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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 22 de junio de 2018

 Blog de Félix de Azúa

Eficacia

Al ver la foto de Torrent sentado a la mesa con Puigdemont en la sede de los fascistas (alias nacionalistas) europeos, recordé la frase de Joseph Roth: "Un Viernes fue a visitar a un Domingo por ver cómo era y volvió a casa muy satisfecho, pero triste de ser un Viernes". En un segundo se pusieron de acuerdo. No se sabe en qué ya que cuanto dice esa gente es mentira y la verdad es otra y oculta. A veces sus mentiras son tan enormes que las creen ellos mismos.

Mientras tanto en Madrid un Zoido llamaba al Superior Tupé del Reino y de la Reina (esto era por Sánchez), pero comunicaba. Envió entonces a un propio con un papel, pero por el camino hizo un alto para el café y se olvidó el papel en la cafetería. No importaba, ya el Presidente había terminado con los resultados del Betis-Málaga y frotándose las manos dijo que había que impugnar. ¿El qué?, preguntó su Primera de a Bordo. Tú impugna y déjame en paz, fue la respuesta.

Al día siguiente se supo que habían impugnado el partido del Betis, pero daba igual porque un Par de la Justicia que pasaba por cafetería había visto el papelito, lo había leído y se había dicho para sí,"Esto, fijo que es de Luis Carlos de las Cuevas y los Hoyos, lo pierde todo". Fue a entregárselo, pero estaba tomando café en el mismo lugar del que venía con el papelito así que se lo dejó a la secretaria. Cierto que tampoco estaba, por las rebajas en El Corte Inglés, pero el bedel sí estaba y al ver el nombre del papelito se lo llevó a la Primera de a Bordo. "Esto de parte del señor de las Cuevas y los Hoyos, más conocido como ‘El Perforao". Dejó el papelito sobre la mesa. Por entonces la Primera de a Bordo no estaba, pero sí un Mandoble de Movistar, el cual miró el papelito y pensó, "¡Gran prueba de que hay que subir la tasa de Internet!". Y así se hizo.


[Publicado el 30/1/2018 a las 15:53]

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Analfos

La encuesta hiela la sangre. Un 40% de los españoles jamás ha leído un libro. Aclaremos de buen principio que leer libros no es una necesidad cultural o una elegancia social, es una imprescindible práctica mental. Los que leen libros no son más inteligentes o más interesantes que quienes ni tocan sus cubiertas. Eso sí, la lectura de libros permite, por un lado, mejorar nuestra capacidad de explicación, el modo en que argumentamos nuestras creencias, y de otro lado nos enseña a usar los múltiples registros del lenguaje.


El lector habitual es alguien con mejores condiciones para pensar y explicar lo que piensa. De ahí que la miseria expresiva de los jóvenes se traduzca en la mudez de los escolares. Aquel que no tiene éxito para explicarse con el lenguaje suele ampararse en el uso de la fuerza bruta. La creciente presencia de matones en los colegios es debida, a mi modo de ver, a la opinión de que basta con mirar pantallas para ser más inteligente. En los colegios e institutos debería estar prohibido el uso de tales instrumentos. Ya sé que es imposible, pero por lo menos se podrían promocionar algunos institutos donde se apagaran las pantallas y permitieran a los jóvenes usar su cerebro.

Y apostando ya por la utopía, ¿no debería ponerse en práctica la enseñanza oral? En Francia, en Inglaterra y en Italia (no sé si en el resto de Europa) los exámenes son escritos y orales. Los alumnos pasan muchas horas del curso leyendo, escribiendo y defendiendo en voz alta sus trabajos. Ello ha permitido un uso muy superior del lenguaje a los europeos que a los españoles, rasgo evidente en los alumnos de Erasmus. Aquí un bachiller sale sin haber abierto la boca en público, excepto para el botellón. La Universidad, ya se sabe, es muda. Socialmente, no existe.


[Publicado el 24/1/2018 a las 14:45]

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Elemental

Felices aquellos que vivieron épocas más esforzadas, cuando no había que pedir permiso a nadie para aprender. En el colosal legado gráfico de Leonardo da Vinci (7.000 folios) hay reflexiones y dibujos sobre mecánica, anatomía, geografía, zoología, aeronáutica, arte, pero el grupo mayor trata sobre el agua. Fue una obsesión del sabio desde su juventud y el elemento que más cerca estuvo, para él, de ser un organismo viviente y con alma, es decir, un dios. Anotó sus movimientos, formas, beneficios, cursos, domesticación, peligros, pero no en un tratado de hidráulica, sino en una verdadera mitología. Trata el agua como si fuera Poseidón.

Sin embargo, para Leonardo, conocer era dibujar. No bastaba con la palabra; era imprescindible cazar las cosas con su representación, como si la línea fuera la red de pesca del entendimiento. Lo que llamamos arte era, aún, ciencia. Los dibujos sobre la vida del agua son de los más portentosos: torbellinos, tifones, cataratas, tempestades, remolinos y el diluvio, todo lo dibujó, con preferencia por los estados anímicos del agua más turbulentos y belicosos. También, claro está, las máquinas que se le podían oponer, los ingenios técnicos capaces de paliar su destrucción.

Un poeta y un filósofo, Barja y Lanceros, han reunido una buena antología de estos dibujos y escritos sobre el agua (Abada Ed.). No es un libro para leer, sino para mirar y pensar. Sin embargo, creo que hay un modo de leerlo muy apropiado y este es entrar en él como si fuera un presocrático o leyéramos poemas. "Cuando va corriendo turbia y mezclada con tierra, y el polvo y la niebla, entremezclados igualmente con aire, como entremezcla el fuego sus ardores con todo", dice, por ejemplo. Puro Empédocles o quizás Lucano.


[Publicado el 16/1/2018 a las 18:33]

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Irredentos

Hemos de curtirnos en el fanatismo catalán. Días atrás, un tipo que ha hecho millones con el nacionalismo, Toni Soler, y que continúa cobrando en TV3 por la cobardía socialista, habló sobre el deseo de que un camión aplastara a los jurados del Tribunal Supremo y se preguntaba si eso era un delito de odio. Quizás se lo conteste algún juez, pero para la mayor parte del planeta es sólo una prueba más de la similitud entre los fanáticos catalanes y los islamistas.

No creo exagerar. El conflicto entre árabes e israelíes lleva casi un siglo de matanzas y no tiene pinta de zanjarse. A diferencia de las guerras clásicas, las guerras africanas a veces topan con esta tara: que los vencidos no se rinden. A los jefes de las tribus árabes su población les es indiferente, los caudillos viven con lujo la ruina de su gente. Están en perpetuo estado de destrucción porque sin rendición no puede acabarse un conflicto.

El maestro de la irredención fue Hitler, el cual continuó la guerra contra la opinión de todo su Estado Mayor y cuando le dijeron que millones de alemanes iban a morir en vano gritó que los alemanes no tenían derecho a vivir porque estaban perdiendo la guerra. A los fanáticos catalanes les sucede lo mismo, saben que han destruido el país, que han puesto en ridículo una cultura de la que se creen herederos, que han provocado el éxodo y la lucha fratricida, pero les da igual. Ellos son jefes religiosos, creyentes, y su tribu debe arruinarse y resistir para sostener la soberbia de sus jefes.

A Pujol le obsesionaba no formar parte de la herencia árabe española, él quería ser carolingio, aunque hay más restos islámicos en Cataluña que en todo el norte español. Ahora ya no cabe duda de que en Cataluña es donde mejor ha cuajado el fanatismo islamista.


[Publicado el 11/1/2018 a las 14:21]

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Amenaza

Solemos consolarnos al pensar que el año nuevo no puede ser tan malo como el que ya pasó. Este irresistible optimismo es genético y da el mismo juego que las hogueras, los bailes y los fuegos de artificio que aparecen con el cambio de año desde los bisontes de Altamira. Hay una fuerza poderosa que agita el ánimo, pero no porque cambie el año, sino porque falta menos para la primavera y ya comienzan a brotar algunas fuentes vitales. En febrero, por ejemplo, los almendros.

Si no fuera porque (casi) todos deseamos la renovación, es imposible creer que el tiempo futuro vaya a ser mejor que el pasado, pero no por melancolía, sino por la cruda constatación de que en 2017 comenzaron a imponerse las fuerzas de una futura sociedad perfectamente infame. Trump, el Brexit, el catalanazo o el auge de la xenofobia europea, todo ello forma parte de la nueva sociedad que ha ido creciendo a partir de las innovaciones técnicas y la destrucción del sistema educativo. Las pantallas y pantallitas están sustituyendo al cerebro de forma exponencial. Una enorme cantidad de gente ya no piensa, reflexiona o juzga por sí misma, solo consulta y obedece. Es más cómodo, es más rápido, te evita problemas. Como los cristianos del siglo XII, a quemar herejes.

Sería ingenuo creer que esta anulación del libre albedrío tiene remedio. Como ya advirtió el odiado (por ignorado) Heidegger, no somos nosotros quienes controlamos la técnica, es la técnica la que nos controla a nosotros. Y a un político totalitario o estúpido nada le hace más feliz que un colegio silencioso y pacífico con todos los niños pegados a la pantalla. No es casual que el rey de los hackers sea Putin.

No, el nuevo año no será mejor que su padre, pero más vale saberlo, estar alerta, y estudiar por libre.


[Publicado el 03/1/2018 a las 13:12]

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Gran don

Pasado mañana un millón de catalanes acabarán de suicidarse o una parte de los mismos permitirá que la comunidad regrese a la edad de la razón, así que hablemos hoy del artista más propio de este país, don Ramón del Valle Inclán.

Es para mí el más grande del siglo XX. También lo son Baroja o Machado, pero están más acotados, Baroja a la novela de sucesos y Machado a la poesía de pensamiento. Valle escribió novelas excepcionales, poemas notables, pero sobre todo un teatro que sigue siendo el único realmente moderno de la España actual. Era un hombre libre e hizo del arte un invento de su libertad personal. Creó géneros enteros, como Picasso creaba escuelas, pero lo hacía con la gracia de un niño, sin preceptos, idearios, panfletos o manifiestos. Se diría que un talento fuera de serie le libró de caer en capillas y vanguardias. Simplemente, desintegró el teatro y lo volvió a montar.

Como en las novelas que comenté hace unos meses, también en el teatro podemos distinguir dos fases, ambas igualmente interesantes, aunque algunos profesores menosprecien la primera por "modernista". Valle lo convertía todo en una novedad originaria, como comprobará el lector de este primer volumen de su Teatro Completo en la magnífica edición de la Biblioteca Castro. Vienen en él las obras juveniles, tan bellas, pero sobre todo las tres comedias bárbaras que valen por sí solas el entero volumen y las dos sarcásticas farsas. El segundo volumen nos traerá los esperpentos y serán comentados en su día.

Vuelvo donde empecé. Ya vivimos la comedia bárbara de los carlistas catalanes, luego la farsa de Companys, y ahora nos espera el esperpento de Puigdemont si Dios no lo remedia. Esos que dicen no ser españoles se acomodan como un guante a Valle Inclán.


[Publicado el 19/12/2017 a las 21:15]

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Perdurar

Celebramos los 90 años de Ferlosio junto a sus apoderados, alguna figura política y una nube de aficionados, como si fuera un torero. Mantiene la gallardía del matador, pero el tiempo me lo ha menguado de cuerpo. Sentado entre Claudio López y Miguel Aguilar, que son dos torres, parecía un gorrión cobijado entre montañas. No era una despedida, nada de eso. Jünger, que tiene la categoría literaria de Ferlosio en Alemania, duró hasta los 100. Nos quedan 10 años de celebraciones. La ancianidad es una época muy adecuada para hacer fiestas.

Claro, sólo a quien las merece. Ferlosio las merece. Ha dedicado su vida a limpiar de hoja muerta, ponerle aceite, apretar un tornillo, darle brillo con la gamuza a la lengua española. Una vida afinando el instrumento, como quien dice, con mucho gusto. Y eso es de agradecer, sobre todo en unos tiempos, es bien sabido, en los que el instrumento a todo el mundo le importa un pito, perdón por el chiste.

A todo el mundo no. A millones de personas no. En los diccionarios de la Real Academia colgados en Internet se dieron el mes pasado 70 millones de consultas. Es la cifra usual. Algún mes puede llegar a los 80 millones. Da pena que al Gobierno se la sude, porque es el instrumento más importante de ese país aún llamado España, no se sabe por cuánto tiempo.

Y Ferlosio ha sido un apasionado, un entregado, un abnegado de la lengua y del lenguaje. En la presentación se daba un juicio unánime: es el máximo escritor español de la posguerra. Sin duda no es tan popular como Antonio Gala, pero es porque nunca ha escrito para complacer al público, sino al lenguaje. Para celebrarlo se han editado unas Páginas escogidas (Random House) que puede leer absolutamente todo el mundo. Ya no hay excusa.


[Publicado el 12/12/2017 a las 17:07]

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Farsa

Cuando éramos estudiantes universitarios, allá por los años setenta, ni el más idiota se confundió sobre el asunto del amor a España. Es otra de las salvajadas por las que debemos superar nuestro escepticismo acerca del nombre de España. En aquellas fechas vimos con estupor que quienes más decían amar a la nación, los patriotas radicales y furiosos, los que estaban dispuestos a colgarte de un puente si negabas a España, eran también los que la destruían concienzudamente. Fueron los exaltados nacionalistas del franquismo los que convirtieron las costas españolas, de Cadaqués a Cádiz, en un inmenso burdel de ladrillo. Destrozaron el litoral como nunca lo hicieron los franceses, los portugueses o los italianos con el suyo.


Simultáneamente, los amantes de la nación destruyeron las poblaciones intermedias del país con grotescos rascacielos en medio de la nada y el derribo de todo lo que fuera monumental para poner en su lugar churrerías. Ni el más idiota pudo creer jamás que el prostíbulo en el que estaban convirtiendo a las Baleares o la Costa del Sol fuera fruto del amor a la nación. Era demasiado conspicuo que quienes vendían la tierra eran los dueños del lugar y quienes construían eran sus jefes políticos. Así se hizo la España moderna, ese adefesio que aún no se ha podido remediar.

Por eso resulta desolador que en Cataluña haya tanto creyente que se tome en serio a la docena de megalómanos y corruptos, Pujol en cabeza, que ha llevado a su comunidad al mayor ridículo de su historia. Que todavía alguien crea a esa gente, que ha convertido a Cataluña en un chiste de Charlie Hebdo por amor a la patria, nos sitúa de nuevo en el franquismo más vivo y codicioso. Sus sucesores: la religión nacional al servicio de las sanguijuelas.


[Publicado el 11/12/2017 a las 14:40]

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Zurdos

Uno de los misterios espirituales más imponentes de nuestro tiempo es la anulación de la izquierda como depósito moral y guía de la inteligencia. Muchos la dan por muerta ya que del socialismo europeo apenas quedan ruinas y la extrema izquierda la ocupan ahora partidos como los nacionalistas holandeses, italianos y alemanes junto a oportunistas de toda laya que se apuntan a lo que mande el jefe.


Por suerte, España tiene en el PSOE (que no en vano se presenta como "la izquierda") un guía espiritual y moral que lo distingue de la desolación general. He aquí algunas notas sobre el socialismo según Sánchez.

Debemos quitar dinero a las regiones más pobres para dárselo a los vascos, los cuales, si bien son los más ricos, lo necesitan desesperadamente y dan mucha pena.

Es forzoso apoyar a los gobiernos regionales nacionalistas, como el de Baleares o Valencia, que fuercen de una vez a sus súbditos a convertirse en catalanes, ideal antropológico de la izquierda.

Siempre que sea posible hay que apoyar a Podemos para conseguir Ayuntamientos que no han ganado. En las elecciones de 2015 les dimos sobre los ocho mil. Sabemos que son buena gente y que a cambio nos recordarán en sus oraciones.

Es necesario negar que en Cataluña se adoctrine a los niños en los colegios y a los semiadultos en la Universidad. De ese modo nos aseguramos la gran cantidad de rebeldes que creará la estúpida Formación del Espíritu Nacional.

Para las próximas elecciones catalanas no se debe intervenir ni TV3 ni Cataluña Radio, las dos fuentes de intoxicación más letales del norte de África. Hacerlo sería atacar la libertad de expresión altamente subvencionada.

No queda más espacio. Sirva esto tan sólo como índice de que aún hay esperanza en la izquierda, gracias a Sánchez.

 

[Publicado el 28/11/2017 a las 16:58]

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Ladridos

En 2010 el director de orquesta Seiji Ozawa sufrió un cáncer de esófago (hoy ya superado) y anduvo dos años con tratamientos químicos sin poder dirigir. Durante ese tiempo su amigo, el novelista Haruki Murakami, le visitaba con frecuencia y hablaban sólo de música. Era lo que más le aliviaba. Ambos estaban presos en las redes de Euterpe, hechicera suprema en cuyos nudos gozamos de su despotismo quienes no queremos pertenecer a otra tirana.

Durante una de las conversaciones surgió la historia de cuando Ozawa fue a Milán invitado por Pavarotti para dirigir Tosca en La Scala. Lo consultó con Karajan, uno de sus maestros, y este se llevó la batuta a la cabeza: "¡Es una locura! ¡Un suicidio! ¡Ni se te ocurra!". Ozawa, sin embargo, consideró peor contrariar a Pavarotti. Y allí dirigió Tosca en 1980.

Su mujer acababa de tener un crío y no pudo acompañarle, pero consciente de la barbarie de los occidentales, su madre acudió para cocinarle platos japoneses. El día del estreno recibió un colosal abucheo. Le afectó porque estaba habituado al público de Boston, de Nueva York, de Viena, que es un público educado. Se sintió insultado por aquellos xenófobos, más parecidos a los del fútbol que a los de la ópera, que no toleraban a un asiático en "su" repertorio verdiano. El abucheo desapareció a los pocos días y al final la orquesta del teatro le dedicó una ovación.

Lo más bonito es que su madre, presente el día del estreno, incapaz de concebir semejante grosería, creyó que eran gritos de entusiasmo y estaba muy contenta. Cuenta Ozawa que no pudieron hacerle entender lo que era un abucheo. La mujer carecía de espacio en el alma para aprehender una práctica tan mezquina y analfabeta.

Lo mismo nos sucede a nosotros con nuestros xenófobos.

[Publicado el 21/11/2017 a las 21:05]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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