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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 18 de octubre de 2019

 Blog de Joana Bonet

Planeta plástico

Para muchas niñas, el descubrimiento del chicle fue lo que de jóvenes el cigarrillo. Qué buena compañía nos hacían aquellos Cheiw Junior para pasar la lenta tarde del domingo haciendo globos o estirando la goma hasta que se rompía. Mascar se nos antojaba liberador. El acetato polivinílico con sabor a menta o fresa –los de tutti frutti llegarían después– nos otorgaba más soltura que la boca cerrada. Y hasta que descubrimos que era de mala educación masticarlo en público, desenvolvimos con goce pastillas de maxichicles que a veces pegábamos bajo la butaca del cine cuando perdían el ­gusto. Era algo irresistible, aunque no ­estuviera bien; equivalía a cobrar elasticidad, morbidez, y nuestro dedo travieso se ocupaba de comprobar que la blandura se prolongaba a lo largo de la película.

Masticábamos plástico mientras nuestros padres disfrutaban de la comodidad de los platos de poliuretano, los hules sustituían a los manteles diarios, y desde el frágil cristal hasta el cartón mohoso, o los hierros forjados, iban siendo reemplazados por la euforia del barato y liviano plástico. De ­estudiantes, el momento de plastificar carpetas y libros se nos antojaba optimista. Los ochenta se rindieron ante el dios plexiglás: así aprendimos a llamar al metacrilato, y nos hacía sentir modernos. En los noventa hasta Hermès jugueteó con un Kelly transparente, souvenir de una exposición. Y, en un alarde de posmodernidad, las firmas de lujo reinterpretaron versiones de sus iconos en ese material tan maleable y a la vez resistente. Hasta que ­perdimos la ingenuidad, igual que tras mascar chicle ante el maestro, y su­pimos que era altamente contaminante y puede tardar hasta 400 años en ­degradarse.

Nos enganchamos tanto al plástico que se nos fue de las manos. Coches, ordenadores, tejados, tuberías o zapatillas deportivas. La fórmula de embalaje preferida a escala mundial. Lo compramos a diario, estamos en contacto corporal directo –hasta dormimos sobre él– e incluso lo ingerimos. En los últimos años se han encontrado microplásticos y fibras del ancho de un cabello humano en una extraordinaria gama de productos alimenticios como la miel y el azúcar, el agua embotellada y la del grifo, en el marisco, la sal de mesa, la cerveza y los refrescos. Se calcula que hoy producimos unos 330 millones de toneladas al año, y el 95% de los envases de plástico no se utilizan más que una sola vez. Acaba con los peces en mares y océanos y destruye las cosechas en Vietnam, Malasia o Tailandia, donde el primer mundo lo envía para quitárselo de en medio. Es incapaz de convivir con el ecosistema, pero vino para quedarse. Nuestra vida es ya un prefabricado completo, y más allá del gesto, de las campañas para salvar el planeta, de que llevemos bolsas de tela fina o rellenemos botellas de cristal, necesitamos un ambicioso plan transnacional para que nuestra sociedad supere el mono y olvide las ventajas del césped artificial.

[Publicado el 10/6/2019 a las 10:14]

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Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta" y "Generación paréntesis". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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