PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 17 de diciembre de 2018

 Blog de Félix de Azúa

Palabros


En la Real Academia nos limitamos a recoger el estado de la lengua en un momento concreto, como el médico con un paciente. Nuestro paciente cambia cada minuto
 

Quienes trabajamos en la Real Academia pasamos horas discutiendo sobre palabras. Algunos somos de la casa en tanto que literatos o traductores, pero hay muchos profesionales: lexicógrafos, gramáticos, filólogos. Casi todas las palabras que entran en discusión son sugerencia de gente que consulta el uso y abuso de algún término, o propone cambios. El lenguaje es un organismo viviente, como los océanos y casi de igual tamaño. Cada día aparecen invenciones y equívocos. Recuerdo una sesión que se la llevó entera la palabra ‘peineta' cuando va acompañada por el anular enhiesto. Épico.

Es frecuente que nos escriban exigiendo cambios. Tendencia que ha tomado gran ímpetu desde que el agravio se ha convertido en el modo de vida de mucha gente. El agraviado no soporta que el diccionario lo defina: sólo él sabe cómo debe ser definido. Sin embargo, quienes trabajamos en esa tarea no somos dueños de alterar o inventar por antojo. Nos limitamos a recoger el estado de la lengua en un momento concreto, como el médico con un paciente. Sólo que nuestro paciente cambia cada minuto.

La disputa suele establecerse entre aquellos académicos que quieren registrar todas las palabras que aparecen, sin dejar una sola fuera (los descriptivistas), y aquellos otros que prefieren rechazar las palabras que abaratan o ensucian el lenguaje (los prescriptivistas). Lo más curioso de los últimos años es que una minoría poderosa y rica quiere imponer su léxico sobre toda la población. Cuando un alto cargo político exige que se use el lenguaje según a él le apetece está actuando como un déspota ilustrado. Lo cierto es que sólo si la gente usa esos términos con normalidad puede entonces la RAE aceptarlos. Los académicos somos demócratas del logos.

[Publicado el 11/12/2018 a las 11:27]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

¿Pa qué?


La campaña andaluza ha sido una jungla de ideologías y un desierto de ideas
 

Goza Ortega y Gasset de la inquina de muchos espíritus conservadores, quizás porque supo ver con sagacidad algunos de nuestros vicios más irritantes. Recuerdo ahora aquella Meditación de El Escorial en la que interpreta el colosal monasterio como un monumento a un particular rasgo español: el de trabajar de un modo desaforado, heroico, mortífero, hasta el agotamiento, en la construcción de enormidades que luego no tenemos ni idea de para qué sirven. Levantamos imperios o escoriales, luego los miramos con fijeza y rascándonos la barbilla nos preguntamos, ¿y ahora qué hago yo con esto?

Así ha sucedido en las elecciones andaluzas. Nadie (ni ellos mismos) sabe qué clase de propuestas hacían unos y otros, qué región querían construir, qué pensaban hacer para mejorar la vida y el trabajo de la población, su educación, su dignidad. Escondidos detrás del nacionalismo (¡Andalucía es mi madre!), de la ceporrería fachosa (¡mueran las derechas, las superderechas y las archiderechas!) o del cinismo puro (¡ellos son corruptos, nosotros no!), el resultado es, con perdón, un pan como unas hostias. ¿Para qué tanta agitación, tanta energía, tanto trabajo, tanta bandera, tanta gente y tanto sueldo? Ahí está la nueva Andalucía, un caos que simula el regreso del orden.

Los políticos que han ganado se rascan el mentón mientras musitan, ¿y qué hago ahora yo con todo esto? Los que han perdido se rascan el bolsillo. La campaña ha sido una jungla de ideologías y un desierto de ideas. De modo que ¿cómo vas a pactar, si no hay ideas?, ¿cómo se negocia una etiqueta sin mercancía? Sólo se impone esta conclusión: hazte cargo, Sánchez, de lo que pasa cuando uno comparte el rancho y la litrona con los separatistas. Aunque dudo de que se entere.

[Publicado el 04/12/2018 a las 16:52]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Paco


Ahora Francisco Calvo Serraller es, para los vivos, un arcano
 

Coincidimos en la universidad madrileña cuando todavía cantaba Marisol y siempre fue un hombre animoso y sagaz, pero en los últimos meses recibió el mazazo definitivo después de haber recibido tantos otros. Nos veíamos con frecuencia porque compartíamos barrio y yo observaba su decaimiento con inquietud: cada día era menos dueño de su cuerpo. Estoy persuadido de que aceptó la muerte como una liberación, no para él, sino para aquellas personas que de él cuidaban.

Para los amigos siempre fue Paco, aunque sus innumerables discípulos lo llamaran Francisco Calvo Serraller. Ha sido uno de los más sobresalientes pedagogos que ha dado la posguerra española en un terreno, el arte, que, como él mismo, sufría una enfermedad degenerativa. No se dedicó a los estudios artísticos por cálculo práctico, sino por pasión intelectual. El arte era un depósito de significados donde rebuscaba algún sentido para nuestra existencia. La vida es breve y, para él, dramática, por eso la urgencia de algún sentido es acuciante cuando se esfuma el consolador espejismo de la religión. Puede alguno creer que será la ciencia la que entienda nuestra radical insignificancia. Otros lucharán por mantener una vida digna a pesar de la nada que nos acecha. Pero los hay, como Paco, que no se resignan y encuentran en el arte un diccionario de la existencia a través de los siglos.

Acabo de leer lo que quizás sea su último escrito, el prólogo a un curioso librito sobre El vino de la fiesta de San Martín de Bruegel, breve e intenso texto de Alicia Rodés. Insiste Paco, por última vez, en el "irreductible misterio" del arte, nuestro asidero final. Ahora él es, para los vivos, un arcano. También, de algún modo, un signo tan insondable y magno como una obra de arte.

[Publicado el 27/11/2018 a las 16:48]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Auto odio


Los franceses respetan a Céline, pero los supremacistas catalanes no pueden ni con Pla
 

Es instructivo observar que el fanatismo tiene como primera víctima al fanático. Todas sus acciones y su vida entera están dominadas por el odio y no se percata de que el primer objeto de su odio es él mismo y lo que cree defender.

Baste un ejemplo. Hay unos patriotas que van dando conferencias por Cataluña y publicando artículos en los que afirman que Santa Teresa era, en realidad, de Banyoles, que el Quijote se escribió primero en catalán o que Colón era mallorquín. Con semejantes majaderías lo único que consiguen es dejar claro como el agua que se avergüenzan de su cultura, de su historia y de Cataluña. Humillados por lo que ellos consideran una cultura inferior frente a la gran cultura hispánica, tratan de adueñarse de lo que codician y de ese modo manifiestan una admiración obsesiva por la cultura española y un gran desprecio por la catalana. Eso es el supremacismo.
Por fortuna son pocos y solo les creen los más faltos de cerebro y quienes comercian con el odio. Hay también, sin embargo, ciertos momentos en que ese desprecio de lo propio alcanza a las más altas instituciones del país.

Así, por ejemplo, uno de los mejores escritores españoles, Josep Pla, no puede en puridad denominarse catalán porque los máximos tribunales literarios del nacionalismo catalán lo repudiaron. El Premi d'Honor de les Lletres Catalanes, el más alto al que puede aspirar un escritor en catalán, le fue denegado una y otra vez hasta su muerte porque no cumplía las bases de la convocatoria. Estas son: defender y difundir la cultura catalana. Alça Manela! Los franceses respetan a Céline, pero los supremacistas catalanes no pueden ni con Pla.

Lo digo porque la Biblioteca Castro acaba de publicar un magnífico volumen de escritos de Pla. Honrémosle.

[Publicado el 20/11/2018 a las 16:54]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Perversos

Contra la infección fascista y sus sacristanes, contra el mito de nación e identidad, la única medicina es administrar inteligencia ilustrada


No conozco ningún estudio que explique o cuando menos examine los periodos en que las sociedades europeas enloquecieron de odio y estupidez. El arte y la literatura, en cambio, los han tratado con altura. Recuerdo cómo me impresionaron aquellos pastores calvinistas o presbiterianos o vaya usted a saber qué, de las películas de Dreyer y de Bergman. Cómo se hacía evidente que el deseo de castigar y torturar a sus semejantes era mucho mayor que el de ayudarles a alcanzar el sosiego y la lucidez. Esa pulsión sádica ataviada de bondad religiosa era, finalmente, un método perverso para mantener el poder como tiranos legales de las almas y los cuerpos de aquellos infelices que creían en la Reforma luterana.


No es preciso hablar de otras sectas cristianas que han practicado la abducción y opresión de las almas pías, tanto en tiempos antiguos como modernos. El Tercer Reich no fue sino un momento extremo de esa perversión del poder religioso, en este caso con la nación y la raza como divinidades. Es un poder retorcido, pero vestido de blanco, que aún tortura entre nosotros y cuyo auge en la Europa parafascista (que sigue creciendo) es la mayor amenaza contra la libertad y la razón que dejamos a nuestros herederos.

Pero hay otras formas sutiles de aspirar al poder. Son esos fanáticos codiciosos que se esconden tras decenas de grupos que exigen unos privilegios a los que las personas así llamadas "normales" no tienen derecho. De nuevo es el perverso proceso que hace de las supuestas víctimas unos verdugos cubiertos con el ropaje de la santidad y el pastoreo. Contra la infección fascista y sus sacristanes, contra el mito de nación e identidad, la única medicina es administrar inteligencia ilustrada. Pero sólo a los individuos.

[Publicado el 13/11/2018 a las 16:46]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Dentro y fuera


Molino nos da una visión terrible del centro peninsular y ahora otra disparatada de la frontera y de lo que no tiene lugar
 

Lo más asombroso de Manuel Chaves Nogales es que podamos leer sus crónicas de hace casi cien años como si fueran actuales. Los dos gruesos volúmenes de su obra periodística, editados por la Diputación de Sevilla a cargo de María Isabel Cintas, son un tesoro. Seguramente también lo serán, dentro de muchos años, los reportajes de Sergio del Molino, su digno heredero y uno de los mejores prosistas actuales. Después del magnífico La España vacía de hace dos años, publica ahora Lugares fuera de sitio (Espasa) y logra algo inaudito, una perspectiva que, como la anterior, nadie había antes imaginado. El mapa de España que está escribiendo es radicalmente nuevo y original.

En el volumen anterior nos guiaba por los espacios desérticos del país, algunos de ellos con menos densidad habitada que Groenlandia. Es un panorama desolador por lo que tiene de irrevocable, de fatal: el desierto español ya no se puede enmendar. En el nuevo trabajo recorre lugares que no ocupan un sitio evidente dentro de la geografía. Son enclaves que o bien nunca han sido enteramente "nuestros" (Ceuta y Melilla), que no lo son desde hace siglos (Gibraltar), que solo lo son a medias (Andorra, Llivia, Olivenza) o cuya situación, dado el histérico nacionalismo regional, es excéntrica (Treviño, Villaverde, Ademuz, Petilla). Molino nos da una visión terrible del centro peninsular y ahora otra disparatada de la frontera y de lo que no tiene lugar.

Su prosa es eficaz y amena. La documentación, impecable. Pero sobre todo se agradece que no sea un antiespañol al modo infantil de la izquierda reaccionaria, aunque no escatime críticas a la política española que durante siglos ha ido creando desiertos y lugares sin sitio, o sitios sin lugares.

[Publicado el 06/11/2018 a las 11:46]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Socios


Sería conveniente que los simpatizantes del actual Gobierno socialista conocieran con alguna precisión cuáles son los apoyos belgas de "Puigdemont & Torra" 
 
Sería conveniente que los simpatizantes del actual Gobierno socialista conocieran con alguna precisión cuáles son los apoyos belgas de "Puigdemont & Torra". Pueden consultarlos en el blog In Defence of Marxism del 18 de octubre en un artículo titulado The strange friends of Carles Puigdemont. Estos "raros amigos" no son otros que los del actual Partido de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA). Este curioso grupo es el heredero de los nacionalistas flamencos que en los años treinta colaboraron con el régimen nazi y sometieron a su país a la dictadura del terror. De hecho, su actual presidente, Bart De Wever, está emparentado con las ricas familias filonazis de entonces.

No existe una internacional nazi, pero sí un tejido de simpatías fascistas entre grupos europeos, incluidos, claro está, los italianos. Es lógico que así sea. Los actuales partidos neofascistas saben que su enemigo verdadero es el conjunto de naciones europeas, incluidas las propias, es decir, Italia, Bélgica o España. Y saben que solo creando una red internacional fascista podrán llegar a imponer sus exigencias.

Creo que fue Hannah Arendt la primera en llamar la atención sobre esta paradoja. En 1945, en un artículo titulado Las semillas de una internacional fascista (Ensayos de comprensión, Página Indómita), ponía de relieve que los nazis alemanes habían provocado la ruina de Alemania con perfecta sangre fría. "Solo entiendo el fascismo como un movimiento internacional de carácter antinacional". La supuesta nación en la que se instalan los movimientos fascistas son las cabezas de puente de una red que solo puede sobrevivir en un tejido internacional. Por eso la ruina de Cataluña les importa una higa a sus dirigentes. Mientras cobren.

[Publicado el 30/10/2018 a las 17:07]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Ceguera

La deriva de la izquierda hacia posiciones cada vez más reaccionarias (o populistas, es lo mismo) es un fenómeno insólito


Todos vimos la pasada semana la insólita visita de Iglesias a Junqueras en la cárcel residencial donde recibe a sus súbditos. Quienes tenemos memoria de la izquierda europea nos preguntamos qué hacía un supuesto defensor de las clases desposeídas negociando con la cabeza visible de la burguesía separatista catalana, una de las fuerzas más reaccionarias del continente. ¿Justamente el fustigador de las castas? ¿Puede ser de izquierdas alguien que da mayor importancia a las identidades simbólicas que a los ciudadanos?

La deriva de la izquierda hacia posiciones cada vez más reaccionarias (o populistas, es lo mismo) nos afronta con uno de los fenómenos más insólitos en países como Grecia, Italia y España. En cualquier momento podemos despertar en el tercermundismo bolivariano o el fascismo peronista. ¿Cómo ha sido posible semejante decadencia de la izquierda? El asunto es denso, pero por fortuna uno de nuestros mejores ensayistas políticos, Félix Ovejero, acaba de publicar un trabajo que aclara las ideas a quienes sufran mayor confusión. Un título justo, La deriva reaccionaria de la izquierda (Página Indómita), con la ventaja de estar escrito desde la izquierda real, no desde una izquierda virtual y oportunista tipo Iceta. La izquierda de Ovejero no ayuda a ganar dinero, sino a perderlo. Así que el libro puede ser muy útil también para aquellos lectores sensatos que hacen esfuerzos democráticos por entender al adversario. Porque si no se produce tal esfuerzo, como suele suceder en la política española dominada por vociferantes tertulianos, solo queda la befa, el insulto, la agresión amarilla y, finalmente, nuestra más valorada contribución a la historia de la infamia, la Guerra Civil.

[Publicado el 23/10/2018 a las 12:34]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Paralelos


Con odio, mentiras e ignorancia, así se borró una cultura. Hoy también

"Los destructores surgieron del desierto" es la primera frase del escalofriante estudio de Catherine Nixey sobre la aniquilación del mundo antiguo por obra de los cristianos, los cuales, en el siglo IV, habían pasado de acosados a acosadores (La edad de la penumbra,Taurus). Es una historia terrible, pero que tiende a repetirse. Aquellos que sufrieron la persecución, la prisión y el martirio, imitan luego a sus verdugos en cuanto tienen poder para hacerlo. Nosotros vivimos, a escala mucho más modesta, algo similar.

Que "surgieron del desierto" se refiere a la devastación de la ciudad de Palmira por hordas de fanáticos cristianos, analfabetos y violentos. En todos los casos, como el arrasamiento de Alejandría, el asesinato de Hipatia o la sistemática ruina de todos los templos paganos, siempre están presentes los grupos fanáticos y brutales, las falanges conducidas por un obispo. Tal fue el caso de Cirilo y su ejército de matones, los asesinos de Hipatia. El odio a los paganos y no otra pasión fue lo que unió a los cristianos de lugares tan apartados como Roma, Alejandría o Libia en una sola maza, una mera arma de ataque. Odio es la palabra, pero también estupidez.

Los cientos de miles de estatuas desnudas, una vez la figura perdía su simbolismo y ya no representaba más que un cuerpo, eran insoportables para aquellas gentes crecidas en el campo y la ignorancia. El cuerpo era el gran enemigo del cristiano, pero también la sabiduría: la reunida en la biblioteca de Alejandría era un ataque contra la fe. El fanático creía que la ignorancia y la mentira llevaban a la salvación. En cien años había desaparecido todo vestigio de la inmensa civilización clásica. Con odio, mentiras e ignorancia, así se borró una cultura. Hoy también.

[Publicado el 16/10/2018 a las 11:45]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Sonoro


Lo mismo le sucedía a Proust, para quien la música era un espejo sideral, ultramundano, de lo que él quería escribir
 

Hace unos días tuve ocasión de hablar sobre Schubert en un programa de Radio Nacional y la Fundación March. Me preguntaron sobre la afición a la música seria entre los escritores españoles. Es una pregunta clásica y todos sabemos la respuesta. Ha habido pocos escritores españoles aficionados a la música seria. Yo conocí a uno de ellos, Juan Benet, que fue quien me descubrió la música para piano de Schubert, repertorio que entonces, hacia 1970, era casi desconocido en nuestro país. Benet escribió un libro entero, Viaje de invierno, bajo el influjo del Winterreise y de una pieza tristísima de Schubert, el Vals K., cuya partitura suele incluirse en las sucesivas ediciones de la novela. ¿Cómo había llegado esa rareza a sus manos? Es un misterio. A Benet la música, como a Bernhard, le servía de espejo para la escritura. Recuerdo un día que se reía a carcajadas en uno de los movimientos rápidos de un cuarteto de Mendelssohn. "Esto lo tengo que escribir", me dijo, pero nunca he localizado el reflejo de esa música en su prosa.

Lo mismo le sucedía a Proust, para quien la música era un espejo sideral, ultramundano, de lo que él quería escribir. Oía a Saint-Saëns, a Fauré o a Wagner y de inmediato veía en su cerebro aquellos sonidos traducidos en soberbias frases literarias. De hecho, algunos de sus personajes son verdaderos fragmentos musicales, como la célebre Sonata de Vinteuil. En uno de los momentos más hermosos de la promiscuidad entre literatura y música, Proust pagó de su bolsillo al conjunto de Gaston Poulet para que tocaran en su dormitorio (un horno forrado de corcho) cuartetos de Beethoven, Fauré y Franck que escuchó sepultado bajo los edredones. Le costó una fortuna y los músicos nunca habían sudado tanto. Pero valió la pena.

[Publicado el 09/10/2018 a las 14:15]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2018 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres