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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 20 de agosto de 2019

 Blog de Félix de Azúa

Lo que se va


Veo la desaparición de Rubalcaba con la penosa emoción que me produce el derrumbe de la aguja de Notre Dame
 

En una carta a Paul Engelmann, un inesperado Wittgenstein calderoniano le decía que nuestra vida es un sueño, sí, pero que en algunos momentos decisivos nos despertamos y podemos llegar a saber que estamos dormidos. Es una vuelta de tuerca al sueño de Segismundo. El despertar no llega con la muerte sino que acontece en vida, pero sólo en momentos supremos y a pocas personas. Por lo que sigue en la carta, yo creo que Wittgenstein se refería a sí mismo y a otros pensadores de igual calibre intelectual, como Schopenhauer, capaces de recibir en forma de luz instantánea la visión de nuestra existencia en tanto que delirio onírico. Un estado similar a la muerte, pero con imágenes que no podemos variar porque varían ellas solas. Así que, a diferencia del dolor, que es lo ajustado a los vivos, vivimos la muerte ajena (jamás la propia) como un suceso cargado de sentido a pesar de su trivialidad.

Por eso muchos hablamos ahora de Rubalcaba como en un sueño: fue un hombre inteligente y con estudios superiores, uno de aquellos socialistas íntegros que tenían una idea firme de cuál era la sociedad por la que luchaban. De ahí su destacado empeño para acabar con los asesinos vascos. Nunca habría consentido a Otegi. El siguiente sueño de los socialistas vivos, en cambio, han sido dirigentes sin usanza laboral, sin estudios, sin entereza moral, sin una idea de sociedad. Jefes solipsistas, frívolos e incapaces de despertar para constatar que están dormidos. Yo veo la desaparición de Rubalcaba con la penosa emoción que me produce el derrumbe de la aguja de Notre Dame. Desaparece algo irrepetible. La próxima aguja no será de madera, ni la construirá Viollet. Será el resultado de una lucha entre codicias y empresas. Será, posiblemente, virtual.

[Publicado el 14/5/2019 a las 15:46]

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Marranada


En cualquier país civilizado, el error de Núria de Gispert le habría valido la ignominia y la carcajada, pero en Cataluña le han dado la Cruz de Sant Jordi
 

Cuando yo estudiaba en la España de Franco coincidí con un amigo del verano que parecía estar muy agobiado. Cursaba estudios de Ingeniería Agrícola y Pecuaria, creo recordar. Le habían ido bien los dos primeros cursos, pero ahora pasaba por un momento difícil. "En primero dimos ‘Cerdos Uno'. En segundo ‘Cerdos Dos'. ¡Pero en tercero damos ‘Cerdas'!", decía estremecido. La enorme dificultad que presentan las hembras del porcino es cosa muy predicada por los sabios de la antigüedad.

Inspirada desde la infancia por un notable conocimiento de la cabaña porcina catalana, la dirigente del nacionalismo catalán, subclase xenófoba, llamada Núria de Gispert ha cometido un error muy comentado por los medios nacionales y extranjeros. En cualquier país civilizado le habría valido la ignominia y la carcajada, pero en Cataluña le han dado la Cruz de Sant Jordi, elevando de ese modo la valía de la medallita. Esta experta en cochiqueras confundió dos espléndidos ejemplares de hembras racionales (una cayetánida, la otra inésida) con dos elementos del curso "cerdas" que tanto agobiaba a mi amigo.

Este es un error incomprensible. Hay que tener una fijación obsesiva con las cerdas, quizás por ser la cabaña que ella ha frecuentado más asiduamente. Y por otra parte hay que ser muy ignara o estar ciega de ira para confundir a dos mujeres de extrema educación y capacidad comunicativa con sendos ejemplares porcinos de pobre locución articulada, incluso en catalán. Un error debido quizás al escaso trato que esta mujer ha mantenido con hembras racionales y educadas. Como a mi antiguo amigo, el tercer curso sobre las cerdas parece haber sido un escollo insalvable para sus capacidades y ahora alucina cerdas por todas partes, menos por una.

[Publicado el 07/5/2019 a las 16:57]

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Repetición


Nadie quiere tener hijos y muy pocos pueden tenerlos gracias a que ningún Gobierno se ha ocupado de este asunto
 

De modo que estaban los ánimos inquietos y nadie sabía qué podía pasar. ¿Vencería el bloque culpabilizador? ¿O el bloque inculpado? Para templar los nervios me fui al Teatro Real a ver el excelente Falstaff de Verdi. Se inspira en la comedia de Shakespeare Las alegres comadres de Windsor, quizás la única comedia del inglés realmente prescindible. Sin embargo, Verdi le añadió una fuerza musical insólita, como si se hubiera identificado con aquel personaje viejo, sin atractivo sexual, borracho y bastante estúpido. Desde luego Verdi era viejo (esta fue su última ópera), pero también incapaz de ser estúpido. El patetismo del gordo Falstaff, junto a la humillación que sufre, es un asunto que llega al corazón de los viejos. La exclusión, la nadería, la invisibilidad, les hace objeto de todas las burlas. Sobre todo si tratan de escapar a su vejez, como en los anuncios de cruceros.

El nuestro, pensaba yo, es un reino viejo y aún lo será más. Nadie quiere tener hijos y muy pocos pueden tenerlos gracias a que ningún Gobierno se ha ocupado de este asunto, quizás el más grave del país. Y en consecuencia tenemos una muy mediocre educación porque los jóvenes carecen de relevancia política. Para no aparecer en las estadísticas europeas como lo que somos, unos iletrados, los gobiernos rebajan la exigencia de los exámenes hasta regalar notas y aprobados, cursos enteros y carreras. Lógicamente, los personajes de la política han falsificado, copiado, plagiado o pagado sus trabajos y títulos universitarios. País viejo, bastante gordo, con un alto grado de ignorancia y humillado. España me parecía, ayer, un Falstaff europeo.

Al salir de la ópera ya se conocían los resultados. Eran los de siempre, lo esperable. Yo repito curso.

[Publicado el 30/4/2019 a las 15:15]

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‘Alea jacta est’


No reprocho a nadie esconder su voto. Aquí la verdad es peligrosa
 
 
 
Tengo para mí que una cierta cortesía con los lectores de esta columna aconseja comentar cómo me dispongo para unas elecciones temibles. Conste que no reprocho a nadie esconder su voto. Aquí la verdad es peligrosa.
 

No voy a votar al PP porque no ha hecho lo exigible para limpiar la patética imagen de una banda de ladrones lanzados a saquear el Estado con la tolerancia de su presidente. Sólo la infame violencia de los fascistas catalanes sobre Cayetana Álvarez de Toledo podría hacerme vacilar, pero ella se basta y sobra para defenderse.

Tampoco puedo votar al PSOE de Sánchez, aunque durante años lo hice al PSOE de González. Su actual secretario general ha convertido el partido en una pirámide de servidores. El culto a la personalidad que ha fomentado me repugna. Tener a los violentos nacionalistas catalanes y vascos como aliados le incapacita para combatirlos. Está arruinando el país con una deuda astronómica.

Imposible votar a Podemos por mera sensatez, pero además porque no hay modo de saber lo que uno vota en un partido que tiene tantas cabezas como la hidra y que cambia de nombre cada 100 kilómetros como los cacos de hotel. Se alimenta de odio y resentimiento. Ahora es amiga, además, de los separatistas.

Los de Vox son demasiado puros para mi pobre espíritu, tan atribulado que ya no admite más que mezclas. La pureza me asfixia. Sólo puedo respirar el aire cargado de mercurio de las ciudades. Para colmo, no trago a Manolo Escobar.

Así que me quedo con Ciudadanos. Han cometido errores y Rivera parece confuso, como si el país entero le fuera grande, pero ya dije en otra ocasión que es el menos dañino, el que menor dolor traerá sobre nosotros. Encima, es el único capaz de suprimir las subvenciones al matonismo en Cataluña y País Vasco.

[Publicado el 23/4/2019 a las 17:02]

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Fuego vivo


La isla de Lanzarote sigue intacta y perfecta desde hace tres siglos

 
El efecto de la lengua de lava volcánica ha de depender, supongo, del tipo de tierra que calcina. En Lanzarote, isla de múltiples volcanes, forma extensiones de escoria negra en terrones desgarrados y convulsos. Un paisaje dramático. Aquí y allá se divisan manchas verdes incluso en el paraje de Timanfaya, donde 25 volcanes explotaron en 1730. Emocionan los hoyos cavados por esforzados agricultores que hurgan la tierra para plantar viñas diminutas y preciosas resguardadas por murallas de piedra en miniatura puestas a mano con paciencia y tenacidad.
 

Al torturado paisaje se le opone un modelo de habitación serena. Los pueblos son pañuelos blancos en cegador contraste con la negrura volcánica y el cielo turquí. Elegantes grupos de casas bajas (una o dos alturas) apenas decoradas con cactus y otras plantas grasas, aunque no faltan estallidos de buganvilias como brochazos de una divinidad ebria.

Estuvimos acogidos y cuidados en uno de los estupendos hoteles de Barceló especialmente diseñados para los niños. No había menos de treinta criaturas por las piscinas corriendo, bailando, quemando energía en cinco idiomas bajo la soñolienta, pero complacida, mirada de sus padres. Lo de los padres es algo imponente. Yo era una caña seca en medio de una manada de rinocerontes, mezclada con algún gorila y no pocos búfalos. ¡Señor, qué grandes son los nórdicos! ¡Qué barrigas, qué puños como mazas, qué cabezotas mondas, qué cogotes pétreos! Daba gusto verlos con sus crías trepando como monitos por el cuerpo hirsuto.

Leía yo el relato de Durrell sobre sus años en Chipre y gracias a él me percaté de otro gran atractivo de Lanzarote. Como no hay nada que conservar, salvo ella misma, la isla sigue intacta y perfecta desde hace tres siglos.

[Publicado el 16/4/2019 a las 16:33]

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Córdoba


'La cervatilla' es una pieza tan singular, dada la iconoclastia islámica, que lleva consigo la leyenda de una maldición
 

De ella solía decirse con cierto empaque lo de "lejana y sola" por una canción de García Lorca en la que un jinete adivina que la muerte le espera en las torres cordobesas. Asunto muy oriental este de viajar hacia el lugar elegido por la parca para ampararse de su víctima. Pero, en la actualidad, ni lejana ni sola. De lejana, nada: hora y media de Madrid por tren. Lo de sola aún menos: siendo estas fechas de abril, la ciudad está crecida de turistas.

Me acerqué a Córdoba para hablar de un libro y la ciudad, florida, limpia, insinuante, me acogió como un Romero de Torres. Hacía 15 años que no la pisaba y ha mejorado todo menos el Museo Arqueológico al que le han amputado la cervatilla. Se la han llevado a Medina Azahara, que no está fácil de alcanzar. Presa en aquel paraje desolado, a la cervatilla bien se le puede aplicar lo de "lejana y sola". Es su lugar de origen, me dicen, pero llevaba siglos acomodada a Córdoba. Si hubiera que devolver cada pieza a su cuna, nos quedábamos en cueros. La cervatilla es un bronce decorado con "finos roleos de ataurique", según el lenguaje municipal, quizás usada como embocadura de un chorrillo. Una pieza preciosa de largo cuello y patas cortas inventada durante el califato Omeya por encargo de Abderramán III para lucir en la fuente principal palaciega junto a tres hermanas. Una de ellas está ahora en Qatar. Otra, dudosa, en Madrid.

Es una pieza tan singular, dada la iconoclastia islámica, que lleva consigo la leyenda de una maldición según la cual las cervatillas traerán la destrucción a toda ciudad que las acoja. Fue cierto de Medina Azahara, menos cierto de Córdoba, y esperemos que no traiga la destrucción a Qatar, aunque su historia con el Barça tiene toda la pinta de una maldición sarracena.

[Publicado el 09/4/2019 a las 19:10]

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Alma y corazón


Rafael Sánchez Ferlosio es quien más ha durado en esta sociedad chabacana y hasta la última tertulia mantuvo el tipo y agitó las conciencias
 

Se nos fue el último de los grandes. Un ciudadano que aún trabajaba en exclusiva para su conciencia y con la literatura. Lo cual implica que su prosa tenía la musculatura de un atleta junto con la ligereza y la gracia de un bailarín. Leerle es danzar con un coloso del lenguaje.

Tengo estampas suyas de cine mudo, de otro siglo, como cuando llegó a la estación de Austerlitz, en París, para hacerle una visita a su amigo Agustín García Calvo, el cual no podía desplazarse porque estaba castigado por el Régimen. Las locomotoras aún eran de vapor y le recuerdo envuelto en humo mefistofélico, bajando por la escalerilla de hierro y agitando en su mano derecha un considerable chorizo. Solo alguien absolutamente cierto de su grandeza puede elegir un chorizo a manera de tirso y cantar el evohé a la reunión de amigos que le espera.

Años más tarde, en el monasterio de Veruela, discutiendo a voz en grito siempre con Agustín sobre las convulsiones conceptuales del infinito y trotando luego con mayor vigor que todos nosotros (20 años más jóvenes) por la ladera del Moncayo. Y esto enlaza con su costumbre de mandarnos subir a su casa (un sexto piso) en el ascensor mientras él subía por la escalera a velocidad de dibujos animados. Alcanzaba a abrirnos la portezuela resoplando y perfectamente feliz.

Portentosos años aquellos en los que Agustín, Rafael y Juan Benet nos orientaban en el pensamiento, las artes y el sentido común. Tres maestros abismalmente alejados de cualquier vanidad, comercio, autosatisfacción o sectarismo. Humanos, demasiado humanos para ser humanos. Rafael es quien más ha durado en esta sociedad chabacana y hasta la última tertulia mantuvo el tipo y agitó las conciencias. Eso era la auctoritas y no lo que ahora nos venden.

[Publicado el 02/4/2019 a las 15:14]

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Equinoccio

La primavera coincide con las elecciones generales, así que el ministrable también está muy agitado

 

La primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido porque es que comenzó en febrero. Ya están despendoladas las oropéndolas de Trapiello en su nuevo diario, Diligencias, en el que siempre hay sutiles páginas sobre las estaciones. Él sí entiende estos fenómenos porque pasa media vida haciendo de Cincinato. Pero todos hemos de atender a los rostros del meteoro. Nada hay más importante que saber cómo está el tiempo.

Los que vivimos en ciudades debemos salir arreando hacia el parque más próximo. Aquí, en Madrid, hay un Botánico muy bueno y bien cuidado por expertos. Pero basta cualquier humilde parque para acercarse a mirar (o a dibujar, que es aún mejor) lo que hace la vegetalia. El mío está bastante bien, con su punto de descuido para distinguirlo de los parques europeos. Ahora están las fotinias con unas llamas color púrpura en la cresta como de infierno gótico, andan retrasados los carpes y los tilos, echan ya brotes los liquidámbares, hay nubes de flor blanca animadas por chupadores en los perales. No es que yo sepa de esto, es que por suerte ponen cartelas en algunas plantas. Viva la cartela.

La primavera coincide con las elecciones generales, así que el ministrable también está muy agitado. Los grandes hombres pululan por la Península como abejas sedientas de polen. El polen, claro, somos nosotros. Incluso ha regresado el Cabecilla tras tierna y delicada entrega a la infancia. Pero aún está inmaduro.

No solo los grandes, también los pequeños se alteran en primavera. Tomé un taxi y en cuanto me senté salió disparado zigzagueando entre patines, ciclos y colegas. En cada semáforo cambiaba de carril hasta llegar al punto más corto. Entonces se volvía eufórico hacia mí y gritaba alzando una mano triunfal: "¡Polposichon!". Homérico.

[Publicado el 26/3/2019 a las 16:18]

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La visita

Cincuenta mil separatistas volverán a sus pueblos sin poder hinchar el pecho y consternados porque Madrid y el Estado opresor les ha tratado como ciudadanos
 

El sábado día 16 invitamos a 50.000 separatistas (según EL PAÍS) a que pasearan por Madrid. Digo que los invitamos porque, frente a lo que suelen decir, somos los españoles quienes los financiamos. Nosotros pagamos su Gobierno reaccionario, sus embajadas de pega, sus mercenarios de la televisión separatista, y así sucesivamente. Nuestros impuestos, gracias a la sumisión de los presidentes españoles, son los que los han convertido en una fuerza política adinerada, con sus altísimos sueldos, su administración familiar y sus falanges de choque. Todo pagado por las hienas españolas, como dice Torra.

Yo me alegro. He aquí 50.000 separatistas, casi todos venidos del agro, a los que un autobús, un bocadillo, unos trenes y un día precioso han permitido constatar cómo es una ciudad civilizada, europea, educada y con dirigentes no del todo chiflados. Vagaron por Recoletos, por el paseo del Prado, por Cibeles, zonas urbanas de impecable figura. Y no les tosió ni un energúmeno atragantado con una patria. Constataron, por tanto, que el Estado opresor, como lo llaman, no se parece al suyo, ni en su estado actual, ni en el que preparan con una Constitución catalana que da pavor leer. Aquí nadie los amenazó, nadie pintó dianas de muerte en la puerta de sus padres, nadie los insultó como los empleados de TV3 insultan a los españoles, nadie les lanzó excrementos, nadie les dijo que eran inferiores, de una raza desestructurada, africanos y alpargateros. Muy al contrario, ni siquiera fueron necesarios los municipales. De modo que 50.000 separatistas volverán a sus pueblos sin poder hinchar el pecho y consternados porque Madrid y el Estado opresor los ha tratado como ciudadanos. Y les ha pagado el gasto.

[Publicado el 19/3/2019 a las 14:00]

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Dos que piensan


Aún hay gentes que dedican su vida a pensar y nos entregan el resultado de su viaje intelectual en el momento decisivo.

 

A veces parece que, desaparecida la filosofía, todo lo ocupa la política, es decir, la ingeniería de la sumisión. Puede ser, pero aún hay gentes que dedican su vida a pensar y nos entregan el resultado de su viaje intelectual en el momento decisivo.

Si todo es ya pura técnica de la sumisión, será porque la vieja naturaleza se fue con los dioses y de ella solo queda la explotación de sus simulacros. Nosotros ya no formamos parte del reino animal y el poder explota cada una de nuestras imágenes técnicas: contribuyentes, empleados, votantes, agraviados. Nos hemos parcelado a fin de hacer negocio con cada rincón. Tal es el asunto de los inmensos trabajos de dos filósofos españoles, ambos ocupados por igual preocupación: ¿qué significa hoy "naturaleza"?

Félix Duque (Filosofía de la técnica de la naturaleza) expone la historia del concepto: de la naturaleza primordial a la orgánica, artesanal, mecánica, cibernética o digital. Si en la primordial éramos primates, en la digital somos entes virtuales. Víctor Gómez Pin (Tras la física) expone la otra cara del asunto, la naturaleza en tanto que "cosa", la physis de los jónicos, hasta llegar a la naturaleza cuántica. Quantum y dígito se dan pues la mano.

Ambas obras, editadas por Abada, exigen estudio, pero el esfuerzo requerido es lo que merece el augusto misterio sobre el que discurren: aunque sigamos creyéndonos criaturas naturales, ¿qué pasa si ya no queda nada natural en la naturaleza? ¿Si nada nos sostiene? ¿Si no tenemos ya ningún fundamento? Dice Pin que somos lenguaje, pero ¿de quién? Dice Duque que somos animales técnicos, pero ¿humanos? ¿Acaso ya solo servimos como soporte de nuestros móviles? Con preguntas ayuda la filosofía a resistir la explotación.

[Publicado el 12/3/2019 a las 18:08]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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