El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
De becario a jubilado

A discriminar a alguien por el color de la piel se llama racismo. A discriminar a alguien por su procedencia social y no por sus conocimientos y preparación: clasismo. Discriminar a una mujer por cuestión de sexo o género: machismo. Discriminar a los homosexuales, sean hombres o mujeres: homofobia.
¿Y cómo se llama rechazar, discriminar, apartar e infravalorar al prójimo por su edad? A los cincuenta años, en esta sociedad de viejos que es España, ya se es viejo, lo que no deja de ser una paradoja. Estamos creando tanta frustración, tanto jubilado prematuro y tanta ansiedad por aprovechar el corto tiempo activo laboralmente hablando (con suerte a los treinta se puede dejar de ser becario y a los cincuenta ya se está sentado en un banco del parque), que nadie se va a tomar la molestia de aprender nada en serio porque cuando ya esté en posesión plena de tales conocimientos le darán una patada en el culo.
[Publicado el 24/7/2008 a las 07:00]
Coincido con Puede llamarme Jueves, la Fuencisla y la Marcela me aterran. No sé muy bien por qué, pero me aterran.
Comentado por: Fernand el 26/7/2008 a las 18:06
Coincido con Fuencisla en que es terible la imagen de esos ancianos... sería interesante saber a qué lugar lanzan sus miradas.
MARCELA
Comentado por: Marcela el 26/7/2008 a las 12:56
Comentado por: Puede llamarme Jueves el 25/7/2008 a las 15:07
La imagen de esos ancianos seantdos en el banco es aterradora pero real...así debde de ser la soledad.
Fuencisla
Comentado por: Fuencisla el 25/7/2008 a las 11:06
menos mal que ese tren que cogí hoy tenía escrito en letras luminosas el destino. según la grabación del altavoz tenía otro destino y según la pantalla del andén era un tren sin parada que pasaba de largo...
renfe cercanías: en este caso sólo les queda jubilar a las máquinas...
Comentado por: alcachofa el 25/7/2008 a las 03:50
En una cadena de producción en la que hay tanta gente y gran parte de ella revienta los precios de venta de sus capacidades y esfuerzo —voluntariamente u obligados por la competencia— hablar de la experiencia como valor añadido y valorable al alza eficiente como dignidad de fe resulta imposible. nada más triste que rehacer un currículum hoy en día: triste por la falta de fe al hacerlo con ese espíritu empresarial que nos venden en el país de adquisición de chapuzas. hay tal desproporción entre los que intentamos facturar y cobrar persiguiendo al personal y la ya legión de los amos del cotarro que domicilian a día improrrogable, que vivimos en una sociedad en que nadie es de fiar ni siquiera a corto plazo. La experiencia de los que trabajaron algun tiempo en algo no solo no se valora sino que ya empieza a ser poco frecuente. un país de servicios que es un país que vende humo. ¿como reciclar el humo que somos? ¿cómo intentar vender leña a gente que solo puede pagar verdadero humo, y que vive, trabaja y consume en metros cuadrados domiciliados y pagando estafas a precio de oro?
fábricas abandonadas en las ciudades, desde el tren suburbano pensé que antes se producían cosas en ellas, ahora son solares esperando el fin de la crisis. ruinas en barbecho. y los viejos barrios transformados en decorados de lujo para turistas con comercio inútil en los que no encuentras una ferretería o incluso un triste tomate.
¿jubilarse de qué? ¿de buscar trabajos? ¿de pagar recibos, primas, depósitos, fianzas, entradas, abonos, terapias, cafés 'cortos' que rebosan las tazas?
país de servicios. ¿sirven para qué? ¿para verlos al pasar por delante?
nos queda la periferia de la periferia, o esa idea pensada al sortear cucarachas por las aceras olímpicas
bueno, vamos tirando.
el barrio donde fui niño ha cambiado tanto que no se parece en nada. salvo una pancarta de partido político colgada entre dos farolas. Esa es idéntica hoy a la que colgaron en el 75: logotipos, frases estereotipadas. Se jubilaron tiendas, quiosqueros, estanqueros, el ¡drapaire', yeseros, planchistas, peluqueros, fuentes, edificios de dos plantas, jardines en fachadas, incluso el autobús ya no tiene cobrador ni tablas de madera en el suelo. Subieron precios de casas, acabados, precios de cafés con leche, aparecieron aires acondicionados, papás noeles trepadores, coches aparcados tan anchos que no se pasa ya cuesta pasar por las calles en coche, zanjas de fibra óptica, centros comerciales, etc. pero la pancarta política sigue ahí y hoy sólo vi logotipos y pensé en una imposible democracia de miles de candidatos locales sin partido ni pancarta ni debate. vaya votaciones si cada uno se debiera sólo a su sentido puesto en común y no al partido...
nada grave, ya se va.
un saludo.
Comentado por: alcachofa el 25/7/2008 a las 02:49
Cuatrp coincidencias que observo desde la distancia:
Tener cierta ilusión por construir algo, ser relativamente rico, viajar durante un mes entero y ese breve periodo en que uno trabajaba y vivía aún con sus padres (o quizás fuera todo diferente antes del euro y la galopante desproporción entre lo que se cobra y los gastos fijos mínimos, porque lo que es trabajar yo siempre he trabajado las mismas horas y cada vez soy más pobre, viajo menos y no tengo ni para pintar el futuro banco del parque que, como todo el mundo sabe, si no lo pintas se pudre...)
De los veinte a los veintitantos. Luego se piensa a corto plazo, tan a corto plazo que uno se conforma simplemente con no tener euribor, coche al que meter gasolina, ni pareja a la que contar las penas ni oir las suyas.
Por cierto: becarios o gente que le gusta la investigación, tipo historiadores mediterráneos, africanistas alemanas, impartidores de clases en facultades, etc. conozco algunos y ya rondan los cuarenta. Currículums en bares si se acaba la universidad...
Comentado por: alcachofa el 25/7/2008 a las 01:31
El clasismo es un tipo de discriminación tan arraigada en nuestros países, que casi la consideramos natural...pero es terrible y se practica con total impunidad.
FELIPE
Comentado por: Felipe el 24/7/2008 a las 17:50
Como cantaba el maestro Serrat, todos llevamos un viejo dentro, nos demos o no cuenta de ello. Empero, nuestra "maravillosa" sociedad exalta la juventud y las apariencias en pos de un consumismo desaforado e irracional.
Crea necesidades y dependencias, cuantas más mejor, y dispondrás de millares de millares de esclavos.
thefisherking.blogspot.es
Comentado por: The Fisher King el 24/7/2008 a las 15:13
Pues imaginate para las que como yo, que a mis 46 años sigo buscando trabajo por necesidad y me cierran las puertas por que dicen que no encajo en el perfil que buscan. Lo unico que no encaja es mi edad, y lo unico que les pido es que al menos sean honestos y lo digan. Mas de una vez he pensado que no me seleccionaban por que no valia lo suficiente, cuando en realidad valgo si cabe, mas que antes.
Saludos!
Comentado por: Danna el 24/7/2008 a las 13:41
En este país de contrastes existe una gerontocracia laboral y social y a la vez prejubilaciones a mansalva y poco acceso al trabajo por parte de los mayores. Como suele pasar en casi todo, el asunto apesta mires para uno u otro lado. Es mejor mirar al mar.
Comentado por: Puede llamarme Jueves el 24/7/2008 a las 11:42
Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo
Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)
Artículo en El Universal de México
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