis
09/5/2008 16:03
Hay una premisa indispensable...
Publicado por: Sanalmitas S.L.
09/5/2008 10:36
Publicado por: almax
09/5/2008 10:34
Publicado por: encontronazo
09/5/2008 10:27
Publicado por: siga, siga... no pare
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres