Noches de odios
Es más fácil odiar en tiempos de imposición del buenismo navideño. Yo creo que hasta el bueno de Machado sabía odiar noches y días como éstos. Con la tontería iluminada de un mundo supuestamente feliz, con los empalagos en forma de villancicos y con los empalagos en general en forma de comida, bebida, compañeros, familia y otros animales. Por eso, y por cosas que no debo decir y no diré, recomiendo alimentar un poco más el odio. Se que algunos lo tienen muy difícil, ya son odiosos, odiadotes y odiados gran parte del año, pero otros quizá con un buen consejo, un libro adecuado o un amigo generoso lo pueda mejorar.
He leído el breve texto de William Hazlitt, casi un desconocido entre nosotros pero muy admirado por algunos tan queridos como Stevenson, Thomas de Quincey o Charles Lamb. Y también rechazado, odiado y negado por muchos de sus contemporáneos. Demasiado libre, demasiado listo, demasiado independiente. El texto breve se llama "El placer de odiar". Publicado en la pequeña editorial barcelonesa "Nortesur" y acompañado por otros textos, también breves y sagaces, de Hazlitt que hablan sobre la moda o sobre el por qué de nuestro gusto por los objetos distantes.
Antes de conocer, de leer a Hazlitt dormí en su casa de Londres. En pleno Soho, al lado de mi lugar de un mítico lugar del jazz londinense, está la casa en que habitó Hazlitt. La casa de sus años de esplendor porque por el prefacio de Jordi Doce nos enteramos de sus caída en desgracia, en olvido y pobreza. No es fácil ser lúcido. Y "odiar, por encima de todo la pedantería, las jergas abstrusas o herméticas, la pretensión de cualquier índole o lo que él llama con repugnancia obsesiva cant, la afectación, el fingimiento de lo que no se es o no se piensa". Antes de todo eso tenía una hermosa casa burguesa que ahora es hotel. Un precioso pequeño hotel que lleva su nombre y que guarda algo de la atmósfera de éstos ilustrados de los años de esplendor. Por cierto, mucho le gustaba a Hazliit- y a muchos cinéfilos, rebeldes con o sin causa- ese poema de Wordsworth : "devolvernos la hora / del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores"
También odio a los que no nos devuelven esa hora.
Y copio, para los que aman y para los que odian, algunas líneas de Hazliit. ¡Qué pena que "su hotel" sea más bien caro! Odio a los pudientes que no se merecen estar en su casa.
"La naturaleza, cuanto más la observamos, hecha de aversiones: sin nada que odiar, perderíamos el auténtico resorte del pensamiento y de la acción. La vida se convertiría en una charca de aguan estancada si no la agitaran los intereses opuestos y las pasiones irrefrenables de los hombres...Lo cierto es que en la mente humana existe una atracción secreta, un ansía de maldad que encuentra un deleite perverso, y a la vez gozoso, en la fechoría pues es una fuente inagotable de satisfacciones. La bondad absoluta no tarda en volverse insípida, carente de variedad y brío. El sufrimiento es agridulce, y no sacia nunca. El amor se convierte, con un poco de indulgencia, en indiferencia o en hastío: únicamente el odio es inmortal"
Tengo que hacer llegar el texto completo a mi amigo Lorenzo Díaz que sabe odiar mucho y bien. Hemos tenido años de varios odios compartidos. Los amores eran otra cosa.
[Publicado el 28/12/2009 a las 15:16]
Bello poema.
http://www.dost.jp/images/kaguya.jpg
Pablo, qué le impide a usted visitarla a ella!
Salud, Paz e inspiración a todos ustedes…y pesetas!
Don Javi, deshagase de esos odios; corroen el estómago!
Comentado por: me el 31/12/2009 a las 17:48
Hoy es 31 de Diciembre y plenilunio, pero Selene no vendrá a visitarme a mi, seguro:
no me sera regalado ya ni un segundo de aquel esplendor que Vordsworth me ha recordado.
“El tiempo ha prendido sus sombras
En la piel.
Y también más adentro.
El deseo, dicen, no envejece,
Pero se desplaza serenamente
Hacia las orillas del silencio,
Y allí queda atrapado en su laberinto.
No hay nostalgia, quizá,
Pero persiste tenaz la memoria
Del cuerpo otra veces turbado
En el resplandor de la caricia,
Y también por la mirada sorprendida
En unos ojos seducidos al otro lado.
No. No hay quizás nostalgia,
Sólo un ligero temblor
De la piel solitaria.”
Comentado por: Pablo el 31/12/2009 a las 14:07
Eso Ellis, ya te diré, lo que no se es cuándo te lo diré, porque aquí, donde estoy ahora, no tengo ni el carnet de la bilbio (lo tenía pero no lo traje) y necesito sacar libros URGENTE (también para un trabajo que tengo que hacer).
Ojalá pronto pueda contar al ALGO de algo
Salu2
Comentado por: Una ET en Euskadi el 30/12/2009 a las 18:19
Querido Javier: con estas declaraciones, tendremos que llamarle Mr. Scrooge (D. Javier Scrooge), personaje clásico navideño, casi tanto como Santa Claus. Tenga cuidado, no se le aparezcan espíritus nocturnos y redentores.
No sé si me convence esa faceta suya de odiador, un poco malo me puedo creer que sea a veces, pero odiar requiere cierto esfuerzo y no trae mucha satisfacción, no me lo veo (otra cosa es hacer alguna maldad, es más divertido).
¿Me odiará si le felicito el año nuevo?
Hola ET,
yo también encontré una historia en la que me metí, y me dió pena acabar, aunque no sea el mejor libro que he leído. Se llama "Entre costuras", de María Dueñas, y en la banda roja que lleva el libro hay un comentario de Javier. No sé si vale la pena comprarlo, pero si te lo dejan (está en todas partes) se pasa un buen rato. Tiene algo de folletín (me gusta seguir disfrutando con los folletines), y partes muy interesantes sobre el final de la Guerra Civil. Si te animas ya me dirás.
Comentado por: Ellis el 30/12/2009 a las 17:38
No hace tiempo leí que el odio, dispuesto en nuestros núcleos neviososs generadores junto a los del amor, a los del placer, es conocido así intuitivamente e instintivamente desde tiempos atrás quizás por la evidencia de la ìmpulsividad del carácter humano, asociado a las emociones, resueltas en sentimientos, aparentemente tan cotradictorios y a la vez tan unidos que son unos el motor de los otros. Pero creo que esa impulsividad es movimiento, reacción ante la superación de la que hace gala el ser humano conforme se manifiesta en nuevas formas de entender y situarse en el ambiente que le rodea. Si no fuese por otros sentimientos que complentan toda esta antítesis odio-amor, quizás en un momento dado se dirimidiría los factores de un lado o de otro, según la cantidad de energías opuestas; como pudiera haber pasado en tiempo del bigbang.
Al hablar de odio me ha recordado este compuncioso poema
http://books.google.es/books?id=n-N3vbxbQRAC&pg=PT35&lpg=PT35&dq=%22GLORIA+FUERTEs%22+MOSCAS+venas+ojos&source=bl&ots=cill6z6ymZ&sig=XuY7qGenaKCgGG-lUx1ShPnmpfA&hl=es&ei=t047S-S3EJeqjAeE8ryrBQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=6&ved=0CBUQ6AEwBQ#v=onepage&q=&f=false
felices dias festivos
Comentado por: unnombre el 30/12/2009 a las 15:21
Comentado por: Abelardo Martínez el 29/12/2009 a las 21:17
Buenas, Javier
¿Has leído ya Troppo vero?
Panchito es tan plasta como su padre. El hijo de Andrés no le aguanta y se lo quiere quitar de encima. Se lee en la página 614.
Me ha gustado más el encuentro entre Andrés, Arcadi Espada y Ferlosio (páginas 703 a 710). Ferlosio aprecia de verdad a Andrés. ¿Es cierto que Pancho, después de leer esas páginas, ha amenazado a Arcadi? Yo creo que lo que le pasa a Pancho es que no se cree que si Espada no le ha hecho sitio en Factual es sólo porque es demasiado mayor.
Yo no creo que Pancho Ortuño sea un transtornado. Pero fue ignominioso que se hiciera pasar por Quico Rivas mientras éste agonizaba de cáncer. Y lo peor es que lo hizo para atribuir a Rivas su propio odio y su propia envidia hacia Andrés.
Un saludín.
Comentado por: El amigo X el 29/12/2009 a las 20:03
Tiene razón, eso de ser felices en las fechas señaladas da pereza. Pero no se pasan tan mal, siempre y cuando se pueda soportar con humor y distancia la edulcurada sensiblería de algún espontáneo discurso familiar, los falsamente entusiastas brindis, las grasientas comidas, las soporíferas y eternas sobremesas, la insistencia de la suegra en que te comas otro mazapán, las digestiones propias y muy especialmente las ajenas, y esos mil y un detalles que hacen que la navidad sea esa fiesta que todos esperamos con tanta ansiedad año tras año.
Comentado por: la repostera el 29/12/2009 a las 18:12
Comentado por: Una ET en Euskadi el 28/12/2009 a las 18:39
Odiar, lo que se dice odiar no sé si es necesario, pero sí, lo que me parece menos querible de estas fiestas, es el pretender borrrar "porque sí" la cruda realidad que existió el día anterior y seguramente el día posterior a cada navidad.
Lo que que odié en estas fiestas es que, justo en noche buena, terminé "El peso de las sombras" de Angeles Caso; si bien no es el mejor libro que ha llegado a mis manos, al menos me había metido en la historia, la había hecho mía, y desde el 24 a la noche no encontré otra historia en la que meterme
PD: Devolvedme una historia que pueda hacer mía
Comentado por: Una ET en Euskadi el 28/12/2009 a las 18:36
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
18/3/2010 10:44
A ver si ordeno mis ideas que se...
Publicado por: Una ET en Euskadi
18/3/2010 09:46
Coincido en la preferencia por...
Publicado por: escarola
17/3/2010 23:45
Sr. Rioyo, suelte el Enter! ...
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17/3/2010 20:31
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17/3/2010 16:00
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16/3/2010 21:46
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16/3/2010 20:00
estoy viendo ahora mismo en tve2...
Publicado por: anxaneta
16/3/2010 19:56
querida escarola, tod@s hemos...
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16/3/2010 18:04
Pablo, si no vuelve, sus fans...
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16/3/2010 17:55
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