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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de septiembre de 2020

 Joana Bonet

En manos de Robocop

Deslizo el pasaporte electrónico por el lector y miro obediente a la cámara con los ojos bien abiertos, esperando el clic de la foto. La máquina sustituye al policía. Ya no interactúas con él. No sientes que te atisba prevenido, ¿o responsable?, ni te pregunta por el motivo del viaje en ese diálogo torpón en el que debes validar tu presunta inocencia y poner cara de turista. Pero algo falla. La barrera de metacrilato se bloquea y se requiere una presencia humana a fin de resetear la frontera electrónica. Entras a un país sin ser interpelado por una persona, y esto podría ser una ventaja, aunque me pregunto si hay más probabilidades de error en la inteligencia humana o en la artificial.

No los vemos a diario, pero no sólo se han introducido en las cadenas de producción de las fábricas y en los hospitales. Sueldan, cortan, descargan, atornillan, ayudan a las tareas más repetitivas, operan en el quirófano. Exponentes de una tecnología que, en positivo, contribuye a que desaparezcan trabajos de parias, pero que en negativo aspira a sustituir el calor humano imitándolo tan precisamente como sea posible.

Nos llegan noticias de androides cada vez más humanizados. En el pasado Mobile World Congress presentaron a Sophia, capaz de apoyar sus reflexiones con gestos emocionales. “Un robot ­podrá ganarle una partida de ajedrez a un humano, pero no competir con él contando un chiste”, me cuenta Sergio Martín, que en el 2015 lanzó YuMi –contracción spanglish de you –, el único robot del mundo verdaderamente colaborativo. De doble brazo, y sin ­cabeza.

Me desahogo con el superingeniero de ABB Robotics & Move, suspirando ante la idea de la vejez que nos aguarda, asistidos por robotitos que bien podrían acabar fulminantemente con nosotros. “Ya no están enjaulados, antes eran ­peligrosos porque no eran conscientes de su entorno y se movían con velocidad”, cuenta. Me angustio más aún. Y Martín insiste en su falta de empatía, sensibilidad, sentido de la justicia o capacidad de amar. “Tenemos que hablar siempre de un entorno de colaboración, no de sustitución”.

A pesar de que más de 200 expertos de catorce países pidieron por carta a la Comisión Europea que repensara el proyecto, es probable que pronto existan dos clases de personas: las humanas y las electrónicas. Según la resolución sobre las reglas de derecho civil de robótica aprobada por el Parlamento Europeo en el 2016, se admite otorgar “personalidad” a los robots. Y se habla de derechos. Hay controversia. Bill Gates ha propuesto que paguen impuestos; y Elon Musk alerta de aquellos concebidos como armas autónomas. En unos tiempos en los que las distopías son tan gratas y populares, no deberíamos olvidar que algo trascendente ocurre cuando se utiliza tanto la palabra inteligencia como atributo de teléfonos, edificios y ahora de artificios que, según los agoreros, en veinte años serán mil millones de veces más capaces que nosotros.

[Publicado el 01/4/2019 a las 10:59]

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Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta", "Generación paréntesis" y "Fabulosas y rebeldes". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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