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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 25 de noviembre de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Ladridos

En 2010 el director de orquesta Seiji Ozawa sufrió un cáncer de esófago (hoy ya superado) y anduvo dos años con tratamientos químicos sin poder dirigir. Durante ese tiempo su amigo, el novelista Haruki Murakami, le visitaba con frecuencia y hablaban sólo de música. Era lo que más le aliviaba. Ambos estaban presos en las redes de Euterpe, hechicera suprema en cuyos nudos gozamos de su despotismo quienes no queremos pertenecer a otra tirana.

Durante una de las conversaciones surgió la historia de cuando Ozawa fue a Milán invitado por Pavarotti para dirigir Tosca en La Scala. Lo consultó con Karajan, uno de sus maestros, y este se llevó la batuta a la cabeza: "¡Es una locura! ¡Un suicidio! ¡Ni se te ocurra!". Ozawa, sin embargo, consideró peor contrariar a Pavarotti. Y allí dirigió Tosca en 1980.

Su mujer acababa de tener un crío y no pudo acompañarle, pero consciente de la barbarie de los occidentales, su madre acudió para cocinarle platos japoneses. El día del estreno recibió un colosal abucheo. Le afectó porque estaba habituado al público de Boston, de Nueva York, de Viena, que es un público educado. Se sintió insultado por aquellos xenófobos, más parecidos a los del fútbol que a los de la ópera, que no toleraban a un asiático en "su" repertorio verdiano. El abucheo desapareció a los pocos días y al final la orquesta del teatro le dedicó una ovación.

Lo más bonito es que su madre, presente el día del estreno, incapaz de concebir semejante grosería, creyó que eran gritos de entusiasmo y estaba muy contenta. Cuenta Ozawa que no pudieron hacerle entender lo que era un abucheo. La mujer carecía de espacio en el alma para aprehender una práctica tan mezquina y analfabeta.

Lo mismo nos sucede a nosotros con nuestros xenófobos.

[Publicado el 21/11/2017 a las 21:05]

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Mano negra

Hará unos diez años yo era amigo de un separatista frenético que, además, amasaba una montaña de millones, algo frecuente en aquella comunidad. Éramos amigos desde el colegio y nos teníamos afecto a pesar de nuestras abismales diferencias. Su catalanismo era del género racista y aseguraba repugnar de los andaluces y no "sentirse" (los nazis sienten mucho) ni extremeño, ni gallego, etcétera. El vómito de tópicos que esa gente suelta cuando está en confianza.


En una de mis visitas a su mansión de Pedralbes me pareció verle inquieto. Con gesto sumario me invitó a subir al terrado. Llevaba consigo unos gemelos, señaló dos grandes casonas a derecha e izquierda y me pasó los prismáticos. "¿Tú qué ves?", preguntó. Miré con toda la atención de que era capaz, pero no vi nada. "¿Qué estás mirando, dròpol? Has de mirar las entradas, no las casas". Así lo hice y, en efecto, en cada una de ellas había sendos vigilantes, cosa común en la zona, pero provistos de metralletas. Aunque no soy un experto, diría que eran Kalashnikov. Luego me contó que llevaba meses explorando la zona y cada día había más mansiones en manos de rusos con sus temibles guardias en la puerta. A mi amigo no le alarmaban los rusos, lo que le consumía era estar perdiendo algún negocio. "Aquí hay gente que trata con la mafia de Putin. Algo están cociendo".

Un par de años más tarde me lo confirmó. Una parte de la oligarquía catalana está en perfecta fratría con los oligarcas rusos y chinos, como Trump y los suyos. Y en esa comunidad nadie los controla. Así que cuando he sabido que las urnas venían de China, que Rusia ha entrado en el proceso separatista y que los catalanistas buscan un ejército, no me ha extrañado nada. A mi lo que me inquieta es que el CNI no se haya enterado hasta ahora.

[Publicado el 14/11/2017 a las 16:49]

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Una mujer

Celebramos a los héroes del balompié, de la bicicleta, de la raqueta y de otras habilidades, pero quiero hoy añadir a los editores heroicos. Por ejemplo, los de la editorial Arpa. Acaban de publicar un libro excepcional y desconocido en España, las célebres Consideraciones sobre la Revolución Francesa, de Madame de Staël. Son ochocientas páginas óptimamente traducidas y prologadas por Xavier Roca-Ferrer. No es un libro para lectores perezosos, pero debieran conocerlo, al menos, las cuantiosas feministas. Es una de las más serias aportaciones jamás hecha por una mujer al pensamiento político. Una especie de Hannah Arendt del siglo XIX. Este año es su centenario y no he visto yo ni un solo artículo en la prensa nacional.

Germaine Necker fue la típica ciudadana que nace en el siglo XVIII y se empapa de Ilustración, pero muere en 1817 ya enteramente romántica. Muchos y variados son sus méritos, pero a mí me impresiona que fuera la primera en usar el término "literatura" en su acepción moderna. Ciertamente, en ello influyó que dos de sus libros juveniles fueran superventas, Delphine y Corinne en Italia, de incalculable influencia. Su otro invento portentoso fue el ensayo Sobre Alemania (1813), cuando este país aún no existía. Fue ella quien lo puso en el mapa europeo, lo que provocó a Napoleón un ataque de ira furibunda y se convirtió en su enemigo favorito. Hizo cuanto pudo para aplastarla. Sin éxito.

Son las Consideraciones, sin embargo, su obra más vivaz. Allí expone una auroral imagen de las masas como nueva y temible arma de los demagogos. Ella vio en persona cómo un puñado de fanáticos megalómanos llevaba a la destrucción rebaños de obedientes individuos movidos por el odio y el resentimiento. Es perfectamente actual.

[Publicado el 07/11/2017 a las 15:14]

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Alegrías

Antes de aplicarse, la suspensión del Gobierno golpista ya ha dado algún fruto. Propongo un par de ellos.


La dimisión de una diputada socialista, que esperamos sea solo la primera, puede limpiar de reaccionarios a su franquicia catalana. El PSC es un partido infectado de topos y submarinos nacionalistas, casi todos ellos proceden del clan de los Maragall. El más conspicuo es Ferran Mascarell, hoy representante de los golpistas en Madrid. Un hombre inteligente y eficaz al que la ambición le hizo ver más futuro en Convergencia que en el socialismo. Ahora quedará descolgado, pero puede ser recuperado para un Gobierno leal. Hay muchos otros convergentes ocultos en el PSC. Entre ellos los muy xenófobos conversos, como el alcalde de Blanes, un granadino que considera magrebíes a los españoles. Si en Cataluña el partido socialista se libera de los nacionalistas y deja de ser la agencia de colocaciones que ha sido hasta ahora, puede recuperar prestigio y volver a ser una fuerza decisiva.

La segunda alegría está por ver. Hemos comprobado la inexistencia de un servicio de información para el exterior, no sólo en el Gobierno sino en el Estado. La así llamada Secretaría de Estado de Comunicación está pensada para un Ayuntamiento de tamaño medio. Como institución nacional da pena. Los corresponsales, los embajadores, los analistas extranjeros, todos coinciden en que durante la crisis catalana ese servicio ha sido una nulidad, frente al eficaz y carísimo aparato de los golpistas. "Sólo nos llaman para hablarnos de los Reyes Católicos", citaba a un corresponsal Emilia Landaluce en un excelente reportaje. Quizás los partidos nacionales se percaten y entren, de una vez, en el siglo XXI. La política, ahora, ya no se hace a mano.

[Publicado el 24/10/2017 a las 18:34]

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Tarde y mal

Para cuando entrego esta columna aún no se sabe si el Gran Timonel proclama la Neopatria o la deja cocer a fuego lento. Da lo mismo. Estoy persuadido de que Rajoy le obsequiará con varias semanas más para que siga comprando diputados en Bruselas, periodistas neoyorquinos, mediadores ruinosos o chefs de la butifarra. Es colosal los miles de millones que ha ido situando la Generalidad en opinión pública extranjera durante estas décadas. Si a eso se añade los centenares de profesores que ha situado en las universidades del mundo, los extranjeros invitados, premiados, agasajados o corrompidos, la cifra, descomunal, ha causado efectos desastrosos. Lo más bonito es que la hemos estado pagando los españoles. Y mientras tanto nuestros servicios de inteligencia y los de exteriores juegan al mus.

Dada la incompetencia de este y anteriores gobiernos, lo que diga el golpista es indiferente. Le volverán a regalar un jamón de bellota. "¡Esto les hace felices, Mariano!". Pero diga lo que diga el zelote o Mariano, de nada valdrá, porque lo único útil sería recuperar el mando de los Mozos, suprimir la independencia educativa, depurar los colegios donde los matones abusaron de los niños como engranajes de su codicia, sustituir a los rectores talibanes, cerrar los medios de información corrompidos, en fin, una tarea imposible de llevar a cabo sin convicción y coraje. O sea, improbable con el pocovale de Sánchez.

Algunos de ustedes, más o menos equidistantes, estarán pensando: este imbécil quiere que las hordas incendien Barcelona. Miren, eso no sucederá o sólo un poco. Los de la CUP no son los franceses de 1968. Ellos tampoco pudieron tomar el poder. ¡Y tenían de su lado a los obreros! Así que, ¿ha hablado ya el fantasma? Pues da lo mismo.

[Publicado el 17/10/2017 a las 14:38]

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Día Ciego

Esta columna se publica el día en que Puigdemont amenaza con proclamar la república catalana. Ignoro si lo hará y si el Gobierno se decidirá de una vez a meterlo en la trena. De modo que dedico este espacio minúsculo a mi propia independencia.

Nos reunimos con Rafael Sánchez Ferlosio en la curiosa cafetería china donde solemos hacerlo. Está un poco doblado, torcido, encorvado, pero recio y lúcido. En noventa años ha tenido ocasión de ver todo lo posible y lo que ya nunca será probable. Ha conocido los campos yertos de la meseta y los jardines italianos, ha vivido en el palacio del doctor Camisón y se ha bañado en los ríos transparentes de Coria, ha sido señorito y escritor, guapito de tertulia y viejo león, gramático y samurái. Pero sobre todo ha entendido como nadie en su siglo el espíritu del castellano.

Tomás le pregunta por el volumen de la Historia natural de Plinio que falta en la obra completa que un joven Ferlosio regaló a su padre. Parece que es el dedicado a las corrientes marinas. Breve apunte sobre las corrientes del Atlántico y las del Pacífico, tan opuestas. Luego, los sonetos de Belli que tradujo García Calvo y la inconveniencia de usar la palabra "peatón".

Y comparece su gemelo, Juan Benet, el otro que vivió en la intimidad de la lengua castellana hasta morir. Comenta Tomás la página que publicó Ferlosio sobre Volverás a Región en 1983. Al llegar a casa la releo. Con ojo exacto contrasta Ferlosio paisajes de sol y de viento: "Los prismas de las casas no serán definidos por un sol que se recorte en las aristas, repartiendo las caras de la sombra y las caras de la luz, sino por el viento, que hace gemir esquinas y cumbreras, igual que el arco del violín las cuerdas". Prosa que, como el arco de un violín, hace gemir la lengua.

[Publicado el 10/10/2017 a las 21:44]

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La vida es música

Todos los que sentimos alguna afición por la música compartimos una profunda simpatía hacia Nietzsche. No sólo nos interesan sus escritos o su pensamiento, sino que nos emociona el personaje y la profunda pasión musical que le acompañó hasta la muerte. Incluso durante los once años de encierro en el nosocomio, también entonces Nietzsche se pasaba horas y más horas improvisando al piano. Así había sido toda su vida, desde aquella primera versión a cuatro voces de la coral que había sonado en el funeral de su padre, cuando Nietzsche tenía cinco años. La escribiría cinco años más tarde. Nunca la olvidaría.

Nadie ha tenido en más alto concepto a la música en tanto que voz del pensamiento. Creía sin reservas en la capacidad de la misma para alcanzar significados que ningún otro lenguaje puede alcanzar. Su filosofía es tan arrebatada justamente porque quiere ser musical en un sentido profundo: "Querría fundirme en las tinieblas de un huracán y en mis últimos momentos ser hombre y relámpago simultáneamente", escribió en la época dionisíaca de su Zaratustra. Y así fue, en verdad. Acabó fulminado por el rayo de la locura y abrazado a un caballo al que su dueño azotaba.

Cuando Nietzsche escribía, leía en voz alta cada párrafo buscando la eufonía y los corregía una y otra vez hasta que sonaban en verdad con la música buscada. Es el mismo procedimiento al que sometía su prosa Flaubert, un método típico de los escritores de versos, pero raro entre los prosistas y seguramente único entre los filósofos. Y sin embargo hay muchos otros casos en los que el escritor busca musicalizar su escritura. El más conocido es, seguramente, Thomas Bernhard, quien no sólo buscaba la eufonía de su prosa, sino que también aplicaba una estructura musical a la obra entera. Tiene novelas-sonata, novelas-variación, novelas-poema sinfónico, y así sucesivamente. Un sistema que alcanza el modo perfecto en sus dramas, auténticos cantos sin música.

Podríamos buscar símiles musicales entre escritores que, siendo inevitablemente un juego, no dejaran de decir algo quizás metafórico sobre su obra. Así, por ejemplo, yo diría que la prosa de Juan Benet tiene la desmesura y el carácter rapsódico de Richard Strauss. O que la de Sánchez Ferlosio se eleva con la espiral salomónica de los adagios de Bruckner. El distanciamiento irónico de Nabokov y su elegancia un punto rebuscada me ha recordado siempre a Stravinsky. Aunque sea demasiado obvio, la escalofriante violencia, la desolación de Vasili Grossman le asimila a la familia de Shostakovich. Y entre mis coetáneos más celebrados, si Mendoza tiene la ligereza, la gracia y las dotes humorísticas de Offenbach, Javier Marías, cuya trágica intimidad nunca es estridente, bien podría ser un discípulo del Fauré camerístico. ¿Y no suena Ligeti en los poemas y prosas de mi admirado Francisco Ferrer Lerín?

Con todo lo anterior sólo deseo anunciarles que se ha editado nuevamente la obra para piano de Nietzsche, que me ha parecido tan interesante como ya suponíamos, y que encontrarán una breve crónica en las páginas de esta misma revista.

[Publicado el 05/10/2017 a las 09:00]

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A peor

Yo creo que ustedes agradecerán que en esta columna no se hable de lo que pasó el domingo. Por lo menos estos últimos meses han servido para que caigan bastantes máscaras y podamos ver el rostro de los reaccionarios catalanes, esos a los que llaman "populistas". Sobre todo, el de quienes se disfrazan de izquierdas. Pero no hay mal que cien años dure.

Como recordarán quienes conozcan la historia, una vez concluido el Diluvio Universal, Yahvé envió un regalo estupendo: ante los deslumbrados ojos de los hijos de Noé se mostraba, al bajar del arca, un colosal semicírculo de brillantes colores. En español se llama arco iris. En inglés rainbow, el arco de la lluvia, muy pragmático. En francés, siempre tan racional, arc-en-ciel, como es lógico. En italiano es arcobaleno, que puede ser "arco relámpago", un relámpago bello. En catalán es arc de Sant Martí. Nadie sabe de dónde sale este Sant Martí, pero los nacionalistas han de creer que el arco iris es un invento catalán.

¿Cómo será el arco iris cuando llegue la hora? Algunas cosas han quedado claras. La manipulación de los menores, algo que no se veía desde la peor época de Franco, ha sido un verdadero acto fascista que ha horrorizado a la gente educada. Hay que rescatar la educación en Cataluña. El arco iris se ha de levantar sobre los niños y jóvenes que han sido allí traficados como si fueran rehenes de una secta islámica.
Habrá arco iris menos lucidos. Yo le diría a Artur Mas que no mendigue a los pobres, que se lo pida a los ricos, a quienes se benefician con la secesión, a los Roures, los Carulla, los Pujol, los Godó, los Cercós, los Rodés y tantos otros de la ultra derecha nacionalista. Para ellos, esas cantidades son lentejas. Le regalarán los cuatro millones. Su generosidad es legendaria.

[Publicado el 03/10/2017 a las 15:23]

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Un amigo

Yo quería titular esta columna Un maestro,pero me dio apuro el rebote que se pegaría Agustín García Calvo bajo las malvas y el susto de la gente que podía estar paseando por el cementerio. Porque era como los antiguos maestros de pueblo que querían apartar de su beocia a cazurros como yo. Y también un amigo, aunque al final era tan furiosamente anarquista que ya no aceptaba ni eso. O así decía, pero luego era pura fratría.

Lo traigo aquí porque unos años antes de morir publicó 37 adioses al mundo (Lucina) en los que se despidió de 37 asuntos, elementos, instituciones o entes que habían amargado su vida. Uno de ellos era el que hoy nos ocupa. Así se titula el apartado: ¡Adiós, idiomas, callaos ya! Es bueno leerlo, aunque uno carezca de impulsos anarcos, porque es un juicio expresado por uno de los mayores pensadores españoles del siglo XX. Si bien su especialidad eran las lenguas clásicas, Agustín fue uno de los lingüistas más audaces de su tiempo. Así pues, un hombre que conocía como nadie los laberintos lingüísticos, que había escrito abundante poesía y teatro en verso, que se distinguió como traductor levantisco, al final de su vida llegó a aborrecer los idiomas.

Porque los idiomas no son el lenguaje, sino un modo de estar en el mundo que manipulan los tiranos para arrodillarnos ante una identidad. Algo, para Agustín, abominable, pero indispensable para los ultras de derecha e izquierda. Él vivió el chantaje de los idiomas en la España de la Transición y la estrechez de una pobre gente necesitada de identidad. Como aquel nacionalista andaluz que en un congreso sobre el asunto exclamó atribulado mirando con arrobo a los catalanes: "¡Ustedes no saben lo que es vivir en un país sin idioma propio...!".

[Publicado el 27/9/2017 a las 14:49]

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El sexo de la música

Los azares del verano deparan sorpresas estupendas. A finales de julio me encontraba yo en la plaza de la Escandalera, en Oviedo, cuando comenzaron a juntarse gaiteros y danzantes. Al tiempo, también se amontonó un gentío de naturales y forasteros. El espectáculo, arcaico, casi fósil, era de un admirable colorido. Ellas llevan pañoleta, sayas hasta el tobillo rojas o verdes, mandil negro. Ellos calzón de paño abotonado en la rodilla, medias blancas y montera. El ritmo lo marcan las castañuelas y los tambores.
Unos días antes había visto por televisión los fastos del Orgullo Gay beneficiados por la alcaldesa Carmena. El contraste era interesante. Los del orgullo iban casi en cueros y se retorcían mostrando musculatura de manual. La música se parecía mucho a la de Oviedo, pero con instrumentos de discoteca. El zumbido monótono era armónicamente similar, pero mucho más sereno e inspirado el de los asturianos.

A mí me gustan las gaitas, aunque conozco de sobra todos los chistes que pueden hacerse sobre el instrumento. Creo que me emocionan por el recuerdo de los gaiteros escoceses del siglo XVIII que avanzaban impávidos en primera línea de fuego marcando el paso a los soldados. Caían como moscas y mostraban un coraje escalofriante. Ese sonido estridente, creado para infundir pavor en el enemigo, se convirtió en la gaita de ceremonia para tiempos de paz que sonaba en la plaza de la Escandalera.
Cuenta Ramón Andrés en su fundamental diccionario de música, mitos y magia, que el nombre de "gaita" viene del gótico "gaits", que es la cabra, porque la piel del odre suele ser de cabra. Pero, no sólo por eso. De hecho, la gaita ha sido desde la más lejana antigüedad un instrumento diabólico y cabruno. Es el usado en las orgías dionisíacas y, tras larga y continuada herencia, es la gaita que acompaña el baile campesino en las estaciones lúbricas que acaban en la madeja promiscua de carnavales y mayos.

De modo que se me apareció la celebración del Orgullo Gay como un desfile honesto y modoso, de buena gente sin disfraz, en pelota como para dar razón de su honradez, comparada con la locura que lleva en su alma la gaita y que, si no aparecía en la plaza de la Escandalera, sí anunciaba lo que estaba por venir en los centenares de fiestas aldeanas que trae consigo el verano. En ellas, sobre todo en las galaicas y con luna llena, la gaita suelta su chirriante soplido por debajo de las sayas y entre los calzones, como si rebuscara por las medias y el tanga, provocando verdaderas calamidades sexuales.

Vi yo, por tanto, dos espectáculos de verano, populares ambos, muy exhibicionista el uno y recogido el otro, de gran estruendo musical, pero hete aquí que el diabólico espectáculo del Ayuntamiento de Madrid era, en realidad, como de colegio de jesuitas, en tanto que el honestísimo de Oviedo escondía una incitación a la cópula de mucho mayor ardor e intención.

Ya de regreso, en el tren, recordé que todo estaba dicho en aquel maravilloso cuadro de Tiziano titulado "Amor sacro, amor profano" en el que, según los sabios, la lujuria viene representada por la mujer ricamente vestida, en tanto que el amor puro, casto y sagrado, lo encarna (y nunca mejor dicho) la Venus desnuda. Y yo diría que la figura del fondo está tocando una gaita.

[Publicado el 21/9/2017 a las 09:00]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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