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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 23 de marzo de 2017

 Blog de Vicente Verdú

Poema 112

 

Arrojaban piedras

Pero eran como mazapanes.

De su afrenta

se deslizaba

un humor

duro o sangrante

que siendo un alma herida

no podría aceptar

nada diferente

a un nuevo tormento.

Y, sin embargo, el corazón hablaba

de días próximos

en los que

el coágulo rojo

se hacia un licor

El licor dorado

y los zumos de muerte

bañarían las pezuñas

de Satanás

y de allí

no podrían separarse.

Nadie podrían acudir

a eludirnos

el final.

El final estaba,

desde ahora,

en nuestra alma.

(Palabra de Dios)

[Publicado el 23/3/2017 a las 09:00]

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Poema 111

 

Sobre una vida modesta,

desarmada y macilenta

se arrojan

fieras de ojos

incendiados

sobre zarpazos 

de un calibre

sin proporción

ni entendimiento alguno.

Cabría pensar

que esas 

grandes dentelladas

dirigidas a la

miseria extrema

y claudicada

persiguen un bocado

de nutricia sustancia

o jalea

que al poderoso

, paradójicamente,

le procurara

remedio

a su posible enfermedad.

Pero es sólo

un  bocado amargo

sobre la carne

tumefacta

aquello que se obtiene

del maltrecho ser

explotado

que no guarda

en sus venas

sino pobreza total.

En ese embate,

sobreexterminador

ajeno a toda

productividad

real,  

opera sólo

el  gozo de la crueldad.

Allí se enlucen los labios 

del crimen festivo

y el baile  

infatuado 

del mal.

El mal

en su cima de plata.

El mal

cuya acción fallida

,sin beneficio alguno,

en esas cargas  

sólo hallan

espejo

en la tortura.

Abyección

sin condimento

de  más. 

Porque

sólo se succionaría,

al ocupar la reserva

de pobreza

una materia prima

que, tras tronchar

el hueso,

gotearía

una médula sucia.

Acción superlativa

de la codicia

imperial.  

Cuadro absoluto

de la crueldad 

sin rostro.

sin voz, sin entendimiento,

ni provecho real.

La crueldad como

un lagarto,  

la crueldad como una

perla de pestilencia.

Los pobres,

Desechados,

no esperan

ya ser redimidos

pero, tampoco,

ser desgarrados

como pitanzas. 

Ciegos e inocentes, 

ciegos del vertedero,   

allí se ovillan

para sufrir

sin alaridos.

La indigencia

desecada,

sin aullar.

Privados de voz,

desangrados de entidad,

se arrastran

como escarabajos

y mueren 

como figuras

variables

del horror.

Sin uñas, desdentados,

mancos, leprosos,

tratando de rehuir

alguna pena

aún mayor

hasta ser vomitados,

como agrias papillas de miseria

por los reyes

que abominan

de su asqueroso sabor.

[Publicado el 22/3/2017 a las 09:00]

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Poema 110

El mundo

se había presentado

incomprensible

en unos meses.

Dos o tres años,

apenas.

Y padecíamos

los escritores, los pintores, los editores

un desplazamiento abisal.

No alcanzábamos,

con nuestras mentes,

a interpretar

los cauces maestros  

del cambio público,

estético

y cultural.

Peor aún. 

Con ese gran trastorno

experimentamos

tanto nuestra debilidad  

como nuestra efectiva

decadencia

moral y social

Basuras ya del sistema

General

del desperdicio.

Cuota de un sucio

mundo laboral

que nunca antes

habríamos  imaginado

tan próximo

a la elite creadora.

Fuerza improductiva,

ahora, esa elite,

de la que la producción  capitalista,

necesitaba desprenderse.

Ahorrase nuestra

producción,

ya vana,

o ridícula incluso.

Anacrónica y arenosa.

Hablábamos del

perfume cultural

que, en otro tiempo,

culminaba en este vapor

excelente aroma

como insignia

de  crédito

e identidad.

Y, de pronto,

en muy breve tiempo,

esas esencias

cambiaron su olor

entero

por la vacuidad,

el prestigio por la calderilla.

Con este

inesperado farallón

en nuestras vidas

caímos como escombreras

en un mar

salado y seco

que jamás imaginamos

real.

Caímos como desechos

o mondaduras

de una época

ya vacía

de todos

sus mejores

aderezos.

Caímos

de  una época

que no necesitaba

de nosotros

sino, al contrario,

nos mostraba como

un estorbo para progresar.

¿Hacia donde?

Lo peor de todo aquello

es que no

conocíamos la contraseña

ni vislumbrávamos el porvenir.

Pobres

sin porvenir.

Ni la vista,

ni la mente

ni el sortilegio

alcanzaban

a rescatar  

nuestra entidad

o concederle sentido.

Acabamos, entones,

encharcados

en la confusión.

atemorizados

por la pestilencia.  

Convertidos en

desecho

del pasado

y sin redención.  

Definidos como restos

podridos

de un pasado

que nunca

retornaría a la actualidad.

Seres irreales.

Seres delirantes, nosotros.

Mostrencos de la implacable

ley de la edad.

[Publicado el 21/3/2017 a las 09:00]

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Poema 109

 

De una montaña de refrescos

y chuches,

vieojuegos y pizzas,

a domicilio,

se forjo un niño moreno.

Tan fácil de amar como

todos los elementos

que él amaba con fruición

y, a espaldas,

-para ser exactos-

de nuestra atención

y nuestro

sentido

de culpa,  

in educando.

Enfrascado, empastado, enchufado,

afincada  

su concentración

en la pantalla.

saturada de hechizantes y secuestradores

gadgets, medraba el niño moreno.

Personajes e historias

sencillas o no   

que precozmente

ocuparon

el habitat de sus deseos

mientras dejaron los nuestros,

paternos y vetustos,  

como reclamaciones

previsibles y sin diversión.  

Nosotros anhelantes

- a sus espaldas-

por deshacer

esa doliente exclusión

y ellos seducidos

por factores superiores

más mágicos

que nuestro entender.

Porque, además, a su alrededor,

como una impenetrable

batería  de armamentos,

blindados y divertidos,

se alzaba una pira  de juguetes

Una pirámide de recreos

que  se quemaba

entre incontables fogatas:

Las navidades, los cumpleaños, los santos, los viajes, 

las recompensas con ton o son.

Los sobresaturados

caprichos infantiles,

reproducidos en la oscuridad

creaban hijos nuestros,

que apilaban ingenios mecánicos

en los rincones del hogar

como ropa usada, 

vieja o nueva,

y a una velocidad

que ningún detergente

es capaz de aclarar.

De aclarar,

ante todo, 

la mente adulta

dotada, con su corazón,

oxidado

cruzado de resortes caducos.

Y no importa la lástima

que este  estado despierte

puesto que la lenta emoción

del pesar es ahora incompatible

con el disparo

Pesar pesado.

Ajeno a los dispositivos

de la nueva sentimentalidad

construida a lomos 

de las ocurrencias.

Puesto que hoy,

-lejos del descrédito-,

"la ocurrencia"

es altamente productiva.

No banal

sino fundacional.  

Porque si fuera ridiculizada 

por su flaqueza

hace un siglo

hoy es

fuerte anatomía  social: 

en la infancia,

en la arquitectura,

en la política,

en el terrorismo

en el arte,

en la fe. 

La ocurrencia es la carrera  

por la que discurre

la civilización sin abrazos

sobre los niños

rubios, morenos, trenzados.

Con chuches y sin achuches

recorriendo

a todo chute 

esta era narcisista

de cristal y espejos. 

[Publicado el 20/3/2017 a las 09:00]

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Poema 108

Tuve la fortuna

de que las mujeres

a quienes más amé

(bellísima todas)

también me amaron.

Y algunas,

incluso después de tantos años,

siguen queriéndome

con inesperada riqueza.

Parece excepcional.

Pero,

de otra parte,

es muy cabal.

Nos quisimos

,aún efímeramente,

sin dobleces

y cuando la vida

se dobla y redobla tanto

aquello que fuera

un descampado carnal

(con algún delirio. Y lirios)

luce ahora

mucho más.

Son puntos

de amor iluminado,

voces a ti debidas

que guardo como

un puñado de brillantes,

monedas o fármacos,

para casi toda adversidad.  

Con ellas,

intercambio

a su gusto

raciones de dolor

por cucharadas de esperanza,

decepciones repetidas

por su consuelo

sin causa.

Canjeo, en suma,

Hasta donde

humanamente puedo

el mal

por este privilegio  

capaz de reabsorber,  

con la memoria  

endulzada,

aquello que fue,

en muchas ocasiones,  

un pastel de primera.

Un confite  

cuyo  sabor

más  certero

no ha caducado

ni con

el salobre

de la edad. 

[Publicado el 17/3/2017 a las 09:00]

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Poema 107

 

Veo los días felices

como conejos blancos

o moteados de gris  

que corretean

sobre un prado

allanado

por gominolas de menta y

,en apariencia,

infinito.

No es real

su vastedad absoluta

ni la mayor ofrenda,

se concentrra en ella.

Pero la vista

se sacia  

completa

y hasta un

lontananza, 

suave y enternecida.

Allí, los pequeños conejos

Juguetean y pacen  

sin hablar, ni reconvenirse.

Sin aspiraciones abstrusas,

Odios o desgracias.

Sólo triscando y brincando   

como signos del

tiempo sin

caducidad.

Ese tiempo,

cronológicamente efímero,

-ya los sabemos, nosotros-

se halla eliminado,  

y veo reinar  

esta escena feliz,

no muy larga,

como una suerte de

melatonina al cien por cien.

Un sueño blanco

y sin límites

del que

han desaparecido las traiciones

y las tradiciones.

Un espacio inaugural,

sin amenazas, ni crimen.

Sin enfermedad

y sus  constantes

bulbos malignos.

Sin diarios y telediarios,

anuladas las broncas

con la esposa y las

compañías de seguro.

Ausente el dolor de estómago

Y la vetustez, tan repetida.

Oxigenado el olor a ser humano

cuando,

expulsado el mal,

El paisaje se puntea

de yerba fresca

 y el recreo de  

mensajeros  conejos blancos.

 

[Publicado el 16/3/2017 a las 09:00]

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Poema 106

La sensación

de albergar lagunas

en el estómago

no era la única

que concluía

el malestar.

Un aroma turbio

y acidulado

corría

entre las fisuras

del cerebro,

poco consistente,

ahora,

para recibir

un síntoma adicional.

Y mientras se abandonaban

las sábanas

el lecho parecía,

contemplado

desde la puerta,

un malversador.

En la noche fue un regazo

y, después,

al vaciarse,

una ominosa

esperanza

de final

o de reclusión. 

[Publicado el 15/3/2017 a las 09:00]

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Poema 105

En un paisaje

inverosímil,

se reunían colores

y formas

de una memoria

en adviento.

No era penosa

la impresión

sino tan inédita

que poseía el fulgor

asombroso

y convincente

de lo nunca visto.

Ese paisaje evocaría

alguna experiencia

extraordinaria

o venía a anunciar

un próximo suceso

de un tamaño descomunal.

¿Glorioso? ¿Infausto?

La imposible

interpretación

de aquél panorama

confería

una temible autonomía

a la complicada estampa

que siendo promiscua

y cargada de signos

se cerraba a  ser

entendida.

Nada que sea inteligible,

parecía decir,

merece admiración.

Y esta fue

la incógnita

sagrada

con la que desperté

del sueño más bello

 y enigmático.

La incógnita de una aparición

sin apariencia real.

Una mensaje absoluto

que guardé  conmigo

todo el día

sin  que nada real

redujera su presencia.

Su incomparable majestad.

 

[Publicado el 14/3/2017 a las 12:11]

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Poema 104

En mitad de la noche,

mientras no estaba

el sueño en acción, 

se alzó una barrera

de espejos gigantescos

que reflejaban

la  historia pasada

de tardes y fiestas,

muertos y bodas.

Imágenes

o secuencias

continuadas

en un carrusel

de postales coloreadas.

Estampas y sucesos

congelados.

Unos tediosos,

otros enaltecidos

por la magnitud

de los espejos gigantes 

que enmarcaban

la importancia

de una vida en planos,

sin cesar.

Vista y no vista

de la vida

reflejada   

y pulimentada  

exponencialmente

sobre el cristal

o el azogue.

El ahogo

en vertical

que habría sido

el discurrir

incalculado

de un océano

sin remedio

ni razón.

Fragmentado  

entre luces y sombras,

entre la angustia

y la líquida

velocidad

de ser y no ser ya.

[Publicado el 10/3/2017 a las 12:00]

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Poema 103

Sólo en

sobres,

de tono violeta,

fueron archivándose 

las noticias

más entristecidas.

No eran siempre objetivas,

tampoco confirmadas

por la ilusión.

A menudo se trataba de

suspiros corrientes

que poseían

como  distinción

el color,

extraordinariamente malva.

Se trataba con esta documentación

privada

de girar, 

en el futuro,

algunos proyectos

mal calculados.

Planes que no se habían contratado

con gotas de sangre.

Porque, en el fondo,

ese matiz de color

venía a ser

un resultado sin algaradas.

La capacidad que la hemorragia

alcanzaba

cuando, al depositarse sobre superficies marmóreas,

viraba en la dirección de un cielo

que nunca lograba

poseer

y, en el intervalo,

se transformaban es la morada

melancolía de una

voz decapitada. 

[Publicado el 10/3/2017 a las 09:30]

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Biografía

Nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003), Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005), No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008), El capitalismo funeral (Anagrama, 2009) y Apocalipsis Now (Península, 2009). Sus libros más reciente son Enseres domésticos (Anagrama, 2014) y Apocalipsis Now (Península, 2012).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Bibliografía

Enseres domésticos (2014). Anagrama. 

Apolcalipsis Now (2012), Península.

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

 

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2012 Premio de Hoy de Ensayo 

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

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