El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
Peluquerías (1)

El otro día por Madrid no se podía dar un paso, íbamos todos codo con codo y no se trataba de una manifestación, sino que todo el mundo se había echado a la calle a comprar como locos o a mirar cómo otros compraban, puesto que existe una queja generalizada de lo poco que se vende cualquier cosa. Según los comerciantes no venden, pero vas al cine y hay cola, vas a un restaurante y está lleno, vas a tomar un taxi y tienes que pegarte con alguien que dice que ha levantado la mano antes. Y a la peluquería hay que ir con toda la mañana o la tarde por delante, porque a la clientela tradicional de las mujeres se han sumado los hombres, que antes no necesitaban más de cinco minutos y un barbero, y que ahora tardan tanto o más que nosotras.
Pero ¿quién puede pasar sin este trámite estético? Es increíble que suceda lo que suceda en el mundo (guerras, atentados, muerte en definitiva, enfermedad, hambre y todos los dolores posibles) el ser humano no puede dejar de ser frívolo, o mejor dicho, la entrega al adorno y la apariencia cada día ocupa mayor parte de nuestra esencia. Así que ocurra lo que ocurra la preocupación por el corte de pelo sobrevivirá y las peluquerías se llenarán como un reducto de vida donde no ocurre nada. Lo he comprobado hoy mismo.
Nada más entrar en esta peluquería que me han recomendado, me cae encima una capa plateada que me envuelve como si fuera la reina de Saba. Me piden que me siente a esperar, junto a otras reinas, a Nikos, el peluquero. Qué moderno y ligero es todo. Hay un poco de revuelo porque una televisión está grabando un implante de pestañas, y todos hemos concentrado la atención en esa delicada operación. Se habla de extensiones (antaño llamados postizos), de reflejos (antaño, mechas), de baño de color (tinte), de cera para las puntas y un largo etcétera. Tanto clientes como peluqueros tienen un tono de voz aterciopelado que no parece de este planeta. Más aún, llegan clientes tan peinados que parecen que acaban de venir de otra peluquería.
¿De dónde han salido? ¿Han oído si quiera hablar de la crispación en que vivimos sumidos en este país de bocazas? Me siento un poco desplazada y algo tosca dentro de mi capa de lamé y empiezo a echar de menos los grandes secadores de las peluquerías de antaño, donde te encapsulaban la cabeza hasta que echaba humo. ¿Quién los inventaría? Y, sobre todo, ¿qué han hecho con ellos al apartarlos de nuestra vida? Formaban parte del paisaje más amable del día a día y en cuanto aparecían en una película, la convertían en comedia. Sin embargo, ahora, vistos con distancia, van resultando extraños y dentro de cien años cuando se haya olvidado para qué servían serán completamente desconcertantes, podrán parecer incluso siniestros.
[Publicado el 13/12/2007 a las 10:30]
[Etiquetas: peluquería]
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Comentado por: davide araujo el 21/3/2008 a las 15:42
a todo esto quiero agregar que me parece un lugar importante la peluqueria, ya que es uno de los unicos lugares donde muchas de nosotras olvidamos por unas hs, lo que pasa en nuestro entorno,es un epacio muy privado donde te sentis muy cómoda y relajada... y sabemos que cuando salimos de ahi volvemos a la rutina diaria por eso hay q disfrutar de nuestro tiempo mientras se pueda...
Comentado por: andrea el 08/3/2008 a las 03:59
Todo eso de las extensiones y el lenguaje de las peluquerías me parece tan raro como el de los políticos, afortunadamente no tengo amistad con estos gremios.
Tomás
Comentado por: Tomás el 14/12/2007 a las 10:24
Todo eso de las extensiones y el lenguaje de las peluquerías me parece tan raro como el de los políticos, afortunadamente no tengo amistad con estos gremios.
Tomás
Comentado por: Tomás el 14/12/2007 a las 10:17
Lo del implante de pestañas me ha hecho mucha gracia, son esas cosas que ves pero que hasta que no te las cuentas no caes en lo divertido del momento.
Comentado por: Tita el 13/12/2007 a las 19:22
Para empezar ya no se encuentran barberos como a los que iba mi padre, que mientrass le cortaba le ponía una copa de coñac. Salía con un cabezón de aquí te espero y oliendo a alcohol. También me llevaba a mí de vez en cuando para cortarme y yo pensaba que sabría que me había hecho un hombre cuando el barbero me ofreciera un buen lingotazo. Eran otros tiempos.
Comentado por: Toni el 13/12/2007 a las 16:01
Me gusta mucho Clara como retratas a la sociedad actual, con una mirada crítica pero no amarga, inocente pero no ingenua.
Comentado por: Kike el 13/12/2007 a las 15:58
Por fortuna para nosotros nos podemos permitir fruslerías tan demenciales como llevar el pelo relamido y con un corte rompedor y diferente cada trimestre, hacernos la manicura brocheándonos las uñas o implantarnos pestañas interminables, lo cual parece ser signo inequívoco de una sociedad en la que, al menos aparentemente y en una proporción elevada de sus componentes, necesidades tan pedestres como la comida diaria o la ropa de abrigo están a salvo. En Sierra Leona o en Etiopía, por ejemplo, como en la mayoría de países del Tercer Mundo - que, no olvidemos, es realmente casi todo el mundo - no creo que tenga mucho futuro un salón de estética corporal. ¿Son esos nuestros signos de progreso?. Si así es, felicitémonos. Para nosotros el mundo parece que todavía queda muy lejos, como decía Mafalda; y todo lo que queda tan lejos no se ve. Menos mal.
Comentado por: Rafael el 13/12/2007 a las 13:27
Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
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