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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 30 de mayo de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Edad de Oro

He asistido a uno de los admirables cursos de la Fundación March. Esta vez, sobre la pintura paleolítica. En realidad, sobre la vida en las cavernas hace 40.000 años. No hay nada más actual, porque no tenemos ni idea de cuáles son nuestros orígenes, de manera que mal hemos de saber cuál será nuestro destino. La prehistoria comienza, para nosotros, a mediados del siglo XIX. La prehistoria es algo muy reciente. Antes los sabios creían que la edad de la Tierra era de 6.000 años. Desde entonces nuestro pasado ha crecido en millones de años. Nuestro futuro, en cambio, se ha esfumado.

Fue Picasso quien dijo: "Después de Altamira todo es decadencia". Se refería a la inexplicable delicadeza de las pinturas que se han conservado en cuevas como la cántabra o las francesas de Chauvet y Lascaux. La extremada elegancia y exactitud del trazo hiela la sangre. Las primeras imágenes de la humanidad son perfectas. Nadie sabe cómo fue posible, pero seguimos echando luz sobre el enigma del Paleolítico. De hecho, nada envejece más deprisa que la prehistoria. Lo que decía sobre Lascaux un talento como Georges Bataille hace 50 años sigue siendo inteligente y poético, pero apenas hay datos que no estén equivocados.

Los ponentes del curso, Alcolea, García-Diez, Baquedano, describieron minuciosamente el mundo de los cazadores cavernarios, hermanos de bisontes, ciervos, caballos, renos o mamuts, y a mí me pareció un mundo ejemplar, civilizado, profundo, respetuoso con lo viviente, en comunión con los animales a los que admiraban.

Su esperanza de vida era de 25 años. Así que, comparados con aquellas sociedades juveniles que mantuvieron una mesura vital milagrosa durante 40.000 años, nosotros somos unos salvajes.

 

[Publicado el 23/5/2017 a las 15:00]

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Identidad

Es muy chocante que algunas personas confirmen los lugares comunes y los tópicos nacionales sin la menor conciencia de estar haciéndolo. No es cierto que los italianos sean cobardes, pero el capitán del buque hundido al que le han caído dieciséis años de cárcel actuó como si fuera Alberto Sordi en una película sobre la guerra del 14. No es cierto que los catalanes sean codiciosos, pero la Madre Superiora parece nacida en una caricatura.

Hace años tuve un amigo que formaba parte del núcleo ideológico de Convergencia, o sea, católico. Me contó que en uno de esos retiros espirituales a que eran tan aficionados los nacionalistas, observó en un aparte a Jordi discutiendo con la Madre Superiora. Se acercó disimuladamente y pilló esta frase, tras la cual se escabulló aterrado: "¡Marta, els teus fills acabaran a la presó!". En aquella época todos sabían que la Madre sacaba dinero de debajo de las piedras e incluso de un césped podrido del Barça, pero se ignoraba que estuviera adiestrando a la prole. Como en un Galdós.

Lo cierto es que su madre, la abuela de los actuales hijos, ya tenía la misma afición. Otro amigo me contó que, siendo presidente de la comunidad de vecinos donde vivía la señora madre de la Superiora, compró en Navidad una hermosa planta de Pascua de hojas rojas. Inesperadamente, una mañana la planta había desaparecido. Algo recelaba aquel hombre sagaz que le hizo dirigirse a la madre de la Madre para preguntarle si había visto una planta de Pascua en el portal. "Sí, claro, era tan bonita que me la he subido al piso para impedir que la roben". Riguroso.

Si no me equivoco esta figura sarcástica se llama en yiddish "chutzpah". Que es cuando el asesino de sus padres le pide al tribunal que sea clemente con un pobre huérfano.

[Publicado el 16/5/2017 a las 18:15]

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Tres Días

El sábado fue jornada de reflexión y reflexionamos: ¿Cómo es posible que aún existan comunistas, fascistas y nacionalistas en un país civilizado? Después de setenta años sabemos ya con todo detalle sus crímenes, su inevitable deriva totalitaria, su profundo arcaísmo. No son ni de derechas ni de izquierdas, son del exterior de la democracia y conducen a décadas de infelicidad, crímenes y sumisión. En Francia han resucitado los tres cadáveres. También en España, aunque con diversos disfraces. Hay algo profundamente psicótico en ese deseo de ser conducido y anulado.

El domingo era el día de la votación. En un país donde obreros comunistas y burgueses fascistas ya se han unido y no engañan a nadie, sólo quedaba la amenaza de la abstención. ¿Verdaderamente era honrado abstenerse en esas circunstancias? Es la célebre equidistancia catalana o la indiferencia vasca ante los asesinatos. Muchos franceses no han visto diferencia entre Le Pen y Macron porque carecen de inteligencia ética. A las 20.00 sabíamos que la abstención había sido la más elevada desde 1969. Un síntoma preciso sobre la debacle moral del país. También nos enterábamos, gracias a las encuestas belgas, de que había ganado Macron por 65 a 34. Parece un triunfo, pero no tanto. Ese 34% de votantes fascistas en Francia, el doble que en la última elección de presidente, es un desastre. Macron está solo. No le siguen masas de furiosos obreros y campesinos. La formación de su primer gobierno será la clave para adivinar si tiene posibilidades de ganar las inminentes elecciones. Es allí donde le espera Le Pen con su cocktail molotov.

El lunes felicitábamos a Albert Rivera que ahora tienen un padrino poderoso. Y el martes leemos "Le Pont Mirabeau" de Apollinaire.

[Publicado el 11/5/2017 a las 15:05]

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Titán

Han pasado menos de dos siglos, pero la comparación da escalofríos. Durante la Revolución Industrial algunos humanos se midieron con los dioses. Para matar a un dios hay que ser un dios. Así, G. W. F. Hegel. Podría parecer un profesor de la Universidad de Berlín semejante a los actuales profesores de filosofía, pero sería como decir que la Vía Láctea tiene el tamaño de un gusano. La nuestra es la visión del gusano. Hegel, en cambio, sentado sobre la Osa Mayor, veía el cosmos en su totalidad. De hecho, fue el primero en comprender que un mundo sin dioses precisaba una voz humana de condición divina. Aquel profesor de universidad se propuso, según dejó dicho, "escribir el discurso de Dios antes de crear el mundo". Y lo hizo.

 

Da lo mismo quién fuera Hegel, lo relevante es que todavía era posible mantener la ambición de saberlo todo y proceder a una representación que lo incluyera todo, desde la primera ameba hasta el último cañón de Napoleón, a quien vio pasar bajo su ventana. ¿Cómo pudo caber todo el cosmos en una sola cabeza? Muy sencillo: el pensamiento, como el arte, no es asunto que dependa de la inteligencia, sino del coraje. Y Hegel era un bravo.

Para nosotros es casi imposible acceder a un pensamiento que sólo puede compararse con el de Platón. Si el griego alzó el telón del temible escenario occidental, Hegel lo bajó con igual grandeza. Después de Hegel, uno de sus alumnos, Marx, quiso prolongar la audacia tirando del cielo hacia el asfalto. Su fracaso es nuestra vida cotidiana. Nietzsche osó dar de martillazos al titán. Aquellos golpes son ahora nuestra música.

Se acaba de publicar la Enciclopedia de las ciencias filosóficas de Hegel, bilingüe y en la admirable traducción de Ramón Valls. Sólo para los más bravos.

[Publicado el 03/5/2017 a las 11:25]

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Vírgenes

Es un escritor de viajes que odia los libros de viajes. Sabe que ya es imposible viajar en su sentido estricto, que es el de escapar a lo común y adentrarse en lo desconocido, como aquellos viajeros románticos que pisaban con temor y temblor las agresivas plazas napolitanas o los ruidosos corrales andaluces. Ahora la gente se aprieta en un hormiguero mundial. Así que Lawrence Osborne nos cuenta su viaje por orden y comienza con los centros más adocenados y vulgares, Dubái, capital de la ordinariez millonaria; Calcuta, la ruina de la destrucción miserable; Bali y su gamelán obsesivo que enloquece al más sereno; Haití, las islas Andamán... en fin, la ruta que le lleva a los jarawas, etnia salvaje e inaccesible que se oculta en bosques prohibidos. Pero tampoco. La reserva está vigilada por policías tan corruptos como los propios jarawas. Y así sigue hacia Papúa Nueva Guinea, en donde está casi seguro de poder pisar tierra virgen y ver gentes que jamás han tocado a un hombre blanco. Es un viaje al corazón de las tinieblas (en el que el único reposo es un arreglo dental en Bangkok) buscando con desesperación escapar al mundo conocido, a lo cotidiano, a la inevitable muerte que nos espera agazapada tras nuestras rutinas.


Este escritor aventurero acabará llegando a Papúa Nueva Guinea y pasará meses de dolor y locura en selvas insoportables para, por fin, alcanzar un lugar donde, en efecto, sus habitantes nunca han tocado al hombre blanco, al Turista desnudo, como titula su excelente libro.

Pues también es mentira. Ya estuvo allí Margaret Mead, la antropóloga, en 1938 y había vuelto en 1967 para constatar la destrucción que trae el turismo. Osborne, gran tipo, sólo quería verificar que no queda ni un palmo de tierra virgen.

[Publicado el 25/4/2017 a las 16:08]

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Félix de Azúa, el "maestro de lecturas". Entrevista en la revista digital "Zenda"

imagen descriptiva

Comparto aquí la entrevista realizada por María José Solano para la revista digital Zenda, publicada el 21 de abril de 2017.

Foto de Victoria Iglesias.

 

Félix de Azúa, el "maestro de lecturas" 

La cita tiene lugar en el magnifico edificio sede de la Real Academia Española, en una de las hermosas salas silenciosas y elegantes de su planta noble. Don Félix de Azúa ocupa como académico correspondiente el sillón H desde hace muy poco tiempo (13 de marzo de 2016). Habla con entusiasmo de la Academia y  de su actividad allí. En ningún momento nos tuteamos, quizás más por razones estéticas que de otro tipo. Aun así nos sentimos cercanos; los libros trenzan lazos inverosímiles entre desconocidos.

La razón por la que tenemos este encuentro es su último libro publicado: Nuevas lecturas compulsivas, editado por la estupenda editorial Círculo de tiza. Pero esta entrevistadora quiere mucho más; quiere hablar con el hombre al que admira desde sus tiempos de estudiante de Historia del Arte de libros, de géneros literarios, de filosofía, de arte, de bibliotecas, de creación, y sobre todo, de Félix de Azúa. Una hora y media no da para tanto. Aunque tal vez sí. 

-Empecemos por el principio; poeta, ensayista, filósofo, traductor, novelista, Académico de la Lengua...¿cuál de estas facetas encaja mejor con el lector Félix de Azúa? Carraspea, serio. Comienzo pisando terreno peligroso y lo sé, pues la poesía es el gran amor de Don Félix. De ahí el cuidado con el que usa la palabra; de ahí sus mayúsculas y minúsculas, de ahí su humildad de creador que roza lo filosófico. 

 -Hay que corregir alguna cosa. Poeta no he sido. Podríamos decir que he escrito versos, lo que me convirtió por un tiempo en  poeta con la letra p muy pequeña. En este terreno hay que ir con cuidado. Poetas que merezcan ese título ha habido en total seis... Sófocles, Shakespeare...      

 

[Seguir leyendo]

[Publicado el 21/4/2017 a las 14:05]

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'Finis'

Regocijo indudable, pero también tristeza da la aparición del cuarto y último volumen de ensayos de Rafael Sánchez Ferlosio. Lo primero, por el placer de leer una tras otra hasta seiscientas páginas de impecable castellano y constatar en cada una de ellas que el juicio del escritor, siempre a redropelo, puede expresarse del modo más elegante. También tristeza, claro, si nos percatamos de que es el último. No porque peligre el autor (el cual, afirmamos, está en perfectas condiciones según diría un vendedor de coches), sino porque no se le ve animado a ir a por el quinto volumen. Como en el Quinto Sello, hay algo ominoso en esa cifra. Recordarán ustedes que al abrir el quinto sello quedaron a la vista las almas de los muertos por causa de la palabra de Dios. A lo mejor en el quinto volumen de Ferlosio culebrearía un nido de víctimas de la palabra humana.

 

Él ha repetido muchas veces que escribe sólo por indignación y aunque esa pasión se ha degradado desde que es materia prima de los mercaderes de la rabia, en Ferlosio siempre ha sido una pasión sintética. Su juicio va de un polo al contrario y quiere que entendamos lo integrales que son los opuestos. O, mejor dicho, que sólo mediante opuestos se construye nuestra sumisión. Hay muchos pares en el cuarto Ferlosio: educación e instrucción, publicidad y limosna, producción y consumo, destino y carácter. Combates que confirman nuestra fatal escisión.

Este fabuloso volumen es un libro sabio. Quizás por eso el autor le puso un título imposible: "QWERTYUIOP". Son las letras de la primera línea de todos nuestros teclados. Un azaroso juego de signos regido por la más pura racionalidad. Parece una definición de su arte: juego racional que nace de la indignación y te deja boquiabierto.

 

[Publicado el 18/4/2017 a las 15:49]

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Estad alerta

Cuando se alcanza cierta edad no es raro sentir admiración por alguien a quien, sin embargo, despreciamos moralmente. En mi caso, a Elias Canetti, de quien leo cuanto se publica, aunque sé que tenía un ánimo inicuo. Dotado de gran inteligencia y ese talento de los sefardíes, siempre errantes, para la palabra, lo aumentó con una vida en cinco lenguas. Empero, desde la altura de mi edad, no puedo perdonarle sus infames groserías sobre la generosa Iris Murdoch, su amante y sin embargo su víctima. Sólo un hombre mezquino puede escribir caricaturas de la mujer que le amó.

 

Sin embargo ¿cómo escapar a quien consumió su existencia en un diálogo despiadado con la muerte? Vivió poseído por los muertos. Los cuerpos desnudos y helados de su padre, de su madre, de su esposa, de toda la familia judía, reposaban tendidos sobre sus hombros, como en un grabado de Goya. Una vida entera sin dejar un solo día de zaherir, hostigar, insultar a la muerte como lo más humillante e insoportable de nuestra condición.

Tenía planeado un Libro de los muertos desde 1940. Nunca llegó a concluirlo. Quedaron ocho legajos, conservados en la Biblioteca Nacional de Zúrich. De ellos hizo una edición Galaxia Gutenberg en 2010, pero ahora, en el recién aparecido El libro contra la muerte, reúne una parte más considerable de lo que escribió a lo largo de su combate contra la Nada. Al final, calló y cayó. La Gran Dama lo alcanzó en 1994, a punto de cumplir los 90 años, y no le perdonó sus injurias. El último comentario fue: "Noto que mi vida se disuelve en una reflexión obtusa y opaca porque ya no apunto cosas sobre mí. Intentaré remediarlo". No pudo remediarlo. Se había olvidado de sí mismo y la Gran Dama aprovechó el descuido. Como el lobo cuando el pastor duerme.

[Publicado el 04/4/2017 a las 15:49]

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Así es

No vayan a tomar mis palabras por una bronca, queja o sermón, se trata de una mera constatación: Occidente se ha infantilizado. No es que haya rejuvenecido, ojalá, sino que ha regresado a la edad pueril, aunque sin la gracia de los infantes. Infantil ha sido el Brexit,infantil la elección de Trump, y ahora vienen Francia e Italia

Por infantil entiendo esa etapa en que los humanos aún no hemos adquirido la lógica, el sentido común, la capacidad de juicio objetivo y todas las virtudes asociadas a la edad que no en balde se llamaba antaño "edad de la razón". Esas capacidades intelectuales han sido remplazadas por la sentimentalidad. Y es ella la que intoxica los populismos. Los políticos y los medios ya no proponen argumentos o discusiones razonadas, sino sentimientos. Caso extremo, la Alianza de Civilizaciones de Zapatero y Erdogan (¡!).

Vean, también, el cambio de 47 calles de Madrid promovido por el Ayuntamiento de Podemos y PSOE. Un trabajo inútil que pone de manifiesto la impotencia del Consistorio. El comité ha seleccionado las calles y ha trabajado bien. Ha cumplido con su encargo. Lo absurdo es la tarea misma. Nadie menor de 60 años sabe quiénes eran los hermanos Falcó, Carlos Ruiz, Juan Pujol, el cerro Garabitas, y así hasta 30 caprichos. No digo yo que merezcan calle, digo que es un gasto grotesco cuando los juzgados están cayéndose a pedazos, los hospitales colapsados o el asfalto con socavones de a metro. Es una medida sentimental, una muestra de frivolidad ideológica.

¿La causa? Quizás, como cree Theodore Dalrymple en su pertinente Sentimentalismo tóxico, el colosal fracaso de la educación después de Bolonia. Y la incompetencia de las izquierdas para resolver los problemas de la gente. Las derechas, ya se sabe.

[Publicado el 28/3/2017 a las 14:45]

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Gloria

Rinaldo Alessandrini abrió el Festival de Música Antigua de Sevilla con su Concerto Italiano y las monumentales Vísperas de Santa María. Las columnas salomónicas sonoras de Monteverdi se enroscaban en las columnas salomónicas de la parroquia de la Magdalena, cuyo gigantesco retablo parecía el balcón de unos oyentes inmortales. Abajo, los mortales temblábamos al oír el verso: "!Oh, Dios, ven en mi ayuda!".

Sin embargo, los hombres del siglo XVII no necesitaban más ayuda que la de sus cuerpos y mentes. Era el siglo de Descartes, de Cervantes, de Shakespeare, de Velázquez, entre quienes descolla, colosal, Monteverdi agitando el océano de los sonidos para hacerlos más humanos. Aquellas gentes estaban construyendo un mundo nuevo y se daban a la tarea con todas sus fuerzas. Era la aurora de la era moderna e inauguraba la soledad de los mortales en el cosmos. De modo que cuando las voces alzan con toda su potencia la suprema alabanza, "Magnificat anima mea Dominum", no debemos traducirlo por "Proclama, alma mía, la grandeza del Señor", sino por "Proclama, alma mía, la grandeza del humano". Y los versos que hablan de Jerusalén deben entenderse como "Mira la ciudad que he levantado a orillas del Guadalquivir". Y luego, "Admira este templo de oro, mármol y jaspe". Y también, "Oye nuestras voces enlazadas con asombrosa armonía y cómo cubren la haz de la tierra".

Una alegría frenética, una esperanza exaltada, un vigor furioso movía a los músicos cuando cantaban la grandeza de nuestra especie en tiempos de Monteverdi. También era grande la envidia y el deseo de alcanzarles. ¿Cuándo podremos cantar de nuevo a la esperanza, a la alegría, a la magna labor de hacer un mundo nuevo? ¿Cuándo volveremos a creer en nuestras fuerzas? ¿Cuándo sonará nuestro Magnificat?

 

[Publicado el 21/3/2017 a las 14:45]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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