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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 27 de mayo de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Pintor

La exposición que el Museo del Prado dedica a Georges de La Tour es una óptima ocasión para descubrir un artista con dos almas. Alguna gente tiene ese privilegio, dos almas, quizás porque nacen ya como gemelos de sí mismos. Si ustedes observan, por ejemplo, a algunos virtuosos (Richter, Cortot) interpretar las más endiabladas piezas de Chopin, habrán reparado en que su derecha ignora lo que hace la izquierda. Una mano está goteando tristeza mortal mientras la otra da brincos alegres y juveniles en el mismo instante. Dos almas. Esta gente tiene dos almas o por lo menos son capaces de que cada hemisferio cerebral vaya por su lado sin interferir en el otro. Faulkner lo hizo en Las palmeras salvajes.

Pues bien, La Tour es uno de estos elegidos. Hay un La Tour costumbrista que nos pinta a un joven pretencioso desvalijado por unas mozas, aunque él cree que le ha robado la vieja desdentada a la que reclama el dinero. Escena picaresca maravillosamente entendida. Y luego hay otro La Tour con figuras recortadas contra la lumbre de un velón, generalmente solas y melancólicas, aunque a veces tienen una compañía misteriosa a la que los expertos no saben dar nombre. Estas dolientes cavilaciones son el momento más elevado y reflexivo de un siglo, el XVII, en el que comienzan a juntarse y apuntar por el horizonte las negras nubes del nihilismo, la conciencia de que ya no somos hijos de Dios.

En La Tour todo es indescifrable. Nuestra némesis planea funesta sobre los rostros en sombras, pero también nuestra vida lúdica y tontuna gira en torno a estos caballeros estafados por muchachas de fresco pecho. Y no me queda espacio para hablar de sus ciegos, que ven más sin ojos que nosotros con dos

[Publicado el 23/2/2016 a las 14:30]

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Escena

El agonizante yace en la mesa de operaciones. Ha perdido mucha sangre, cerca de cien mil millones de euros durante este año. Le rodean los facultativos. Rajoy, médico jefe, se prepara para intervenir. "¡Bisturí, pinzas, anestesia!", ordena, pero la enfermera le dice que su secretario se ha largado con el instrumental para venderlo en Marruecos. El médico adjunto, Sánchez, da un empujón al jefe y se abalanza: "Este enfermo necesita una intervención de progreso y de progresa que yo ahora mismo me dispongo a ofrecer ante la ciencia...". Le interrumpe la enfermera: "Hágalo, por favor, adelante". Sánchez retrocede espantado: "Hacer es de derechas, hablar es de izquierdas. Yo hablo, pero no hago ni haré nada que ponga en duda mi progresismo".

La enfermera grita con horror. El ayudante primero, Pablito, está chupándole la sangre al agonizante. "Pero ¿qué hace? ¡Lo está matando!". "Todo lo contrario", responde Pablito, "la sangre es lo más corrupto del capitalismo. Yo me la bebo a la salud de los homosexuales iraníes". La enfermera, fuera de sí, se dirige al segundo ayudante, Rivera. "¡Haga usted algo, por favor, el enfermo se nos va!".

El ayudante Rivera afirma que, aunque Rajoy es un inútil, Sánchez un incompetente y Pablito un parásito, él hablará con todos porque lo cardinal es España. "Sí, claro, señor Rivera, pero le está usted hablando al paragüero", dice la enfermera. En ese momento entra el independentista de la casa. Se ha puesto una nariz roja para que no lo identifiquen. Va a la mesa de operaciones y cubre el cuerpo del agonizante con una bandera catalana. "¡Hala, ya te puedes morir!".

El agonizante se da la vuelta y, a la manera de los antiguos estoicos, se cubre la cabeza con la bandera y muere.

[Publicado el 16/2/2016 a las 15:52]

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Diálogos

"Yo, sin duda, voy a hablar con todo el mundo", dice el célebre lector de prensa deportiva, también conocido como Número Uno, pero no aclara de qué quiere hablar y luego resulta que nadie quiere hablar con él. "No hablaré nunca con el Número Uno porque quiero formar un Gobierno de progreso", dice el Número Dos, y acto seguido regala dos sillones a los separatistas catalanes que son lo más reaccionario del país. "Yo no hablaré con el Número Uno, pero sí lo haré con el Número Dos, siempre que éste no hable con el Número Cuatro", dice el Número Tres, sin explicar de qué va a hablar, aunque de inmediato se divide por cinco: la parte gallega, la parte vasca, la parte catalana, la parte aragonesa y la parte valenciana. El Número Cuatro, perfectamente vestido, asegura que puede hablar con todo el mundo menos con el Número Tres porque es separatista catalán, vasco, gallego, aragonés y valenciano.

Los votantes, mientras tanto, observamos turulatos el espectáculo y nos palpamos los unos a los otros para acreditar que existimos, pero no existimos. He tratado de palpar a un votante del Número Uno y se ha disuelto en el aire como un gas. El del Número Dos, desesperado, trató de agarrarse a mi mano, pero se deshilachó como una telaraña. El Número Tres quiso darme un tortazo, pero comenzó a girar como una peonza hasta desplomarse. El Número Cuatro me felicitó el santo y luego se convirtió en un celaje de color azafrán y ascendió a las alturas.

No existimos, queridos compatriotas, somos contingentes. Sólo existen los separatistas catalanes que, mientras tanto, ya han legislado para que todos los españoles cojan la lepra en cuanto pongan un pie en tierra sagrada.

[Publicado el 09/2/2016 a las 16:13]

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Exposición

Aunque su origen está en el grupo venezolano Chekales, la semana pasada se presentó en España una compleja obra de arte conceptual con eco mediático. La pieza consistía en una sólida mujer que amamantaba a su hijo en un Parlamento democrático, mientras, en paralelo, un fino mozo faenaba abrazado a su hija en una plaza de toros. La pieza exigía un cambio de roles sexuales y denunciaba la fijeza burguesa de género. Así, el niño y la madre escarnecían la Pietá cristiana en un medio laico, en tanto que la niña y su padre hacían lo propio con el Minotauro en terreno altamente ritualizado.

La Pietá laica se formó sin problemas, aunque uno de los gerentes del arte conceptual caraqueño tomó al niño de brazos de su madre como si quisiera asaltar los cielos. Fue pronto reducido y el niño no sufrió daño. El grupo del Minotauro, en cambio, no pasó apuros. La vaquilla era menos silvestre que los seguidores del grupo venezolano y tenía menos peligro que una bicicleta con sillín infantil.

Diversos colectivos de grupos artísticos conceptuales (todos enemigos entre sí) se lanzaron al día siguiente a criticar con aspereza, unos al niño del hemiciclo y otros a la niña del ruedo. Unos veían un insulto a la dignidad y el sueldo de los diputados compararlos con un bebé que chupaba sin freno, otros aullaron contra la rebaja del macho feminizado por una niña. Se puso de los nervios un cura andaluz, como viene siendo habitual cuando hay criaturas, y denunció, pero sin consecuencias.

Quien desee saber más sobre este tipo de arte puede acudir a El arte expandido, de Mario Perniola, que acaba de aparecer en España. Será imprescindible para los políticos españoles tal y como está el patio.

[Publicado el 02/2/2016 a las 15:04]

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Libresco

Se fustiga George Steiner porque el régimen político más sanguinario y funesto de todos los tiempos se engendró en la nación más culta y civilizada de la Tierra. Allí en donde más se cultivó el conocimiento, tanto humanista como científico, donde más respetada era la sabiduría y mayor la estima social del profesor y del investigador, allí justamente se desató una tempestad genocida que parece impensable en pueblos caníbales y antediluvianos.

Luego Steiner da una vuelta de tuerca y piensa que quizás fuera precisamente esa densidad libresca y sabia lo que paralizó a quienes podían detener a los asesinos de Hitler, pero no lo hicieron. Las élites eran olímpicas. Vivían en una doméstica conversación con Antígona y con el rey Lear, con Platón y Galileo, conocían de memoria los demonios que asaltan a los humanos y les chupan el seso. Seguramente los eruditos alemanes vieron lo que sucedía desde la alta cima del saber acumulado por toda la cultura occidental y no reaccionaron. Debieron observar las primeras oleadas de crímenes como rituales matanzas de ciervos, osos, jabalíes, por parte de campesinos enloquecidos con el cuernecillo del centeno. Quizás, se fustiga Steiner, fue el exceso de cultura lo que condujo al desastre a los alemanes.

Pero míranos a nosotros, Georges. Los españoles, a diferencia de los alemanes, siempre hemos vivido sometidos a unos amos que odian la sabiduría, la inteligencia, los libros y el conocimiento. Pues ya ves, cada siglo nos destruimos como salvajes. Nuestras carnicerías son famosas. No te preocupes, Georges, también quienes vivimos en sociedades analfabetas sabemos arruinarnos la vida. La culpa no está en los libros o en los laboratorios. Es que somos gregarios y sentimentales. Nos arrastra cualquier curilla sanguinario.

[Publicado el 26/1/2016 a las 16:15]

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Dos historias

Si uno observa la vida entera de los humanos, tras separarnos del padre simio, puede que vea una larga línea de sucesos que se siguen el uno al otro racionalmente: del politeísmo al monoteísmo, del mundo agrícola al informático, de las monarquías a las democracias, y así sucesivamente. Es la historia según Hegel, en la que cuanto sucede no tenía más remedio que suceder. Hay víctimas colaterales, cierto, pero no cuentan para la historia. Es una historia teológica. Siberia, por ejemplo, para Hegel estaba fuera de la historia. Cuando Dostoievski lo leyó en Semipalatinsk rompió a llorar, como cuenta László Földényi en su célebre ensayo. El terrible sufrimiento, la mortal tortura que estaban soportando los condenados, no entraba en la historia, era daño colateral, inevitable para el avance progresista de la historia real.

Nuestro peregrinaje bajo el sol también se puede ver a la manera de Benjamin y entonces comparece la historia trágica. En este otro modelo, empujadas por el huracán del progreso, montañas de cadáveres se van acumulando a los pies del Ángel del Progreso, el cual avanza, pero de espaldas, horrorizado por la carnicería que va lloviendo torrencialmente ante él. Para esta otra historia, el sufrimiento de los condenados en Siberia es el único contenido de nuestra enigmática residencia en el cosmos.

Casi todos los políticos son hegelianos. ¿Qué importancia tiene el hambre, el sufrimiento, la prisión del inocente, la sumisión del pueblo a la idiotez, ante el imparable progreso ideológico de la nación, piensa Maduro? El pueblo revolucionario se satisface con canciones, prédicas televisivas, deportes viriles, o cuando llevan en sus brazos a un recién nacido, creen Maduro y sus seguidores.

Solo Merkel dejó entrar en la historia, es decir, en Alemania, a la tragedia. Un rato.

[Publicado el 19/1/2016 a las 16:51]

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Diosecillos

Durante las pasadas fiestas se agotó en los comercios un juego infantil, La patrulla canina, basado en la serie de televisión. Excelente noticia. La patrulla la forman seis canes, cada uno de los cuales domina una técnica. Uno lleva la caja de herramientas, otro la manguera, otro un torno con cuerda, otro la escalera, etcétera. Si aparece un problema -naufragio, incendio, criatura perdida- cada uno de los perros aplica su especialidad. Los niños ven el mundo como un conjunto de peligros que se pueden superar con técnicas simples. Acceden así a un politeísmo, parecido al de los Siete samuráis,de Kurosawa, en el que si falla un dios siempre quedará otro.

Es una perspectiva inteligente. Cuando crezcan un poco, los más listos superarán a los dioses menores y comenzarán a ver un mundo esférico, impenetrable, oscuro, amenazador y glorioso. Habrán llegado al monoteísmo. Comprenderán que sólo podemos acosar el mundo mediante una herramienta, el lenguaje. Sólo esta técnica, tan misteriosa como el mundo mismo, nos permite separar, fraccionar e intentar entender las partes aisladas. No hay milagros, no hay soluciones para cada fragmento, sólo tentativas que a veces crean figuras estables y otras se difuminan como niebla.

Quienes lleguen hasta esa posición estarán a punto de conocer la seriedad del mundo. Muchos de ellos, sin embargo, asustados, recularán y tratarán de mantener su infancia politeísta. Seguirán jugando a la patrulla canina cada uno con su pequeña identidad, su fiesta privada, su droga y su tuit. Sólo los más esforzados seguirán luchando con el lenguaje en busca de un enunciado que todo el mundo pueda compartir, una proposición que alivie el agobio y la miseria de la mayoría. Y eso ya no es un juego. Es la edad de la razón.

[Publicado el 12/1/2016 a las 14:14]

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Un par

He leído hace poco un buen artículo sobre novelistas que con un solo libro lograron la cima. Uno y no más.

Pero hay también escritores de solo dos libros. En este caso el paradigma es Richard Hughes. Su primera novela sigue siendo una de las más perfectas de su generación, que es la de Nabokov y Hemingway. Se tradujo con el título de Huracán en Jamaica y mantiene toda su fuerza nihilista. El tema: de cómo unos niños raptados por criminales asumen la maldad sin perder la inocencia. El segundo y último libro se acaba de publicar en español con el título de En peligro y es otra obra maestra cuyo origen merece conocerse.

Se encontraba Hughes un día departiendo en el club con otros aficionados a la literatura y se cantaba la grandeza de los viejos narradores del mar. Nadie como Melville ha descrito la furia de la tempestad y el terror de los navegantes, decía uno. Ninguno como Conrad nos permite sentir la muerte que se abate sobre los marineros durante el tifón, terciaba otro. En la actualidad eso es imposible, decía un tercero: los modernos navíos llevan tal cantidad de instrumentos técnicos que el peligro es inverosímil. Hughes mostró su desacuerdo. No es el avance técnico de la navegación lo que hace inverosímil el peligro, dijo, sino el alma moderna, tan tecnificada como la máquina, pero un alma poética puede transmitir el pavor y el horror de la tempestad actual como Homero. Sus compañeros se reían de él. ¡Como Homero! Entonces Hughes les dijo que ese mismo día se pondría a escribir la épica y el pavor del buque moderno.

El lector juzgará si lo consiguió.

Vinieron luego dos correctas novelas sobre la II Guerra Mundial. Para el olvido.

 

[Publicado el 05/1/2016 a las 10:10]

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Goyesca

A día de hoy no existe una opinión autorizada sobre la causa de que algunas izquierdas de este país sufran cíclicamente un ataque de insensatez y abracen el nacionalismo. Llevamos ya un montón de guerras civiles desatadas una y otra vez por una parte de la población que recibe un soplo divino según el cual su pueblo, en lugar de un campanario, se merece una torre Eiffel.

Los carlistas en el País Vasco, en Cataluña, en Navarra, no querían sino que a todos los españoles les entusiasmaran sus privilegios, caprichos y trajes regionales. Luego los republicanos federalistas decidieron que lo mejor era que cada cantón acuñara su moneda. Así hicieron los más descerebrados, los del cantón de Cartagena, que exigían el reconocimiento mundial de la nación murciana. Ramón Sender ganó el Nacional de Literatura de 1935 por una novela notable, Mr. Witt en el cantón, donde cuenta los últimos días del sitio de Cartagena. La novela se desluce un poco porque, incapaz de explicar tanta heroicidad, Sender se ayuda con unas muletas sentimentales. Los amores de Milagritos, estirados entre su marido y los titanes de la revolución, enturbia un relato con excelentes escenas de batalla naval a la inglesa.

Y ahora ha bastado una birria de elecciones para que los impares chicos de Podemos se descubran separatistas por inspiración del pajarito de Maduro. Sería otra pájara cartagenera si no fuera porque los batacazos sufridos por el PSOE al final lo han dejado federalista, ¡qué poca identidad, vive Dios! En la izquierda española está brotando una fauna del siglo XIX que nos autoriza a pedir que cambien lo de Podemos por Identifiquemos. ¿Alguien tiene una idea aceptable sobre este ramalazo castizo y recidivo de la izquierda? ¿O hay que llamar al psicoanalista argentino?

[Publicado el 29/12/2015 a las 15:36]

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Resaca

El domingo voté en un rincón del colegio Virgen del Amor Reincidente donde nos apiñábamos como piojo en costura después de hacer una cola futbolera. Las papeletas estaban todas juntas en un rimero clavado al muro y nos dábamos de codazos para encontrar el montón deseado. Seguimos votando como en tiempos de Pericles. La modernidad no ha llegado a la democracia, máquina carísima, invasiva, arcaica que se atascará un día de estos.

Luego comí con amigos de cerebro de alta gama. Dos de ellos iban para senadores, pero su primer proyecto era la supresión del Senado. Constatamos que nada de lo que suceda en la política española nos es ajeno, pero también que nada nos produce mayor escepticismo. Este asunto está en trance de liquidación. Pasamos a hablar de cánidos, bovinos, cérvidos, equinos y demás hermanos oprimidos por los defensores de los animales.

A las ocho de la noche atendí a las encuestas a pie de urna que dan las cadenas. El resultado fue peor de lo esperado. El país será un caos: nadie puede pactar una mayoría suficiente. España habría alcanzado a Cataluña en viva la Pepa o alsa Manela. A las 23.00, bizco de tedio ante la plasta (¿o el plasma?), oí al espiritual ministro del Interior recitar resultados por comunidades autónomas. Apasionante. De todos modos, ya daba lo mismo: España será, en frase de Felipe, como Italia, pero sin italianos. O sea, con pepinos griegos y maduros.

El lunes, radios y diarios lo confirmaron: han perdido todos. Los grandes se han hundido y los pequeños no llegaron donde esperaban, pero estamos en España así que los jefes aúllan un triunfo indudable. ¿Dimisión? ¿Se escribe con zeta? ¡Tendremos Rajoy y Sánchez todos los días, misericordia divina! ¡Qué muerte tan lenta nos espera!

[Publicado el 22/12/2015 a las 18:23]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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