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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 19 de diciembre de 2018

 Blog de Joana Bonet

Ruido y nueces (algunas vacías)

Nunca habíamos vivido tal avalancha de premios nacionales a mujeres: Almudena Grandes, Christina Rosenvinge, Francisca Aguirre, Maria Xesús Lama, Mariza, Yolanda García Serrano, Antònia Vicens y, como final de traca, la nonagenaria Ida Vitale, premio Cervantes. Me congratulo de esta inédita ola de reconocimiento, que rescata auténticos tesoros, algunos alejados del mainstream. Y que por fin premia a creadoras de callo profundo, infatigables y muy meritorias. Pero debo confesar que, lejos de triunfalismos y ­jaranas, hay algo que me turba: ¿o acaso no se aprecia en ellos la presión por cumplir ejemplarmente con el nuevo mandato social?: “Más mujeres entre los cromos para que no se nos caiga el pelo”.

El 2018 ha resultado ser uno de los años más fecundos para el feminismo: la catarata de denuncias por abusos sexuales ha tenido como efecto colateral de un daño evidente la inclusión de las mujeres en las agendas políticas y culturales. Ha sido una prioridad, desafiando el desprestigio que siempre han tenido las cuotas, la llamada discriminación positiva, una locución fea, un oxímoron conceptual, con buenísimos resultados en todas las luchas pro derechos civiles. En menos de un año, ser feminista ha pasado de ser estigma a tendencia. El fenómeno es interesantísimo: pocas veces una palabra que parecía rancia y arrinconada ha revertido su rechazo despertando una repentina simpatía entre los mismos que arrugaban la nariz ante las que consideraban una especie de policías sexuales, avinagradas y sin sentido del humor ni del amor. Hoy, asistimos con asombro a las declaraciones de famosas que se dicen feministas de toda la vida, cuando hace cuatro días escondían el ala: a buen fin no hay mal principio, por decirlo con Shakespeare.

También he observado otro fenómeno paralelo: jóvenes corajudas y sin pelos en la lengua han enarbolado la bandera violeta, sacando sus plumas de colores que tanto venden. Pero no puede entenderse el compromiso con la igualdad desde un liderazgo individualizado que pretende hablar en nombre de todas, que puede dominar la teoría, pero que en la práctica no modifica la mirada. Y menos cuando se cae en trampas tan vetustas como la de penalizar el embarazo. Así lo ha denunciado la actriz Aina Clotet, que fue descartada en una serie de televisión, tras haberle sido confirmado el papel de protagonista, porque su figura iba a cambiar. Y las excusas servidas son las de toda la vida, las que tanto hemos criticado en boca de empresarios improcedentes: dudar del resultado final, alegar complicaciones y aumento de costes, riesgos… además de aludir, en este caso, a unas escenas de sexo aparentemente vetadas para las preñadas, tal y como marca el patrón androcéntrico. En plena onda triun­fante, resulta poco ejemplar que una mujer, embarazada, deba someterse al clásico estereotipo por decisión de otra mujer. Con una mano te doy, con la otra te quito.

[Publicado el 26/11/2018 a las 14:34]

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Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta" y "Generación paréntesis". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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