PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de septiembre de 2020

 Joana Bonet

España en vela

La luz de los fanales era capaz de ahuyentar el absurdo borgiano de brillar cuando aún prende la última luz de la tarde. El haz dorado refulgía sobre la cola, que cruzaba la regia Alcalá. En el Banco de España doblaba de nuevo, hasta las puertas del Congreso, formando una doble cadena que anillaba a millares de personas. Una cola silenciosa con vasos de Starbucks y mucho paraguas. Los guardias con chalecos amarillos parecían conmovidos. La liturgia urbana, paciente, embriagada del deber de presentarle honores a Suárez, se acrecentaba a medida que caía la noche. Porque hoy, ya no importa tanto qué se hizo mal como lo que se hizo bien para poder dormir sin un arma debajo de la almohada. La gallardía, el encanto, el coraje, incluso las pícaras heterodoxias de Suárez se iban desgranando en todos los foros, mientras la ciudadanía se santiguaba o bajaba la cabeza frente al féretro, con el ritmo ligero que marcaba la ujier. “A los Calvo-Sotelo los saludaré dentro”, decía Adolfo Suárez Illana a Tere Cunillera, una de las veladoras del Congreso. Y ante las cámaras departieron en círculo, hermanados ante la doble pérdida. Entraban y salían Celia Villalobos, Carmen Alborch o Rosa Díez, y chocaba el luto riguroso en esas mujeres multicolor. Felipe González se plantó dos minutos eternos, como si hablara con él en silencio; Mas pareció rezarle un padrenuestro antes de soltar su discurso. En una esquina del vestíbulo del Salón de los Pasos perdidos -no podía rezar mejor nombre para acoger tamaña despedida-, Francisco Camps, sueltísimo y bronceado, departía con Núñez Feijóo con tal deportividad que parecían encontrarse en La isla de los políticos. No hay funeral sin chismorreo, una especie de mirador por el que desfilan rostros y apellidos. “¡Qué bueno está el negro, el marido de Sonsoles!”, decían unas señoras. A un lado se sucedía el ritual solemne, con el féretro escoltado por los cuerpos de seguridad del Estado; al otro, los nietos del presidente, bien parecidos como el abuelo, morenos abulenses con aires de galán, besaban a unos y a otros demostrando maneras de buena familia. Hijas, nueras y novias, con ojeras y Ray-Ban. A lo largo del día se había intensificado el aroma fúnebre de las rosas blancas. También había calado la honda tristeza del Rey, que desplegó el collar de la Real Orden de Carlos III con gesto delicado, puro afecto. La infanta Elena, que se santiguó como nadie, alta y rotunda, llevaba la melena desatada como símbolo de su creciente popularidad, mientras que el Príncipe y Letizia empatizaban con los hijos de Suárez, mucho menos envarados que los políticos. El torero Padilla, incansable, con su parche en el ojo, su patilla decimonónica y un manojo de pulseras de colores. Le venía bien al ambiente su aire de autenticidad y rareza. La cola palpitó hasta las dos de la madrugada, ajena al mundanal frufrú de la clase política, la aristocracia y los periodistas. Y alrededor de los Benlliures, la nostalgia de un liderazgo carismático se convertía en mantra. En el salón donde se perdieron los pasos del “puedo prometer y prometo”. No hay atajos Gwyneth Paltrow y Chris Martin anuncian que se separan, y demuestran, una vez más, que el amor no tiene atajos. Y más que líquido es gaseoso. Parecían la pareja ideal: tan guapos, tan rubios, tan arty. Y en cambio se hacen añicos, aunque en lugar de separarse “se desacoplen”. Ella y su blog arrasan con sus recetas y consejos de nutrición y decoloración. Mientras, se han filtrado sus affaires con señores muy ricos. Me contaron que la última vez que él visitó Madrid con su banda, compartió copa y cosquillas en los ojos con Russian Red, a quien el papel de reina del indie español se le ha quedado pequeño. Lourdes-Russian ha decidido mudarse a Siverlake, el barrio de moda de L.A., y se ha teñido de rubia. ¿Siguiendo los consejos de Gwyneth? Felices 40 Es guapa de libro. Y una socialité que no falta en ninguna fiesta de alcurnia.Y una de las pocas compatriotas que siguen desfilando en la alta costura (el pasado febrero, para Stephan Roland), Nieves Álvarez cumple mañana 40 esplendorosos años, esa edad en la que una mujer ya puede lucir alta joyería y soltar algún taco. Es la única modelo española que desfiló con el gran Saint Laurent, y fue portada del Vogue París. En España se ha dado un fenómeno que merecería ser bien explicado: desde Mascó, Ponte, Silva, o las algo más jóvenes Martina Klein y Vanessa Lorenzo, nunca la profesión se había alargado tanto ni mostrado sus tentáculos. Han sabido convertir su nombre en marca. Ríete de la Crawford. ¡Vivan los bávaros! Guardiola no le teme a la mermelada de arándanos, al pan negro ni a las chuletas de Sajonia. Mientras algunos compatriotas regresan, incapaces de soportar la rectitud germánica a pesar de los anuncios de una Claudia Schiffer empeñada en que prefiere a un alemán (como marca de coche), él ya ha hecho campeón al Bayern. Fiel a su estilo -pese a que críticas y envidias se van haciendo globales: que si su fútbol es aburrido, que si es un falso gurú…- demuestra un savoir faire que ya quisieran muchos líderes patrios. Habla alemán e incluso se ha disfrazado de bávaro para la fiesta de la cerveza: con pantaloncito corto y sombrero típico, jarra en mano. Lo suyo siempre ha sido la victoriosa empatía. Ladran, luego cabalgamos. (La Vanguardia)

[Publicado el 29/3/2014 a las 10:37]

Compartir:

Comentarios (0)

No hay comentarios

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales.

En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta", "Generación paréntesis" y "Fabulosas y rebeldes". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

Obras asociadas

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres