El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
Marte (2)
...Pero pensemos por un momento que no existe Marte. Sería un auténtico desastre porque entonces tampoco existiría el Capitán Wilder de Crónicas Marcianas (Ray Bradbury) extrañado ante su propia existencia en un planeta que no comprende, pero cuyo misterio respeta. No existirían sus marcianos espectrales con rostros de plata, orejas talladas en oro y labios adornados con rubíes conduciendo naves sobre mares de arena. No existirían, sus canales, sus colinas azules, sus casas con columnas de cristal, sus libros de metal.
Y no existirían los invasores terrícolas atolondrados e ignorantes cuyo fin es llevar con ellos sus maravillosas gasolineras y hamburgueserías porque son incapaces de salir de la rutina y porque más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. A veces a alguno de estos terrícolas de Bradbury, por un ataque de ira o por pura diversión, le da por destruir alguna de las milenarias ciudades ajedrezadas y blancas que caen fulminadas en el fondo del tiempo. Porque son capaces de viajar miles de millones de kilómetros sin ánimo de aprender nada, salvo el capitán Wilder y algún otro personaje a los que Bradbury salva de la estupidez humana para poder salvarnos a todos.
Un esfuerzo inútil porque ni siquiera hace falta ir hasta Marte para hacer lo que haríamos en Marte, siempre se ha repetido la misma historia allá donde haya habido una tierra marciana de la que apoderarse. Y ahora que el planeta vecino está tan cerca lo miramos con ojos codiciosos, quizá porque brilla como las joyas marcianas y porque sabemos que algún día será nuestro.
[Publicado el 21/12/2007 a las 09:30]
Yo lei a Ray Bradbury alla por los '60s, cuando era un escritor muy popular en Buenos Aires. Lei sus obras una y otra vez, y a fuerza de prestarlas a amigos he perdido muchas de ellas. Me mude a los Estados Unidos hace veinte años, y me extrañó muchisimo que Bradbury fuera un escritor casi desconocido aquí, salvo en algunos círculos de fans de ciencia ficción. Pienso que es dificil apreciar desde adentro la crítica que los personajes de Bradbury hacen de la cultura local. Cuando vivimos afuera lo podemos ver más objetivamente y tal vez por ello sus libros son más populares en otros países, particularmente los de habla hispana. Su estilo es poético, y eso también contribuye a que nos llegue más a los que tenemos una lengua natal tan bella como el castellano.
Gracias por traerlo otra vez y por tus coemntarios y este blog, que hace muy poco descubrí y es un placer leer.
Comentado por: Isabel Ines el 28/12/2007 a las 14:53
Disfruté con el comentario de Rolando Gabrieli. Definitivamente hoy voy a ponerme a leer Cronicas Marcianas y cuando termine seguiré con Farenheit 451. Ya os diré mi impresión.
Os deseo un feliz año nuevo.
Comentado por: Jusa el 25/12/2007 a las 14:14
Soy de la misma opinión que Elio Osejo, aunque yo no voy a expresarlo tan bien,
tu blog es el mejor regalo sobre todo para los que no creemos ni en Papá Noel y mucho menos en los Reyes Magos.
Alfonso
Comentado por: Alfonso el 25/12/2007 a las 12:29
El mejor regalo de navidad que recibo del boomeran, este articulo lleno de poesía y ficción, que me recordó este libro que tuve de cabecera por tantos años "El Hombre Ilustrado", alguien deberia hacer un remake de "Fahrenheit 451" con los bomberos vestidos de negro y ese encuentro con clarisse, y la resurreción de Mildred, la mujer que se quema con sus libros, escenas fascinantes, al estilo de Blade Runner, a ver quien se anima a nombrar algun actor que haga de Montag, pero no bruce willis por favor!...
Comentado por: Elio Osejo el 24/12/2007 a las 16:47
Estos días me he encontrado por las calles de Madrid más marcianos que los del libro de Bradbury y de todas las películas del género.
La verdad, si ya me costaba entender tanto capirucho de Papa Noel que parecen nazarenos, ahora lo surrealista son los señores y señoras con unos gorros con cuernos, que yo no sé si quieren simular renos o que quieren...
TEO
Comentado por: TEODOSIO el 24/12/2007 a las 10:29
Comentado por: TINA el 23/12/2007 a las 18:50
Cuando el individuo, no encuentra su satisfación en este mundo, se inventa otro fantástico, para poder sobrellevar la carga de la realidad que, solo le produce angustia.
De ahí, el éxito de la literatura fantástica, que no deja de ser más que, otra evasión del hastío y la nausea.
¿Por qué no leer La Peste, de Albert Camus?
Comentado por: ártabro el 23/12/2007 a las 01:40
He escrito todos los días de mi vida desde hace 80 años. ¿El secreto? Estar enamorado de todas las cosas. Nací como amante, así he vivido y moriré. Hay que enamorarse y permanecer enamorados. No escuchen nada que no sea su corazón y sigan ese camino. Si alguien no cree en ustedes y su futuro, apártenlo. Sean intensos y apasionados. Hagan eso y tendrán una vida feliz". Ray Bradbury
Ray Bradbury escribe, al parecer, para acercarnos un poco más el futuro. Eso ya es fantástico, como su literatura. El terrícola más obsesivo quizás con Marte. No ha dejado de soñar con visitarlo. Sus Crónicas Marcianas (The Martian Chronicles) son memorables y nos hacen desear viajar al planeta rojo, conocerlo, amarlo y vivir en sus inmensas soledades. Bradbury le puso un escalón más alto a los sueños interplanetarios del hombre. Hay poesía en la espejeante voluntad de sus personajes. Nos perturba con sus sueños, fantasmagorías, la inmensa soledad en ese planeta ya no tan desconocido, pero igualmente invadido por los vientos, anunciado por inmensos cráteres de una infinita soledad, que supo describir mucho antes este escritor norteamericano. Viaja en sus crónicas escritas en 1955, desde enero de 1999 a octubre del 2026. En menos de tres décadas nos revela un mundo asombroso, universo deslumbrante por el terror y lo expectante, todo lo que trae el futuro real, incierto, para ser descubierto. Así comienzan los relatos con El verano del cohete en Ohio, enero de 1999, cuando el verano se instala momentáneamente en un crudo invierno, en que las mujeres pudieron dejar caer sus abrigos de pieles que las transforman en osos con su torpe caminar por la nieve. Y termina con el ex gobernador que quema los papeles de su vieja vida de la tierra en Marte, después de hacer estallar un cohete para no retornar más al planeta azul. “Las guerras crecieron y acabaron con la tierra”, revela a su familia e hijos. No es una excursión de pesca, hemos huido de la Tierra. La Tierra ya no existe. Aquella manera de vivir fracasó y se estranguló con sus propias manos. Estamos solos, algunos más llegarán dentro de poco, somos bastantes para empezar y dar la espalda a la tierra y comprender un nuevo camino. Todas las leyes y creencias de la tierra se convirtieron en cenizas frente al fuego. El último papel arojado fue un mapa del mundo Se arrugó y desapareció como una mariposa negra. Ahora voy a mostrarles los marcianos que tanto he prometido a Timothy, dijo el padre. ¿Dónde están preguntaba el hijo una y otra vez?. El padre y la amdre habían preparado el viaje hacía años. Antes que nacieran, confesó. Aunque no hubiese estallado la guerra hubiéramos venido a Marte. ¿Pero dónde están los marcianos, indagaba Michael, el otro hijo.? "Llegaron al canal. Era largo y recto y fresco, y reflejaba la noche." Ahí están, dijo el padre. "Los marcianos estaban allí, en el canal, reflejados en el agua: Timothy y Michael y Robert y papá y mamá. Los marcianos les devolvieron una larga mirada silenciosa desde el agua ondulada..."
Así comenzaba la colonización de Marte, con la que tanto sigue soñando aún Bradbury, quien desea que sus cenizas lleguen al planeta rojo, cuyo enigma ha llevado a bautizar de esa manera, como marcianos, a los seres extraterrestres que aún los viajes espaciales no encuentran. Son las crónicas sobre Estados Unidos, la vida en ese país, y no es un presente de grandes éxitos el que describe y tampoco vislumbra un futuro cerano tan promisorio. Ese pasado que fue presente alguna vez, se puede trasladar con mayor vehemencia en la actualidad y con todas sus nuevas cargas y atmósferas enrarecidas. Contrario a todo totalitarismo, Bradbury denuncia a quienes en nombre del gobierno recorta las libertades del pueblo. La amenaza de una confrontación nuclear, eran las preocupaciones de la época que Bradbury nos relata en sus crónicas marcianas. Cada día esa realidad es menos ciencia ficción, aunque el autor de El hombre ilustrado y Farenheit 451, haya alertado con su melancolía hace décadas sobre estas cuestiones que envuelven a la especie humana con mayor intensidad en nuestros días. Crónicas Marcianas se editó por primera vez en Inglaterra en 1950, bajo el título The Silver Locusts.
Pasado el mediodía, releo Un Camino a través del aire, fechado en el mes de junio del 2003, por su autor, que lo editto hace casi 56 años de esa fecha. Tan actual, como el tiempo que respiramos. Llueve torrencialmente en el trópico, una tormenta eléctrica ruidosa cae sobre la ciudad. El mar es un espejo negro. Siento el río llenarse agua, sus pulmones crecer, el agua pesa en el aire y todo es gris. El relato de Bradbury, Un camino a través del aire, nos cuenta sobre el día en que todos los negros del Sur de Estados Unidos decidieron montarse en uos cohetes y viajar a Marte. El ferretero blanco del pueblo, Samuel Teece, no puede creer semejante realidad y noticia. Es un misterio como construyeron los cohetes, de donde obtuvieron dinero y tal vez los armaron ellos mismos en África. Se dieron cita en el lago Loon. Sam Teece está decidido a impedir ese viaje y cree que debe actuar la fuerza pública. ¿Cómo los negros ahora los van a dejar, quién hará sus labores en las casas, campos,? Ninguno acepta las ofertas de mejores condiciones de sus antiguos empleadores. "El río era ancho y espeso se había apoderado de todos los objetos de valor... las aguas negras y cálidas descendían desde lo alto de la calle e inundaban el pueblo, como si hubiese un dique roto... el río se secó en el pueblo silencioso..." Sam era el único contra todos que quería detener al último negro que pensaba viajar a Marte. Nada lo impediría, los que no tienen, ayudan a los que tienen, contar de viajar. ¿No comprendo por que se va ahora? Ganan casi tanto dinero como los blancos...
Sam, representante del viejo, nuevo, futuro establishment, ese que nunca pareciera terminarse, se esfuerza como un marido a quien no aman, por impedir el viaje de los negros del Sur, y entre ironías, maldiciones, frustraciones, impotencia, y decidió peseguirlos en su camioneta para matarlos. En medio del camino vio para su sorpresa, como estaban alineados todos los objetos de las casas de los negros. Desde unos viejos patines, zapatos rotos, cajas de zapatos con dinero, pastillas de jabón, colchones a viejas ruedas de automóviles. No quisieron quemar sus cosas como les dije yo, farfulló Sam. Querían verlas juntas por última vez. La camioneta de Sam se empantanó al romper algunos objetos y tuvieron que regresar a pie al pueblo Sam y un viejo acompañante. La gente estaba frente al porche de la ferretería mirando el cielo. "Y vieron que unos husos dorados se elevaban a lo lejos, en el cielo con una estela de llamas y desaparecían..." Sam no quería mirar hacia el cielo y "levantó con aire triunfal un zapato vacío, lo dio vuelta, lo miró bien , y dijo: ¿Lo notaron ustedes? ¡Hasta el último momento me llamó "señor"!
Ray Bradbury, de 86 años, sigue demostrando una vitalidad y creatividad sorprendente, a pesar de sus dos derrames cerebrales que le mantiene un lado del cuerpo paralizado. Mantiene algo nuevo en sus cinco máquinas de escribir. En su más reciente aparición pública en una video-conferencia de la feria del Libro en Argentina, anunció que tiene tres nuevos libros para editar próximamente. Adiós estío es una sus próximas novelas, la segunda parte de su libro editado hace casi 50 años, El vino del estío. En algún lugar toca una banda, contará la llegada de un hombre a un pueblo de inmortales y su amor "por una mujer que luce de 37 años pero tiene 150". "Empecé a escribirla hace 30 años para Katharine Hepburn, pero ella se aburrió de esperarme y murió. Creo que habría estado estupenda en el papel", reveló. Leviatán 1999, es la tercera novela en preparación.
Escribí un solo libro de ciencia ficción, Fahrenheit 451. El resto es literatura fantástica, dijo Bradbury hace cinco años en una entrevista. Y aclaró, la literatura fantástica cuenta cosas que no pueden suceder. La ciencia ficción cuenta cosas que en cambio sí pueden suceder. Los libros en ocasiones pueden hacer cambiar el mundo. Y por eso asustan. Fahrenheit 451 contaba exactamente eso, el extraordinario poder de la literatura. Cuando se publicó en la Unión Soviética, no entendieron que hablaba también de ellos y creo que, en la medida de mis posibilidades, contribuí un poco a hacer cambiar de idea a los rusos, subrayó.
Casi todas las entrevistas que he leído sobre Bradbury le hacen la pregunta cuál es el secreto de su escritura y él responde: "La pasión, sólo la pasión. Es un don divino, no tiene nada que ver con la disciplina o con alguna regla. Yo escribo sin reglas precisas. Creo que proponerse un plan por anticipado mata la creatividad. Las historias yo las quiero vivir mientras las escribo. En cuanto al éxito, no sé de qué depende. Soy alguien que sabe contar historias, nada más. Soy un escritor de mitos y los mitos no mueren nunca. Los mitos griegos y romanos, el Antiguo y el Nuevo Testamento son metáforas en las cuales la gente se reconoce fácilmente. Por otra parte, realmente no me preocupa mucho el éxito. Escribo para mí mismo. Lo más peligroso que hay es saber quiénes somos. El problema de Norman Mailer es que él piensa que es Norman Mailer. Y Gore Vidal está convencido de ser Gore Vidal. Yo no pienso que Ray Bradbury es Ray Bradbury. Yo trabajo todos los días, no tengo tiempo de pensar quién soy".
Recuerdo que en una de esas declaracioens de las más afortunadas dijo que vivía en una casa donde no existían los televisores. Así definió de alguna manera la sociedad que le interesaba que se construyera. Sigue siendo un amante del cine y no sabemos si se recluyó fuera de la TV. Sobre Internet ha dicho lo siguiente y también con relación a las computadoras. "Bueno, para algunas cosas son excelentes, para otras no. Por ejemplo, no comprendo todo ese entusiasmo con Internet y la autopista informática. ¿Quién quiere realmente estar en contacto con cien millones de personas? ¿No está transformándose solamente en un juguete más? Pero al mismo tiempo, sé que con Internet y las computadoras tenemos a nuestra disposición casi todo el saber humano, cosa que antes era imposible. En resumen, el problema no es la tecnología, sino cómo se la usa".
Farenheit 451 es una obra visionaria, actual, que debiera enseñar en los colegios y llevar a los muchachos a verla al cine, discutirla. Su propio autor reconoce que actualmente no se enseña a leer y que todas las sociedades del mundo cojean en la educación. "Si no tenemos cuidado dentro de unos cuantos años acabaremos con una sociedad como la de Fahrenheit 451", advirtió recientemente en una entrevista que dio a un periódico Mexicano. Dejó Marte y se concentró en la Tierra, para hablarnos del muro, México, allí en la frontera azteco-norteamericana, donde pusimos una de sus fotos. Dijo que no visitaba México desde hace medio siglo y todo sigue siendo lo mismo. "Los presidentes nop se preocupan por dar trabajo ni el bienesatr de su pueblo."' 'Así que podemos decirle al gobierno mexicano, por Dios, busque maneras de dar trabajo a su gente, no debe enviarla al norte para que nosotros la empleemos. Es tarea de ustedes encontrar modos de mejorar su sociedad y darles trabajo a esos millones de personas que necesitan empleo. Es un problema de México. Da mucha vergüenza."
"Es un problema de Vicente Fox, no de Bush. El pueblo de México tiene que voltear hacia Fox y decir, conviértase en un auténtico presidente, tiene que ayudarnos. Pero no lo hace", sostiene Bradbury. Sin embargo, sostuvo, el problema principal con Estados Unidos, y ''probablemente para México y muchos otros países de Latinoamérica y Europa: es la educación. ''Ya no enseñan a leer y escribir lo suficiente. Así que tenemos que rehacer nuestro sistema educativo y asegurar que cada alumno sepa leer y escribir para cuando tenga seis años. Si no tenemos cuidado dentro de unos cuantos años acabaremos con una sociedad como la de Fahrenheit 451. Todavía no llegamos allí, pero estamos peligrosamente cerca."
Comentado por: rolando gabrielli el 22/12/2007 a las 22:19
Comentado por: rolando gabrielli el 22/12/2007 a las 22:15
¡Hola Clara!
Te preguntas… nos preguntas ¿hacia dónde vamos?
Si por los publicistas fuera, estaríamos todo el santo día en los grandes almacenes metidos y dando rienda suelta a
nuestros instintos consumistas porque según ellos es lo mejor que nos puede pasar y donde la felicidad nos espera
en cada rincón de los susodichos.
Pero Marte es otra cosa…¿dónde va a parar?
¿Y el enamoramiento? Bueno… bueno… estamos de acuerdo que esta emoción es lo mejor que nos puede pasar.
Tiene sus contraindicaciones como casi todo en la vida pero quién no se pide para Reyes un amor atolondrado, o maduro
o ingenuo, no, este último no, que dan mucho la lata porque tanta candidez tampoco puede ser buena para la salud emocional.
¿Qué tiene que ser el encuentro en Marte?… pues allá vamos…
porque seguro Clara que tienes razón, y es la mejor manera de creer
que uno ha venido a este mundo para algo.
Un saludo de dos entusiastas de la vida en general.
Comentado por: Bego y Ana el 21/12/2007 a las 20:08
Clara, por favor, contnúa con lo fantástico,
en el realismo no creo que puede hacerse más que lo que hizo doña Emilia Pardo Bazán y otros de su época
Lola
Comentado por: LOLA el 21/12/2007 a las 18:17
El otro día estuve en una sesión de ciencia ficción en una escuela de Ingenieros de Madrid y hablaron de varias obras que yo no conocía y también de Crónicas Marcianas.
Cada día la ciencia ficción es menos ficción y más Ciencia y yo creo que es para bien.
Pepe
Comentado por: José el 21/12/2007 a las 17:24
Soy lector de ciencia ficción porque me interesa la ciencia y a veces me gustaria saber hacia donde va y donde llegará. Lo que hace que Cronicas marcianas sean especiales es que es una cienciaficcion muy poetica.
Comentado por: Tino el 21/12/2007 a las 17:12
Bradbury es un genio y a mí me hizo viajar cuando lo leí y me ha producido el mismo efecto cuando he leído las cosas tan hermosas que usted dice de él,
aunque tiene razón en que a veces no hace falta viajar porque tenemos el paraíso a nuestra mano.
EULALIA
Comentado por: LALY el 21/12/2007 a las 13:31
Crónicas marcianas es uno de los libros mas bonitos e imaginativos que he leido nunca y ha sido una sorpresa muy agradable que hables de el dell modo en que lo haces.
Abrazos desde Soria
Comentado por: Isabel el 21/12/2007 a las 11:55
Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo
Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)
07/7/2008 01:20
Publicado por: jsebastian
07/7/2008 00:51
Publicado por: jsebastian
07/7/2008 00:50
Publicado por: jsebastian
06/7/2008 12:06
Clara has simplificado bastante...
Publicado por: Eduardo nuñez
05/7/2008 14:24
Publicado por: The Fisher King
05/7/2008 12:17
Todo el mundo compartimos cosas...
Publicado por: Patricio
05/7/2008 07:41
bueno, que suena muy bonito...
Publicado por: aspasia
04/7/2008 10:26
Publicado por: Antonio
04/7/2008 08:58
Pues tampoco es eso, Clara....
Publicado por: estrella
04/7/2008 00:01
Publicado por: Teo
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