El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Una taza para el té (1)
Cuando era pequeña viví casi dos años en una estación de ferrocarril como la de Trenes rigurosamente vigilados, una maravillosa novela de 90 páginas de Bohumil Hrabal, que se desarrolla en Checoslovaquia al final de la Segunda Guerra Mundial y donde se encuentra, a pesar de la distancia de tiempo y espacio, gran parte de lo que vi a los cuatro años: un pequeño mundo organizado jerárquicamente donde se mezclaban la mecánica, la burocracia y la vida familiar: las sacas con el correo, el despacho de billetes, las oficinas, las mercancías, las vías, las traviesas manchadas de grasa, la grava amontonada junto a los raíles y las florecillas que crecían junto a la grava. Y según se comprueba en la novela de Hrabal su esquema se repite por casi todo el planeta: el jefe, los factores, los guardagujas, los mozos, maquinistas, los interventores (que pican los billetes en los vagones), los inspectores. ¡Ah! y los viajeros, esas caras que se suelen ver una sola vez en la vida.
Seguramente Hrabal jamás habría escrito esta novela si entre sus numerosos oficios no hubiese figurado el de ferroviario, sólo así fue capaz de hacerme ver en su factor Hubicka al factor Martínez, que es al que más recuerdo de mi infancia. Pero lo que yo nunca habría imaginado es que muchas de las intensas sensaciones de aquellos remotos años las iba a encontrar en una historia que había ocurrido tan lejos, en otra lengua muy distinta a la mía y que había sido escrita por alguien con un nombre tan raro, y a partir de ahí me empezó a dar igual en qué país y en qué idioma se hubiese escrito algo, sólo tenía que ser suficientemente mío.
[Publicado el 28/1/2008 a las 10:44]
A la misma edad que vos tenías yo acostumbraba visitar con mis padres a un tío que era Jefe de estación, en una estación que carecía del correspondiente pueblo, pero que había sido construída por los ingleses con la misma disposición y dimensiones que las que pertenecían a un poblado. Su función principal consistía en la carga de las grandes cantidades de cereal que se acumulaban en sus grandes silos. Era maravilloso estar ahí, pasaban dos trenes por día, en realidad el mismo, de ida y de vuelta.El resto del tiempo yo podía disponer de toda la estación y la vivienda y el jardín para mis exploraciones. Cuando se acercaba la hora, el tío se ponía su chaqueta y su gorra impecables, y sus zapatos brillantes y se ubicaba detrás de la ventanilla a la espera de los esporádicos viajeros, que llegaban generalmente en sulky (así se denominaban acá los carruajes de dos plazas, sin techo, tirados por caballos)o en autos de modelos de varias décadas atrás.
Ocasionalmente, la tía debía salir corriendo unos trescientos metros a sacar a un toro negro que acostumbraba tenderse atravesado sobre las vías. Debía ser muy manso, porque la recuerdo empujándolo con todas sus fuerzas y palmeándolo hasta que conseguía que se alzara. Ellos creían que era sordo porque por más que el tren le tocara insistentemente su penetrante bocina, no se iba. Yo pienso que sólo era mañoso, teniendo tanto campo ejercía ese capricho de tirarse ahí, como un chico tratando de llamar la atención, o tal vez creyendo que el tren invadía su territorio.
Siempre aceleraron los latidos de mi corazón los trenes tirados por máquinas, ya sean de vapor o diésel, no así los eléctricos. Cuando llegaba y se detenía unos minutos era la sensación más excelsa que se pueda imaginar, y luego el tío sacudía la campana de bronce, y el tren se ponía lenta y silenciosamente en movimiento hasta que tomaba velocidad y comenzaba a alejarse con ese traqueteo entrañable, y todo quedaba nuevamente vacío, de gente, de tren y de magia.
Comentado por: Alicia el 29/1/2008 a las 01:47
No sé qué tiene de convencional Trenes rigurosamente vigilados. No se si habré leido todo lo de Hrabal pero he leido bastante y este librito es el menos pretencioso, el más depurado y el que más lo define.
Saludos. Lucano
Comentado por: Lucano el 28/1/2008 a las 15:43
El mundo de los trenes ejerce una especial fascinación a los escritores y a los directores de cine, y no me extraña porque yo siento igual pasión. He sido un viajero empedernido de toda clase de trenes. Ahora procuro tomar los mejores, porque así aprovecho para seguir trabajando e incluir en el viaje la hora del desayuno, de la cena o del almuerzo.
Se viaja, se come y se trabaja, ¡qué más puede pedirse!
Buen viaje
Vicen
Comentado por: VICENTE el 28/1/2008 a las 12:40
Ese librito es bueno, sí, y tal vez sea el libro de Hrabal más conocido. En mi opinión personal como lector de Hrabal me apetecía decir que de los libros suyos que he leído ése, siendo bueno, es su libro más flojo, más convencional, menos hrabaliano. Hrabal me parece uno de los mejores escritores todas las épocas, uno de los más originales, un mago de la imaginación, un vividor de las palabras, un experimentador de la escritura. Por eso recomiendo vivamente también la lectura de sus libros.
Un saludo, pensando en ferrocarriles.
Comentado por: autoferro de San Lorenzo a Ibarra el 28/1/2008 a las 12:22
Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
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