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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 21 de mayo de 2019

 Blog de Joana Bonet

Extranjeros de sí mismos

Su nombre suena a broma: mena, siglas lexicalizadas de “menores extranjeros no acompañados” que se antoja un error ortográfico entre el meme y la nena. El nombre engulle la identidad. Precoces sintecho que emigran a pesar de los riesgos del viaje en busca de una vida, porque lo que conocen se parece más a la muerte. Dejan atrás los pocos agarraderos que tienen, cruzan Estrecho y frontera solos, barbilampiños, chiquillos de plumier y cartabón. Más de doce mil fueron acogidos o tutelados por los servicios de protección de menores de las comunidades autónomas de nuestro país en el 2018. Su llegada ha aumentado espectacularmente en los últimos años. ¿Por qué? “¡Ajajá! –dirán los astutos de mirada torva–. Tontos que somos. Aquí les servimos una sopa caliente, un par de mudas, el papeleo y hasta vivienda y paga; y luego nos robarán”.

Nuestra sociedad desconfía más del hambriento que del poderoso, un asunto digno de diván. Aunque en Catalunya y Euskadi se garantizan condiciones más decentes, los centros de acogida no son resorts ni colonias. El desbordamiento y la precariedad es recurrente. Numerosos trabajadores han denunciado la involución social de los muchachos tras experiencias de aislamiento, hacinamiento y hasta maltratos físicos y psicológicos. También han alertado sobre el hecho de que apenas haya chicas entre los menas –que, se nos dice, son casi todos varones–, aunque en realidad sí existan, sumergidas en el mundo de la trata y, por tanto, invisibles.

Un 18% de los que llegaron en los últimos tres años a Catalunya han delinquido, robos con violencia y asuntos de drogas sobre todo. La principal preocupación de Mossos y Fiscalía se centra en los mayores de edad que han acabado por convertirse en reincidentes y funcionan como red de apoyo para los menores fugados de los centros de acogida, organizando tribus que duermen en las calles u ocupan pisos del centro de Barcelona. Drogas, peleas a cuchilladas y redadas policiales dan para llamativas alarmas, pero ¿qué ocurre con el resto, con la inmensa mayoría de estos niños de la calle? Porque el 82% son pacíficos, algunos más asustados que otros, con una gran capacidad de sacrificio a diferencia de nuestros chavales mimados y poco tolerantes a la frustración.

El Gobierno de Sánchez aprobó un aumento de los fondos por real decreto –38 millones– con el objetivo de mejorar la atención de los centros, pero incluso la buena voluntad política no es suficiente. Falta una herramienta común de recogida de datos para poder realizar un seguimiento global; tampoco existen estándares de protección destinados a los más vulnerables, y es necesario fortalecer el sistema de acogida familiar en pos de la integración real.

Sin duda tenemos un problema, pero no consiste tanto en la amenaza de estos menores solitarios y desamparados como en nuestra incapacidad para recibirlos como lo que son, niños, en lugar de convertirlos en bestias acorraladas.

[Publicado el 13/5/2019 a las 14:38]

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Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta" y "Generación paréntesis". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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