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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 23 de marzo de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Gloria

Rinaldo Alessandrini abrió el Festival de Música Antigua de Sevilla con su Concerto Italiano y las monumentales Vísperas de Santa María. Las columnas salomónicas sonoras de Monteverdi se enroscaban en las columnas salomónicas de la parroquia de la Magdalena, cuyo gigantesco retablo parecía el balcón de unos oyentes inmortales. Abajo, los mortales temblábamos al oír el verso: "!Oh, Dios, ven en mi ayuda!".

Sin embargo, los hombres del siglo XVII no necesitaban más ayuda que la de sus cuerpos y mentes. Era el siglo de Descartes, de Cervantes, de Shakespeare, de Velázquez, entre quienes descolla, colosal, Monteverdi agitando el océano de los sonidos para hacerlos más humanos. Aquellas gentes estaban construyendo un mundo nuevo y se daban a la tarea con todas sus fuerzas. Era la aurora de la era moderna e inauguraba la soledad de los mortales en el cosmos. De modo que cuando las voces alzan con toda su potencia la suprema alabanza, "Magnificat anima mea Dominum", no debemos traducirlo por "Proclama, alma mía, la grandeza del Señor", sino por "Proclama, alma mía, la grandeza del humano". Y los versos que hablan de Jerusalén deben entenderse como "Mira la ciudad que he levantado a orillas del Guadalquivir". Y luego, "Admira este templo de oro, mármol y jaspe". Y también, "Oye nuestras voces enlazadas con asombrosa armonía y cómo cubren la haz de la tierra".

Una alegría frenética, una esperanza exaltada, un vigor furioso movía a los músicos cuando cantaban la grandeza de nuestra especie en tiempos de Monteverdi. También era grande la envidia y el deseo de alcanzarles. ¿Cuándo podremos cantar de nuevo a la esperanza, a la alegría, a la magna labor de hacer un mundo nuevo? ¿Cuándo volveremos a creer en nuestras fuerzas? ¿Cuándo sonará nuestro Magnificat?

 

[Publicado el 21/3/2017 a las 14:45]

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Magistrales

En la gran exposición de la Fundación Thyssen figuran numerosas obras maestras prestadas por la Galería Nacional de Hungría, pero hay dos que emocionan a quienes tienen sentido común para la historia de España y admiran a uno de sus mejores testigos, Francisco de Goya. Su obra es inmensa e ilimitada. Comienza como un brillante ilustrador de cartones para tapiz, un pintor de escenas sencillas para la nobleza, pero acaba como profeta de la revolución modernista que no llegará hasta un siglo más tarde.

La transformación de Goya, desde la época de los cartones a la de los Disparates, tiene su noche pascaliana en la guerra contra el francés. Aquel enfrentamiento entre los invasores y un pueblo furioso fue tan cruel, sanguinario y despiadado por ambas partes como las futuras guerras mundiales en las que los civiles iban a sufrir la peor parte. Goya se sintió horrorizado y de ahí nacieron los espeluznantes grabados de los Desastres de la guerra, todavía hoy tan duros de contemplar, o más, que los de Grosz, Dix o Beckmann.

Pero además de las violaciones, latrocinios, carnicerías y salvajadas, Goya supo pintar esos momentos sublimes en los que la guerra parece suspenderse y emergen los héroes invisibles. No podía presentarlos como lo que eran, a riesgo de ser fusilado, así que los disimuló con recursos de género. De modo que La aguadora y El afilador parecen dos tipos populares, dos figuras costumbristas, cuando son, en realidad, la mujer que, jugándose la piel, daba de beber a los guerrilleros y el hombre que afilaba sus cuchillos y sables. El soberbio equilibrio de la aguadora, su aplomo, la divinizan. El afilador es también una deidad, aunque infernal. Hay que mirarlos una y otra vez, y otra vez más porque difícilmente los volveremos a ver.

[Publicado el 14/3/2017 a las 14:17]

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Delfinario

Los niños siempre o casi siempre son felices. Es el único momento de la vida en que la felicidad se da en estado duradero. No caminan, corren. No corren, saltan sobre una pierna y sobre la otra como si fueran a echar a volar. El suelo, sin embargo, es su casa y ven todo lo que hay en él. Encuentran cosas insólitas entre baldosas. Brincan y cantan al mismo tiempo. Nunca más volverán a hacerlo.

Algunos ciudadanos carecemos de recuerdos infantiles. Otros tienen la suerte de llevar consigo aquel paraíso toda la vida. Mi amigo Miguel Sáenz, por ejemplo, recuerda con detalle una infancia feliz en África. Hasta los 11 años vivió en un lugar mítico que ya solo existe en la literatura, Sidi Ifni. Los mayores recordamos entre brumas aquella guerra fingida que mantuvimos con Marruecos por la posesión de un lugar inútil, desértico y que apenas daba de comer a sus lugareños. No obstante, para el niño Miguel aquello fue el paraíso. La infancia sólo vive en lugares expresamente inventados para los niños.

Cuenta Sáenz sus años africanos en un libro titulado Territorio, porque oficialmente así se llamaba el enclave. Un puñado de humildes casas, los cuarteles del Ejército, algún casón con empaque para las autoridades, el casino, un río seco, la alcazaba. El niño miraba extasiado las olas que rompían con regularidad y fragor contra el acantilado, las luces de la aurora, el cielo eternamente azul cuando las brumas matinales se desgarraban, los nativos con sus chilabas, las mujeres veladas, los caballos montados por oficiales, los borricos con patas de alambre. Todo era fascinante porque el mundo había sido estrenado por aquel niño.

"Estos días azules y este sol de la infancia". Es el último verso que escribió Machado.

[Publicado el 07/3/2017 a las 18:27]

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Horror Vacui

A los pocos meses de inaugurada, me acerqué a la estación de Atocha para ver el espacio recreado por Rafael Moneo. El interior de estos enormes templos de la ingeniería romántica suele tener la grandeza de una catedral. Moneo había levantado un jardín botánico en el suelo de las antiguas vías y andenes. Desde 1992 lo verde ha ido creciendo como un saurio en su cueva y lo que antes fue un bello recuerdo de los umbráculos es ahora una tupida jungla. Junto a ella, en un estanque oleoso, hay tal acumulación de tortugas que parece una cubierta de plomo jadeante. Los pobres quelonios, sin nada mejor que hacer, se han reproducido con tozudez, a lo que se añade el buen corazón de los madrileños que han volcado en el estanque todo bicho acuático que sobrara en casa. La imagen de la pirámide de tortugas junto a la jungla es Indochina.

A lo largo de los años y a medida que crecía la jungla tropical también se iban abriendo chiringuitos, quioscos, garitas y sombrajos, hasta ocupar la totalidad de la planta. Hay ahora una tropa de restaurantes exóticos y castizos, más los bares, tabernas, cafeterías, expendeduría de tabacos, chuches, recuerdos para el niño y la niña, recambios de automóvil, parafarmacia, utilería equina, catálogos de pesca y caza, agencias de viajes y últimamente un servicio de auxilio al cliente que llega agotado y turulato a la rampa de trenes.

La estación es hoy una metáfora de la Administración española en la que van entrando los empleados como las tortugas, al tiempo que crece la jungla amenazadora. Allí estamos, apelotonados los unos sobre los otros y rodeados de alegres chiringuitos. Cuando llega el turista, alza la mirada hacia la verdura colosal y un zoco africano se abalanza sobre él y lo devora.

[Publicado el 28/2/2017 a las 16:40]

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Ceguera

Los socialistas de buena fe se preguntan cómo han podido caer al tercer puesto de los partidos más votados, habiendo sido primeros durante décadas. Bueno, esto no es una liga de fútbol, se trata de vidas y muertes reales. Y lo que les ha hundido es una total ignorancia sobre sus votantes. Quien quiera hacerse una idea, lea la muy larga entrevista que Madina le hace a Muguruza en la revista Jot Down.

Aclaremos. Madina es un diputado del PSOE que perdió una pierna en un atentado de ETA. Fermín Muguruza, uno de los cientos de fanáticos del separatismo que circula por el entorno de ETA. El diálogo podría haber sido un ejemplo de reconciliación, pero todo lo que cuenta Muguruza (y en ningún momento desmiente o corrige Madina) es una historia del País Vasco marcada por las torturas de la Guardia Civil, los asesinatos organizados en el cuartel de Intxaurrondo, los atentados de la ultraderecha española, los crímenes del GAL o las palizas de la policía. En ningún momento aparece ni un solo atentado de ETA, ni se explica cómo puede ser que el País Vasco fuera como Sudáfrica en manos de los afrikáner. No hubo un solo muerto a manos de ETA, según la entrevista de Madina.

¿Por qué quieren suicidarse los socialistas? En este caso interviene, quizás, un trauma íntimo por el que un agredido acaba amando a su agresor, como las mujeres que se unieron a sus torturadores en Argentina.

¿Cómo se puede votar a un partido que ha tachado la E de sus siglas? Supongo que habrá algún abertzale que les vote en el País Vasco. Algún independentista catalán votará a Iceta. Pero los demás nos guardaremos mucho de votar a estos irresponsables que desprecian a los españoles, incluso muertos.

[Publicado el 14/2/2017 a las 14:53]

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Ensoñaciones

Es de sobra conocida (pero debemos recordarla de vez en cuando) la admirada exclamación que arrancó a un atónito Josep Pla la colosal iluminación de los rascacielos de Manhattan: "Y todo esto, ¿quién lo paga?".

Los pobres y los de medio pelo tendemos a soñar que las cosas se pagan a sí mismas, del mismo modo que el Creador alimenta a las avecillas del campo. También es de sobra conocida la famosa frase de la miembra socialista que ante una reclamación judicial se justificó aclarando que el dinero público no era de nadie. Ensoñaciones de pobres y de medio pelo. El dinero siempre es de alguien. En general, de otro.

De modo que algunas construcciones carísimas parece que se van a pagar solas, como la independencia de Cataluña, pero no, la estamos pagando los españoles. Sobre todo, los pobres y los de medio pelo. Del mismo modo que pagamos a la madre de la independencia, Convergencia y Unió, mediante un 3% cariñosamente sustraído de nuestros bolsillos. Entiéndase: se lo birlan a los constructores, pero estos caballeros saben que repercutir un 3% en el precio final es algo perfectamente honrado.

El asunto empieza a ser turbador cuando nos percatamos de que también pagamos la totalidad de los partidos españoles, menos los recién llegados, vía subvención y pudrición. Las múltiples corrupciones que han situado a nuestro país junto a Rumanía en términos de honradez pública nacen de la cleptocracia de los partidos.

Podría resolverse mediante una financiación que pesara exclusivamente sobre los cargos, militantes y votantes de cada formación, y no sobre los desvalidos contribuyentes. Pero para que eso fuera así lo tendrían que votar los partidos. Que es como pedir a los cerdos que se suiciden para ahorrarnos la matanza.

[Publicado el 07/2/2017 a las 15:30]

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Extramoral

La actual presidencia de Estados Unidos va a utilizar la mentira como arma habitual. Así hacen los regímenes comunistas y los Estados teocráticos. Fue Hannah Arendt, ahora rescatada por Página Indómita (Verdad y mentira en la política),quien escribió las páginas más lúcidas sobre este asunto. Siguiendo la diferencia de Leibniz entre verdad racional y factual, constató la fragilidad de las verdades que atañen a los hechos, bajo la férula política totalitaria. Así, en ningún libro soviético de historia aparece Trotsky. Los Estados totalitarios mienten a sus súbditos para "salvar a la patria".


Arendt sufrió los ataques de miles de mentirosos iracundos que no habían entendido nada de su libro sobre el proceso y condena de Eichmann en Jerusalén. Los coléricos mendaces la habrían matado de tenerla a su alcance. Y de haber vivido en nuestros días es dudoso que hubiera podido defenderse de los millones de tuiteros farsantes que ensucian el mundo con su estupidez y su odio.

Cuanto más totalitario es un Estado, mayor uso hace de la mentira factual. En consecuencia, sus informaciones carecen de crédito, aunque las celebren millones de tuits. Es lo que sucederá con las ilegalidades que ha desvelado el destituido juez Vidal, un hombre quizás lunático, pero que afirma que el Gobierno sedicioso utiliza operaciones ilegales para "salvar a la patria". Ya lo sabíamos. Y también que desmentirán el uso de esas ilegalidades contra sus ciudadanos, como los soviéticos negaban que hubiera existido Trotsky. Unos fanáticos que multan a sus súbditos por usar la lengua oficial difícilmente pueden moderarse cuando se trata de "salvar a la patria". Si eso salió a la luz, cosas mucho peores deben de estar cometiendo contra su población.

[Publicado el 31/1/2017 a las 17:48]

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El huevo

Es cierto: Trump produce fastidio y repugnancia y es la bestia física lo que levanta un asco tan humano. Quien habla de "coger a las mujeres por el coño" debería ser arrojado de la vida pública. En España hemos expulsado a tipos que no llegan ni a la suela de su grosería. Asquea el iletrado brutal, el matón que desprecia a los mexicanos porque son bajitos y morenos, que juzga a los afroamericanos como un sudista del siglo XIX. Y a pesar de todo, eso no es lo peor.

Lo peor es que fue elegido por millones de ciudadanos que dan el mismo asco, aunque además dan pena. Millones de analfabetos culturales y castrados morales. También Hitler tomó el poder gracias a los votos de los demócratas alemanes y ya en el poder acometió la tarea de crucificar todo lo que le había humillado en su juventud: judíos ricos y cultos, gente de talento en partidos, prensa y universidades, jueces con principios éticos, en fin, todos aquellos que no eran como él, un psicópata ineducado, vil, inmensamente resentido. Pero tampoco esto es lo peor.

Lo peor es que nuestra sociedad es la que ha creado a esa gente vil, resentida y brutal que elige jefes brutales y resentidos, gentes de toda edad y condición que están suplicando que les acaudille un Trump, un Putin, un Chávez, un Castro. Ese es el verdadero huevo de la serpiente. Ahí es donde va a nacer la próxima dictadura, la siguiente guerra. ¿Y cómo la hemos creado? Destruyendo la educación y la ciencia, corrompiendo la Universidad, ennobleciendo a los canallas, calumniando el estudio, el talento, el esfuerzo, la excelencia, usando como único medio de enseñanza esas pantallas cubiertas de grafitos obscenos que dominan a los inmaduros. Ahí está el huevo. ¿Quién lo puede aplastar?

[Publicado el 24/1/2017 a las 15:23]

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Rueda de Ixión

Ciertas lecturas revelan la nulidad de nuestros esfuerzos y rebeldías, con lo que ayudan al sosiego y la felicidad. Nadie confunda la resignación con la constatación. Aceptar que el agua es húmeda no es resignarse sino admitir con sentido común que hay cosas inamovibles. Quienes niegan que el agua es húmeda van al nosocomio.

Me lo señaló (¡cómo no!) Andrés Trapiello. Y es que, hace 100 años, Pío Baroja publicó un discurso, Momentum catastrophicum, que parece escrito antes de ayer domingo. Lo que expone en 1919 es idéntico a cuanto venimos repitiendo los que defendemos la Constitución, los unionistas, españolistas o como quieran llamarnos. Es decir, aquellos para quienes los sediciosos vascos y catalanes son el arcaísmo absoluto y lo más demagógico de España. Lo escribía Baroja en su época roja, al acabar la I Guerra Mundial. Vino luego la dictadura de Primo, la República, la II Guerra Mundial, la dictadura de Franco, la democracia, y todo sigue igual.

En realidad, el problema es constitutivo de España. Católicos y judíos, cristianos viejos y conversos, liberales y carlistas, rojos y azules, progres y fachas, Iglesias y Errejón. Las excusas varían, el odio se mantiene. En España sólo juzgamos por pares opuestos. Si nos quedamos sin enemigo, se nos funde el cerebro y la conciencia bizquea. En consecuencia, siempre tendremos al país escindido y hay que aceptarlo como que el agua es húmeda.

Así que el conflicto se desvanece. ¿Y si en lugar de un problema es la solución? ¿Y si mejor estamos con los nacionalistas chinchando, que unidos todos contra algo peor que surgiría en cuanto nos uniéramos? ¿Y si este es nuestro modo de estar juntos y lo que nos aviva el ingenio? ¡Qué alivio! Cuando quieran unirse habrá que impedirlo.

[Publicado el 17/1/2017 a las 13:50]

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Festina lente

No debemos engañarnos, todo nos obliga a que vayamos tan deprisa que no sepamos lo que hacemos. Por supuesto, tampoco hemos de percatarnos de lo que nos hacen. Para resbalar en masa carnavalera por el tobogán de la muerte, es imprescindible que esa fea palabra no exista.

Hace 75 años Paul Morand describió con lucidez el fenómeno. Su novela, L'homme pressé, trata de un impaciente que lo arrasa todo porque tiene muchísima prisa. Va con colosal aceleración por delante de todo el mundo, porque, si no es el primero, se siente morir. Su impaciencia choca agudamente con su profesión: es anticuario. Morand nos da a entender que el pasado remoto es lo único que en verdad cambia. Y cuanto más arcaico, más cambia. "El arte de las épocas ya desaparecidas, sobre todo las más antiguas, es tan fértil en inventos como el cerebro de un genio", dice. Cualquier descubrimiento trastorna el pasado como un terremoto. Basta con que un buen día se abra una tumba cerca de Pretoria y en ella aparezca la figurita de un rinoceronte dormido entre los huesos de un esqueleto para que se hundan capítulos enteros de la historia del arte y se derriben los precios del mercado de antigüedades.

Que el pasado es lo único verdaderamente móvil y viviente, que el hombre apestado por la precipitación se dedique a las culturas caídas porque no soporta el presente (para él, ahí le espera la muerte) y que se lance siempre hacia un futuro que no puede cambiar porque no existe, nos obliga a pensar sobre cómo estamos ayudando a la ruina de nuestra civilización con la pura actualidad.

Cuando ahora veo a los muchachos pegados a sus pantallas corriendo por el globo sin pausa, huyendo de una muerte que desconocen, veo al hombre de Morand. Tampoco él sabía qué hacer con el presente.

[Publicado el 10/1/2017 a las 18:49]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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