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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de septiembre de 2020

 Joana Bonet

Roboapocalipsis

No hubo más jubilosa consideración dirigida a la clase media que la democratización de los electrodomésticos; la misma que convirtió las casas en una verbena de cajas de cartón y embalajes plásticos cuyas burbujas hacíamos crujir adictivamente con los dedos. Era todo un acontecimiento familiar ir a comprar un lavaplatos o una secadora y, gracias a sus beneficios –ganar en tiempo y confort–, incluso les veíamos cierta belleza.

Entonces no soñábamos con la nanotecnología porque todo lo grande era mejor. Pero con la llegada de internet, la afición por los electrodomésticos viró hacia los gadgets. El sueño de la robótica enamoró a la industria y ­encendió el deseo. No nos bastaba la humana, necesitábamos la inteligencia artificial (IA) para rodearnos de dispositivos que, más allá de hacernos la vida más fácil, se ocuparan de todo. Y de las máquinas que limpian la casa pasamos a los coches que se conducen solos. Hasta que la semana pasada, en California, un Tesla Model X se estampó contra una mediana, chocó contra dos coches y mató a su conductor. ­Inmediatamente cayeron las acciones de la firma, y los agoreros volvieron a advertir de la amenaza de un Blade Runner real.

Hace algo más de tres años, en la ciudad surcoreana de Changwon, los bomberos recibieron la llamada más insólita que quepa imaginar: una mujer decía estar siendo atacada por su aspiradora. Dormía sobre la alfombra cuando el robot doméstico identificó su melena como pelusa y la engulló con tal fruición que le causó gravísimas lesiones. Probablemente ese día juró que barrería ella misma el piso hasta el último de sus días. El año pasado, el departamento de IA de Facebook tuvo que desconectar a dos robots que habían creado un idioma incomprensible para los humanos. Admitieron que se les fue de las manos. Topaban con el llamado principio de la singularidad tecnológica: el desarrollo técnico y científico humano no es lineal sino exponencial. La IA, haciendo realidad las predicciones de la ciencia ficción, parece encaminada a acabar con toda noción de límite: los sistemas robóticos serán capaces un día de mejorarse a sí mismos recursivamente, creando una línea de desarrollo autónoma que excedería las limitaciones del pensamiento humano. De hecho, la inteligencia artificial de Google ya programa mejor que sus creadores originales. Y según cálculos del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, la capacidad de los robots superará definitivamente a la del hombre en el 2060.

Este vuelco tecnológico abre un incierto debate sobre trabajo y economía, intimidad y relaciones personales. El problema lo planteaba el visionario Asimov: “La ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría”. Robots programados para ser poseídos y manejados, hasta el día en que se superen a sí mismos y se hagan con el mando. ¿Un mundo mejor?

[Publicado el 02/4/2018 a las 08:42]

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Comentarios (1)

  • (entre paréntesis)
    (parece q tu dominatrix está guan pelín tocada del master)
    (digo del ala)
    (entreparentisado saludo)

    Comentado por: superj a 10.710 km el 03/4/2018 a las 13:29

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Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta", "Generación paréntesis" y "Fabulosas y rebeldes". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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