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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 21 de agosto de 2018

 Blog de Félix de Azúa

Demo

A lo largo del siglo XVII, la matemática se desarrolló de un modo portentoso y las gentes dedicadas a la ciencia y el pensamiento vieron en ella una escala desde cuya altura podría verse el mundo entero. Descartes, Leibniz, Spinoza, confiaron ciegamente en su poder. Cruzada con el modelo cósmico de Newton, daba la impresión de que el secreto del universo estaba a punto de desvelarse. Así que los científicos y pensadores del siguiente siglo vieron todos en la mecánica de Newton y en las matemáticas una poderosa imagen que describía el universo, pero también sus contenidos, entre ellos el humano. Los hombres, en el siglo XVIII, se vieron como máquinas y también su mente era asimilada al modelo mecánico.

Cada cierto tiempo, una ciencia o una metodología se imponen sobre la humanidad como la solución definitiva a nuestra ignorancia. En mi corta vida he pillado bastantes de estas pócimas milagrosas. Hubo un tiempo en que todo se convirtió en una estructura, desde la etnología hasta la peluquería. También me cogió la época de la lingüística y el mundo entero se hizo gramático generativo. ¿Y la deconstrucción? ¿Aquellas tortillas deconstruidas? No duró tanto como el psicoanálisis que llenó el mundo de estructuras inconscientes y pulsiones deconstruidas. Por no hablar del marxismo de mi juventud, espesa cerveza economicista que todavía colea en algunos departamentos universitarios agradablemente fosilizados.

Ahora es la informática, empujada por Internet y sus aplicaciones, la que explica el mundo. El cosmos es una red y nuestro cerebro, un ordenador. A diferencia de los anteriores, este milagro no viene de unos sabios laboriosos y respetables. Viene de la inmensa grey agraviada y de sus mercaderes. A ver cuánto dura.


[Publicado el 13/3/2018 a las 16:18]

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¿Por qué?

Me encuentro en el Museo del Prado inmerso en una nube de cien asiáticos. Es cuestión de escala. Los jubilados españoles nos movemos por grupos de veinte, pero los chinos, coreanos y mongoles por grupos de doscientos. Se reúne el enjambre frente al Jardín de las delicias. Este retablo lo entienden casi por completo. Gente haciendo chifladuras las hay por todas partes. Salgo huyendo. Cruzo pasillos y salas cubiertos de leyendas cristianas, la mayoría sangrientas. ¿Qué entenderán los mongoles de estas escenas tan violentas como oscuras? Supongo que lo mismo que nosotros en un museo de acuarela japonesa. O sea, poco.


Me refugio en la sala de germánicos, que es de las menos visitadas por el Oriente. Allí me encuentro con la prueba de que tampoco nosotros, es decir, nuestros descendientes, entendemos ya estas escenas. Puesto frente a los monumentales Adán y Eva de Durero oigo a mi espalda una voz infantil que pregunta: "Papá, ¿quiénes son estos señores que van sin ropa?". Procuré no volverme, pero me aparté un poco para dar una oportunidad al padre. "Estos son Adán y Eva, hijita, nuestros primeros padres". No tarda mucho en volver a preguntar la niña: "¿Qué quiere decir primeros? ¿Los más importantes?". El padre carraspea: "Pues sí, los padres de los padres y de todos los padres, los superabuelos". Silencio. La niña debe de estar dividida entre su escepticismo y el amor al padre. Al cabo dice: "¿Y por qué se comen una manzana?". Ahora miro a la niña y es una preciosidad. El padre traga saliva. "Dios les había prohibido que comieran la fruta de ese árbol". De inmediato: "¿Y por qué?". Nuevo carraspeo: "Porque solo cuando te prohíben algo puedes comprobar si eres libre". La niña mira a su padre estupefacta. Me voy con los mongoles.


[Publicado el 06/3/2018 a las 16:45]

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Fariseos

Este año, por fin, el espectáculo artístico le tocó a Arco, en Madrid. Alguien con un poco de seso descolgó una soflama en forma de cuadritos e inmediatamente cabalgó sobre el universo moral la caballería de los defensores de la libertad de expresión movido por la cólera y la prisa por salir en el telediario. El Arte fue comprado al instante por un ricacho catalán secesionista al precio de 80.000 euros. Les venden cualquier cosa. Por 35 euros habría podido comprar los cartelones que pasean los vascos en sus procesiones por los presos etarras. Son de mejor calidad y más honestos.


A otros catalanes les cuesta más escapar de la censura e intentar ejercer la libertad de expresión. Los del Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC) trataron de montar un espectáculo, Help Tabarnia, para el 27 de febrero. Alquilaron un local en el centro cívico La Casa Elizalde y lo pagaron, pero once días antes del estreno los responsables (por darles un nombre) de La Casa Elizalde anularon el alquiler. Todo había sido un error humano, dijeron, sin detallar ni el error ni el humano. Bien es verdad que los medios del Régimen ya habían alertado a sus empleados del peligro que corrían acogiendo el espectáculo. No era la primera vez que censuraban los actos del CLAC y por supuesto nadie movió un dedo en defensa de la libertad de expresión.

Lo cierto es que los del CLAC tienen la desdicha de ser catalanes, pero no nacionalistas, y eso está muy mal visto en aquella parte así que no les dejan respirar. Ellos no tienen millonarios de ultraizquierda que de inmediato pongan sus mansiones al servicio del teatro de ideas. Son víctimas de unos censores que controlan la totalidad de la ciudad de Barcelona como si fuera la Praga de los tanques soviéticos, pero en carlista.


[Publicado el 27/2/2018 a las 15:01]

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Ni hablar

El frustrado golpe de Estado de los fanáticos catalanes está teniendo beneficios colaterales. El primero fue mostrar ante los organismos europeos a qué calaña pertenecen estos patriotas dispuestos a cargarse su patria con tal de seguir en el poder. El segundo ha sido poner en alerta a quienes no se resignan a vivir bajo la bota de los xenófobos. Por eso, el partido de Rivera está obteniendo los resultados actuales y el PSC va menguando. Pero el tercero ha sido el mejor. Resulta que Rajoy ha descubierto que las resoluciones del Tribunal Supremo y del Constitucional deben cumplirse. Esto es una novedad. Hasta ahora, tanto el PP como el PSOE estaban muy conformes con el predominio supremacista en las provincias vascongadas y en Cataluña. Tenían allí una reserva de apoyos para sus chanchullos y negocios, como los calificó Rivera. Siendo ambos partidos unas empresas de colocación bastante ajenas al bienestar de la población, los nacionalistas eran los socios ideales.

He aquí, sin embargo, que ahora Rajoy se ha visto obligado a tomar decisiones que no le gustan nada. Por ejemplo, hacer cumplir la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba a los centros pedagógicos de Cataluña a incluir un 25% de español en sus programas. Jamás fue cumplida. ¡Un 25%! Incluso eso es excesivo para los totalitarios. Ellos saben que prohibir a los niños estudiar en la lengua materna crea un dolor innecesario. Los padres y abuelos de los actuales secesionistas lo sufrieron durante el franquismo. Quizás por eso, por venganza y por odio, no aceptan ni un miserable 25%.

Aunque puede ser por otra razón. Un empleado declaró que tocar la lengua catalana era "hollar tierra sagrada". En efecto, no es asunto político, es dogma religioso.


[Publicado el 20/2/2018 a las 16:08]

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Burradas

Irene Montero eligió mal la palabra porque "portavoza" contiene un sinsentido (voz-voza) que la convierte en analfabeta. Es como si tratara de colar "olfata", "gusta", "oída" y "tacta". Si en lugar de leer libros feministas leyera un poco de literatura habría podido elegir otra palabra, "portavocisa", que no habría levantado la menor suspicacia. ¿No tenemos poetisa y sacerdotisa? Pues portavocisa sería un palabro estupendo.

Porque lo irritante en este asunto no es tanto la beocia de los argumentos (que el PSOE ha hecho suyos) como lo inadecuado de las propuestas. Se acaba de publicar un libro póstumo de Eugenio Trías, La funesta manía de pensar, en el que se recogen sutiles artículos escritos entre 2001 y 2013. En uno de ellos, Ética y estética, comenta un célebre trabajo de Wittgenstein sobre la identidad de lo ético y lo estético. El filósofo vienés tenía una peculiar y muy influyente concepción del lenguaje. Para Wittgenstein "la expresión lingüística correcta del milagro de la existencia del mundo es la existencia del lenguaje mismo". La existencia del mundo es un milagro, efectivamente, algo inexplicable, asombroso y a la vez luminoso, aunque para que el mundo como milagro luminoso nos aparezca, ha de llevar consigo su sombra. Sin embargo, lo esencial de ese milagro luminoso no es otra cosa que el lenguaje. Y eso lleva a Wittgenstein a afirmar que ética y estética son lo mismo, o, como comenta Trías, "son uno": el lenguaje no es algo baladí porque todo el mundo lo use, como la comida o el sexo. El lenguaje es lo único capaz de darnos a conocer el milagro de la existencia del mundo de modo sensible. No hay ética sin estética ni mundo sin lenguaje. De modo que quienes arruinan el lenguaje son gente inmoral y deforme


[Publicado el 13/2/2018 a las 16:39]

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¿Qué hacer?

Que nuestra vida social es confusa, no hace falta decirlo. Comparada con los felices años ochenta del siglo pasado, tan socialdemócratas y progresivos, se te cae el alma a los pies. Solo un ejemplo: el ciudadano va por la calle y le asaltan enormes carteles de mujeres casi desnudas que expresan lujuria y se le ofrecen si compra una colonia. Abre un diario o revista y brincan de sus páginas unas hembras voluptuosas que le quieren devorar y vender un desodorante. Ahora bien, como se le ocurra al ciudadano mostrar lujuria y voluptuosidad es casi seguro que acaba en la cárcel. ¿Qué debo hacer, se pregunta el ciudadano? No puedo luchar contra la publicidad porque es la dueña invisible del poder político, así que he de comprar el desodorante y taparme los ojos, o sea, reprimirme. Pero eso ¿no era reaccionario?


Esta contradicción afecta a la totalidad de nuestras instituciones. Hace años los socialistas organizaron un sistema educativo europeo, una sanidad pública, una justicia soberana, y otras urgencias. En la actualidad se ocupan del asunto de los miembros y las miembras, las naciones de naciones o las izquierdas y los izquierdos. Los comunistas, a su vez, solo han sabido cambiar nombres de calles de gente desconocida por otros nombres aún más desconocidos. Y los progres catalanes abren embajadas y quitan camas de hospital.

Para orientarse en el caos recomiendo vivamente un agudo artículo de José Luis Pardo en Letras Libres. Es de los escasos pensadores que analiza la actualidad con rigor. Se titula "El insensato furor del resentimiento" y pregunta si la izquierda no se estará convirtiendo, sin hacer ruido, en reaccionaria. Se está produciendo un giro: explotar el resentimiento y la identidad siempre fue puro fascio. ¿Ya no?


[Publicado el 07/2/2018 a las 17:00]

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Eficacia

Al ver la foto de Torrent sentado a la mesa con Puigdemont en la sede de los fascistas (alias nacionalistas) europeos, recordé la frase de Joseph Roth: "Un Viernes fue a visitar a un Domingo por ver cómo era y volvió a casa muy satisfecho, pero triste de ser un Viernes". En un segundo se pusieron de acuerdo. No se sabe en qué ya que cuanto dice esa gente es mentira y la verdad es otra y oculta. A veces sus mentiras son tan enormes que las creen ellos mismos.

Mientras tanto en Madrid un Zoido llamaba al Superior Tupé del Reino y de la Reina (esto era por Sánchez), pero comunicaba. Envió entonces a un propio con un papel, pero por el camino hizo un alto para el café y se olvidó el papel en la cafetería. No importaba, ya el Presidente había terminado con los resultados del Betis-Málaga y frotándose las manos dijo que había que impugnar. ¿El qué?, preguntó su Primera de a Bordo. Tú impugna y déjame en paz, fue la respuesta.

Al día siguiente se supo que habían impugnado el partido del Betis, pero daba igual porque un Par de la Justicia que pasaba por cafetería había visto el papelito, lo había leído y se había dicho para sí,"Esto, fijo que es de Luis Carlos de las Cuevas y los Hoyos, lo pierde todo". Fue a entregárselo, pero estaba tomando café en el mismo lugar del que venía con el papelito así que se lo dejó a la secretaria. Cierto que tampoco estaba, por las rebajas en El Corte Inglés, pero el bedel sí estaba y al ver el nombre del papelito se lo llevó a la Primera de a Bordo. "Esto de parte del señor de las Cuevas y los Hoyos, más conocido como ‘El Perforao". Dejó el papelito sobre la mesa. Por entonces la Primera de a Bordo no estaba, pero sí un Mandoble de Movistar, el cual miró el papelito y pensó, "¡Gran prueba de que hay que subir la tasa de Internet!". Y así se hizo.


[Publicado el 30/1/2018 a las 15:53]

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Analfos

La encuesta hiela la sangre. Un 40% de los españoles jamás ha leído un libro. Aclaremos de buen principio que leer libros no es una necesidad cultural o una elegancia social, es una imprescindible práctica mental. Los que leen libros no son más inteligentes o más interesantes que quienes ni tocan sus cubiertas. Eso sí, la lectura de libros permite, por un lado, mejorar nuestra capacidad de explicación, el modo en que argumentamos nuestras creencias, y de otro lado nos enseña a usar los múltiples registros del lenguaje.


El lector habitual es alguien con mejores condiciones para pensar y explicar lo que piensa. De ahí que la miseria expresiva de los jóvenes se traduzca en la mudez de los escolares. Aquel que no tiene éxito para explicarse con el lenguaje suele ampararse en el uso de la fuerza bruta. La creciente presencia de matones en los colegios es debida, a mi modo de ver, a la opinión de que basta con mirar pantallas para ser más inteligente. En los colegios e institutos debería estar prohibido el uso de tales instrumentos. Ya sé que es imposible, pero por lo menos se podrían promocionar algunos institutos donde se apagaran las pantallas y permitieran a los jóvenes usar su cerebro.

Y apostando ya por la utopía, ¿no debería ponerse en práctica la enseñanza oral? En Francia, en Inglaterra y en Italia (no sé si en el resto de Europa) los exámenes son escritos y orales. Los alumnos pasan muchas horas del curso leyendo, escribiendo y defendiendo en voz alta sus trabajos. Ello ha permitido un uso muy superior del lenguaje a los europeos que a los españoles, rasgo evidente en los alumnos de Erasmus. Aquí un bachiller sale sin haber abierto la boca en público, excepto para el botellón. La Universidad, ya se sabe, es muda. Socialmente, no existe.


[Publicado el 24/1/2018 a las 14:45]

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Elemental

Felices aquellos que vivieron épocas más esforzadas, cuando no había que pedir permiso a nadie para aprender. En el colosal legado gráfico de Leonardo da Vinci (7.000 folios) hay reflexiones y dibujos sobre mecánica, anatomía, geografía, zoología, aeronáutica, arte, pero el grupo mayor trata sobre el agua. Fue una obsesión del sabio desde su juventud y el elemento que más cerca estuvo, para él, de ser un organismo viviente y con alma, es decir, un dios. Anotó sus movimientos, formas, beneficios, cursos, domesticación, peligros, pero no en un tratado de hidráulica, sino en una verdadera mitología. Trata el agua como si fuera Poseidón.

Sin embargo, para Leonardo, conocer era dibujar. No bastaba con la palabra; era imprescindible cazar las cosas con su representación, como si la línea fuera la red de pesca del entendimiento. Lo que llamamos arte era, aún, ciencia. Los dibujos sobre la vida del agua son de los más portentosos: torbellinos, tifones, cataratas, tempestades, remolinos y el diluvio, todo lo dibujó, con preferencia por los estados anímicos del agua más turbulentos y belicosos. También, claro está, las máquinas que se le podían oponer, los ingenios técnicos capaces de paliar su destrucción.

Un poeta y un filósofo, Barja y Lanceros, han reunido una buena antología de estos dibujos y escritos sobre el agua (Abada Ed.). No es un libro para leer, sino para mirar y pensar. Sin embargo, creo que hay un modo de leerlo muy apropiado y este es entrar en él como si fuera un presocrático o leyéramos poemas. "Cuando va corriendo turbia y mezclada con tierra, y el polvo y la niebla, entremezclados igualmente con aire, como entremezcla el fuego sus ardores con todo", dice, por ejemplo. Puro Empédocles o quizás Lucano.


[Publicado el 16/1/2018 a las 18:33]

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Irredentos

Hemos de curtirnos en el fanatismo catalán. Días atrás, un tipo que ha hecho millones con el nacionalismo, Toni Soler, y que continúa cobrando en TV3 por la cobardía socialista, habló sobre el deseo de que un camión aplastara a los jurados del Tribunal Supremo y se preguntaba si eso era un delito de odio. Quizás se lo conteste algún juez, pero para la mayor parte del planeta es sólo una prueba más de la similitud entre los fanáticos catalanes y los islamistas.

No creo exagerar. El conflicto entre árabes e israelíes lleva casi un siglo de matanzas y no tiene pinta de zanjarse. A diferencia de las guerras clásicas, las guerras africanas a veces topan con esta tara: que los vencidos no se rinden. A los jefes de las tribus árabes su población les es indiferente, los caudillos viven con lujo la ruina de su gente. Están en perpetuo estado de destrucción porque sin rendición no puede acabarse un conflicto.

El maestro de la irredención fue Hitler, el cual continuó la guerra contra la opinión de todo su Estado Mayor y cuando le dijeron que millones de alemanes iban a morir en vano gritó que los alemanes no tenían derecho a vivir porque estaban perdiendo la guerra. A los fanáticos catalanes les sucede lo mismo, saben que han destruido el país, que han puesto en ridículo una cultura de la que se creen herederos, que han provocado el éxodo y la lucha fratricida, pero les da igual. Ellos son jefes religiosos, creyentes, y su tribu debe arruinarse y resistir para sostener la soberbia de sus jefes.

A Pujol le obsesionaba no formar parte de la herencia árabe española, él quería ser carolingio, aunque hay más restos islámicos en Cataluña que en todo el norte español. Ahora ya no cabe duda de que en Cataluña es donde mejor ha cuajado el fanatismo islamista.


[Publicado el 11/1/2018 a las 14:21]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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