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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 31 de octubre de 2020

 Joana Bonet

Excéntrica acidez

Por qué Dorothy Parker sigue fascinando a los jóvenes casi cincuenta años después de su muerte? Algunas de sus frases se encuentran en cualquier anaquel de citas célebres: ácidas y perversas, cargadas de autoparodia, tratando de abrir las cortinas políticamente incorrectas del amor, los hombres, la bebida o la política. Parker es un clásico en Twitter y Tumblr y sus cápsulas literarias son viralizadas por la generación post-Nocilla y el feminismo adolescente. ?Tres son las cosas que nunca tendré: envidia, profundidad y suficiente champán?. Su rebeldía autodestructiva no tenía límite: ?Me gusta tomarme un Martini. Dos como mucho. Después del tercero estoy debajo de la mesa. Después del cuarto estoy debajo del anfitrión?. Tampoco llegó a enderezar su desastrosa relación con el dinero, que tanto despreciaba pues vivía rodeada de cheques sin cobrar pese a acumular facturas impagadas: ?Las dos palabras más importantes del inglés son cheque adjunto?. Cuentista, dramaturga, crítica teatral, humorista, guionista y poeta, su biógrafo John Keats llegó a compararla con Hemingway. Y cuentan que tan obsesionada estuvo con la aprobación del autor de Por quién doblan las campanas que, en el lecho de muerte, hizo prometerle a su amiga Lillian Hellman que Hemingway apreciaba su obra y a ella misma. Ambos comparten la maestría en el terreno del relato corto. Edmund Wilson, crítico y albacea literario de Francis Scott Fitzgerald, resumió así su aportación a las letras: ?Cuando compras un Dorothy Parker tienes de verdad un libro. No es Emily Brönte o Jane Austen, pero se ha tomado el trabajo de escribir bien y ha puesto una voz en lo que ha escrito, unos momentos de experiencia que nadie más ha transmitido?. En 1915, con veintidós años, entró en Vogue ?cobrando diez dólares a la semana?, pero su ambición era tan grande como su desparpajo y pronto cambiaría de redacción a Vanity Fair. Temida y odiada ?y finalmente despedida? por sus críticas, se convirtió en una columnista fuera de serie y en una brillante tertuliana. Ella misma fue consciente de que su poesía ligera, o flapper ?en referencia a las chispeantes y despreocupadas mujeres de su época? no la haría pasar a la posteridad literaria. Durante toda su vida persiguió una gran novela que no fue capaz de escribir. Y tampoco salvaba su trabajo en Hollywood, donde, en cambio, escribió guiones memorables como la primera versión de Ha nacido una estrella o los diálogos del de La loba: (¿quién no recuerda el vestido rojo de Bette Davis en la cinta, a pesar de ser rodada en blanco y negro?). Pero su belleza y descaro, su lengua viperina y su gusto por la ropa, los perfumes y sombreros caros, sus años en una suite del hotel Volney y su debilidad por la autodestrucción la convirtieron en un personaje que estuvo por encima de su obra. Y es que el verdadero tamaño de Parker se mide por la cantidad de anécdotas y citas memorables que dejó y no por el lugar que le corresponde en el Olimpo de las letras. Y eso que su excéntrica elegancia y su ingenio ácido siguen dando cuerpo a volúmenes inéditos, como la compilación de sus críticas teatrales Complete Broadway, 1918-1923, que vio la luz el pasado año. Dorothy Parker tenía una oreja acomodada a la conversación banal, de la que extraía oro literario. Según algunos expertos en su obra, buena parte de la amargura que impregnó su vida tiene que ver con su preclaro juicio: la plena conciencia de que la Dorothy Parker personaje eclipsó a la Dorothy Parker escritora. (La Vanguardia)

[Publicado el 23/4/2016 a las 10:52]

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Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta", "Generación paréntesis" y "Fabulosas y rebeldes". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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