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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 20 de octubre de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Tarde y mal

Para cuando entrego esta columna aún no se sabe si el Gran Timonel proclama la Neopatria o la deja cocer a fuego lento. Da lo mismo. Estoy persuadido de que Rajoy le obsequiará con varias semanas más para que siga comprando diputados en Bruselas, periodistas neoyorquinos, mediadores ruinosos o chefs de la butifarra. Es colosal los miles de millones que ha ido situando la Generalidad en opinión pública extranjera durante estas décadas. Si a eso se añade los centenares de profesores que ha situado en las universidades del mundo, los extranjeros invitados, premiados, agasajados o corrompidos, la cifra, descomunal, ha causado efectos desastrosos. Lo más bonito es que la hemos estado pagando los españoles. Y mientras tanto nuestros servicios de inteligencia y los de exteriores juegan al mus.

Dada la incompetencia de este y anteriores gobiernos, lo que diga el golpista es indiferente. Le volverán a regalar un jamón de bellota. "¡Esto les hace felices, Mariano!". Pero diga lo que diga el zelote o Mariano, de nada valdrá, porque lo único útil sería recuperar el mando de los Mozos, suprimir la independencia educativa, depurar los colegios donde los matones abusaron de los niños como engranajes de su codicia, sustituir a los rectores talibanes, cerrar los medios de información corrompidos, en fin, una tarea imposible de llevar a cabo sin convicción y coraje. O sea, improbable con el pocovale de Sánchez.

Algunos de ustedes, más o menos equidistantes, estarán pensando: este imbécil quiere que las hordas incendien Barcelona. Miren, eso no sucederá o sólo un poco. Los de la CUP no son los franceses de 1968. Ellos tampoco pudieron tomar el poder. ¡Y tenían de su lado a los obreros! Así que, ¿ha hablado ya el fantasma? Pues da lo mismo.

[Publicado el 17/10/2017 a las 14:38]

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Día Ciego

Esta columna se publica el día en que Puigdemont amenaza con proclamar la república catalana. Ignoro si lo hará y si el Gobierno se decidirá de una vez a meterlo en la trena. De modo que dedico este espacio minúsculo a mi propia independencia.

Nos reunimos con Rafael Sánchez Ferlosio en la curiosa cafetería china donde solemos hacerlo. Está un poco doblado, torcido, encorvado, pero recio y lúcido. En noventa años ha tenido ocasión de ver todo lo posible y lo que ya nunca será probable. Ha conocido los campos yertos de la meseta y los jardines italianos, ha vivido en el palacio del doctor Camisón y se ha bañado en los ríos transparentes de Coria, ha sido señorito y escritor, guapito de tertulia y viejo león, gramático y samurái. Pero sobre todo ha entendido como nadie en su siglo el espíritu del castellano.

Tomás le pregunta por el volumen de la Historia natural de Plinio que falta en la obra completa que un joven Ferlosio regaló a su padre. Parece que es el dedicado a las corrientes marinas. Breve apunte sobre las corrientes del Atlántico y las del Pacífico, tan opuestas. Luego, los sonetos de Belli que tradujo García Calvo y la inconveniencia de usar la palabra "peatón".

Y comparece su gemelo, Juan Benet, el otro que vivió en la intimidad de la lengua castellana hasta morir. Comenta Tomás la página que publicó Ferlosio sobre Volverás a Región en 1983. Al llegar a casa la releo. Con ojo exacto contrasta Ferlosio paisajes de sol y de viento: "Los prismas de las casas no serán definidos por un sol que se recorte en las aristas, repartiendo las caras de la sombra y las caras de la luz, sino por el viento, que hace gemir esquinas y cumbreras, igual que el arco del violín las cuerdas". Prosa que, como el arco de un violín, hace gemir la lengua.

[Publicado el 10/10/2017 a las 21:44]

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La vida es música

Todos los que sentimos alguna afición por la música compartimos una profunda simpatía hacia Nietzsche. No sólo nos interesan sus escritos o su pensamiento, sino que nos emociona el personaje y la profunda pasión musical que le acompañó hasta la muerte. Incluso durante los once años de encierro en el nosocomio, también entonces Nietzsche se pasaba horas y más horas improvisando al piano. Así había sido toda su vida, desde aquella primera versión a cuatro voces de la coral que había sonado en el funeral de su padre, cuando Nietzsche tenía cinco años. La escribiría cinco años más tarde. Nunca la olvidaría.

Nadie ha tenido en más alto concepto a la música en tanto que voz del pensamiento. Creía sin reservas en la capacidad de la misma para alcanzar significados que ningún otro lenguaje puede alcanzar. Su filosofía es tan arrebatada justamente porque quiere ser musical en un sentido profundo: "Querría fundirme en las tinieblas de un huracán y en mis últimos momentos ser hombre y relámpago simultáneamente", escribió en la época dionisíaca de su Zaratustra. Y así fue, en verdad. Acabó fulminado por el rayo de la locura y abrazado a un caballo al que su dueño azotaba.

Cuando Nietzsche escribía, leía en voz alta cada párrafo buscando la eufonía y los corregía una y otra vez hasta que sonaban en verdad con la música buscada. Es el mismo procedimiento al que sometía su prosa Flaubert, un método típico de los escritores de versos, pero raro entre los prosistas y seguramente único entre los filósofos. Y sin embargo hay muchos otros casos en los que el escritor busca musicalizar su escritura. El más conocido es, seguramente, Thomas Bernhard, quien no sólo buscaba la eufonía de su prosa, sino que también aplicaba una estructura musical a la obra entera. Tiene novelas-sonata, novelas-variación, novelas-poema sinfónico, y así sucesivamente. Un sistema que alcanza el modo perfecto en sus dramas, auténticos cantos sin música.

Podríamos buscar símiles musicales entre escritores que, siendo inevitablemente un juego, no dejaran de decir algo quizás metafórico sobre su obra. Así, por ejemplo, yo diría que la prosa de Juan Benet tiene la desmesura y el carácter rapsódico de Richard Strauss. O que la de Sánchez Ferlosio se eleva con la espiral salomónica de los adagios de Bruckner. El distanciamiento irónico de Nabokov y su elegancia un punto rebuscada me ha recordado siempre a Stravinsky. Aunque sea demasiado obvio, la escalofriante violencia, la desolación de Vasili Grossman le asimila a la familia de Shostakovich. Y entre mis coetáneos más celebrados, si Mendoza tiene la ligereza, la gracia y las dotes humorísticas de Offenbach, Javier Marías, cuya trágica intimidad nunca es estridente, bien podría ser un discípulo del Fauré camerístico. ¿Y no suena Ligeti en los poemas y prosas de mi admirado Francisco Ferrer Lerín?

Con todo lo anterior sólo deseo anunciarles que se ha editado nuevamente la obra para piano de Nietzsche, que me ha parecido tan interesante como ya suponíamos, y que encontrarán una breve crónica en las páginas de esta misma revista.

[Publicado el 05/10/2017 a las 09:00]

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A peor

Yo creo que ustedes agradecerán que en esta columna no se hable de lo que pasó el domingo. Por lo menos estos últimos meses han servido para que caigan bastantes máscaras y podamos ver el rostro de los reaccionarios catalanes, esos a los que llaman "populistas". Sobre todo, el de quienes se disfrazan de izquierdas. Pero no hay mal que cien años dure.

Como recordarán quienes conozcan la historia, una vez concluido el Diluvio Universal, Yahvé envió un regalo estupendo: ante los deslumbrados ojos de los hijos de Noé se mostraba, al bajar del arca, un colosal semicírculo de brillantes colores. En español se llama arco iris. En inglés rainbow, el arco de la lluvia, muy pragmático. En francés, siempre tan racional, arc-en-ciel, como es lógico. En italiano es arcobaleno, que puede ser "arco relámpago", un relámpago bello. En catalán es arc de Sant Martí. Nadie sabe de dónde sale este Sant Martí, pero los nacionalistas han de creer que el arco iris es un invento catalán.

¿Cómo será el arco iris cuando llegue la hora? Algunas cosas han quedado claras. La manipulación de los menores, algo que no se veía desde la peor época de Franco, ha sido un verdadero acto fascista que ha horrorizado a la gente educada. Hay que rescatar la educación en Cataluña. El arco iris se ha de levantar sobre los niños y jóvenes que han sido allí traficados como si fueran rehenes de una secta islámica.
Habrá arco iris menos lucidos. Yo le diría a Artur Mas que no mendigue a los pobres, que se lo pida a los ricos, a quienes se benefician con la secesión, a los Roures, los Carulla, los Pujol, los Godó, los Cercós, los Rodés y tantos otros de la ultra derecha nacionalista. Para ellos, esas cantidades son lentejas. Le regalarán los cuatro millones. Su generosidad es legendaria.

[Publicado el 03/10/2017 a las 15:23]

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Un amigo

Yo quería titular esta columna Un maestro,pero me dio apuro el rebote que se pegaría Agustín García Calvo bajo las malvas y el susto de la gente que podía estar paseando por el cementerio. Porque era como los antiguos maestros de pueblo que querían apartar de su beocia a cazurros como yo. Y también un amigo, aunque al final era tan furiosamente anarquista que ya no aceptaba ni eso. O así decía, pero luego era pura fratría.

Lo traigo aquí porque unos años antes de morir publicó 37 adioses al mundo (Lucina) en los que se despidió de 37 asuntos, elementos, instituciones o entes que habían amargado su vida. Uno de ellos era el que hoy nos ocupa. Así se titula el apartado: ¡Adiós, idiomas, callaos ya! Es bueno leerlo, aunque uno carezca de impulsos anarcos, porque es un juicio expresado por uno de los mayores pensadores españoles del siglo XX. Si bien su especialidad eran las lenguas clásicas, Agustín fue uno de los lingüistas más audaces de su tiempo. Así pues, un hombre que conocía como nadie los laberintos lingüísticos, que había escrito abundante poesía y teatro en verso, que se distinguió como traductor levantisco, al final de su vida llegó a aborrecer los idiomas.

Porque los idiomas no son el lenguaje, sino un modo de estar en el mundo que manipulan los tiranos para arrodillarnos ante una identidad. Algo, para Agustín, abominable, pero indispensable para los ultras de derecha e izquierda. Él vivió el chantaje de los idiomas en la España de la Transición y la estrechez de una pobre gente necesitada de identidad. Como aquel nacionalista andaluz que en un congreso sobre el asunto exclamó atribulado mirando con arrobo a los catalanes: "¡Ustedes no saben lo que es vivir en un país sin idioma propio...!".

[Publicado el 27/9/2017 a las 14:49]

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El sexo de la música

Los azares del verano deparan sorpresas estupendas. A finales de julio me encontraba yo en la plaza de la Escandalera, en Oviedo, cuando comenzaron a juntarse gaiteros y danzantes. Al tiempo, también se amontonó un gentío de naturales y forasteros. El espectáculo, arcaico, casi fósil, era de un admirable colorido. Ellas llevan pañoleta, sayas hasta el tobillo rojas o verdes, mandil negro. Ellos calzón de paño abotonado en la rodilla, medias blancas y montera. El ritmo lo marcan las castañuelas y los tambores.
Unos días antes había visto por televisión los fastos del Orgullo Gay beneficiados por la alcaldesa Carmena. El contraste era interesante. Los del orgullo iban casi en cueros y se retorcían mostrando musculatura de manual. La música se parecía mucho a la de Oviedo, pero con instrumentos de discoteca. El zumbido monótono era armónicamente similar, pero mucho más sereno e inspirado el de los asturianos.

A mí me gustan las gaitas, aunque conozco de sobra todos los chistes que pueden hacerse sobre el instrumento. Creo que me emocionan por el recuerdo de los gaiteros escoceses del siglo XVIII que avanzaban impávidos en primera línea de fuego marcando el paso a los soldados. Caían como moscas y mostraban un coraje escalofriante. Ese sonido estridente, creado para infundir pavor en el enemigo, se convirtió en la gaita de ceremonia para tiempos de paz que sonaba en la plaza de la Escandalera.
Cuenta Ramón Andrés en su fundamental diccionario de música, mitos y magia, que el nombre de "gaita" viene del gótico "gaits", que es la cabra, porque la piel del odre suele ser de cabra. Pero, no sólo por eso. De hecho, la gaita ha sido desde la más lejana antigüedad un instrumento diabólico y cabruno. Es el usado en las orgías dionisíacas y, tras larga y continuada herencia, es la gaita que acompaña el baile campesino en las estaciones lúbricas que acaban en la madeja promiscua de carnavales y mayos.

De modo que se me apareció la celebración del Orgullo Gay como un desfile honesto y modoso, de buena gente sin disfraz, en pelota como para dar razón de su honradez, comparada con la locura que lleva en su alma la gaita y que, si no aparecía en la plaza de la Escandalera, sí anunciaba lo que estaba por venir en los centenares de fiestas aldeanas que trae consigo el verano. En ellas, sobre todo en las galaicas y con luna llena, la gaita suelta su chirriante soplido por debajo de las sayas y entre los calzones, como si rebuscara por las medias y el tanga, provocando verdaderas calamidades sexuales.

Vi yo, por tanto, dos espectáculos de verano, populares ambos, muy exhibicionista el uno y recogido el otro, de gran estruendo musical, pero hete aquí que el diabólico espectáculo del Ayuntamiento de Madrid era, en realidad, como de colegio de jesuitas, en tanto que el honestísimo de Oviedo escondía una incitación a la cópula de mucho mayor ardor e intención.

Ya de regreso, en el tren, recordé que todo estaba dicho en aquel maravilloso cuadro de Tiziano titulado "Amor sacro, amor profano" en el que, según los sabios, la lujuria viene representada por la mujer ricamente vestida, en tanto que el amor puro, casto y sagrado, lo encarna (y nunca mejor dicho) la Venus desnuda. Y yo diría que la figura del fondo está tocando una gaita.

[Publicado el 21/9/2017 a las 09:00]

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Parálisis

Hace casi 40 años, el coronel Tejero dio el último golpe de Estado. Militares y tropa, a la manera romántica, tomaron la Institución y aguardaron la llegada de la autoridad competente. No vino. Todo tenía un aire antiguo, de novela del ochocientos, y ni siquiera los tanques de Milans lograron subirlo al siglo XX. Fue el último golpe moderno y a partir de entonces vendrían los golpes posmodernos.

Pocos creían que aquellos infelices pudieran lograr el control del país, pero, por si acaso, nadie se movía. Los jefes de izquierdas o sindicales corrieron a ocultarse. La pequeñez de los diputados puso de relieve a dos de ellos, un militar y un civil, que se mantuvieron en pie ante el matonismo golpista. Los demás, se agacharon.

Pocos creían en la eficacia golpista, pero, por si acaso, más valía no figurar. Durante días, la gente no habló de otra cosa y todas las actividades quedaron paralizadas. El golpe chupaba como un tifón la totalidad de las energías del país. Por lo menos hasta que empezaron a gotear militares por las ventanas del Parlamento, una de las escenas más chuscas de aquel grotesco guiñol.

Vivimos ahora un golpe posmoderno muy similar. El actual Tejero se llama Puigdemont y también ha surgido de la nada, pero a diferencia del coronel este golpista se muere por aparecer en la radio, la televisión, la prensa, y sobre todo (lo más infantil) las llamadas redes sociales. De hecho, el golpe lo está dando en el mundo inmaterial y compite con Rajoy en audiencia, hora punta, publicidad, seguidores telemáticos y fotografías en la prensa extranjera. Como Kim Jong-un, ha dado orden de que todos sonrían a la cámara.

Es otro modelo, pero el efecto es el mismo: allí están todos agachados hasta saber quién gana. No hay ni dos de pie.

[Publicado el 19/9/2017 a las 14:49]

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Profetas

Lo malo de ser una Casandra es que siempre llevas razón. Sobre el asunto catalán un puñado de casandras, a cuyo frente se encuentra el superhéroe Fernando Savater, hemos abrumado a los lectores de diarios advirtiendo una y otra vez en los últimos 10 años sobre lo que se avecinaba. Recibimos la rechifla de los socialistas listillos, el escarnio del fascio catalán, alguna agresión labriega, y, lo más chusco, la fuga de los políticos del Gobierno en cuanto alguna Casandra daba su opinión en un acto al que no había sido invitada. También, claro, el matonismo de los falangistas de Podemos, cariñosos peluches de cama de Puigdemont.


Sin embargo, para quienes conocíamos la región, era evidente que las profecías se iban a cumplir en cuanto se fundieran las células grises de los nacionalistas con estudios y cuenta corriente. Se fundieron pronto, pero los políticos españoles sólo dieron en pensar que la cosa emputecía cuando tomó el mando la comandancia de Gerona. Aquella provincia es un clon de Guipúzcoa y comparte con ella lo montaraz, la víscera y el arcaísmo. Es gente de religión y trabuco. Se sabe que una solución del incordio sería declarar la independencia de Gerona, a ver si así dejaban en paz al resto de los españoles. Antes sólo odiaban a los de Barcelona ("pixapins", en su elegante jerga), pero ahora han ampliado el negocio.

En su notable El roble de Goethe en Buchenwald, escribe José Luis Gómez Toré: "El nazismo proyecta la imagen de un pueblo que puede, y debe, esculpirse como un bloque de piedra. No importa lo dolorosos que puedan ser los martillazos del escultor". Ya se oyen incluso en Barcelona. Desde que el machaque viene de Gerona a Forcadell se le ha puesto cara de Arias Navarro. Algo debe de estar agonizando.

[Publicado el 13/9/2017 a las 16:52]

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'Noble Vejez'

Hola a todos, los buenos y los malos. Me bastó una semana para percatarme de lo que perderemos con el Brexit. Vi la luz en el Royal Hospital Chelsea, soberbio monumento aún ignorado por el turismo de masas. Desde su fundación en 1682, levantaron el enorme conjunto sucesivamente y a lo largo de tres siglos, Wren, Nash y Soane, nada menos. En su origen estaba el pundonor de Carlos II tras saber que Luis XIV pensionaba a sus militares inválidos. Así que decidió dar cobijo a los viejos soldados ya inútiles para el combate. ¡Y qué cobijo! En la actualidad acoge a unos trescientos retirados de ambos géneros. Estuve hablando con uno de ellos en la deliciosa cafetería rodeada de jardines. Había ingresado apenas dos meses antes. Allí estaban sus amigos, aquella era su casa. ¡Un hogar de 27 hectáreas en una de las zonas más bellas (y caras) de Europa, en paralelo al Támesis y con parques, pistas de deporte, servicios de todo tipo y, por supuesto, habitaciones individuales amplias y luminosas!

Los domingos hay parada militar y los internos, con la famosa casaca roja, el tricornio y las condecoraciones, se reúnen ante la estatua del rey Carlos II. Allí, en el admirable patio dórico, pasan revista al ritmo del tambor mayor. Espectáculo emocionante porque algunos de los soldados son ya muy viejos y les cuesta dar el zapatazo de ordenanza a la posición de firmes. Luego se reúnen con familiares, amigos y curiosos que vestidos al modo dominical inglés les hacen compañía tras el oficio en la impresionante capilla iluminada por el gran fresco de Ricci. Yo pillé al coro cantando el introito de Thomas Tomkins, "Arise, o Lord, and have mercy of Sion!".
Un país que respeta de este modo a sus viejos soldados deberíamos tenerlo cerca, por si se nos pega algo.

[Publicado el 11/9/2017 a las 16:13]

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Una invitación

Me voy de vacaciones, como todos ustedes. Bueno, no como todos, porque mis vacaciones son una quimera. Los escritores no dejamos de trabajar nunca. Incluso cuando estamos inmóviles en una hamaca y parecemos muertos o zumbados seguimos moviendo engranajes y polipastos en el cerebro. La nuestra es una actividad que ha de parecerse a la de los científicos, aunque con menos empaque social.


Ha sido un año políticamente nulo. El Gobierno no ha existido durante meses y cuando ha empezado a respirar no ha dado un solo paso para remediar la corrupción galopante y el golpe de Estado catalán. Ambos están destruyendo el país. Es cierto que se ha encarcelado o imputado a un buen número de sabandijas, pero los ciudadanos esperamos un compromiso público, un discurso de ideas, a lo Macron, que indique cuál va a ser el camino que emprenda Rajoy, si es que ve alguno. No es Churchill, claro.

Por parte de la izquierda el balance es aún peor. Los socialistas continúan su asombroso suicidio cada vez más liados con filofascistas maduros, etarras, populistas y separatistas, en una severa traición contra los principios morales del socialismo. Todo por codicia y vanidad. Menos mal que nos queda Ciudadanos, porque, si no, no habría a quien votar. Es tan negativo el balance que el Gobierno del PP no llegará a cumplir los dos años de gobierno. El acoso será feroz.

Emprendamos, pues, las vacaciones anulando la vida pública española, ese sumidero de ideólogos incompetentes. Dediquémonos a nosotros mismos de modo absoluto. Así, a lo mejor, a la vuelta de vacaciones mantenemos el egoísmo radical que es la base misma de la democracia (no os fiéis de filántropos y filántropas) y en las próximas elecciones los mandamos a hacer cursillos.

 

[Publicado el 25/7/2017 a las 14:39]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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