PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 22 de enero de 2017

 Blog de Joana Bonet

Réquiem noventero

La década de los noventa descarriló antes de tiempo. No solo entonamos su réquiem cuando empezaron a caer, una tras una, las primeras víctimas que la epidemia del Sida estigmatizó con aquellas llagas en la piel para acabar acribillándolas igual que patos de feria. Éramos jóvenes y absolutamente modernos, siguiendo el mandato rimbaudiano, pero la perversa unidad que formaban sexo y muerte fue la piedra que nuestra generación tuvo que soportar dentro del zapato. Recuerdo a tantos amigos que esperaban con angustia los tres meses que debían de transcurrir para hacerse los análisis de sangre, después de un polvo con demasiado deseo y poca protección. Aún y así, había que bailar, celebrar las largas noches en las que un pop optimista, condimentado con funk y soul, hacía cimbrear las cinturas e invitaba a creer en el futuro. Estrenábamos libertades –o eso creíamos–, encabezadas por la liberación de los homosexuales, mientras un nuevo feminismo de guerrilla alertaba del peligro de la vuelta a casa de las mujeres: “Una mujer a partir de los 40 tiene más probabilidades de sufrir un ataque terrorista que de casarse” escribía Susan Faludi en “Reacción”.
 
Recuerdo la noche helada en que conocí a George Michael en Le Palace parisino, era octubre del 92, en una fiesta organizada por la drag queen Susanne Bartsch, que recaudaba fondos para la lucha contra el Sida. Love Ball se llamaba la fiesta; pinchaba Boy George y Naomi Campbell lucía sus lentejuelas. Y en la pantalla, moda y música se abrazaban estrechamente con el vídeo “Freedom”, que resumía la declaración de principios noventera: libertad sin miedo ni prejuicios, glamour, fiesta, juventud y belleza. “A veces la ropa/ no hace al hombre/ Yo me agarraré a mi libertad” cantaba Michael reventando la pista. Mi colega Carlos Puig, que ya gastaba don de gentes, lo saludó como si anoche hubieran cenado juntos Era cercano y divertido. Fue el primero que no utilizó a las top models como floreros, y siempre se sentaba en la primera fila de los desfiles de Thierry Mugler y sus mujeres con hombros de super-heroínas. Por entonces, ya había perdido a su pareja, el diseñador Anselmo Feleppa, víctima del VIH y navegaba a contracorriente, luchando contra un reguero de adicciones. Pero a diferencia de otras estrellas, aceptaba públicamente sus debilidades aunque sin renunciar al orgullo; plantó a su discográfica y criticó la hipocresía social y política cuando un policía le tendió una trampa en unos urinarios de Beverly Hills.  
 
Puede que Michael, como tantos, viviera años de prestado, representado una generación que se descorchó espumeante pero cuyos valores, cuyas vidas, agonizaron mientras surgía un nuevo mundo envasado al vacío, menos eufórico, más políticamente correcto, pero igual de inmaduro. 

[Publicado el 28/12/2016 a las 16:53]

Compartir:

Comentarios (0)

No hay comentarios

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Periodista, licenciada en Filología por la Universidad de Barcelona. Inició su carrera a los dieciocho años, a mitad de los años ochenta, en los periódicos leridanos Diari de Lleida y La Mañana. En 1990 empezó a escribir en el Diari de Barcelona, y posteriormente en El País, especializándose en tendencias, cultura y estilos de vidaParticipó en el lanzamiento de Colors -con Tibor Kalman al frente-, en Vogue París y Ronda Iberiadirigida por Juan José Millás. En 1992 creó la revista Woman, que dirigiría hasta 1996. Desde ese año a 2012 fue la directora de la revista Marie Claire.  En 2013 fue nombrada editora de Prisa Revistas, donde puso en marcha la revista masculina Icon para El País, en la que sigue publicando artículos. Actualmente es consejera editorial en Prisma Publicaciones (Grupo Planeta).

Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia. Y también ha sido colaboradora habitual de diferentes programas radiofónicos, como Hoy por Hoy (Cadena Ser) y actualmente Julia en la Onda (Onda Cero). Ha dirigido el Curso de Periodismo y Comunicación de Moda de la Universidad Politécnica de Madrid,  el Taller de Periodismo de Tendencias y Moda organizado para la Escuela de Periodismo UAM/El País y ha participado en seminarios de la Escuela Contemporánea de Humanidades.

También ha dirigido la serie infantil Fadapaca (TV3, 2008), con la dirección artística de Jordi Labanda, y el programa de entrevistas "Humanos y divinos" (TVE, 2010).

Es coautora -junto a Anna Caballé- del libro Mi vida es mía y autora, entre otros, de Hombres, material sensible, (Plaza & Janés) Las metrosesenta (La Esfera) y Generación Paréntesis  (Planeta).

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2017 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres