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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 24 de marzo de 2019

 Blog de Félix de Azúa

La visita

Cincuenta mil separatistas volverán a sus pueblos sin poder hinchar el pecho y consternados porque Madrid y el Estado opresor les ha tratado como ciudadanos
 

El sábado día 16 invitamos a 50.000 separatistas (según EL PAÍS) a que pasearan por Madrid. Digo que los invitamos porque, frente a lo que suelen decir, somos los españoles quienes los financiamos. Nosotros pagamos su Gobierno reaccionario, sus embajadas de pega, sus mercenarios de la televisión separatista, y así sucesivamente. Nuestros impuestos, gracias a la sumisión de los presidentes españoles, son los que los han convertido en una fuerza política adinerada, con sus altísimos sueldos, su administración familiar y sus falanges de choque. Todo pagado por las hienas españolas, como dice Torra.

Yo me alegro. He aquí 50.000 separatistas, casi todos venidos del agro, a los que un autobús, un bocadillo, unos trenes y un día precioso han permitido constatar cómo es una ciudad civilizada, europea, educada y con dirigentes no del todo chiflados. Vagaron por Recoletos, por el paseo del Prado, por Cibeles, zonas urbanas de impecable figura. Y no les tosió ni un energúmeno atragantado con una patria. Constataron, por tanto, que el Estado opresor, como lo llaman, no se parece al suyo, ni en su estado actual, ni en el que preparan con una Constitución catalana que da pavor leer. Aquí nadie los amenazó, nadie pintó dianas de muerte en la puerta de sus padres, nadie los insultó como los empleados de TV3 insultan a los españoles, nadie les lanzó excrementos, nadie les dijo que eran inferiores, de una raza desestructurada, africanos y alpargateros. Muy al contrario, ni siquiera fueron necesarios los municipales. De modo que 50.000 separatistas volverán a sus pueblos sin poder hinchar el pecho y consternados porque Madrid y el Estado opresor los ha tratado como ciudadanos. Y les ha pagado el gasto.

[Publicado el 19/3/2019 a las 14:00]

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Dos que piensan


Aún hay gentes que dedican su vida a pensar y nos entregan el resultado de su viaje intelectual en el momento decisivo.

 

A veces parece que, desaparecida la filosofía, todo lo ocupa la política, es decir, la ingeniería de la sumisión. Puede ser, pero aún hay gentes que dedican su vida a pensar y nos entregan el resultado de su viaje intelectual en el momento decisivo.

Si todo es ya pura técnica de la sumisión, será porque la vieja naturaleza se fue con los dioses y de ella solo queda la explotación de sus simulacros. Nosotros ya no formamos parte del reino animal y el poder explota cada una de nuestras imágenes técnicas: contribuyentes, empleados, votantes, agraviados. Nos hemos parcelado a fin de hacer negocio con cada rincón. Tal es el asunto de los inmensos trabajos de dos filósofos españoles, ambos ocupados por igual preocupación: ¿qué significa hoy "naturaleza"?

Félix Duque (Filosofía de la técnica de la naturaleza) expone la historia del concepto: de la naturaleza primordial a la orgánica, artesanal, mecánica, cibernética o digital. Si en la primordial éramos primates, en la digital somos entes virtuales. Víctor Gómez Pin (Tras la física) expone la otra cara del asunto, la naturaleza en tanto que "cosa", la physis de los jónicos, hasta llegar a la naturaleza cuántica. Quantum y dígito se dan pues la mano.

Ambas obras, editadas por Abada, exigen estudio, pero el esfuerzo requerido es lo que merece el augusto misterio sobre el que discurren: aunque sigamos creyéndonos criaturas naturales, ¿qué pasa si ya no queda nada natural en la naturaleza? ¿Si nada nos sostiene? ¿Si no tenemos ya ningún fundamento? Dice Pin que somos lenguaje, pero ¿de quién? Dice Duque que somos animales técnicos, pero ¿humanos? ¿Acaso ya solo servimos como soporte de nuestros móviles? Con preguntas ayuda la filosofía a resistir la explotación.

[Publicado el 12/3/2019 a las 18:08]

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Hablamos


En este momento, 555 millones de lectores pueden leer esta columna sin traducción. Mañana serán más
 

Un dato digno de consideración es que el producto español de mayor éxito haya sido y sea su idioma. Llamarlo "producto" es un abuso, ciertamente. Las lenguas solo son productos (militares o financieros) cuando se utilizan para forzar una sumisión política. No es el caso del español, pobre criatura. La expansión y fortaleza del español han sido efecto de la política, como en todos los idiomas, pero hace siglos que ya no lo es. Se convirtió, con toda modestia, en un fenómeno planetario. Lo resume muy bien el título de un libro de reciente aparición: Más de 555 millones podemos leer este libro sin traducción (Taurus). Un título tan largo se corresponde con un contenido extenso y variado. Hay artículos rigurosos y otros sólo (políticamente) correctos, pero sus editores, José María Merino y Álex Grijelmo, han procurado ofrecer un panorama bastante completo del estado actual de nuestra lengua común.

Evidentemente, el español no es español, sino mundial. Cuenta Merino con buena prosa cómo le fascinaba, de pequeño, la perorata de Cantinflas o los melismas de Gardel. Todos hemos gozado del léxico y la música de las múltiples hablas americanas. Sus peculiaridades nunca han sido juzgadas imperfectas o infames. Todo lo contrario. Y también los escritores, para quienes Rulfo, Vargas Llosa, Onetti o Carpentier abrieron inesperadas ampliaciones del campo lingüístico. ¿Se habla mejor el español en América que en buena parte de España? Sin duda es frecuente oírlo más gracioso y refinado. En contra tenemos, hoy, un puñado de españoles que por motivos religiosos, políticos o estéticos quieren hacerlo desaparecer de sus regiones. No será fácil: 555 millones de lectores pueden leer esta columna sin traducción. Mañana serán más.

[Publicado el 05/3/2019 a las 15:57]

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Pastoral


Un ternerillo blanco de orejas en alerta me mira con curiosidad infantil.
Ignora que soy su destino.
 

Al hilo de la semana blanca, invento francés que tantos colegios españoles han adoptado, me voy a la cabaña que un amigo levantó en el corazón de un bosque de fresnos. Está a los pies de la Machota cuyos formidables pedruscos rodaron rotos por el hielo hasta la puerta de la casa. Aquí los llaman berruecos. Si rodara uno, nos aplastaría como cucarachas. Los que cayeron hace miles de años yacen medio enterrados entre áspera hierba de invierno y matas de brezo. Son magnos lomos de elefante en el color y la textura, pintados a lo Pollock por el liquen y el musgo.

Nos acercamos a la ciudad para comprar miel y vino. No hay mucho turismo pues se supone que estamos en la estación más fría. Nada de eso: luce un sol cegador y los forasteros llenan las terrazas. Miran en silencio el cielo azul cobalto con sus gafas de sol de policía americano. En una gran mesa tres parejas de rusos semidesnudos y perplejos beben la vodka a gollete. Han llegado hasta aquí de carambola y en sus ciudades dejaron una ventisca que congelaba los colmillos del oso polar. Están tan confusos como un tuareg en Reikiavik.

En el jardín de los frailes el boj de los arrayanes embalsama la atmósfera. Sopla un airecillo cortante, pero suave como una caricia de navaja. La masa inmensa del monasterio, todo él levantado con moles de granito tallado por geómetras obsesos, es un puñetazo de racionalidad en un paisaje alucinado.

Vuelvo a la cabaña, al fuego y a los libros para ver con qué elegancia se recogen las vacas y oír su música. El paso lento, adormecido, la blancura de la raza charolé, una belleza tan terrible como la de sus hermanas del Partenón. Un ternerillo blanco de orejas en alerta me mira con curiosidad infantil. Ignora que soy su destino. La noche lo apaga de golpe.

[Publicado el 26/2/2019 a las 11:30]

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Siglo XIV


Yo: Quieto hasta ver. Por ahora lo único irreparable ha sido acabar la 'Inacabada'

El Ceremonioso: ¡Nomdedeu, si no le aprobamos el presupuesto disuelve las Cortes y tras las elecciones sube un Gobierno que no nos indultará ni muertos! Pero ¿y si va de farol y aun sin presupuestos sigue mandando a su antojo y nos indulta a pesar de todo?

El Cruel: Por Baco que si convocamos elecciones justo cuando estemos juzgando a los heréticos van estos a armar un estropicio que puede extremar el ánimo de los votantes y darnos la victoria por ser los únicos que dialogamos, sea eso lo que sea.

Unos: Lo cierto es que el mancebo ha roto las negociaciones justo cuando se reunía la muchedumbre para de ese modo poner de los nervios a los felones catalanes. Lo cual quiere decir que en cuanto se les pase el susto volverá a negociar con ellos y les prometerá el indulto.

Otros: Puede estar esperando a que los del punyalet comprendan que sin él aún les iría peor, aunque también es posible que los ferósticos, que van conducidos por frenéticos, quieran excitar el caos para lanzar a sus mercenarios a la calle a dar golpes de hoz.

Los mismos: De momento ya han caído los menestrales de la sociedad civil que vuelven al abrevadero feudal en busca de abrazos del gremio comercial y financiero.

Ciertos: Es muy posible que la satánica Rusia y sus brujas estén llevando la incitación a los alborotos y las encuestas del CIS.

Inciertos: Almas torcidas. Nadie sabe nada. La gobernación se ha convertido en una partida de mus entre aldeanos fulleros. Acabarán a garrotazos.

Yo: Quieto hasta ver. Por ahora lo único irreparable ha sido acabar la Inacabada. Hay mucho pánico al vacío.

[Publicado el 12/2/2019 a las 12:06]

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Lo real

La verdad, hoy, tiene cara de pantalla
 
 
Varios alcaldes, entre ellos Giuliani en Nueva York, se vieron obligados a exigir la censura cuando las fotografías de Mapplethorpe, muchas de ellas dedicadas a la exhibición de genitales masculinos de considerables dimensiones, se expusieron en público. Como no colgaban en instituciones del Estado sino en galerías privadas no pudieron ser secuestradas, pero se les retiró todo tipo de subvenciones, ayudas o publicidad. No obstante, para mí lo más relevante fue el comentario de un propio que dijo: "Si en lugar de fotografías hubieran sido cuadros al óleo no habría pasado nada". A finales del siglo XX todavía la fotografía tenía la consideración de "verdad" o "realidad". Lo que se veía en las fotos era auténtico.
 

Me he preguntado a veces cómo es posible que mucha gente se tome en serio los mensajes digitales, el mundo de las redes y toda esa parafernalia. ¿Cómo puede ser que políticos y redactores reaccionen como menores de edad ante la basura telemática? Es evidente que la mayor parte de esos mensajes, si no fueron producidos por esbirros rusos al servicio del caos o por clérigos al servicio de los separatistas, son infames venganzas de gente impotente. ¿Por qué entonces concederles nuestro muy escaso tiempo? Y sin embargo sabemos con qué terror retroceden los responsables públicos ante ellos y cómo los periodistas afirman una y otra vez que "la red arde con furiosas reacciones". ¿Por qué las leen? Pues bien, una posible explicación es la sacralidad del soporte. A día de hoy es difícil que alguien crea en "la verdad" de una fotografía, tan fácil es falsearla. En cambio, la superstición quiere que el nuevo soporte de lo real sea la red electrónica. El soporte es el mensaje y la verdad, hoy, tiene cara de pantalla.

[Publicado el 05/2/2019 a las 16:41]

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Perdición


Cuando muere un pariente se le llora un tiempo, pero la muerte de un niño nos destruye hasta el tuétano.
 

No creo que haya nada más opresivo que la búsqueda de un niño perdido. Los críos corren tras un perro cuatro pasos y ya no saben volver. Bastan unos pocos metros. Recuerdo el caso de una amiga que iba con su hijo de la mano, se encontró con un conocido y pararon a hablar. En segundos, un escalofrío le heló el corazón. Era la conciencia de que ya no sostenía la mano del niño. Habían bastado unos segundos para que desapareciera. Estuvo vagando errabundo hasta la noche. Un policía lo llevó a comisaría y allí localizaron a la familia gracias a que ya habían denunciado. Mi pobre amiga no ha podido librarse de aquel frío mortal en los últimos diez años y aún a veces se despierta en plena noche llorando desolada. El niño solo había dado la vuelta a la esquina. Nada más. Eso bastó para perderlo.

Toda pérdida es temible, pero la de un niño espanta en grado sumo. Es como si nos robaran la huella que debemos dejar por unos pocos años en este mundo. La sola memoria real a la que podemos aspirar. La pérdida de un niño es la experiencia más radical de la muerte. Puede morir un pariente o un respetado ciudadano y se le llora un tiempo, pero la muerte de un niño nos destruye hasta el tuétano, es una visión demasiado pavorosa de la fragilidad de nuestra condición. Basta doblar una esquina y la lluvia negra nos devora.

Hace poco se publicó la fotografía de un niño ahogado tras el naufragio de una balsa. Estaba de rodillas y con los bracitos a lo largo del cuerpo, la cara hundida en la arena. No hay imagen más espantosa. Produce un miedo supremo ante la voracidad de la nada. Tal es el horror que también el dios de los cristianos, símbolo augusto de la lucha contra la muerte, se perdió. Sus afligidos padres lo hallaron en el templo. Aún había refugios para niños perdidos.

[Publicado el 29/1/2019 a las 16:54]

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Wagnerianos


Lo trágico de nuestro tiempo es que carece de tragedias a pesar de ser un mundo en perpetua tragedia
 

Hay algo adictivo en la música de Wagner, es una droga. Conozco enganchados al músico que viajan de ciudad en ciudad para oír sus óperas gastando un dineral (a veces, sin tenerlo) hasta llegar a Bayreuth. El teatro de aquella población, levantado por el rey Ludwig de Baviera, un loco de atar que cayó en la adicción wagneriana, era y sigue siendo el teatro de ópera más incómodo, tórrido y duro de toda la especie. Y carísimo. Aun así, hay que esperar un turno de años para conseguir butaca. Eso no sucede con ningún otro músico. Baste decir que, si bien se arrepintió, el joven Nietzsche cayó preso en esa tupida red sonora. Luego pasó el resto de su vida escribiendo rabiosos panfletos contra Wagner que son un tesoro filosófico.

¿Qué tiene este artista para suscitar semejantes pasiones? El otro día, viendo El oro del Rin en el Teatro Real de Madrid, me lo preguntaba. La crítica no ha sido benévola con el evento. Yo creo que no es sensato perder la ocasión de conocer esta primera parte de la Tetralogía, la obra musical más extensa y notable de todos los tiempos, porque no es frecuente que se programe. El Rheingold es el prólogo al que siguen otras tres óperas, cada vez más largas y complejas. Aquí se presenta el mundo mítico del norte, tan opuesto al sureño, con sus dioses del trueno, sus gigantes, héroes, enanos, ondinas, montañas, grutas, un mundo que en los montajes actuales suele renegar de su magia. Es un error. Como bien vio Nietzsche, la droga de Wagner es justamente esa: el desesperado intento de crear una mitología y una tragedia modernas. Porque lo trágico de nuestro tiempo es que carece de tragedias a pesar de ser un mundo en perpetua tragedia. Wagner fue el último en intentarlo. Y, según Nietzsche, fracasó. Que cada cual lo juzgue.

[Publicado el 22/1/2019 a las 15:12]

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Salve, amigo

Los que nos hemos quedado solos y hechos polvo somos nosotros, los casi vivos
 

Quienes trataron a Carmen Balcells, la agente literaria más eficaz de Europa, sabían que era una madre con sus autores, pero un verdadero lobo feroz con los editores. Tenía un carácter y una fuerza descomunales y nadie, ni los más poderosos, osaban ponerle la proa. Todos la temían, menos uno. Había un editor a quien Carmen mimaba y cuidaba como a un hijo que le hubiera salido mejor horneado que sus autores. En las añoradas comidas y cenas de la agencia estaba siempre alerta e inquieta, con las antenas puestas en Claudio López de Lamadrid. "Un poquito más de lubina, Claudio, que es muy saludable y ni se te ocurra dejar el puré de nueces, que me las traen de la Columbia Británica", y así sucesivamente. Se le caía la baba. ¿Celos? Pues sí, qué pasa, pero muy atemperados porque a todos y a todas, perdón por el socialismo, se nos caía la baba con Claudio. Él, con aquella sonrisa de niño grande (porque era grande, alto, robusto, úrsido) se dejaba querer. Pues con razón todos le querían porque fue generoso, amable, gozoso, agudo, gruñón, cordial, un ciudadano magnífico.

También, al parecer, la Parca debía de quererle porque se lo ha llevado en cuanto ha podido, mucho antes de lo que habría sido respetable. Y el único consuelo es que, precisamente por favoritismo, se lo ha llevado en un chispazo, un infarto fulminante del que no se enteró ni él. Es el gran privilegio de algunos elegidos: no se verá menguar, decaer, buscar las gafas cuando las lleva puestas, ni poderse atar los cordones de los zapatos. Seguirá ya para siempre con su aspecto de senador romano de sonrisa olímpica. Tiene Bécquer aquel verso famoso: "¡Qué solos se quedan los muertos!". Sucia mentira. Los que nos hemos quedado solos y hechos polvo somos nosotros, los casi vivos.

[Publicado el 15/1/2019 a las 17:45]

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Inercia


En las próximas elecciones habrá que estudiar cuál de los candidatos es el menos dañino


Seguimos usando las palabras "derecha" e "izquierda" como si tuvieran algún sentido. Durante 200 años han orientado a los desorientados y a los analfabetos. La derecha era el partido del dinero y la religión. La izquierda, el de los obreros y la revolución. Difícilmente podremos, en la actualidad, identificar a los obreros o algo que quede por revolucionar. Los del conglomerado Podemos, por ejemplo, son más bien estudiantes y jubilados. En cuanto al dinero, ya no es algo que puedan controlar los partidos, aunque suelan apartar notables cantidades para ellos y sus amigos.

Así que debemos orientarnos de otro modo y cada país tiene su crucigrama. Por ejemplo, en Italia los que antes eran extrema derecha y extrema izquierda ahora gobiernan juntos. Se les llama "populistas" a falta de otra identificación. Es una colaboración que va a ser cada vez más frecuente en Europa. Los así llamados populistas, como el conglomerado separatista, carecen de ideología y siguen una senda sinuosa y oportunista que les une a cualquier bicho que se mueva en dirección a sus privilegios. Su opuesto, la extrema derecha, tiene enemigos raciales, étnicos, religiosos o sexuales, pero nadie sabe cuáles son sus amigos, como no sean los otros partidos xenófobos, separatistas, etcétera.

Cabe preguntar si cuando los socialistas europeos colaboran con los ultranacionalistas, los racistas y los xenófobos, ¿es esa una opción de izquierdas? Y si los ultras italianos gobiernan con la extrema izquierda, ¿esa es una propuesta de derechas? Solo la pereza mantiene esta arcaica separación metafísica. En las próximas elecciones lo que habrá que estudiar no es si vienen derechas o izquierdas, sino cuál de los candidatos es el menos dañino.

[Publicado el 08/1/2019 a las 16:56]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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