El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Dos chicas

Eran razonablemente guapas, con tono pijo de terraza del norte de Madrid. Bastante habladoras, bastante jóvenes y bastante banales en su charla. No quería prestar atención, estaba terminando mi último Auster, Un hombre en la oscuridad y no se merecía esa escritura la dispersión en banalidades, aunque fueran más o menos guapas, más o menos jóvenes. Pero escuché, no lo pude evitar.
Era la tarde del mismo día en que recordé nuestro ser jovencitos, tiempos de creer en el Che, de creer en aquellas cosas que cambiarían el mundo. Un poco antes de creer en otras que cambiarían la vida. Mucho antes de dejar de creer en el Che, de dejar de creer en general. No queríamos ser pijos, no queríamos ser banales aunque nunca nos dimos cuenta de que fuimos ingenuos.
Así me parecieron al principio, dos ingenuas. Un poco pijas, pero ingenuas. Estaban descubriendo que habían crecido, que habían madurado tanto que hasta les estaba "empezando a gustar los estudios" (sic). Cosas de los tiempos, yo nunca creí en los estudios hasta que dejé de estudiar. Ahora me gustaría ser un perpetuo estudiante.
Se iban y terminaron por hundirme en la decepción. Estaban hablando de sus "puestas de largo". De que no había porqué esperar a los 18, que también a los 16 se podía hacer. Y de que sus padres estaban encantados con la idea. No hay duda de que los tiempos estaban cambiando. No recuerdo, salvo excepciones muy graciosas y casi extravagantes, de chicas que me gustaran que se "pusieran de largo".
Pensé dos cosas: que estaba muy mal relacionado con el pijerío y que los padres de esas chicas -seguro que unos tipos algo más jóvenes que yo- debían ser tan raros, tan raros, como le deberían ser Aznar y su pandilla en la universidad. Seremos del mismo país. Pero está claro que somos de otro mundo. Hay mundos que no me importa perderme, incluso haberme perdido y seguir perdiéndolo en el futuro.
¿Esas chicas irán a ver El Che? Es posible. Lo que no las imagino es viendo Los girasoles ciegos. Ojalá se equivoquen y se cuelen en esa historia española dónde nunca el personaje de Maribel Verdú, ni los de su familia, se les ocurrió pensar en la fiesta de "puesta de largo". Soy un clásico, pero al menos no olvido el rencor. Un poco de rencor y muy poco interés. Prometo no escuchar conversaciones ajenas.
¿Puedo prometer y prometo?
[Publicado el 03/9/2008 a las 09:53]
pues claro que existen las puestas de largo,a los 18 y en los castillos más y como en una boda donde uno da sus invitaciones, es así... y? Esther Tusquets... lo dice muy bien.
Havbíamos ganado la guerra.
Comentado por: Enea el 04/9/2008 a las 12:53
Comentado por: escarola el 04/9/2008 a las 08:56
Creo que es muy sensato el primer comentario de oe. Aproximarse a otros mundos, conocerlos, nos ayuda a entender mejor a la gente, y entender y conocer a los demás no significa ser igual que ellos.
Una puesta de largo no es más que una fiesta, no hay que dejarse impresionar.
Comentado por: Ellis el 03/9/2008 a las 22:53
Bueno, pecadillooo leve leve. ¿Quién no se ha descojonado en el cine? Con Sorgo Rojo no, que me encantó, a mi me pasó con Ladybird, Ladybird. Era eso o ponerme a llorar a mares, y no es plan, mariconadas las justas.
Comentado por: oe el 03/9/2008 a las 22:09
Bueno, lo cuento, para que no se imaginen algo todavía peor. Eso sí, lo primero que han pensado sí, pero lo otro, la otra parte no, eso sí que no, eso lo ha puesto ud por su cuenta, amable lector. Por lo tanto, lo cuento, total no es más que un pecadillo para que uds piensen para uds mismos, "a ver cuando crece la escarola".
Pues es que una vez, hace mucho mucho tiempo, durante la proyección de una película dramática -Sorgo Rojo- que yo comencé a verla en clave cómica- y sin poder evitarlo, y contagiando por completo a la amiga que me acompañaba, nos pasamos riendo toda la película a carcajada limpia, ante la indignación del resto de la sala. Eso es todo, amigos. Yo entonces era tan joven como esas chicas. Ya creceré otro día.
Comentado por: escarola el 03/9/2008 a las 21:37
¡Ah! Y, por favor, siga escuchando conversaciones ajenas; sirven para reflexionar sobre estos "temillas"
Comentado por: Una ET en Euskadi el 03/9/2008 a las 20:56
Un par de cosillas:
-Cuando llegué a España y me preguntaban de donde soy contestaba "de Rosario, de donde era el Che" y la respuesta inmediata era "¡Ah! ¡De dónde es Messi!" Al poco tiempo me dí cuenta que no tenía sentido seguir nombrando al Che así que me lo salteaba nombrando solo a Messi (Es cierto, los tiempos han cambiado)
- ¿Puesta de largo? ¿Existen todavía? ¿Se siguen llamando así? (¡Me katxis! Las tonterías no cambian con el tiempo)
- Yo también creo que no hay que olvidar el rencor, pero si dejarlo atrás. No se reabren heridas si no estan bien cerradas y no se puede dejar atrás el rencor si no hay justicia. Me gustaría que después de dar sepultura a nuestros familiares se empezara a averiguar que se hizo con sus bienes, cuantos pasaron y siguen estando en las arcas de los Franco y sus secuaces. Es que yo tengo muchas ganas de dejar atrás el rencor
La justicia ¿Lo podrá prometer? ¿Lo prometerá?
Agur
Comentado por: Una ET en Euskadi el 03/9/2008 a las 20:53
Sí, promete usted...y prometa!
Me gusta escuchar las conversaciones de otros, me demuestran lo desfasada que ando. No sé si escucharía a un par de chicas de dieciséis, creo que no, pero veo que ha descubierto usted lo desfasados que andan algunos jóvenes.
Graciosa su historia. Veremos cuando se puede alquilar esa película por aquí.
Comentado por: me el 03/9/2008 a las 19:26
Oé, antes era asidua a los cineclubs de mi ciudad y siempre me encontraba a grupos de los clubs sociales que se apuntaban a todos los bombardeos, y se comportaban como si estuvieran luchando en ellos. Es lo malo de los espectáculos gratuitos. Pero yo también he sido mala compañera de sala, ja, pero no lo cuento.
Comentado por: escarola el 03/9/2008 a las 19:10
Había olvidado enseñarte este humilde vídeo que hice como homenaje hace tiempo.
Ojalá te guste.
http://www.youtube.com/watch?v=UM8dboo8DgA
Comentado por: Luna el 03/9/2008 a las 18:08
El cartero se hace de rogar... (él sabrá porqué). Que retiro lo de prota, que usted no es prota, solo es el cartero.
Me voy, me voy que tengo prisa. Que se diviertan.
Comentado por: oe el 03/9/2008 a las 17:32
oe oeeeeee ¡Ay escarola! La de cosas que se ven en los cines. Hace tiempo me invitaron al preestreno de Million Dolar Hotel en un cine en el centro. Flipé, estaba lleno, cosa que me sorprendió porque Wenders no es que mueva masas que digamos. El caso es que como la música era de U2 y el reclamo publicitario de la peli era que salía Bono, la gente se metió a saco. ¡Qué película me dieron! A los 10 min la gente insultaba, criticaba, se revolvía en el asiento. Yo pensaba ¡pues vete a tu casa! pero no, aguantaron. Bfff no vuelvo a un preestreno, aunque sea gratis.
Comentado por: oe el 03/9/2008 a las 17:00
¿Y se imagina Rioyo ver Los girasoles ciegos con las pijas al lado comentando la película? Extraños compañeros de butaca. Mejor que se la pierdan, así no hay peligro.
Comentado por: escarola el 03/9/2008 a las 16:45
Comentado por: escarola el 03/9/2008 a las 16:28
Comentado por: escarola el 03/9/2008 a las 16:26
qué bueno!
No hay nada como ver en la tele Territorio Comanche, por favor... ,vamos que no... que ya lo dijo mamá... debes ir a ver a lmodovar, en.. Javier Camara está estupendo!
no sé, esa peli, ese libro... me cansa, no el libro, no sé si la peli... el tema... igual ustedes pues...
igual la veré más adelanbte, pero uf! ya es un poco uf! trece rosas y ahora girasoles,,, que ... bueno
que los trailers, las escenas para el público en la tele, pues no me enghachan, un cura que lo sabe todo, mientras le pone la mano en la rodilla a la nena... no, por ahora
Comentado por: Enea el 03/9/2008 a las 14:22
Observando a la gente y escuchándola uno a veces se siente en su propio mundo único e incomunicable: a veces paralelo a los otros, a veces circular, oblicuo, curvo, otras remoto. Pero hay semejanzas, tampoco somos tan distintos, me gusta encontrar tanto lo que nos une como nos separa, nos hace distintos y distinguibles. Pero sin rencor, se gastan energías inútilmente que bien se pueden aprovechar en aprender, por ejemplo.
Comentado por: oe el 03/9/2008 a las 11:14
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
03/12/2008 06:21
Publicado por: rolando gabrielli
02/12/2008 22:48
Publicado por: oe
02/12/2008 21:59
Publicado por: el oe duerme en corazoncillos
02/12/2008 21:47
Publicado por: oe
02/12/2008 21:45
Publicado por: es hora de leer
02/12/2008 21:42
Jopeeeee, eso es dejarme... no...
Publicado por: oe
02/12/2008 21:38
Publicado por: el
02/12/2008 21:36
Publicado por: oe
02/12/2008 21:31
Publicado por: el
02/12/2008 21:30
Publicado por: oe
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