No estar necios en casa
Luis Mateo nos paseó por un "callejón de gente desconocida". En ese callejón se encuentran toda suerte de extraviados, inseguros, perdedores o perpetuos aprendices. Gentes como los escritores, como nosotros, necesitados de la compañía y la soledad. Cada uno a su forma, con su estilo, con su música. El callejón por el que también transitan las mujeres de las ficciones de Mastretta o los residentes en las habitaciones de Muñoz Molina. Tres escritores buscando su patria. Viajeros, algunas veces extraviados, que siguen intentando desentrañar un particular mapa de una tierra a la que deben dar forma y sentido. Buscadores de las salidas de un laberinto encerrados en la misma habitación blanca en la que comenzaron sus encuentros con el oficio de novelistas.
Han pasado casas y años, vidas y muertes, pueblos y ciudades, ahí sigue el refugio: una habitación propia. Da igual que tenga vistas a Manhattan, un oscuro desván en Villablino o un jardín en México, ellos siguen inventándose patrias como si fueran perpetuos aprendices en un oficio en el que, aunque seas maestro, siempre llevas un alumno dentro. Lo decía Connolly, lo recordó Muñoz Molina: dentro de un hombre gordo hay un hombre delgado que grita pidiendo ayuda. A veces nadie le escucha, pero el escritor lo sigue intentando. Acude a Sor Juana Inés de la Cruz para encontrar un adjetivo, invoca a Paul Klee como modelo de concisión o espera la llegada de la inspiración, de la iluminación. De vez en cuando, están en el escritorio o en el burdel, en misa o bajo el aguacero, esos milagros les ocurren a elegidos escritores. Solo si se "ama la literatura como ama el ermitaño el cilicio que le da placer". Y ni así existe el milagro También se puede escribir cantando como Mastretta por José Alfredo Jiménez. Recordando, como Mateo, las voces del filandón. O escuchando a Thelonious Monk, como Muñoz Molina. Los escritores son exóticos. Como un niño de pueblo con sombrero de paja y fotografiado por un turista en la España de los sesenta.
[Publicado el 29/6/2009 a las 09:11]
este tiempo de tormentas me pone la cabeza turulata y los pelos erizados, así que me sentaré tranquilamente a ver :
el abogado del terror.
había metido una botella de vino en el congelador. me serviré una copa.
palomitas, no.
buenas noches también para usted.
Comentado por: el cartero el 30/6/2009 a las 22:13
El tema no sería la crisis, sino que la crisis sería la interpretación actual de ese mal silencioso que va extendiéndose como una plaga –alegoría que admite más interpretaciones- funcionaría como detonante del “tema”: la civilización es una frágil piel que separa al humano de la bestia y su pulsión destructiva- El mismo asunto de fondo sigue otra obra que he visto recientemente “Un dios salvaje” de Yasmina Reza.
Hay escenarios en mis sueños a los que vuelvo una y otra vez, pero no se corresponden con ninguno real. A veces un sueño parece la continuación de otro que tuve mucho antes, y sucede en ese mismo lugar. Debe regir una temporalidad distinta, sería curioso poder observarlos con suficiente continuidad para descubrirla.
Yo también siento predilección por las escaleras, pero en mi caso tiene menos mérito, porque vivo en un primero. De todas formas las prefiero en casi todas las circunstancias. Un ático, es estupendo, con terracita para fumar, seguro. Hasta mañana, Cartero.
Comentado por: escarala el 30/6/2009 a las 18:39
el tema no me parece visionario, creo que es algo que siempre se ha producido. de una manera u otra. bien es verdad que la forma de contarla puede ser más o menos interesante. el sr.saramago lo habrá contado bien (no he leído la novela), por algo le darían el prestigioso premio a una escritura. de ese cineasta recuerdo algo de: el jardinero fiel. me gustó más. parece que los buenos actores le quieren, por algo será.
su pesadilla -en mi sólo un sueño incómodo- podría tener que ver más con la claustrofobia y el mío con la agorafobia.
no me parece que en ningún caso llegue a lo patológico. mucha gente ha tenido la experiencia de quedarse colgado en un ascensor y sentir miedo, me parece un sentimiento natural. en mi caso es más una cuestión de vértigo, la gente llendo y viniendo en sitios grandes no me molesta, me importa mucho más ese aire tan artificial que se respira.
he contado mal algo por la interpretación que creo usted le ha dado, me explico:
prefiero las escaleras a un ascensor, salvo como es lógico que la altura sea fatigosa en exceso... aunque creo que no subiría a una planta que supere los diez pisos, a pesar de haberme criado en un séptimo piso y estar viviendo en un octavo. tampoco viviría en una casa de planta baja e independiente, ni en un adosado. me gustan los áticos y vivo en uno.
me dirigí junto con otras personas al ascensor porque intuí que las escaleras eran como colgantes. normalmente tengo sueños muy diferentes, pero alguno como este pueden repetirse de tanto en tanto.
de mucho en mucho diría. éste en concreto lo habré soñado en dos ocasiones.
la arquitectura era extraordinaria. quiero pensar que si alguna vez se construye algo así, pondrían "quita miedos" invisibles, lo contrario-tal y como yo lo he visto- sería peligrosísimo.
hoy me he quedado sin tele. me he puesto a pensar el invento tan fantástico que es la televisión y la pena que da ver lo mal que se aprovecha.
los ordenadores e internet pueden ser también algo fabuloso... volveremos a cometer el mismo error?
también estoy pensando que --viaje al centro de la tierra--, --viaje en el tiempo--, --el hombre invisible--, tienen que ver con esta máquina. y si me dejo llevar hasta veo en ella un agüjero de gusano. espero que sonría, cali.
el sueño de anoche fue muy diferente, pensé que estaba en un sitio a treinta minutos de oviedo y tengo a mi lado la
guía londinense: AZ. intentaré buscar el sitio... será en otro momento.
Comentado por: el cartero el 30/6/2009 a las 15:48
Es curioso, esa película sobre la ceguera ha resultado ser visionaria, de tal forma que es casi imposible verla en esta época sin pensar en una metáfora de la crisis. De todas formas, pese a la relevancia transcendental que pueda tener, no me entusiasmó. Lo más conseguido es esa atmósfera entre futurista y apocalíptica.
Nada más lejos de la de Santillana del Mar, ciudadela de cuento. Ah, Cartero, ud. tiene pesadillas con escaleras y yo con ascensores. Eso debe significar algo, pero ¿qué?
Comentado por: escarola el 30/6/2009 a las 09:26
he visto - a ciegas - ... no he sentido
gran cosa. éramos más de uno. todos ellos bien informados sobre cine. menos uno,que soy yo mismo. la conclusión fue: una excesiva buena adaptación, una libertad mermada y por consiguiente poco cine.
puede que tengan razón sr. saramago,
deberían haberse olvidado más de usted.
del escrito del sr. rioyo he sacado estas
palabras:
necios - casa - trabajo - sombra - refugio
no estoy de acuerdo en eso de que las vistas dan igual. algunos o muchos dirían que las vistas influyen y determinan.
la palabra exótico pone en mi cabeza inmediatamente un ave del paraiso.
de aquí me voy a eso de la inspiración, de la iluminación.
todo ello mezclado me hace recordar uno de los sueños de anoche (supongo que tiene que ver con -la caverna- no lo sé y ahora no tengo ganas de comprobarlo-):
no me gustan nada los centros comerciales,
pero anoche me toco pasear por uno. no tenía... cómo decirlo... no tenía donde apoyar los codos para mirar los pisos de abajo, por lo que decidí no acercarme ni un milímetro, ni mucho menos mirar. algunos queríamos irnos, así que buscamos el ascensor. no había ascensor. cómo creen que eran las escaleras? eso es, sin nada donde poner una mano. peores que las de la pirámide grande de chichen-itzá, que tiene -o tenía- una cuerda donde agarrarse. qué hice? me tiré en el suelo,
lejos de las vistas sin aire y sin aves del paríso y tomé una decisión drástica:
dormir.
Comentado por: el cartero el 30/6/2009 a las 01:44
Comentado por: Ada o el ardor el 29/6/2009 a las 22:15
¡Que cierta es esa necesidad de soledad y compañía a la vez y qué difícil es conseguirlas y combinarlas en su justa medida! No sólo para los escritores.
Parece que la soledad, al no depender de otras personas, debería ser más fácil de alcanzar, pero no siempre es así. Y una vez que se consigue estar solo, si uno se empeña en ello demasiado, se puede sentir torpe para volver a estar en compañía.
Quizá una forma de organizarse esos ratos de estar con alguien o con uno mismo sea ... charlar en un blog.
Comentado por: Ellis el 29/6/2009 a las 17:27
Comentado por: ramón rozas el 29/6/2009 a las 16:43
jo, qué envidia
qué compañía
sobredosis
y nada digo de angelesmastretta, porque seguro la bloguera psicóloga/psiquiatra vuelve a tratarme de psicópata
Comentado por: jbv a 10.710 km el 29/6/2009 a las 16:20
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
22/3/2010 15:46
ay, cali, estoy en twitter y no...
Publicado por: elc
21/3/2010 20:41
Publicado por: escarola
21/3/2010 20:21
hola a todos soy muy bueno en...
Publicado por: david roger
21/3/2010 01:39
en ese aeropuerto delante de...
Publicado por: el c
21/3/2010 01:32
Publicado por: elc
21/3/2010 01:27
Publicado por: me está apeteciendo mucho el retroceso. espero que mañana deje de apetecerme y siga adelante. ¿qué día es su cumpleaños?
21/3/2010 01:22
Publicado por: elc
21/3/2010 01:15
Publicado por: elc
20/3/2010 17:34
Es un acierto este post, invocar...
Publicado por: rolando gabrielli
20/3/2010 14:22
apoyo a Javier, no es correcto...
Publicado por: Enea
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