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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 19 de diciembre de 2018

 Blog de Joana Bonet

¿De qué te sirven los libros?

Me lo preguntó sin esperar respuesta, como si ya la supiera, porque el enfado nos hace omnipotentes y resabiados: “¿De qué te ha servido leer tantos libros?”. Me reí con una carcajada de actriz de teatro exalcohólica, una risa soberbia y llena de respuestas, pero sin ninguna al vuelo –rauda, inapelable– que no fuera: “Sin ellos no sabría vivir”. No hubiera surtido ningún efecto. Al contrario, hubiera prolongado la riña familiar, certificando mi imagen de ensimismada, porque leer aísla, aunque luego te devuelva a la vida con más argumentos. Mi respuesta fue socorrida, de manual: “Los libros me han ayudado a escuchar mejor”, a lo que enseguida pueden contestarte: cuánta gente posee una gran sabiduría ancestral y en cambio no ha leído una sola línea. Pero pienso en lo que se pierden quienes no leen: esa plácida intimidad, la infinita gama de matices, los lugares del alma por los que nunca antes han transitado y cuyo acceso sólo cuesta unos 20 euros.

Leer por placer. Porque sí. Para evitar la condena de las propias limitaciones. Porque te hace viajar por diferentes mundos no ya paralelos, sino ajenos o más exactos que el real; porque te ayuda a entender con mayor finura al otro, aproximar lo diferente, incluso lo desconocido. Leer es abrir la olla del caldo y ver flotar un trozo de pasado o de futuro. Es mirar de cerca, con lupa. Leer es tan grande que no tiene buenos sinónimos. En la recopilación de las últimas conferencias de James Salter, El arte de la ficción (Salamandra), el inmenso narrador confesaba que al abrir un libro siente una especie de advertencia: “Una electricidad que te recorre, igual que con el sexo”. Cuenta Salter que no suele sentirse a gusto con la gente que no lee, desprovista de la amplitud de miras que se va for­jando gracias al contacto con la página impresa donde nada humano resulta ajeno. La relación con los libros no depende de nadie más que de ti: esa autonomía que te proporciona la lectura responde a un elevado grado de libertad, un territorio inviolable, sólo tú sabes qué ocurre en tu mente.

Ayer muchos catalanes compraron libros, hablaron con sus escritores preferidos y consiguieron que, al menos un día al año, la literatura ocupe la apertura de los telediarios. Por un buenísimo libro, hoy, al escritor no mediático –que ha tardado dos, tres años en escribirlo– le pueden dar 2.000 euros. Y si vende los 1.500 ejemplares de una tirada media bien puede asegurar que la felicidad existe. ¿Quién da tanto a cambio de tan poco? Las mejores horas del día o de la noche, la soledad obligada, la inseguridad del adjetivo, el peligro de la metáfora, la exactitud de las palabras, la corrección constante, el ansia de escribir con la misma sencillez de quien bebe un vaso de agua.

[Publicado el 25/4/2018 a las 10:57]

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Comentarios (1)

  • (tu dominatrix... rip)
    (q show)
    (sobredosis de vergüenza ajena)

    q haya gente q se atribuya el derecho de preguntarle a uno por qué lee... me requecabrea
    yo no le pregunto a nadie por qué ve el fúmbo, p. ej.
    y si me dicen q me envidian -sic- porque tengo tiempo para leer libros, contraataco : te envidio porq tú tienes tiempo para ver la tele
    o para leer los diarios de las pelotas
    en fin
    un secreto sumamente público : he leído seis veces, 6, el quijote
    un bibliófilo saludo

    Comentado por: superj a 10.710 km el 26/4/2018 a las 16:19

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Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta" y "Generación paréntesis". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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