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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 12 de noviembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

¡Resánchez!


A las ocho llegaron las encuestas y eran coincidentes. Habíamos salido de Guatemala y llegado a 'Guatepeor', decían

Mientras esperaba para votar en el colegio de mi barrio, en Madrid, observé que a muchos se nos había puesto cara de urna. Tanto varones como hembras lucíamos la cabeza en forma de caja y la boca como una ranura bajo la nariz. Era la cuarta o la quinta o la decimosexta vez que acudíamos con nuestro DNI por sombrero. Eso sí, mejor tener cara de urna, que cara de barretina, de chapela, de fallera, de gaita o de talayot. Hay que ver cómo progresa el nacionalismo en este país que nunca, ¿verdad?, había sido nacionalista.

Por la tarde no se sabía nada, los diarios y las teles insistían en sus emocionantes planos y fotos de monjitas votando, pero sabíamos ya que la participación había caído un 4%. ¿Es eso mucho, es poco? No lo sabríamos hasta la noche. ¿Quién se había hartado definitivamente? ¿La derecha de misa y peineta, la de los negocios, los liberales, los sociales, los peronistas, los chavistas, los golpistas? El cansado era el tapado. A las ocho llegaron las encuestas y eran coincidentes. Habíamos salido de Guatemala y llegado a Guatepeor, decían. No había manera de formar una mayoría absoluta sin adoptar a un Puigdemont o a un Otegi. Como es natural, los candidatos, en sus sedes, empezaban las preces, rogativas y rosarios para que, en el recuento, les mejorara un poco la carita. Sin embargo, todo podía empeorar.

Y empeoró. Resulta, mira tú qué gracia, que quienes se habían abstenido eran los míos, los de Ciudadanos. Que Sánchez perdía 3 escaños, Pablo 7 y Rivera 50. Era de suponer que los perdedores presentarían su dimisión, pero solo Rivera lo hizo. Ni Tezanos. Todos se agarran al sueldo, al Falcon, al chófer, al sillón y a la más firme incompetencia como si fueran prebostes de Franco. Tendremos que dimitir nosotros.

[Publicado el 12/11/2019 a las 12:21]

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Supremos


Como con Franco, no hay rector en Cataluña que no considere a la nación por encima del saber
 

Han cerrado algunas o todas las universidades catalanas para que los alumnos puedan manifestarse por la patria. En premio a su entrega se les hará un examen de trámite y pasarán curso sin esfuerzo alguno. Como con Franco, no hay rector en Cataluña que no considere a la nación por encima del saber, de cualquier saber y, por supuesto, por encima de la sabiduría misma. Yo creo que llevan razón.

Vimos, hace unos días, cómo una manifestante bailaba un twerking, o un jerk, o un reguetón, en fin, algo muy técnico, delante de las llamas en uno de los incendios de Barcelona y cómo la filmaban para exhibir su acusación en el globo. No creo que haya ningún argumento académico que permita conceder mayor importancia a una clase de física cuántica. El alumnado catalán puede aprender a incendiar ciudades y a mover el culo delante de las llamas. Después de Foucault y Derrida es muy difícil jerarquizar estos saberes si se comparan con los de la gramática generativa, digamos.

No me parece preocupante que en Cataluña se cierre la Universidad, como ya sucedió en Madrid en tiempos de Fernando VII. En aquel año, su majestad abrió, para compensar, las escuelas de tauromaquia. Quizás en Cataluña podrían abrirse escuelas de sardana o de manières de table para comer calçots.

En todo caso, poco se pierde, dada la demostrada capacidad del alumnado catalán para dominar a su sociedad, y en cambio he aquí una ocasión inesperada para que, libre por unos días o meses del adoctrinamiento nacional y del agobiante escrutinio de los comisarios del régimen, ponga el alumno a prueba su inteligencia sobre este asunto de la nación y la identidad. Con un poco de talento, más de uno se pasará al twerking en permanencia o incluso a cualquier otra nación que le parezca más guay.

[Publicado el 05/11/2019 a las 15:00]

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Los muertos


Para eso tenemos la música, para rescatar del infernal olvido a Eurídice, como hizo Orfeo
 

No creo que haya canción más otoñal que Las hojas muertas, de Jacques Prévert. La versión de Yves Montand ha marcado a tres generaciones. Tiene el inconveniente de que no es fácil de traducir. Les recuerdo el tema: Les feuilles mortes se ramassent à la pelle, les souvenirs et les regrets aussi. El cantante piensa en los años juveniles cuando anduvieron juntos él y su amiga. En aquel tiempo, dice, la vida era más bella y el sol más ardiente que hoy. Pero (y aquí entran las palabras terribles) los recuerdos y los lamentos, como las hojas muertas, se recogen con una pala y el viento del norte se los lleva a la fría noche del olvido. Y ese es el problema, "con una pala" rompe por completo la musicalidad del francés. En español son cinco sílabas; en francés son tres.

La belleza del otoño pide exactitud. En el poema no se esclarece cuál era la relación de quien canta y su amiga. ¿Eran amantes? ¿Amigos de infancia? ¿Sería un amigo? Tantas posibilidades abren un abanico grande que toca el corazón de cualquiera que haya amado alguna vez y sepa que los recuerdos y los lamentos se los lleva el frío viento del olvido. Por eso Prévert comienza la canción con una entrada emocionante. Lo primero que dice el cantante es: "¡Cuánto me gustaría que recordaras aquellos días felices, cuando éramos amigos!". Forzar el recuerdo no es otra cosa que exigir el regreso de aquel amor desaparecido. Traerlo de nuevo a la presencia atemporal de quien conserva la memoria. No sabemos si han pasado tres, diez o cincuenta años. Ni siquiera sabemos si la amiga ha muerto. Solo sabemos que fueron tiempos dichosos y queremos que regresen, aunque solo sea en forma de canción. Porque para eso tenemos la música, para rescatar del infernal olvido a Eurídice, como hizo Orfeo.

[Publicado el 29/10/2019 a las 11:18]

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El ‘seny’


Cuando vea a gente que antaño parecía sensata y ahora afirma que los que devastan Barcelona son guardias civiles disfrazados, no lo dude, mírele la cuenta corriente
 

Un familiar muy próximo vive en Barcelona a escasos metros de la gasolinera que no explotó porque Dios no lo quiso cuando los secesionistas prendieron fuego a la ciudad el viernes pasado. Por la mañana había corros de vecinos y se arrimó para escuchar opiniones. Una mujer chillaba furiosa que eran grupos de Cs disfrazados. Hasta ese punto llega la sumisión a Torra en una ciudad que algún día fue liberal. Ahora ya no hay protección para sus habitantes si no se someten a los nacionalistas.

El Gobierno español, por su parte, ha decidido que no tiene potestad alguna en Cataluña. Así que tampoco protege a los españoles de Barcelona, una ciudad entregada al fascio. El ministro Marlaska aseguraba con juvenil frivolidad que era un buen momento para viajar allí tranquilamente. Rivera le preguntó si había que hacerlo en Falcon o con un helicóptero, porque las carreteras estaban cortadas.

Muchos españoles se inquietan. ¿Cómo es posible que una gente que dice ser de izquierdas mantenga esta pasividad frente al fascismo rampante? Siempre que vean estas paradojas, miren la contabilidad. En Cataluña no existe el PSOE, allí lo que hay se llama PSC y tiene poco que ver con la tradición socialista. Es un partido "pragmático", o sea, que hace negocios con los secesionistas. En la actualidad gobiernan juntos en 40 alcaldías y en la Diputación de Barcelona. Esta última, la más grande de España, gestiona casi mil millones de euros. Es un dinero muy conveniente para regar a la clientela. El resto del presupuesto se lo queda Torra para embajadas.

Cuando vea a gente que antaño parecía sensata y ahora afirma que los grupos fascistas que devastan Barcelona son guardias civiles disfrazados, no lo dude, mírele la cuenta corriente.

[Publicado el 22/10/2019 a las 11:26]

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La eternidad

El Serrano real tocaba a dúo una pieza con el Serrano extinguido y las dos músicas se convertían en una sola música
 

Inesperadamente, en ocasiones, una esquina de la vida se desgarra como un velo ante nuestros ojos y vislumbramos por la grieta lo que no puede ni debe verse. Me explicaré.

Tiene el Teatro Real de Madrid una actividad admirable que no sé si comparte con otros teatros de ópera. Es un taller musical para niños titulado ¡Todos a la Gayarre! Allí se instruye a las criaturas, con juegos y veras, sobre la ópera que está en cartel. Tiene un éxito rotundo. El otro día mi hija, al cumplir los siete años, me invitó a la función.

Se trataba de un introito al Don Carlo de Verdi usando como excusa el retablo de El jardín de las Delicias. El profesor Fernando Palacios, a quien los infantes adoran, presentó a un virtuoso de la armónica, Antonio Serrano (inmenso), que fue poniendo música a cada una de las figuras, cuentos, arias y situaciones del espectáculo. El virtuoso usó una docena de armónicas y pasaba de unas a otras con una elegancia emocionante.

Y de pronto la realidad se rasgó como una cortina. El profesor proyectó un YouTube de Serrano: una entrevista de 1990 cuando éste tenía 16 años. En el reportaje tocaba el joven una difícil pieza de exhibición y lo estábamos admirando en la pantalla cuando surgió el milagro. El Serrano realmente existente se puso a acompañar a su propio pasado del año 1990. El Serrano real tocaba a dúo una pieza con el Serrano extinguido y las dos músicas se convertían en una sola música. Me pareció que el joven Serrano volvía del mundo de los muertos para saludar al Serrano vivo y que ambos se ponían a hacer música para celebrar que nada muere. En un abrazo eterno la música unía el pasado difunto con el vivo presente de los vivos. Habría querido bailar. Salimos felices y nos tomamos un helado a dos cucharitas.

[Publicado el 15/10/2019 a las 10:46]

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Burla y urnas

Negar a los liberales democráticos es una grosería, también lo es que Rivera acepte lo que ha estado negando durante un año
 

Dentro de pocas semanas habrá que acercarse a votar. Incluso quienes se hayan jurado no hacerlo, lo harán. Es difícil abstenerse del único vicio nacional aún permitido. Nunca se sabe lo que durará. La política en España es burda, de brochazo, de uñero. Hace unos días oí dos noticias. En una, Rivera (ya era hora) decía que si era preciso pactaría con Sánchez. En otra, decía Sánchez que nunca pactaría con un tipo que había pactado con la ultraderecha. Eran varias groserías. Es notorio que Sánchez prefiere pactar con los herederos del terrorismo vasco o con los nacionalitarios catalanes. Negar a los liberales democráticos es una grosería, pero también lo es que ahora Rivera acepte lo que ha estado negando obstinadamente durante un año. Políticos toscos.

La política española no es un espectáculo, es una farsa. Uso la palabra en el sentido que le da José Luis Pardo en otro de sus ineludibles artículos, el titulado Tragedia y farsa del socialismo científico en la revista Letras Libres, una de las pocas que aún tratan con seriedad a la cultura seria. Es un artículo que debería divulgarse, estudiarse, discutirse en la universidad porque expresa con limpia claridad el paso de la izquierda clásica (la tragedia de la lucha de clases) a la izquierda reaccionaria (la farsa de las identidades). Los agravios nacionales, de género, de especie, de genética, de cultura, de lengua o de tribu, sirven para crear múltiples empleos, decenas de departamentos universitarios y servicios burocráticos. Clérigos y agraviados.

Esta mutación convierte en una farsa la diferencia entre derechas e izquierdas. Se trata, tan solo, de tácticas mercantiles para la toma del poder, es decir, del capital, vendiendo identidades.

[Publicado el 08/10/2019 a las 15:10]

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El megalómano


Ayer me pareció entrever y medio oír una noticia según la cual un señor se quejaba de que la Guardia Civil le visitaba sin llamar al timbre
 

Un catarrazo me ha destruido el cerebro y otras partes sustanciales del cuerpo. Cuando estás febril y con los animales (pulmones, estómago, ojos, laringe) en rebeldía, por lo menos yo tiendo a sufrir alucinaciones. Así que ayer me pareció entrever y medio oír una noticia según la cual un señor se quejaba de que la Guardia Civil le visitaba sin llamar al timbre. "¡Estoy harto, decía, de que nos despierten golpeando la puerta de madrugada!". Usaba un plural poco convincente. No se sabía a quién había despertado la Guardia Civil ni por qué. Deduje que era una escena de alguna película sobre el Holocausto y que quien se quejaba era un judío del gueto de Varsovia.

Luego me fijé un poco más y vi entre nubes a un señor gordito, con el pelo de persiana y lo reconocí de inmediato. Era el mismo que pocos meses antes había dicho que era Mandela y un poco antes que era Gandhi y antes que era el acorazado Potemkin. Bien, pensé, este hombre no está en sus cabales, pero es que tiene muchísimos problemas para llegar a fin de mes y pierde la cabeza. Como yo, pero sin el catarro. Me fijé un poco más y retrocedí espantado. A quien de verdad se parecía es a la señora Doubtfire, con gafas y todo. Un personaje más acorde con su posición ante la historia.

Pero luego me enfadé. ¿Cómo se atreve este funcionario que instruye a los matones (apreteu, apreteu!), cómo osa compararse con la dulce y sensible Ana Frank? ¿No está humillando a los judíos aterrorizados por tipos como él durante el dominio de los nacionalistas alemanes? Recordé a Shostakóvich, ovillado al pie de la escalera, de madrugada, muerto de frío, a la espera de los esbirros de Stalin que vendrían a buscarle en cualquier momento. Resígnese a su papel histórico, señora Doubtfire, y deje de hacer el ganso.

[Publicado el 01/10/2019 a las 16:27]

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Ventas


Redúzcase a una tercera parte el sueldo de sus señorías cuando no están gobernando. Verán como hay Gobierno en dos meses 
 
 
Tiene mucha razón el antropólogo Carlos Granés, en su reciente Salvajes de una nueva época, al identificar el así llamado arte actual y la política. Ambos están en constante oferta de fórmulas salvadoras o denuncias radicales, pero solo con el fin de que alguien les compre la mercancía, sea en forma de subvenciones, sea como clientela que acude al espectáculo.
 

Las próximas elecciones tienen algo de reestreno artístico. Se parecen mucho a una cualquiera de las exposiciones de arte actual que tienen lugar en los museos dedicados a este pormenor en cualquier ciudad del mundo. Todas están compuestas por terribles desafíos, denuncias e indignaciones que nadie se toma en serio y sirven para ocupar el ocio dominical de las familias burguesas. Así también vamos ahora a sufrir a unos partidos políticos que tienen que vendernos un material de refrito, algo averiado, y aunque todos sabemos que son una sarta de embelecos y frivolidades, en algo habrá que ocupar el domingo 10 de noviembre.

Granés presenta el ejemplo perfecto de esta confluencia entre arte y política: el golpe de Estado catalán, construido por los publicistas del nacionalismo. Fue una enorme performance que atrajo mucha clientela entre las gentes de clase media y del agro. Acabado el espectáculo queda el problema de desmontar las tiendas, quitar los cartelones y aliviar a los heridos por accidentes circenses. Todos quieren olvidarlo, sobre todo los publicistas. Persisten solo los que no tienen otra fuente de ingresos.

Sí, es una buena idea para evitar absurdos como el de estos meses pasados, tan artísticos como tediosos. Redúzcase por ley a una tercera parte el sueldo de sus señorías cuando no están gobernando. Verán como hay Gobierno en dos meses.

[Publicado el 24/9/2019 a las 16:18]

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Tenorio


Como se comprueba en los cinco dramas editados por Carmen Becerra, el mito del seductor tiene una diferencia esencial frente a los babosos tipo Oliver Stone o Harvey Weinstein
 

¿Cómo juzgarán hoy en día algunas mujeres a ese personaje secular, Don Juan? ¿Con mayor severidad que antaño? No estoy seguro. Según Carmen Becerra, autora de un interesante prólogo a la edición de cinco obras sobre el celebrado sinvergüenza (El mito de Don Juan, Biblioteca Castro), la evolución del personaje a lo largo de dos siglos, desde Tirso de Molina hasta Espronceda, nunca es complaciente. O bien se le condena a los fuegos eternos o bien se le ajusticia, pero nunca hay benevolencia. En el mejor de los casos, el Don Giovanni de Mozart y el poema de Espronceda, el diabólico personaje es malvado por desorden mental y acoge el castigo con entusiasmo. El Comendador le evitará a don Giovanni tener que fatigarse hasta la extenuación seduciendo doncellas a una edad inadecuada. Ese era también el contenido del Casanovade Fellini, un viejo seductor obligado a mantener el tipo, como un pistolero del Oeste tenazmente desafiado, harto ya de sí mismo y de las mujeres.

Como se comprueba en los cinco dramas editados por Carmen Becerra, algunos perfectamente desconocidos (¿quién ha leído La venganza en el sepulcro de Alonso de Córdova?), el mito del seductor tiene una diferencia esencial frente a los babosos tipo Oliver Stone o Harvey Weinstein y es que, en realidad, lo que les gusta no es el sexo con mujeres, sino la transgresión por y en sí misma. Son verdaderos parientes del Don Juan de Byron y otros románticos burgueses fascinados por el mal. Unos tipos abnegados, en su condición de malvados profesionales, que no tienen más remedio que rebelarse todo el santo día, negar, insultar, hostigar, transgredir y demás cualidades que actualmente exhiben al completo los artistas subvencionados y los niños antisistema.

[Publicado el 17/9/2019 a las 16:18]

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Asalariados


Es curioso: los únicos que siguen trabajando, cada vez en mayor número y con sueldos cada vez más altos, son los políticos
 

La semana anterior me refería a la desaparición de lo complejo, lo difícil, lo que exige esfuerzo, y a la imparable simplificación de nuestras vidas. Pero junto a lo simple en las artes, la política, la universidad o las comunicaciones, faltaba una sección esencial: el trabajo.

Un amigo bancario me comentó que los bancos están ya preparando la desaparición del trato personal. Los que no tenemos más remedio que dejar nuestra nómina o facturas en los cofres de los bancos vamos a tener que trabajar para sustituir al personal de la banca. Algunas entidades han cerrado ya un buen número de oficinas y es notable que no conozcamos un análisis de ese cierre. Mi banco, por ejemplo, ha eliminado dos oficinas en el barrio y nos obliga a caminar hasta la que a ellos les interesa. Pero incluso esa dejará de atender al público y todas las operaciones las haremos con maquinitas.

Cada vez hay menos trabajo, cada vez son menos necesarios los trabajadores y los que aún trabajan se ven condenados a subsistir con sueldos cada vez más miserables y provisionales. Eso quiere decir, sencillamente, que sobra mano de obra o fuerza de trabajo, como se la llamaba antes. A medida que se expande la tecno, cada vez sobran más.

Ante esta situación se suponía que emergería la presión de la izquierda y los sindicatos, pero no pueden hacer nada. Los sindicatos solo protegen a quien ya trabaja, como se vio con las huelgas contra la población que iba o volvía de vacaciones. Y la izquierda solo exige caprichos y antojos de minorías, copiados de los campus norteamericanos políticamente correctos. Es curioso: los únicos que siguen trabajando, cada vez en mayor número y con sueldos cada vez más altos, son los políticos. Y cada día hay más partidos de izquierdas.

[Publicado el 10/9/2019 a las 15:27]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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