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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 24 de junio de 2018

 Blog de Félix de Azúa

Van llegando

Nadie se atreve ya a defender seriamente la posibilidad de un progreso social continuo. Sólo los intelectuales y políticos más adocenados se presentan aún como "progresistas". Frente a este fenómeno se alzó, tiempo atrás, el nihilismo, sobre todo entre los lectores de Nietzsche, pero tampoco quedan hoy muchos nihilistas de cartel. Ningún político serio se presentaría con un manifiesto nihilista para pedir votos. Entiendo por nihilismo la destrucción, a causa de un acontecimiento inesperado, de lo que se tenía por "real y verdadero". Así lo definía Blumenberg hace medio siglo. Y si casi no hay políticos o intelectuales que planteen el nihilismo (paradójicamente) como nuestra única realidad verdadera es por ser algo tan obvio que ya ni siquiera se concibe como anomalía. Algún ciudadano, sin embargo, puede no percatarse de nada y "creer que tiene en la mano su propio destino, cuando hace ya mucho tiempo que se lo han arrebatado".

 

Tras una catástrofe algunos acontecimientos pueden encender en grupos extensos la negra llama del nihilismo, de la realidad hundida, del mundo arrasado. Así, por ejemplo, la gran inquietud provocada por la extinción de las pensiones o la convicción de que "no viviremos tan bien como nuestros padres" es la nuda percepción de un mundo arrasado, el de la socialdemocracia. Ha provocado un nihilismo evidente entre los desesperados de Podemos. O la constatación de que la nación catalana sólo era otro sueño burgués, lo que va incrementando masas nihilistas con la identidad devastada que ya no tienen más argumento que la violencia. Semejantes al personaje de Kafka, se despiertan convertidos en escarabajos, es decir, en españoles. A nadie puede extrañar su pulsión autodestructiva.


[Publicado el 10/4/2018 a las 16:05]

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Épico

Debemos aguzar la imaginación para ver a cuatro náufragos españoles que hacia 1528 chapotean, se arrastran o dan manotazos entre manglares, pantanos, junglas. Llevan luengas barbas, cabellos enmarañados y van desnudos como lombrices. Así anduvieron durante nueve años, a través de toda la América sureña, lo que es hoy el Misisipi, Luisiana y Texas. Eran esclavos. Los abuelos de los sioux, gente que vivía en el neolítico, se los cambiaban de una a otra tribu porque ejercían de curanderos. ¿Curaban de verdad? Nunca lo sabremos, pero ellos se lo acabaron creyendo, como contó uno de los cuatro, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, en su fabulosa autobiografía Naufragios y Comentarios, editada ahora con un gran prólogo de Juan Gil (Castro).

Nueve años pasaron desnudos, atacados por insectos, fieras, caníbales, pero, sobre todo, por el hambre. Esa fue, sin embargo, solo la primera aventura. En 1537 arribaron por fin a tierra cristiana, seguidos por un numeroso grupo de indios que creía en la divinidad del cuarteto. Entonces empieza la segunda aventura. En cuanto los recogen, lo primero que hacen los cristianos es esclavizar a los indios contra las protestas de Cabeza de Vaca. Tiempo después vuelve a España y la Corona lo nombra gobernador de Río de la Plata, adonde viaja, pero, una vez allí, choca con los vascos de Irala y comienza la tercera aventura. Tras ordenar el cierre de los harenes de esclavas sexuales fue calumniado, encarcelado y condenado por tribunales corruptos. Eso dejó a Cabeza de Vaca más desnudo, arruinado y desesperado que con los indios y la jungla. Muere en la miseria.

Tremendos y magníficos personajes que en la actual universidad podemizada seguramente deben de pasar por explotadores capitalistas. O ni eso.


[Publicado el 07/4/2018 a las 09:00]

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King Size

Aún se emprenden en este país grandes empresas intelectuales. Acaba de ver la luz el monumental comentario de Ramón Valls a la Enciclopedia de las ciencias filosóficas de G. W. F. Hegel (Abada). La Enciclopedia ya había sido publicada en bilingüe por los mismos heroicos editores. Lo peculiar es que la traducción también era de Ramón Valls. Todo en esta empresa es grande: la Enciclopedia cuenta con más de mil páginas y los comentarios, casi setecientas. Enorme fue el trabajo de aquel hombre excepcional.

 

Este conjunto de casi dos mil páginas no ha sido editado para entusiastas de Operación Triunfo. El pensamiento de Hegel es muy arduo y se abre en espiral, pero aquellos que se hayan rendido a la trivialidad de la teoría populista tienen aquí la mejor introducción posible a la filosofía en tanto que ciencia. Es una exigente gimnasia para desentumecer el cerebro, quien lo tenga.

Ramón Valls murió en 2011 tras una vida entregada al pensamiento y la enseñanza. Nadie le premió, nadie celebró su trabajo, solo los amigos sabemos que era una persona y un pensador fuera de lo común. Entre otras tareas fundó la Facultad de Filosofía de Zorroaga, en San Sebastián. Hasta ese momento todo el estudio de la filosofía en el País Vasco estaba en manos del PNV, es decir, del clero, pero el PSOE, que aún era de izquierdas, quiso remediarlo. Allí coincidimos Savater, Gómez Pin, Lobo, Arteta y tantos otros hasta que los batasunos nos fueron echando por extranjeros. Valls fue grande en su obra, en su pedagogía, en su honradez, en casi todas las virtudes que aquí suelen ser duramente castigadas. No le recuerda ni una placa en las calles de su moribunda Barcelona donde sí hay una calle de Sabino Arana. Esta colosal edición será, ahora, su cenotafio.


[Publicado el 04/4/2018 a las 17:16]

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Evasión

Gracias a la amabilidad de Luisa Castro y a una invitación del Cervantes de Burdeos, coincidí allí con Fernando Savater y Andrés Trapiello. Charlamos sobre Montaigne con pasión (Fernando), con elegancia (Andrés) y con poca gracia (yo), pero el público se divirtió porque en aquella ciudad Montaigne es como la Pilarica en Zaragoza, aunque pocos vayan a besar al santo. Nosotros fuimos. La torre donde se recluyó no está lejos de la ciudad, aunque los dueños del lugar la tienen muy abandonada. Allí pasó años redactando sus Ensayos, uno de los libros más influyentes de toda la literatura universal. Montaigne, que había sido militar y alcalde de Burdeos, cogió una época de matanzas civiles, de modo que, harto de sus congéneres, se encerró a escribir sobre sí mismo en la apartada torre. Una evasión fructífera.

La hermosa ciudad del Garona invita a la evasión. Si nosotros hubiéramos podido, también nos habríamos evadido, pero los españoles estamos aún muy metidos en nonadas políticas y sociales. No somos suficientemente sabios. Eso sí, hay otra manera de evadirse en Burdeos. El año 1802 llegó hasta allá el mayor poeta moderno, Friedrich Hölderlin, quizás a pie desde su Suabia natal. Hay quien cree que pasó por París y vio la sangre del terror. El caso es que cuando pisó Burdeos ya tenía el cerebro fundido. Aguantó unos meses y se volvió para casa de nuevo caminando. Nadie sabe cómo, pero a su ciudad llegó ya completamente loco y al poco comenzó su encierro en la buhardilla de Zimmer. Treinta años allí metido. Otra evasión, más radical.

Montaigne escapó culebreando por entre los libros que guardaba en su biblioteca; Hölderlin lo hizo sujetándose a los hilos del cielo o sostenido por ángeles compasivos. ¿Cuál es mejor?


[Publicado el 20/3/2018 a las 14:19]

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Demo

A lo largo del siglo XVII, la matemática se desarrolló de un modo portentoso y las gentes dedicadas a la ciencia y el pensamiento vieron en ella una escala desde cuya altura podría verse el mundo entero. Descartes, Leibniz, Spinoza, confiaron ciegamente en su poder. Cruzada con el modelo cósmico de Newton, daba la impresión de que el secreto del universo estaba a punto de desvelarse. Así que los científicos y pensadores del siguiente siglo vieron todos en la mecánica de Newton y en las matemáticas una poderosa imagen que describía el universo, pero también sus contenidos, entre ellos el humano. Los hombres, en el siglo XVIII, se vieron como máquinas y también su mente era asimilada al modelo mecánico.

Cada cierto tiempo, una ciencia o una metodología se imponen sobre la humanidad como la solución definitiva a nuestra ignorancia. En mi corta vida he pillado bastantes de estas pócimas milagrosas. Hubo un tiempo en que todo se convirtió en una estructura, desde la etnología hasta la peluquería. También me cogió la época de la lingüística y el mundo entero se hizo gramático generativo. ¿Y la deconstrucción? ¿Aquellas tortillas deconstruidas? No duró tanto como el psicoanálisis que llenó el mundo de estructuras inconscientes y pulsiones deconstruidas. Por no hablar del marxismo de mi juventud, espesa cerveza economicista que todavía colea en algunos departamentos universitarios agradablemente fosilizados.

Ahora es la informática, empujada por Internet y sus aplicaciones, la que explica el mundo. El cosmos es una red y nuestro cerebro, un ordenador. A diferencia de los anteriores, este milagro no viene de unos sabios laboriosos y respetables. Viene de la inmensa grey agraviada y de sus mercaderes. A ver cuánto dura.


[Publicado el 13/3/2018 a las 16:18]

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¿Por qué?

Me encuentro en el Museo del Prado inmerso en una nube de cien asiáticos. Es cuestión de escala. Los jubilados españoles nos movemos por grupos de veinte, pero los chinos, coreanos y mongoles por grupos de doscientos. Se reúne el enjambre frente al Jardín de las delicias. Este retablo lo entienden casi por completo. Gente haciendo chifladuras las hay por todas partes. Salgo huyendo. Cruzo pasillos y salas cubiertos de leyendas cristianas, la mayoría sangrientas. ¿Qué entenderán los mongoles de estas escenas tan violentas como oscuras? Supongo que lo mismo que nosotros en un museo de acuarela japonesa. O sea, poco.


Me refugio en la sala de germánicos, que es de las menos visitadas por el Oriente. Allí me encuentro con la prueba de que tampoco nosotros, es decir, nuestros descendientes, entendemos ya estas escenas. Puesto frente a los monumentales Adán y Eva de Durero oigo a mi espalda una voz infantil que pregunta: "Papá, ¿quiénes son estos señores que van sin ropa?". Procuré no volverme, pero me aparté un poco para dar una oportunidad al padre. "Estos son Adán y Eva, hijita, nuestros primeros padres". No tarda mucho en volver a preguntar la niña: "¿Qué quiere decir primeros? ¿Los más importantes?". El padre carraspea: "Pues sí, los padres de los padres y de todos los padres, los superabuelos". Silencio. La niña debe de estar dividida entre su escepticismo y el amor al padre. Al cabo dice: "¿Y por qué se comen una manzana?". Ahora miro a la niña y es una preciosidad. El padre traga saliva. "Dios les había prohibido que comieran la fruta de ese árbol". De inmediato: "¿Y por qué?". Nuevo carraspeo: "Porque solo cuando te prohíben algo puedes comprobar si eres libre". La niña mira a su padre estupefacta. Me voy con los mongoles.


[Publicado el 06/3/2018 a las 16:45]

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Fariseos

Este año, por fin, el espectáculo artístico le tocó a Arco, en Madrid. Alguien con un poco de seso descolgó una soflama en forma de cuadritos e inmediatamente cabalgó sobre el universo moral la caballería de los defensores de la libertad de expresión movido por la cólera y la prisa por salir en el telediario. El Arte fue comprado al instante por un ricacho catalán secesionista al precio de 80.000 euros. Les venden cualquier cosa. Por 35 euros habría podido comprar los cartelones que pasean los vascos en sus procesiones por los presos etarras. Son de mejor calidad y más honestos.


A otros catalanes les cuesta más escapar de la censura e intentar ejercer la libertad de expresión. Los del Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC) trataron de montar un espectáculo, Help Tabarnia, para el 27 de febrero. Alquilaron un local en el centro cívico La Casa Elizalde y lo pagaron, pero once días antes del estreno los responsables (por darles un nombre) de La Casa Elizalde anularon el alquiler. Todo había sido un error humano, dijeron, sin detallar ni el error ni el humano. Bien es verdad que los medios del Régimen ya habían alertado a sus empleados del peligro que corrían acogiendo el espectáculo. No era la primera vez que censuraban los actos del CLAC y por supuesto nadie movió un dedo en defensa de la libertad de expresión.

Lo cierto es que los del CLAC tienen la desdicha de ser catalanes, pero no nacionalistas, y eso está muy mal visto en aquella parte así que no les dejan respirar. Ellos no tienen millonarios de ultraizquierda que de inmediato pongan sus mansiones al servicio del teatro de ideas. Son víctimas de unos censores que controlan la totalidad de la ciudad de Barcelona como si fuera la Praga de los tanques soviéticos, pero en carlista.


[Publicado el 27/2/2018 a las 15:01]

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Ni hablar

El frustrado golpe de Estado de los fanáticos catalanes está teniendo beneficios colaterales. El primero fue mostrar ante los organismos europeos a qué calaña pertenecen estos patriotas dispuestos a cargarse su patria con tal de seguir en el poder. El segundo ha sido poner en alerta a quienes no se resignan a vivir bajo la bota de los xenófobos. Por eso, el partido de Rivera está obteniendo los resultados actuales y el PSC va menguando. Pero el tercero ha sido el mejor. Resulta que Rajoy ha descubierto que las resoluciones del Tribunal Supremo y del Constitucional deben cumplirse. Esto es una novedad. Hasta ahora, tanto el PP como el PSOE estaban muy conformes con el predominio supremacista en las provincias vascongadas y en Cataluña. Tenían allí una reserva de apoyos para sus chanchullos y negocios, como los calificó Rivera. Siendo ambos partidos unas empresas de colocación bastante ajenas al bienestar de la población, los nacionalistas eran los socios ideales.

He aquí, sin embargo, que ahora Rajoy se ha visto obligado a tomar decisiones que no le gustan nada. Por ejemplo, hacer cumplir la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba a los centros pedagógicos de Cataluña a incluir un 25% de español en sus programas. Jamás fue cumplida. ¡Un 25%! Incluso eso es excesivo para los totalitarios. Ellos saben que prohibir a los niños estudiar en la lengua materna crea un dolor innecesario. Los padres y abuelos de los actuales secesionistas lo sufrieron durante el franquismo. Quizás por eso, por venganza y por odio, no aceptan ni un miserable 25%.

Aunque puede ser por otra razón. Un empleado declaró que tocar la lengua catalana era "hollar tierra sagrada". En efecto, no es asunto político, es dogma religioso.


[Publicado el 20/2/2018 a las 16:08]

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Burradas

Irene Montero eligió mal la palabra porque "portavoza" contiene un sinsentido (voz-voza) que la convierte en analfabeta. Es como si tratara de colar "olfata", "gusta", "oída" y "tacta". Si en lugar de leer libros feministas leyera un poco de literatura habría podido elegir otra palabra, "portavocisa", que no habría levantado la menor suspicacia. ¿No tenemos poetisa y sacerdotisa? Pues portavocisa sería un palabro estupendo.

Porque lo irritante en este asunto no es tanto la beocia de los argumentos (que el PSOE ha hecho suyos) como lo inadecuado de las propuestas. Se acaba de publicar un libro póstumo de Eugenio Trías, La funesta manía de pensar, en el que se recogen sutiles artículos escritos entre 2001 y 2013. En uno de ellos, Ética y estética, comenta un célebre trabajo de Wittgenstein sobre la identidad de lo ético y lo estético. El filósofo vienés tenía una peculiar y muy influyente concepción del lenguaje. Para Wittgenstein "la expresión lingüística correcta del milagro de la existencia del mundo es la existencia del lenguaje mismo". La existencia del mundo es un milagro, efectivamente, algo inexplicable, asombroso y a la vez luminoso, aunque para que el mundo como milagro luminoso nos aparezca, ha de llevar consigo su sombra. Sin embargo, lo esencial de ese milagro luminoso no es otra cosa que el lenguaje. Y eso lleva a Wittgenstein a afirmar que ética y estética son lo mismo, o, como comenta Trías, "son uno": el lenguaje no es algo baladí porque todo el mundo lo use, como la comida o el sexo. El lenguaje es lo único capaz de darnos a conocer el milagro de la existencia del mundo de modo sensible. No hay ética sin estética ni mundo sin lenguaje. De modo que quienes arruinan el lenguaje son gente inmoral y deforme


[Publicado el 13/2/2018 a las 16:39]

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¿Qué hacer?

Que nuestra vida social es confusa, no hace falta decirlo. Comparada con los felices años ochenta del siglo pasado, tan socialdemócratas y progresivos, se te cae el alma a los pies. Solo un ejemplo: el ciudadano va por la calle y le asaltan enormes carteles de mujeres casi desnudas que expresan lujuria y se le ofrecen si compra una colonia. Abre un diario o revista y brincan de sus páginas unas hembras voluptuosas que le quieren devorar y vender un desodorante. Ahora bien, como se le ocurra al ciudadano mostrar lujuria y voluptuosidad es casi seguro que acaba en la cárcel. ¿Qué debo hacer, se pregunta el ciudadano? No puedo luchar contra la publicidad porque es la dueña invisible del poder político, así que he de comprar el desodorante y taparme los ojos, o sea, reprimirme. Pero eso ¿no era reaccionario?


Esta contradicción afecta a la totalidad de nuestras instituciones. Hace años los socialistas organizaron un sistema educativo europeo, una sanidad pública, una justicia soberana, y otras urgencias. En la actualidad se ocupan del asunto de los miembros y las miembras, las naciones de naciones o las izquierdas y los izquierdos. Los comunistas, a su vez, solo han sabido cambiar nombres de calles de gente desconocida por otros nombres aún más desconocidos. Y los progres catalanes abren embajadas y quitan camas de hospital.

Para orientarse en el caos recomiendo vivamente un agudo artículo de José Luis Pardo en Letras Libres. Es de los escasos pensadores que analiza la actualidad con rigor. Se titula "El insensato furor del resentimiento" y pregunta si la izquierda no se estará convirtiendo, sin hacer ruido, en reaccionaria. Se está produciendo un giro: explotar el resentimiento y la identidad siempre fue puro fascio. ¿Ya no?


[Publicado el 07/2/2018 a las 17:00]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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