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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 1 de diciembre de 2020

 Félix de Azúa

Educación


La señora Celaá está logrando acabar con los suspensos, no fuera a ser que el Gobierno tuviera una tonelada de los mismos
 

Entiendo bien a la tal señora Lastra. Felipe González ha de callarse o quizás incluso mejor morirse. En la sociedad ideal que planean Iglesias y Sánchez un hombre de 78 años no tiene otro deber que morir. Alguien que ha cumplido una función histórica, que llegó al poder por aclamación, alguien con estudios y experiencia internacional, es el zumbido de un mosquito en la siesta de un Gobierno inerme, con escaso conocimiento del mundo, sin otra experiencia que husmear el rastro de los zapatos por las moquetas y sin interés por nada que no sea su beneficio inmediato.

El jefe de ventas de La Moncloa ha ordenado que a la gente de esa edad hay que aplaudirla, sí, aplaudirles mucho, pero solo cuando están agonizando en hospitales y residencias gracias a la pericia de un ministro de Sanidad que viene de la filosofía catalana. Casi con seguridad los agonizantes son gente que sabe cosas como la capital de Islandia, el autor de La montaña mágica o el cálculo integral. Son conocimientos que escandalizan al actual Gobierno y deben ser combatidos. La señora Celaá está logrando acabar con los suspensos, no fuera a ser que el Gobierno tuviera una tonelada de los mismos. Así que, con toda autoridad, puede presentar a la señora Lastra como un modelo para el futuro educativo de España: no tiene estudios y ha vivido en los pasillos del partido pasando curso sin necesidad de aprobar absolutamente nada. Abundemos, pues, con Lastra: cállense los viejos que no entienden el mundo actual. Paso a la juventud.

Me asalta una duda. En realidad, quien afea su edad a González, con ese delirio de Peter Pan que afecta al Gobierno, es una mujer talluda. ¿Debemos confiar más en una cuarentona indocta que en un sabio setentón? Y sobre todo ¿por qué?

[Publicado el 01/12/2020 a las 16:22]

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El maldito


Sablonsky dedicó su admirable talento filosófico a exponer la prueba definitiva de la inexistencia de Dios con el fin de que los humanos fueran libres de toda imposición sobrenatural
 

Sablonsky trabajó con ahínco hasta sumar una discreta fortuna y luego dedicó su admirable talento filosófico a exponer la prueba definitiva de la inexistencia de Dios con el fin de que los humanos fueran libres de toda imposición sobrenatural. Si un humano renunciara a la vida, decía Sablonsky, con perfecta serenidad, lucidez y sosiego, negando que el poder divino pudiera impedirlo, pondría en evidencia que no hay tal Dios porque, de haberlo, no podría permitir la derrota, y al mismo tiempo carecería de la potencia necesaria para negar el libre albedrío. Así que la divinidad no podría tener parte activa ni pasiva en la muerte de los humanos desafiantes, los cuales competían educadamente con un Creador incapaz de impedir el suicidio racional. Por lo tanto, su existencia sería baladí, una divinidad fantasmal sin creyentes, errante y muda.

Este desafío ya fascinó a Pascal, a Milton, a Nietzsche, a Dostoievski, a Camus, pero resultó una decepción en el caso de Sablonsky porque después de brindar con una vodka espesa y aromática a la salud de los futuros hombres libres se disparó en la sien y cayó muerto, pero en lugar de emerger a un turbión de horror y tinieblas en medio de la nada nadeante, se encontró recostado contra el gran roble que domina una de las lomas lamidas por el Neckar desde lo alto de la ciudad de Tubinga. Miró con creciente pasmo y luego con indignación, farfullando palabras confusas a los pajarillos, a las flores, a los arroyuelos, y en un ataque de ira furibunda golpeó el tronco con su bastón hasta astillarlo mientras aullaba: "¡Inmenso payaso!". Y profirió una de las más infames blasfemias que jamás se habían oído hasta aquel momento. El cosmos se detuvo en seco y ese fue el primer día del Juicio Final.

[Publicado el 24/11/2020 a las 13:39]

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Salomón


Estoy ahora en un galeón del hospital perseguido por el odiado Drake. Ojalá todo termine como en una novela de Stevenson
 

Como es algo perfectamente vulgar, puedo decirles que estoy en el hospital, pero no por el virus, sino por una septicemia, así que perdonen las deficiencias.

Los hospitales comienzan a ser espacios tan populares como los aeropuertos. Cuanto más se llenan los primeros, más vacíos los segundos. Son vasos comunicantes.

Por suerte me pude traer una compensación excelente. Desde niños hemos sido todos cautivos del hechizo de los Mares del Sur. Aquella inmensa extensión entre el Nuevo Mundo y Australia era un colosal espacio desconocido, una sabana de agua necesariamente tachonada de islas que excitaban la imaginación de los aventureros, Islas del Oro, Islas de Amazonas, Islas del Tesoro, Islas de Mujeres.

Los viajes de Europa a América son suficientemente conocidos pero los Mares del Sur son todavía una incógnita.

El sabio Juan Gil ha preparado un precioso trabajo sobre esos viajes disparatados: En demanda de la isla del Rey Salomón (Biblioteca Castro) es una descripción de algunos viajes por lugares inexplorados pero ya amenazados por los piratas ingleses que debilitaban a la Armada española. Solo el prólogo de este volumen es una novela de aquellas gentes entre las que había criminales, héroes, sabios, chiflados, inocentes y toda clase de increíbles aventureros, también jóvenes nobles y valientes como Álvaro de Mendaña, personaje que a los 20 años ya era Adelantado y que podría figurar en una aventura de Herman Melville.

Yo estoy ahora en un galeón del hospital perseguido por el odiado Drake.

Ojalá todo termine como en una novela de Robert Louis Stevenson.

[Publicado el 17/11/2020 a las 11:07]

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Música y vida


Cuando tomó el mando del Teatro Real era este un rincón aldeano. Marañón lo convirtió en centro ineludible de la ópera internacional
 

Dijo Tolstói famosamente que sólo son interesantes las familias infelices porque las felices son todas iguales. Es una gran mentira del señor conde. Todos y cada uno constatamos el interés grande de la felicidad y el tedio de la desdicha. Así, buen ejemplo, en sus Memorias de luz y niebla (Galaxia Gutenberg), Gregorio Marañón ha descrito la extensa vida de un hombre feliz. No es que no haya tenido sus dramas y problemas, pero de ello no se habla. He aquí la trayectoria de un ciudadano destinado, desde su nacimiento, a formar parte de esa élite que toma las decisiones financieras, políticas, sociales o culturales en el corazón de un país y rehúye el espectáculo público.

Hay en el libro una gran cantidad de nombres propios (el índice onomástico tiene 27 páginas), figuran entidades bancarias, centros de decisión ineludibles, todos los presidentes de la democracia y muchos altos cargos, así como las instituciones culturales más notables de España. Si en su vida ha ido recorriendo Marañón todos los laberintos del poder económico y político, es en el terreno cultural en donde, a mi entender, se ha sentido más a gusto.

Por ejemplo. Cuando tomó el mando del Teatro Real era este un rincón aldeano. Marañón lo convirtió en centro ineludible de la ópera internacional. Su lucha contra las muchas fuerzas que se oponían a la renovación del ente es, para mí, lo más vivo del libro. Nunca he entendido por qué un ministro o un alto cargo querría imponer a sus protegidos en un lugar tan especial, pero todos toparon con la rectitud de Marañón y fue él quien eligió los equipos desde el comienzo. Acostumbrado a tratar con tiburones de Wall Street miraba con sonrisa benévola al funcionario que exigía un papel para su sobrinita. Suenan aplausos.

 

[Publicado el 10/11/2020 a las 15:10]

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Pecados


Las ‘Glosas Silenses' son un documento decisivo para quienes se interesan por la vida social del medievo europeo ya que recoge los agravios más frecuentes oídos por los clérigos en sus garitas
 

De cómo se formó la lengua española a partir del latín, muchos sabios han escrito grandes obras esclarecedoras. Nada, sin embargo, sustituye la lectura de unas notas manuscritas que se sitúan en el origen mismo, en el umbral que lleva del latín al romance. Y ese documento, las Glosas Silenses, lo acaba de publicar Beltenebros en edición monumental, gracias a un valioso grupo de expertos.

En sus escritos dejan los sabios establecido que el manuscrito data de finales del siglo XI, que estaba en el monasterio de Silos, pero no fue escrito allí, que en el siglo XIX lo salvaron seis monjes benedictinos y que hasta ahora no se había publicado exento de las Glosas Emilianenses. Pero es que las Silenses son un penitencial que ordena las penitencias correspondientes a los pecados más comunes y cada castigo viene graduado según razón.

Esta singularidad hace que el documento sea decisivo para quienes se interesan por la vida social del medievo europeo, ya que recoge los agravios más frecuentes oídos por los clérigos en sus garitas. A su inestimable valor científico hay que añadir un uso como pauta de punición personal.

El primero de los castigos reseñados es la embriaguez de los obispos, lo que da que pensar, pero lo más curioso, sin embargo, es el extenso apartado de pecados sexuales. Así, cuando se peca con animales antes de cumplir los 20 años, son 15 de penitencia, en cambio, si es con "ganado menor" te caen 25. Hay castigos severos para quien "fornica con la madre y con la hija" y el mismo para quien "fornica con una mujer muerta", que es: "toda la vida". Y así cien más.

[Publicado el 03/11/2020 a las 10:15]

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Coronas


No tenemos una monarquía de linaje divino, sino constitucional, y la representan ciudadanos como Felipe y Letizia, quienes en ningún momento se han apeado de su ciudadanía


¿Cómo les contarán a los niños, en sus colegios, lo que es una monarquía? Un rey es fácil de explicar, pero la institución monárquica es un artículo tan técnico como las trompas de Falopio. Hay que empezar por distinguir entre los monarcas absolutos y la monarquía parlamentaria, que apenas conserva algún rasgo de las viejas coronas, aunque sí lo más mítico, la herencia de sangre. Es uno de los últimos lugares en donde la sangre humana conserva un carácter mágico y poético.

En España hay una obsesión por las dinastías. Es frecuente que algunos políticos emitan los más chocantes juicios sobre lo que llaman "los Borbones". Sin embargo, los Borbones ya no pintan nada. No tenemos una monarquía de linaje divino, sino constitucional, y la representan ciudadanos como Felipe y Letizia, quienes en ningún momento se han apeado de su ciudadanía.

No deja de ser curioso que se hable tanto de los Borbones, pero apenas se mencione la dinastía que nos puso en el mapa universal: los Habsburgo. Esta familia centroeuropea se llamó aquí "los Austrias". Dos de sus reyes, Carlos V y Felipe II, ampliaron España hasta los confines del planeta. El suyo era un linaje de orígenes sanguinarios y (sorprendentemente) suizos. El primero de la saga, Kanzelin (siglo X), nació en Argovia, según Martyn Rady, cuya historia global de los Habsburgo acaba de publicar Taurus.

Quizás para compensar sus violentos orígenes, los reyes de esa casa fueron fanáticos defensores del catolicismo romano, lo que al cabo les condujo al desastre cuando el norte se hizo protestante y los musulmanes penetraron por el sur hasta Viena. Una tenaza religiosa los estranguló. Lo encantador es que, comparados con los Habsburgo, los Borbones fueron más bien "progresistas". Ya ves tú.

[Publicado el 27/10/2020 a las 10:02]

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Progreso al pasado


He aquí que el Gobierno progresista avanza a toda velocidad hacia el siglo XIX

Allí donde ya nada se divisa, aparece el borde del precipicio. Si no hay esperanza, el pasado vuelve sobre nosotros como una maza y nos aplasta. Así sucede en lugares y regiones donde no es posible pensar en mañana ni en pasado mañana porque un muro de hormigón tapa las vistas. Ese muro de hormigón es el pasado que, como un gas venenoso, ocupa la totalidad del espacio. Y cuanto más desesperados están los lugareños, más remoto es el pasado. 

Recuerdo perfectamente, durante mi bachillerato, que los mártires cristianos tenían una importancia muy superior a la Segunda Guerra Mundial. Eran los años cincuenta del siglo XX y lo actual, así como el pretérito más próximo, habían sido borrados por el régimen. No me parece que se nos ofreciera futuro alguno desde el poder para seguir adelante. En el mejor de los casos, el futuro era el mantenimiento forzoso de un presente gris, estúpido y represor que se vendía como un paraíso.

En nuestros días es evidente que para nuestro Gobierno es más importante la Guerra Civil de hace casi cien años que los tendidos ferroviarios o los avances en estudios e investigación. Un vicepresidente y su entorno nos venden el amor a Venezuela y Cuba, en tanto que el presidente quiso aproximar nuestra Justicia a la de Polonia y Hungría según algunos parlamentarios europeos. ¿Será, pues, ese nuestro futuro? ¿Esa es la esperanza que proponen a sus votantes? No es extraño que los jóvenes se precipiten en masa sobre el primer botellón que les anuncien. He aquí que el Gobierno progresista, según se denominan ellos mismos con su patética vanidad, avanza a toda velocidad hacia el siglo XIX. ¡Cómo aplasta el pasado a esta clase política incapaz de proponer ni un solo proyecto digno a su doblegada población!

[Publicado el 20/10/2020 a las 11:51]

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La capital


En esta ciudad la luz es soberbia incluso con polución, la sequedad da un tono sobrio y adusto a los habitantes, el orden es de geometría variable en casi toda la urbe menos en su centro histórico
 

Me vine a vivir a Madrid hace ya 10 años. Había cursado allí estudios universitarios, pero la mutación en 30 años ha sido explosiva. En esta ciudad la luz es soberbia incluso con polución, la sequedad da un tono sobrio y adusto a los habitantes, el orden es de geometría variable en casi toda la urbe menos en su centro histórico. Podría ser una ciudad de la Europa central, racional, clara, elegante y moderna. Ser una ciudad moderna es justo lo contrario de ser "modernista", claro.

Estoy leyendo un libro muy bueno. Se titula Madrid y es de Andrés Trapiello. Acaba de editarlo Destino y me da la impresión de que será un perfecto regalo navideño porque es extenso, abundante e ilustrado como un senador del Ochocientos. No es una historia de Madrid, ni una guía para forasteros, sino una nueva confidencia de su autor, el mejor memorialista que tiene el país. Nos cuenta la historia de Madrid, sí, pero desde la suya, de modo que la ciudad va emergiendo en su evocación a la manera de Atenea, que salió de la cabeza de Zeus armada hasta los dientes. Al leer las páginas que cuentan cómo se vino a Madrid tras una trifulca familiar, he recordado también mi llegada a Madrid, como estudiante, tras la última bronca paterna. La vida de Trapiello ha sido mucho más poética que la mía, pero ambos nos vinimos aquí huyendo de la sumisión.

Dado que Madrid vuelve a ser una ciudad asediada, combatida y resistente es momento de verla crecer con la vida que le da Trapiello y pasearla según lo que nos cuenta en cada capítulo. Es muy española la antipatía que provoca la capital de España en aquellos que soportan mal la insumisión. Pero puede curarse mediante la lectura de esta sinfonía literaria llamada Madrid. Y lo aviso hoy, que es martes y 13, en pleno encierro.

[Publicado el 13/10/2020 a las 12:41]

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Carnaval


En el escenario, los cantantes se mantenían alejados, pero no pudiendo cantar con embozados bailaban el tercer acto en una coral enmascarada. Aquello parecía el espejo de nuestra actual situación. Mascarillas


Cuando acudí a la representación de Un ballo in maschera en el Teatro Real de Madrid, no podía yo adivinar que estaba asistiendo a una representación metafórica de nuestra vida actual. Eso era un lunes y para cuando llegó el sábado ya estábamos los madrileños estabulados hasta no se sabe cuándo. Máscaras, mascarillas, mascarones.

Como se sabe, esa ópera de Verdi pone en escena un atentado terrorista y aunque el uso de las máscaras sugería que los asesinos se iban a confundir de víctima, eso no sucede y matan a quien querían matar, al político liberal y democrático. Las máscaras no son disfraz suficiente como para evitar que los terroristas cumplan con su obligación, que es la de matar al mejor de los hombres y demostrar que todo terrorista es un imbécil irremediable. Aunque la función se llevó a cabo a medio gas por las condiciones pandémicas, las voces triunfaron y el público ovacionó a los esforzados artistas. Ellos nos habían permitido olvidar la plaga durante unas horas. Máscaras.

Oímos la ópera embozados y a la distancia obligatoria. En el escenario, los cantantes se mantenían alejados, pero no pudiendo cantar con embozados bailaban el tercer acto en una coral enmascarada. Aquello parecía el espejo de nuestra actual situación. Mascarillas.

Hoy, los confinados en Madrid y otros lugares de España vivimos enclaustrados por decisión de las máscaras políticas que deciden nuestra vida y nuestra muerte. Las máscaras poderosas interpretan personajes distintos e incluso opuestos entre sí, pero para sus futuras víctimas son todos lo mismo: un quinteto de voces chirriantes que aúllan contradicciones y no sabemos si, cuando disparen, nos acertarán, o la obra acabará en un suicidio colectivo. Mascarones.

[Publicado el 06/10/2020 a las 11:26]

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Consuelo


¿Qué le pasa a este país que cada dos generaciones ha de caer en barrena cuando ya había levantado un poco la cabeza?

 

Es un enigma. ¿Qué le pasa a este país que cada dos generaciones ha de caer en barrena cuando ya había levantado un poco la cabeza? ¿Es un problema de la cabeza, incapaz de sostenerse erguida? ¿O una cuestión de vértigo que la precipita en cuanto se alza dos palmos del suelo?

Tras darle vueltas he llegado a la conclusión de que se trata de un malentendido. Si bien se mira, lo de levantar cabeza depende de donde se ponga el suelo. Quizás es que imaginamos tener un suelo más elevado del que en realidad nos sostiene. Es decir, que nos creemos más altos de lo que somos. Por ejemplo, hemos llegado a asumir que somos un país europeo. ¿Y si fuera un trampantojo? Puede suceder que nunca hayamos sido europeos, aunque formemos parte de la Unión. Como una Turquía del sur.

Algunos datos lo corroboran. Tenemos vicepresidentes cuyo ídolo político es Maduro, altos cargos peronistas, consejeros que cobran de Irán, un ministro comunista (¡y de consumo!), varios partidos independentistas de diferentes lugares, y toda esa fauna gobierna unida bajo la protección de una secta del socialismo llamada "sanchismo" que nadie sabe qué cosa sea, excepto que tiene por jefe a un actor mesocrático. Eso por no hablar de los escuadrones catalanes y vascos que atemorizan a la población, pero son amigos del Gobierno. Estas curiosidades poco europeas, ¿nos representan?

Todo cambia si nos percatamos de que tenemos un Gobierno latinoamericano. Entonces es distinto. ¿La educación es una vergüenza? Pero mejor que la de Haití. ¿La pandemia nos devora? Como en Brasil. ¿Hay mucha miseria? Menos que en México. ¿Y corrupción? Igual que en Argentina. No es que no levantemos cabeza, es que nos comparamos con gente alta. Bajemos la testuz. O cambiemos de representación.

[Publicado el 29/9/2020 a las 13:17]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 

 

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Tercer acto (2020) Literatura Random House, Madrid. 

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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