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Periodismo cultural

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 30 de mayo de 2016

 Blog de Félix de Azúa

Admiración

Un amigo mío ha dedicado 50 años de su vida a un enigma seguramente irresoluble. ¿Qué son las cosas? O quizás, mejor formulado, ¿son las cosas realmente algo cognoscible? Como es lógico, los filósofos lo dicen de otro modo y una ciencia entera, la ontología, se ocupa de la cuestión. Lo particular de este amigo mío es que, para él, la pregunta es emocionalmente ineludible. No podría vivir sin ocuparse en ese misterio.

A lo largo de medio siglo ha constatado que no podía iluminar algunas esquinas de esa oscuridad sin dominar técnicas matemáticas, genéticas y físicas. A ello, por tanto, dedicó innumerables días hasta poder caminar por la superficie de la física cuántica o de las otras disciplinas sin hundirse. Esta dedicación pasional no tiene apenas relación con la Universidad, en la cual ha trabajado toda la vida porque facilitaba su investigación, pero en la que es casi imposible implicar al alumnado. Cada año, sin embargo, surgía algún estudiante que, gracias a sus clases, optaba seriamente por la filosofía o la ciencia.

La vida de Víctor Gómez Pin se parece más a la de un antiguo mediador entre la divinidad y los mortales que a la de un profesor posmoderno. El libro que está terminando enlaza la ciencia física de la Jonia arcaica con los quanta en un arco colosal que cubre 26 siglos: eso que llamamos "lo físico", ¿era lo mismo para los jonios y también para los premios Nobel actuales? ¿Vivimos en el mismo mundo "físico"? ¿O solo el lenguaje nos mantiene en un mismo mundo a los millones de humanos que ya han pasado por la muerte, pero que vivieron en mundos físicamente distintos?

Gómez Pin asegura que no puede haber física sin metafísica. Y yo afirmo que ya no habría humanidad si no existiera gente como él.

[Publicado el 24/5/2016 a las 21:17]

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¿De la tribu?

Hacía seis años que no nos veíamos. A pesar de la muleta, me pareció muy recuperado. Me tranquilizó la luz irónica de sus ojillos entrecerrados y cubiertos de arrugas. Había pasado mucho tiempo en el remolino de la confusión. Tras separarse de su mujer, entró en ese tobogán que tiene un comienzo excitante y pronto se convierte en una caída sin control. Después de haber conducido camiones ilegales y huido de una prisión mortal, le perdí la pista en algún estado mexicano donde trabajaba de camarero, aunque era ya viejo para esa tarea. Al regresar a España todo cambió de golpe.

Quiso el azar que se encontrara con una novia antigua, justamente la que abandonó para casarse. La mujer, ya pasados los 50, lo miró con regocijo cariñoso. "No has cambiado nada, sólo te has muerto varias veces", dijo. Mi amigo constató que nadie le juzgaba con mayor gentileza y comenzaron a salir. Era regresar a muchas cosas. La casa abandonada, la novia abandonada, la ciudad abandonada, pero aún le faltaba conocer otro abandono.

Poco después ella le dijo: "Cuando te casaste yo estaba embarazada. Me lo callé porque no habrías sabido qué hacer, pero al niño se lo dije en cuanto cumplió 13 años, así que te conoce. ¿Quieres conocerlo tú ahora?". Mi amigo aseguró que inmediatamente quería conocerlo. Y al salir de su casa, aquella noche, lo atropelló una moto.

Una vez superado el coma, el cirujano le advirtió de que iba a quedar cojo, pero que le esperaba su silla de ruedas. Señaló al pasillo. Un muchacho de unos 20 años sostenía las manillas y le miraba desconcertado. No le cupo ninguna duda. Desde entonces no se han separado. "Hay más clases de amor que las que conocí de joven", me dijo. Luego se alejó renqueando.

[Publicado el 17/5/2016 a las 14:54]

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Inhumanos

La liquidación de las humanidades en la educación española no es sólo un error atribuible al mercantilismo obsesivo, es, además, un modo de desarmar a la población más desamparada. Como escribe Jordi Ibáñez en su extraordinario estudio El reverso de la historia, la política educativa española, "no es que sea ni torpe ni mala, sino directamente estúpida y malvada" (161). Y ello es así porque sólo tiene dos caras: los grises tecnócratas adornados de un cinismo compasivo, o los cínicos ilusionistas que acomodan su discurso a la fabricación oportunista de una mayoría social (237). En ambos casos se destruye la posibilidad de que la cultura humanista enseñe "a pensar críticamente con un pensamiento no orientado a fines meramente profesionales o técnicos" (141).

Ibáñez cree, como su colega Jordi Llovet y en palabras de Lévi-Strauss, que la universidad "se ha entregado a la inevitable coalición entre el infantilismo de las masas estudiantiles y el corporativismo de los funcionarios" (277). El resultado es el adocenamiento y la degradación educativa. Ibáñez, buen kantiano, cree en la función esencial de una educación ilustrada. Justo lo contrario de lo que expone la derecha socialista la cual acusa de "desfachatez" a quienes rechazamos la situación mientras ellos se acunan en un ávido conformismo.

En estas elecciones debe darse prioridad absoluta a los programas educativos de cada partido. Parecen iguales, pero las exclusiones se ocultan bajo máscaras ideológicas como "integración", "normalización", "sexismo" o "laicismo", meros placebos frente a un problema pavoroso: en 2003, de cada cien hombres veinte eran analfabetos funcionales. De cada cien mujeres, treinta (295). ¿Y hoy? Muchos más.

[Publicado el 10/5/2016 a las 17:24]

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Ceguera

Me han operado de cataratas. Primero un ojo, luego el otro. O sea que ando tan cegato como un topo a la luz, pero la luz de Madrid es para llevar gafas de sol incluso cuando nieva, así que totalmente cegato. Sobre todo, porque no puedo leer y una vida sin lectura es como el cine en blanco y negro, o su calidad es sublime o te hunde en el tedio.

Pero siempre quedan los otros sentidos y en particular el olfato, así que me fui a visitar el Jardín Botánico de Madrid que está en su momento de (casi) mayor esplendor. Lo hice con un grupo de atentas mozas y de la mano de Antonio Regueiro. No hay mejor guía. Virgilio para la Divina Comedia, Antonio para las verduras sagradas.

En efecto, el brillo de las plantas, después de una semana de lluvias, era fastuoso aún y visto a través de una lente opaca. No obstante, yo había ido por el olfato y excepto en la sección de aromáticas, el resto aún guardaba silencio odorífico. La rosaleda, esa inmensa colección regalada por una gran dama del pasado, mantenía sus capullos tan cerrados como la cabeza de un político en campaña.

Y para el oído, las explicaciones de Antonio. De cómo ese divino espacio se ha salvado de continuos intentos de "urbanizar" la zona. De cómo el nuestro es el país europeo con mayor riqueza de especies vegetales. De cómo han llegado allí las colecciones reunidas con enorme sacrificio por nuestros exploradores americanos. De cómo las secuoyas agradecen un incendio de vez en cuando. De cómo las altas ramas se caen y matan debido a una poda chapucera. De cómo Linneo es el incógnito responsable del Jardín. Y así sucesivamente.

Vi algunas muchachas fotografiando con ardor las plantas y grupos de niños dibujando en el invernadero y asomando la lengua. Aún hay esperanza.

[Publicado el 03/5/2016 a las 14:36]

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Viral

Hacia 1970 hubo incidentes curiosos que quedaron oscurecidos por la resaca de mayo de 1968. Uno de ellos es que nos volvimos todos maoístas. En uno de los episodios más grotescos de la historia europea, los mandarines franceses (Foucault, Barthes, Godard, Sartre y Malraux, por ejemplo) descubrieron el genio político de Mao Tse Tung (hoy se escribe Mao Zedong, pero no es lo mismo) y cayeron rendidos de admiración ante el siniestro tirano de la Revolución Cultural. En vista de lo que pasaba en París, los pobres españoles nos hicimos maoístas a toda prisa, no fuera alguien a tomarnos por fachas.

Digo todos, pero uno no cayó. Simon Leys, sinólogo riguroso e intelectual intachable, escribió un libro severo, Los trajes nuevos del camarada Mao, en el que demolía a los maoístas con los 45 millones de muertos sólo entre 1958 y 1961 y los asesinatos "culturales" que él había vivido en directo durante sus años chinos. El periodista de la BBC Henri Astier asegura que Leys no podía ni siquiera argumentar con los maoístas: "Son demasiado idiotas", decía. Y en efecto, recordando nuestro propio maoísmo, tenía más razón que un santo.

Es un misterio, pero a veces las sociedades se ven atacadas por el virus de una chifladura mística, el cual se propaga como la peste. Nadie ha podido explicar aquella majadería del maoísmo (en ella sigue Badiou, pobrecillo) como no sea exclusivamente bajo la forma de una plaga voraz que infectó cerebros, cátedras, editoriales y diarios sin que nadie sepa su origen o causa.

Hoy, con un régimen mucho más propicio a la infección vírica como es Internet, la peste es aún más invasiva. No hay mejor prueba que constatar la cantidad de gente que tiene a Pablo Iglesias, un evidente oportunista, por un político respetable.

[Publicado el 26/4/2016 a las 16:19]

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Inquisición

Los tópicos nacionales van variando. El francés ya no es aquel señor con boina, botella de tinto en un bolsillo y camembert en el otro. En cambio, el alemán disciplinado, el italiano refitolero y el inglés arrogante se mantienen. El tópico español antiguo era un matador que se enfrenta al toro de la muerte con coraje y arte, el motivo de Picasso, por ejemplo. Confieso que me gusta, pero creo que se va imponiendo otro muy distinto.

En el inevitable grabado de Goya El sueño de la razón produce monstruos se observa a un hombre dormido o desesperado, amenazado por murciélagos, búhos, lechuzas y vigilado por un turbador felino. Este es, cada vez más, el tópico del español actual. Vuelve la superstición, vuelve a apagarse la poca razón que habíamos reunido en unos años de aproximada democracia, vuelven los pajarracos nocturnos a llenarnos la cabeza de prejuicios.

En Andalucía está prohibido decir "los funcionarios", hay que decir "el funcionariado". Ni "los becarios": ha de ser "las personas becarias". Ni "los andaluces": debe decirse "la población andaluza". Ni los niños (la infancia), ni los tutores (la tutoría), ni los ciudadanos (la ciudadanía). Así hasta cien conjuros mágicos. La Junta no sólo lo manda, sino que ha creado unos inspectores lingüísticos que vigilarán aulas y patios de recreo, como en Cataluña. Lo justifica la delegada de igualdad: "El lenguaje no puede contribuir a invisibilizar el género femenino". Oigo el batir de alas de los murciélagos, oigo las oraciones de los penitentes andaluces rezando en procesión para que el fantasma del lenguaje, un gigante cubierto por una sábana, cese de amenazar a las hembras con hacerlas incorpóreas. El sueño de la razón nos devuelve a los monstruos barrocos.

[Publicado el 19/4/2016 a las 16:32]

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Pasión

Si en lugar de leerla, la ves, te percatas de que La Celestina es una obra salvaje. Apretada en dos horas y media, servida por cuerpos que subrayan la violencia del texto, produce temor y temblor. El esquema es aún de vieja religión: una pareja de jóvenes ricos se retuerce como lombrices al sol, asfixiados por su deseo sexual, en tanto que los sirvientes copulan como mandriles sin estorbo alguno. La diferencia de clase es lo que produce agobio, dolor e impotencia en la pareja rica que no puede fornicar, en tanto que el servicio lo hace con todo el afán, mientras roba, canta, baila y finalmente asesina. Hay un resto medieval en este planteamiento, una Danza de la Muerte adaptada a un renacimiento nihilista. Un antepasado de Shakespeare más cerca del gótico que del barroco.

La condena cae, empero, sobre todos los fornicadores. El joven se despeña por accidente tras una de sus citas con Melibea, la cual se suicida al saberlo. Los sirvientes matan a Celestina para robarle y luego son decapitados por los alguaciles. La muerte es la inevitable compañera del gozo sexual y de la riqueza.


El turbador personaje de Celestina carga con todo el peso de la obra. La alcahueta es una creación inmensa y exige un actor tan considerable como José Luis Gómez para hacerla, no sólo verosímil, sino también conmovedora. La vieja miserable que busca mejorar su sórdido retiro es un Eros rapaz, arrugado, miserable, de secarral, que busca su lucro, pero también el placer del cliente. No hay consuelo en esta sublime tragicomedia. El lamento del padre ante el cadáver de Melibea concluye: "¿Por qué me has dejado triste y solo en este valle de lágrimas?". La respuesta sería: "Porque es de ley que toda pasión conlleve su muerte, padre mío". Pero no hay respuesta.

[Publicado el 12/4/2016 a las 15:43]

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Hedor

El Holocausto judío comenzó en Austria cuando unos fornidos idiotas, disfrazados con el traje nacionalista, obligaron a los dueños de algunos comercios de Viena a pintar en sus escaparates la palabra "judío" en grandes letras blancas. También pusieron a fregar suelos a las mujeres judías, que, comparadas con sus esposas, les parecían demasiado elegantes. La gente rodeaba a los humillados, se reía y daba palmaditas en la espalda a los matones. Era sólo un aviso a la población para que entendiera que aquella gente no formaba parte del género humano y por tanto podía ser aplastada como chinches.

Hace días, unos nazis de la provincia de Girona asaltaron el jardín que Albert Boadella tiene en uno de esos pueblos del Ampurdán de cuyo nombre es mejor no acordarse y talaron tres hermosos cipreses. Era su manera de marcar a aquella familia. Así anunciaban que, cuando les den permiso, irán a por ellos, marido, mujer e hijos, y los talarán.

He esperado unos días por si alguna autoridad catalana mostraba un gramo de conciencia. Por ejemplo, la detención de los nazis. Siguen libres y con hachas. Nada ha dicho quien fuera alcalde de Girona y hoy preside la Generalitat. Nada han dicho los alcaldes en general y Colau en particular, que está al frente de una ciudad que reúne a más de los dos tercios de la población catalana. La alcaldesa odia la misoginia, el machismo y el clasismo, según dice. Yo no sé si odia a los nazis, pero no dan una imagen demasiado democrática de Cataluña. Tampoco han dicho ni pío los 300 paniaguados que exigen la reducción de Cataluña a lo que ellos alcanzan a comprender. Ni los periodistas y redófilos a sueldo. Ni los jefes de partido progresista. Da un poco de asco.

[Publicado el 05/4/2016 a las 14:50]

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Poeta

Esta Semana Santa se la dediqué a un amigo por quien tuve respeto y afecto. A pesar de la diferencia de edad (me llevaba 15 años) siempre nos tratamos como colegas del colegio. Seguramente nunca dejó de ser un colegial. Uno imagina a Gil de Biedma en perpetuo pantalón corto.

En sus Diarios 1956-85, editados por Andreu Jaume con sabiduría y arte del detalle, se acumulan apreturas sexuales, tan imperiosas, agobios poéticos, menos intensos que sus poemas, y una lucidez despiadada. Fue, sin duda, uno de los hombres más inteligentes de Cataluña en un momento en el que aún no faltaban.

Su juicio es exacto y pocas veces viene teñido por la pelmaza ideología propia de su tiempo y de su círculo de amigos. En aquellos años era imposible escapar a los fantasmas de cartón piedra: la lucha de clases, el bondadoso proletariado, la revolución liberadora. Pocas veces cae en la charca de su época e incluso, cosa infrecuente, mantiene distancia con esos tópicos. Bien es verdad que había sido desahuciado del Partido Comunista porque los homosexuales eran un invento burgués y reaccionario.

Su mejor momento es cuando habla de poesía porque es de los escasos poetas que ha sabido con certeza lo que es la poesía. Comentando una antología de poesía tradicional dice lo más exacto que he leído nunca sobre la canción: "Me ocurre con esta lírica igual que con la Grecia clásica: volver a ella es como volver a una patria de origen, no se sabe cuándo abandonada y sólo de tarde en tarde recordada. Uno se pregunta a cada regreso por qué se marchó -y por qué, por qué ya no es posible quedarse". Ese doble "por qué" encierra toda su poesía, hija del bolero.

[Publicado el 31/3/2016 a las 09:00]

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Artistazo

Seguramente usted ha oído o leído en algún lugar el nombre de Bruegel. Así se escribe en español, aunque también Brueghel. Es un pintor flamenco y son famosas sus fiestas campesinas, sus bosques, sus hielos, sus ciegos, su Ícaro caído. Es un pintor, además, muy cotizado. También tiene grabados fantásticos de mundos delirantes o pesadillas como las de El Bosco. No obstante, en ocasiones se habrá topado con un espléndido florero o una bella estampa del Paraíso lleno de caballos, mariposas, ciervos y ruiseñores con su firma. Menudo lío, se dice usted. No hay tal lío, lo que hay son, por lo menos, ocho Bruegel.

El más serio y monumental es Pieter el Viejo. Tuvo tres hijos entre los cuales están Pieter el Joven y Jan el Viejo, ambos pintores y copistas de la obra del padre. Pero Jan el Viejo tuvo un hijo, Jan el Segundo, que también se dedicó a copiar obras de sus mayores junto a sus propias obras. A su vez, Jan el Segundo tuvo 11 hijos, varios de los cuales, como Jan Pieter, se dedicaron a la pintura, en su caso, de flores. Y Abraham, que pintaba paisajes. Todos ellos colaboraban entre sí y con otros pintores como Rubens y Teniers, que estaba casado con una Bruegel.

Entonces sí que daba gusto hablar de arte porque el artista era lo de menos. Estaba para cobrar y poco más. El artista no era un genio, ni un tipo interesante, ni original, ni rebelde, ni tenía ideas, ni teorías, o a lo mejor sí, pero a nadie le importaba. Lo importante era la obra y acaso la familia.

Justo lo contrario de lo que sucede en la actualidad que todo está perdido de artistas, pero sin obra ni familia. ¡Qué tristeza, no ver nunca un Duchamp padre, hijo, nieto, sobrino o incluso cuñado! ¡Puerca miseria!

[Publicado el 29/3/2016 a las 16:31]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015. Su último libro es Génesis (Literatura Random House, 2015)Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 
 
 

 

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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