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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 27 de mayo de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Barbarie

Acudí a la presentación de la nueva edición de los ensayos de Ferlosio para poder contárselo a mis bisnietos. Pocas veces la imagen del león en invierno ha sido más apropiada. Habló con Tomás Pollán de altos estudios eclesiásticos: el índice escatológico, la palinsquemia, la haplosquemia, el Calila e Dimna. Rozando los 90 años, Ferlosio sigue tan pendiente del sentido de las palabras como cuando pasó 15 años estudiando gramática.Creo que la irritación que sentimos contra esta campaña electoral tan rematadamente sosa obedece a que los partidos han dejado de pensar y se dedican a mover el trasero por si alguien pica. Da lo mismo que juren ser de derechas, de izquierdas, de centro o de subsuelo porque lo cierto es que no son de nada y bailan para la muchedumbre goyesca del entierro de la sardina.

En una reciente entrevista el profesor Benito Arruñada, uno de los talentos de este país, decía que el problema no son los políticos, sino los votantes. Y lo razonaba: los políticos, aunque deseen ser racionales, acaban disparatando porque es lo que suma votos. La causa, como todos sabemos, es la nula educación española y la vagancia que conduce a no informarse, a desconocer, a no comprobar, a no exigir.

Cuando oía a Ferlosio discurrir con Pollán sobre el individuo como pura repetición indolora, creí estar ante el último representante de una augusta tradición que se extingue, la de los sabios por afición. Y entonces sonó el célebre verso: "Vinieron los sarracenos/ y nos molieron a palos/ que Dios ayuda a los malos/ cuando son más que los buenos". Así es, vienen los bárbaros por las cloacas de Internet. Nos van a moler a palos. Y ni Dios nos va a salvar. ¡Pero no prevalecerán!

[Publicado el 15/12/2015 a las 14:11]

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Tono

Grande ventaja de la vejez es aprender a divisar el modelo de viejo en que se ha ido convirtiendo cada uno de tus conocidos. Gracias a ello, cuando te presentan a un joven ya lo adivinas en su etapa terminal y sabes si puedes fiarte de él.

Uno de los mejores viejos actuales, Antonio Escohotado, era conocido en la universidad como Tono Decoleté y siempre ha llevado una vida escotada, incluso guillotinada. De hecho, podría haber muerto media docena de veces y se ha ido librando gracias a su notable inteligencia. No contabilizo la primera, que es cuando me birló una novia de muy buena calidad, porque se la merecía.

Estuvo a punto de morir durante la mili, y cuando se dedicó al estudio sistemático de las drogas, a finales de los setenta, también, claro, cuando la policía le tendió una trampa y acabó con sus huesos en la cárcel. Y cuando escribió un libro sobre el totalitarismo de la izquierda y el rojerío español, que era entonces poderoso, lo inscribió en el apartado "fachas", lugar que se ha ido convirtiendo en un Panteón de Hombres Ilustres donde residen en la actualidad las mejores cabezas de España y varias de chorlito.

Más próximo a Jefferson que a Lenin y a Jünger que a Sartre, es un caso de obstinación en la lucha por su libertad personal, en lugar de luchar por la libertad de la nación, el partido y el sindicato. Esto dañó su prestigio universitario. Poco importa, porque es uno de los escasos filósofos verdaderos que quedan en este país. "La metafísica es poesía en prosa", dijo.

Merece la pena leer su colección de escritos, verdadera biografía intelectual, aparecida con el título de Frente al miedo. Enseña a no temer al miedo.

[Publicado el 09/12/2015 a las 15:23]

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Victoria

Hace unos meses les decía que el papel sigue su batalla, tenaz, silenciosa, y no solo no se deja avasallar, sino que va creciendo como yedra que, agarrada al tronco de la digitalización, se convierte en su sombra. Hoy traigo un nuevo ejemplo a su consideración.

La publicación intelectual más prestigiosa de España es, desde hace años, Revista de Libros. Su naturaleza highbrow la ha mantenido siempre en una discreta posición, suficiente para un país de élites muy reducidas. Por fortuna, a pesar de que los niveladores detestan los productos intelectuales que no entienden, siempre ha tenido clientela. Hubo de pasar a digital en 2012 y allí sigue con una avanzadilla de seguidores que desean conocer el juicio de los mejores cerebros de este país sobre lo que se publica y se piensa. Ahora regresa al papel sin abandonar el soporte digital.

Su director, Álvaro Delgado Gal, razona en un prólogo las causas del desdoblamiento, similar al de otro magacín de calidad, Jot Down, también asequible en el doble soporte. Y es que, lo queramos o no, el mundo digital es una nube y las nubes pasan. Todos los que nos dedicamos a tareas intelectuales sabemos que guardar algo en el ordenador es perderlo. Parece que lo engullan unas fauces colosales que han devorado el globo entero. De ahí que seleccionar los mejores artículos de RdL y publicarlos bimensualmente pueda dar una alegría a aquellos que quieren coleccionar la revista y volver sobre los textos de vez en cuando.

Tener a mano artículos de Santos Juliá, Félix Ovejero, Xavier Pericay, José-Carlos Mainer, Stanley Payne, Vicente Lleó y tantos otros enjuiciando en este número la actividad cultural de los últimos meses es un regalo. Pronto sabremos si el país también tiene lectores de igual valía y regalía.

[Publicado el 01/12/2015 a las 16:00]

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Atascado

La súbita llegada de otro invierno me sume en una perplejidad que aumenta de año en año. Y es que el tiempo se arrastra y gira en círculo. Los cambios más notables son sólo de quincallería técnica: modifican los hábitos y sugieren una impresión de aceleración, sí, pero no afectan a nuestra conciencia. El teléfono mejoró la vida de millones de personas aisladas; sus nietos, los móviles, sólo afectan a menores de edad.

Estos días los diarios hablan de Einstein y sus teorías físicas como algo vivo y actual. Sin embargo, tienen ya un siglo. Nunca había sido tan indolente la ciencia. Los últimos provocadores de ideas fueron los franceses de la generación de Foucault. Hace de eso medio siglo. Como hace ya medio siglo que insistimos en la socialdemocracia y nada mejora. Incluso los grupos de música popular siguen usando los mismos harapos y aullando iguales tópicos que en el siglo pasado. Miran a la cámara con gesto adusto y hacen el fuck universal, propio de celebridades, con el índice en ristre. Luego afirman estar contra esto y aquello y que son muy rebeldes, pero son como sus abuelos. Los suplementos juveniles de los diarios son la parte más conservadora de los mismos. No han cambiado desde que los inauguramos los de mi quinta.

Cuando llega el invierno y los días se acortan y salen del altillo abrigos y bufandas, todo toma un insoportable aspecto de repetición, de cosa vista. Es el tedio de la quietud. El día en que cumplió los cincuenta, una amiga mía me dijo desolada: "Lo inesperado ya no irrumpirá en mi vida". Nuestra sociedad está condenada a no conocer lo inesperado. Es un claro signo de que los bárbaros están a punto de llegar.

[Publicado el 24/11/2015 a las 13:30]

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Una muerte

El repentino silencio de una voz a la que estabas habituado y escuchabas con simpatía produce una sensación de impotencia como la que te asalta si una mañana constatas que alguien ha talado el gran fresno al que saludabas todos los días. Quizás consigas que el arboricida acabe en la cárcel, pero eso no te devolverá el árbol. Así me sentí el otro día al conocer la muerte de André Glucksmann. Su voz me ha acompañado toda la vida, desde 1968, cuando éramos maoístas (que ya son ganas de ser algo), hasta su efímera colaboración con Sarkozy.

Con Glucksmann lo de menos era estar de acuerdo con sus ideas o no, lo admirable era el luchador, un hombre capaz de enfrentarse a los comunistas cuando era comunista, a los socialistas cuando era socialista y a la derecha cuando por puro hartazgo de la majadería izquierdista acabó colaborando con el adversario. Lo que atraía de Glucksmann era su coraje, la indiferencia con que encajaba los peores insultos, la evidente soberanía de su conciencia frente a la de los burócratas, los parásitos del aparato, los trepadores de la prensa, los mercenarios de la idea, los gregarios, los mercaderes del odio.

Y otra virtud que por desdicha cada día es más difícil de defender, Glucksmann era un escritor que pertenecía a la gran familia clásica francesa, un lector cuidadoso de Racine y Pascal, un crítico capaz de comprender la nobleza de una prosa como la de Céline sin ignorar sus desvaríos políticos. No en vano había sido ayudante, durante su época universitaria, de Raymond Aron, uno de los prosistas más apolíneos del ensayo francés contemporáneo. Siempre lo tuve por un espíritu familiar, como si fuera el Fernando Savater del norte. O sea, de más al norte.

[Publicado el 17/11/2015 a las 14:58]

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Ir tirando

Casi todos ustedes estarán atentos a las consecuencias de lo que han votado ayer nuestros simpáticos compatriotas catalanes. Yo escribo el lunes sin tener toda la información. Siendo así que es muy improbable que los separatistas opten por desarmar el trabuco, imagino cuál será el resultado. No hay que alarmarse. Aunque hayan jurado que sólo obedecerán las órdenes emanadas de la Virgen de Montserrat, verán que son gente muy poco fiable. Es cierto que una minoría más bien rural está haciendo todo lo posible para poner en ridículo a Barcelona y a su comunidad autónoma, pero quienes apreciamos de verdad ese territorio hemos de permanecer impertérritos.

¿Me creen si les digo que esa minoría de fanáticos es el peor enemigo de Cataluña? Quiero decir, ¿de su mejor historia? Desde que empezaron a subirse a la parra y quizás por sumisión a un siniestro personaje cargado de tantos hijos como delitos, el respeto hacia Cataluña en España, en Europa y en los escasos lugares donde les suene que hay algo así como una Provenza del sur, ha caído en picado. Ese abultado grupo de zelotes se ha empeñado en desprestigiar a su país. Por fortuna, son muchos más los que aún mantienen la dignidad. Exactamente la mayoría. No hay de qué preocuparse.

Ante las próximas elecciones generales, no obstante, hay que vigilar de cerca a quienes quieren conceder a los fanáticos aún más privilegios. Dice Sánchez que reconocerá a Cataluña como nación. No dice qué hará con el País Vasco y con Galicia. Tampoco dice qué pasará con La Rioja, de quién será Navarra o si Valencia y Baleares pasarán a ser reivindicaciones imperiales catalanas, ahora con la aprobación gubernamental. ¿Y acaso no será Andalucía una nación? Sánchez, no sabes en lo que te metes.

[Publicado el 10/11/2015 a las 14:11]

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Alufrar

Me invitaron los amables amigos de la Menéndez y Pelayo de Huesca a juntarme con un grupo de estudiosos del género autobiográfico y como he escrito tres, a cuál más falsa, acudí encantado. Había más artistas (sobre todo fotógrafos) que escritores. La fotografía, desde que Sophie Calle inventó el carnet de identidad móvil, tiene mucha tirada para lo autobiográfico.

Visité la catedral (cerrada), el claustro de San Pedro el Viejo (de pago) y los ultramarinos La Confianza, donde se compran las castañas de mazapán y ya de paso una secallona de El Grao que había caído por allí. Satisfecho con el deber cumplido fui a la Diputación a escuchar a Nora Catelli, una de las más sagaces críticas literarias de este condenado país. Antes de entrar en la sala me quedé boquiabierto y tuve que tomar asiento, lo que era imposible porque no lo había. Sobre mi cabeza extendía sus doscientos metros cuadrados una obra maestra del arte español, la enorme Elegía de Antonio Saura.

Esta pieza es una de las mejores del mejor pintor de la posguerra y solo por ella vale la pena acercarse a Huesca. Se la encargó la Diputación cuando los socialistas aún sabían hacer política cultural y se inauguró en 1987. Saura diseñó la gran estancia con unas cuantas tumbonas de Mies van der Rohe para que los visitantes pudieran tenderse y mirar el techo sin marearse. Duraron poco. Ahora hay que partirse el cuello para seguir la loca danza de figuras y manchas multicolores. Porque el mural es un estallido de alegría como el Boogy-woogy de Mondrian. "El ritmo y el color, en realidad, cuentan más que el propio espacio en el que se propagan", dice Saura en el catálogo. Es como una maravillosa novela con cien personajes. Y es autobiográfica, claro.

[Publicado el 03/11/2015 a las 15:48]

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Religiosos

La propuesta del PSOE para eliminar la asignatura de religión es ingenua. Una medida de izquierdas negaría a la autoridad religiosa el derecho a elegir profesores. De ese modo crecería la oferta de trabajo para desahuciados de la filosofía o las humanidades, porque en la asignatura de religión bien considerada no se hablaría de los viejos mitos religiosos, sino de los mitos presentes.

La asignatura de religión debería enseñar, explicar y criticar la revelación técnica de los últimos 20 años. Confundir la religión con la red educativa y comercial de una Iglesia (que no es sino otra multinacional) es un error típico de esta izquierda que ignora en qué mundo vive. La única religión actual es la de la técnica, acerca de la que no sabemos nada, pero que dirige nuestra vida como el cristianismo dirigió la de los romanos a partir del emperador Constantino.

Las sectas cristianas, la algarabía islámica, las cábalas judías, la modorra budista, las viejas religiones, no tienen la menor influencia moral en España, sólo la presión de sus respectivos aparatos económicos. La verdadera creencia (o la verdadera fe) que dirige moralmente a nuestra sociedad es la de la técnica, casi siempre asociada con una promesa siniestra: el progreso. En ese punto sí hay conductas sonámbulas, intereses dirigidos por la fe, reparto de limosnas (teléfonos, relojes, teles, ordenadores, quincalla técnica), santos y mártires (fundadores o "inventores", hoy megamillonarios), sectas heréticas, condenas a muerte, zelotes, guerras informáticas y así sucesivamente.

Si a los estudiantes se les explicara cómo actúa sobre ellos su religión, esa desconocida, a lo mejor podrían mejorar su soberanía. En la actual ignorancia somos como los cristianos del siglo V, que ni siquiera sabían que eran cristianos. No había alternativa

[Publicado el 27/10/2015 a las 14:15]

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Lozana

Es instructivo lo que está sucediendo con Irene Lozano, una militante de UPyD que se ha pasado al PSOE invitada por quien (aún) puede hacerlo. Los jueces de la taberna se han lanzado sobre ella para gritar que es una ambiciosa y una trepadora. ¡Como si hubiera un solo político en España que no fuera ambicioso y trepador! ¡Hasta nuestras monjas ambicionan y trepan!

Conozco un poco a la señora Lozano y tiene un defecto imperdonable, es trabajadora. Eso amostaza al personal en un país donde la holgazanería se premia con chupitos de whisky. Pero lo sintomático es que a nadie se le ha ocurrido montar un pollo (como dice el dueño del separatismo catalán) a otros personajes cambiantes. Por ejemplo, a Meritxell Batet, que de un partido catalán se ha pasado a un partido español. El PSC no es un partido español, según ellos dicen, pero nadie ha montado un pollo porque una devota de la identidad catalana se pase a un partido que los miércoles es español y que incluso pone la bandera española en sus mítines. O por lo menos la puso en uno. ¿No va a poder Meritxell variar un poco de aburrimiento?

El asunto es más profundo de lo que parece. Lo que aquí está muy mal visto es cambiar en general. Los altos cargos duran toda la vida y a veces dos o tres vidas. Vean ustedes al sindicalista hirsuto. Dirige las corrupciones de su sindicato de cuando íbamos al cine-club con un libro en la axila. O ese individuo que administra las corrupciones del fútbol desde que abandonó el uso del biberón. O los del Ibex, con perdón. Es asunto conocido en todas las mafias, el único modo de despejar la cúpula es dándole mulé. Como decía Guerra, aquí el que se mueve cría malvas.

[Publicado el 20/10/2015 a las 15:02]

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Repetición

Uno de los escritores argentinos más apreciados del siglo XX (y más olvidado entre nosotros), Roberto Arlt, anduvo por España de febrero de 1935 a julio de 1936. Vivió el periodo previo a la victoria del Frente Popular y regresó a la Argentina tras la sublevación de Franco. Arlt, muerto en 1942, era un escritor periodístico, nervioso, desmañado, apresurado e inexacto, pero con un talento reconocido por Cortázar, Onetti y Bolaño, sus últimos entusiastas.

Él llamó Aguafuertes a los casi mil artículos escritos sobre ciudades, pueblos, naciones o excursiones, y una selección de sus aguafuertes españoles aparece ahora en la editorial Hermida. Si el relato de los meses pacíficos es tan ameno como tópico (Arlt escribía para gente de otro continente cuando apenas existía información visual), los aguafuertes de la revolución popular y los inicios de la Guerra Civil son dignos de estudio. Arlt, que era de extrema izquierda, asiste a la violencia absurda, al caos parlamentario, al fracaso de la democracia, al armamento de las masas y a la desarbolada figura de Azaña, con la esperanza de que triunfe la revolución. Se equivocó, claro, pero su visión de los sucesos es pedagógica.

Recordar cómo se desintegra un país, cómo enloquecen masas de población desesperada o psicótica, cómo maniobran los políticos canallescos y cómo se desata la barbarie de la Guerra Civil es oportuno en este momento. De un modo paulatino una parte del país viene incitando una violencia que si estalla sorprenderá a todo el mundo, pero no habría sorprendido a Arlt. Azaña, que superaba en inteligencia a cualquier político español actual, no pudo impedir la catástrofe. Sólo nos cabe una esperanza: los revolucionarios de hoy son mucho más tontos que los de antaño. Con decir que son incluso nacionalistas...

[Publicado el 13/10/2015 a las 14:22]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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