El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 20 de marzo de 2010

 Blog de Vicente Verdú

Tras el mal

No me canso de repetirme y de repetir a los demás que "no hay mal que por bien no venga". El mal viene solo la mayoría de las veces pero contra esa jactancia se alza la opción de sacarle provecho a la contrariedad. Los espacios que el mal abre sin buena intención no son, en la mayoría de los casos, sepulturas sino grandes o imprevisibles oportunidades de sorpresa y gozo. Contra la cara oscura que trae el mal el rostro más allá con una inesperada estampa soleada. No es sólo se trata de un consejo consolatorio, Diría que se acerca a las hechuras de la máxima verdad, tan rotundas como perfumadas y  mágicas.

[Publicado el 12/10/2009 a las 09:00]

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Uso y cambio

Tal como ocurre con otros artículos del mercado, hay autores que poseen un gran valor de uso y un bajo valor de cambio O al revés. Nietzsche o Kafka por ejemplo poseen un alto valor de cambio: son citados mil veces. Sin embargo, un filósofo que ha enseñado tanto como Ortega y Gasset ha tenido escaso valor de cambio, sólo se le cita de vez en cuando ahora y hace unos años nada. A Andrés Trapiello se le cita a menudo como protagonista de la autoficción en las lizas del valor de cambio y, sin  embargo, es desproporcionadamete bajo el número de sus  lectores. Lo mismo le pasa a Oscar Wilde. Los autores prefieren disfrutar del valor de cambio puesto que así se vuelven populares y logran visibilidad  pero los lectores gozan con los de valor de uso puesto que son ellos con quienes comunican en silencio e intensidad,  se solazan sin interferencias y conversan o copulan íntimamente.

[Publicado el 09/10/2009 a las 17:23]

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Hacia la subversión

A la manera de la  corrupción política española (caso  Gürtel) que durante meses ocupa una buena parte de periódicos, micrófonos o pantallas, otros países sufren regularmente una tabarra igual. La consecuencia, la paradoja, la ignominia consiste en que estos representantes políticos elegidos para mejorar a la comunidad no hacen sino empeorar las cosas y ofuscar el interés efectivo de la población.

 Afortunadamente, los sondeos van indicando una creciente disposición ciudadana hacia la abstención porque votar estos ejemplares no sería sino celebrar sus estafas, su desvergüenza y su  improductividad. No se trata de  derechas o de izquierdas, en las encuestas recientes, el presidente del Gobierno español, Zapatero y socialista, aparece descalificado por un 61% de la población. ¿Respuesta del partido? Aún quedan dos años y pico para las elecciones y ya se verá después. Pero ya no hay  nada que ver puesto que todo queda resuelto y revelado. Aún reduciendo el Gobierno su flagrante incompetencia en la segunda fase del mandato, no tendrían derecho alguno a ser eximidos de la incompetencia en la mitad anterior. Simplemente, si una gestión (¡de dos años!) se desaprueba por más del 60% del electorado lo consecuente es que desaparezca el  gestor. No es preciso que dimita, basta con que la ley disponga su cese cuando se llega a este nivel de perjuicio general. No sólo no contribuyen estos tipos a mejorar las circunstancias sino que además actúan empeorándolas ¿en nombre de qué deberíamos por tanto soportar su perniciosa continuidad? En nombre de la democracia se dice. De una democracia caduca y anacrónica será, que no sólo no se aviene con los apremios propios de la situación actual sino que encima  opera como el vivero de corrupciones en cadena.

 Políticos de cualquier país e ideología son ya declarados culpables de prevaricación o abuso de poder con insólita frecuencia y, además, condenados a menudo por una justicia que hoy dicta una sentencia y mañana la contraria según las presiones que provengan del poder gubernamental. ¿Puede seguir de este modo un mes, un año, una legislatura más? ¿Se necesita algo más para la subversión?

[Publicado el 07/10/2009 a las 11:39]

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Oficio de vivir

Todos vivimos rachas en las que las cosas van bien y otras rachas en que las cosas se ponen mal. Un viejo amigo de Santa Pola, tan experimentado como los demás en  este vaivén de la fortuna, me decía que lo interesante de esta vida no consiste en sentirse bien cuando las circunstancias marchan bien y mal cuando vienen mal. El desafío de la existencia radica en lograr sentirse bien cuando las cosas no son buenas.... ¿y sentirse, por tanto, mal cuando nos son propicias?

 No exactamente. Los momentos  favorables poseen por si solos un  impulso incontrolable y no hay por qué trabarle su dulce desarrollo. Sin embargo, lo que es adverso invita a investigar el interior de sus entrañas, desmontar sus componentes y maniobrar en ellos como un mecánico lo hace sobre un artefacto averiado.

La materia a la que aplica su oficio el mecánico, el abogado o el médico no es precisamente el bien sino la avería, el litigio, la enfermedad.

 La existencia en su conjunto tiende a presentarse sólo de vez en cuando como un animal sano y optimista pero, en general, su estar natural es un estar quebrado o enfermo. Es demasiado obvio y deslucido mostrarse positivamente ante el mundo cuando las cosas  marchan bien pero lo peculiar y lucido de la vida, el alto oficio de vivir consiste en la  fina disposición para atender con animosa serenidad aquellas cosas que, en general, casi constantemente, nos marchan mal.

[Publicado el 06/10/2009 a las 11:57]

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Los lunes

La mayor parte de los lunes del año provocan un impacto notable y negativo en más de la población. Son impactos psíquicos y físicos que se repiten además regularmente y sin que su obstinada repetición les reste intensidad. De este modo penoso queda garantizado que prácticamente la totalidad de la población mundial sufre semanalmente un quebranto seguro ya sea en su salud personal y relacional. Ninguna medida, sin embargo, sea de orden político, económico, religioso o médico se ha previsto ante esta dura e impertinente desdicha. Pasa un lunes tras otro a lo largo de los siglos y mientras la ciudadanía padece en silencio este destrozo, tanto las autoridades científicas como todos los representantes  municipales o parlamentarios eluden el problema. Más todavía, bromean respecto a él hasta el punto simular que esta grave desventura constituye un asunto sin interés para el orden, la felicidad o el progreso. No será, sin embargo, en balde que esta ignorancia persista. Tanto el índice de esperanza de vida como la productividad material, tanto la agresividad, como la esperanza o el desengaño proceden en buena medida de esta tortura sin fin.  Un mal que reaparece los lunes,  todos los lunes de la vida, y que desbarata si no todo el sentido de la vida sí una parte considerable de él y que si bien no decide si somos o no desgraciados irremediables inculca una nefasta influencia en nuestros estados de espíritu que, a su vez, se enlazan funestamente con aquellos de los demás del mismo día y, en conjunto, definen un auténtico malestar de la cultura, un absoluto malestar de la ciencia, un capital malestar del amor y de la convivencia que rebaja la apreciación de la existencia, incrementa los  accidentes, las enfermedades, la enseñanza, la conducción, las ventas y las compras, etcétera, como uno de los más decisivos factores del bien y el mal universal.

[Publicado el 05/10/2009 a las 10:36]

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La espera

La desesperación de quien espera encierra no pocos beneficios para la experiencia de sentirse vivir. Ahí se manifiesta  la densidad inquietante del tiempo, el tiempo no como banal fugacidad sino como un remansado caudal que hasta llega a parecer  inagotable. La espera nos exaspera pero si esta emoción tóxica llega contrarrestarse, el tiempo que aguardamos se convierte en una bendición sustanciosa. Género de primera calidad para guardarlo como oro en paño.

[Publicado el 02/10/2009 a las 09:00]

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Lo lento y lo otro

Entre las malas condiciones que se atribuyen a esta época, una es la de la velocidad. La velocidad en forma de fast-food o de felicidad express, de amores fugaces o servicios inmediatos, dibuja una esfera en la que nos decimos atrapados y contra ella aparecen movimientos considerados de salvación con nombres como slow-food o slow-cities en cuyo prontuario siempre reina el elogio de la lentitud.

Lo lento es bueno y lo veloz es malo. No siempre fue así y mucho menos hace exactamente un siglo cuando la velocidad llegaba para redimir el atraso de la sociedad, la ciencia, el pensamiento y los aburridos estilos de la vida. Ahora, sin embargo, la lentitud, devuelta a los altares de lo humano aparece como la manera de regenerarnos Y, sin embargo, qué decir de la celebración de los trenes de alta velocidad, el apremio para la máxima  instantaneidad de las comunicaciones, los veloces progresos en la biotecnología o las aportaciones de cualquier tecnología.

Entre lo lento y lo veloz no parece haber un sistema intermedio. Cuando la lentitud es un paradigma del tiempo histórico todo, más lo menos, desde la vida laboral a la doméstica, desde el paso de los días, al ritmo de los libros responde a la misma pauta. Ahora, ni las novelas o las películas, las relaciones o los videojuegos son lentos. La aceleración se inscribe en el sistema de vida no como un mal del sistema sino como su sustancia.

 De la materia prima de la morosidad pasamos hace más de medio siglo a la materia prima de la velocidad. Quien quiera entender que entienda. Su no aceptación es sólo mandanga.

[Publicado el 01/10/2009 a las 10:49]

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El ojo del artista

Cuesta trabajo llegar a una explicación cabal, pero el hecho es que un artista capaz de distinguir entre una obra buena y otra mala, se ve  incompetente para juzgar con pertinencia el valor de lo que él hace. Hay presuntuosos y humildes, soberbios y modestos pero esta diferencia no puntúa el valor de una obra sino la diferente personalidad de sus autores. En la oscuridad de la valía de lo que se pinta, se escribe o se compone discurre  la obstinación del artista  y también, tras esa ofuscada obstinación, el impulso de su orgullo. Seguir trabajando en aquello de lo que no se conoce su importancia, requiere ineludiblemente darse importancia a sí mismo. Incluso cuando se recibe el elogio de los críticos, el artista pugna por lograr la aprobación propia que constituye la más importante aprobación. Pero ¿cómo llegar a obtenerla?

La carrera de un artista es en consecuencia una carrera sin fin, un lanzamiento sin concreción, una aventura sin luz que, salvo pocas excepciones jactanciosas, lleva consigo a la insatisfacción o al fracaso. De ahí el alto censo de suicidios en la historia de la literatura, la pintura o la música.

[Publicado el 30/9/2009 a las 09:45]

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La velocidad

Ray Kurzeweil el investigador estrella de la inteligencia artificial ha divulgado un documental titulado El hombre trascendental donde pronostica que en unos 20 años seremos inmortales. O poco menos. Gracias a la nanotecnología implantada en nuestros cuerpos seríamos capaces de correr quince minutos a la velocidad del recordman Usain Bolt y, por las mismas razones, llegaremos a escribir un libro en apenas unos minutos. Como consecuencia el mundo se convertirá en una suerte de núcleo radiante en donde la inteligencia, especialmente la inteligencia, no nos dejará ni dormir ni morir. ¿El sexo? la práctica del sexo virtual incomparablemente más rápido que el carnal se expandirá en todas las direcciones y con él un contacto humano tan íntimo como instantáneo. La ideología, en fin, que pone en relación el paso del tiempo con las relaciones más fuertes o la frondosidad de un árbol con la morosa implantación de sus raíces quedará definitivamente rota. No seremos más por estar más sobre un oficio sino que el oficio surgirá como un chorro, y como de un orificio. De este modo comprenderemos porqué los artistas famosos lo son ahora de la noche a al mañana, porqué se suceden con tanta celeridad las creencias, se cambia con tanta facilidad de aficiones, lugar, pareja o punto de vista. La lentitud no nos llevaba a la conservación como esperábamos, siquiera del cuerpo. Es la velocidad la que nos bruñe, nos pule, nos flipa, nos trasciende. 

[Publicado el 29/9/2009 a las 09:43]

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El ornamento

En los próximos cinco años la población activa femenina pasará de mil millones a más de mil doscientos millones a lo ancho del mundo. No es una noticia bomba. Lo explosivo será que muchas de ellas ocuparán importantes y numerosos puestos de responsabilidad y con una cadencia que nunca antes se había conocido. Y de ahí derivará, sin duda, en consonancia con el diseño de una nueva era, una nueva manera de vestir. Donna Karan que acaba de cumplir 60 años viene a ser un modelo diseñadora que anuncia el nuevo corte textil y vital.
Si el fin de la primera guerra mundial creó una indumentaria andrógina para mujeres que dejaban el hogar y ocupaban oficinas y fábricas, la consecuencia de esta Gran Crisis, equiparable a la tercera Guerra Mundial, arrojara sobre los despachos y las calles, un modelo de mujer investida (y revestida) de un estilo inaugural. Se trata, como hace casi un siglo, de una simplificación y funcionalización de las ropas pero también de los complementos y sus adherencias. El cambio será patente a lo largo de las jornadas laborables pero, como extensión, también alcanzará al porte para las fiestas, los banquetes y los acontecimientos de categoría político-social. A una nueva mujer una nueva ropa, a un nuevo ropaje un nuevo cargo, acaso inédito, expresado en los colores, los trazos o las texturas. La simplificación de objetos y arquitecturas, vestidos y bolsos que se anuncian como metáfora de la crisis y su austeridad se corresponde con el ascenso de autoridad de una mujer que en una acción liberadora, sin fanfarria feminista, lleva de una indumentaria a otra, de una a otra apariencia y, en definitiva, como corresponde al teatro del mundo de uno a otro disfraz. El traje masculino vino a ser como la línea recta y práctica para actuar frente al ornato y el perifollo de la mujer para representar. Ahora, redoblando el viento de los años veinte, una terapia de la simplicidad, un hastío del ornamento anuncia una a era de la salud, la naturaleza, la evidencia y la simplicidad.

[Publicado el 28/9/2009 a las 13:28]

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

Obras asociadas

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