El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Verdadero o falso

Venus de Milo... versión Dalí
Tengo un amigo que nos sorprendió invitándonos a cenar en su casa. La casa, estaba llena de cuadros contemporáneos que nos causaban envidia y sorpresa. ¿Cómo se había enriquecido tanto nuestro amigo? Es verdad que había tenido éxito como director y productor de cine. Pero esos "clementes", "chillidas", "manrays", "mirós"... eso parecía demasiado. No pude resistir pregunté por aquella colección. ¿Te gustan, verdad? También le gustaban a una famosa pintora que compartía la cena. Y a otros. Nuestro amigo sonrió satisfecho y confesó: "¡Todos son falsos!".
Excelentes falsificaciones. Tanto que habían producido en nosotros el mismo efecto que si hubieran sido auténticos.
He recordado esto leyendo un libro, bastante falso, pero no deja de tener la gracia de la impostura. El autor es un reconocido impostor, uno más de los que rodearon a ese genio y, sin duda, gran impostor llamado Salvador Dalí.
En un momento del libro se cuentan éstas cosas:
"¿Estás diciendo que las tres cuartas partes de todos los Dalís que hay en el mercado son "falsos falsos"?
-Aproximadamente, sí.
Amanda Lear tragó saliva.
-Esto me recuerda una cosa de cuando yo era su musa y él mi profesor de arte. Dalí me dejaba usar sus pinceles y lápices... Un día, Dalí me pidió que copiara un ángel de Leonardo da Vinci de un libro de arte. Una vez terminado me lo quitó de las manos, lo firmó y se lo dio a Gala. Aquella noche, Gala vendió mi copia a Gina Lollobrigida. Era un Amanda Lear "auténtico auténtico" y un Dalí "falso falso" con una firma de Dalí "auténtica auténtica".
Es decir un Amanda Lear, "auténtico-falso"
O quizá un Dalí "falso-auténtico"
Y eso lo cuenta uno de los muchos falsificadores que se acercaron a Dalí. Un artista auténtico que vivió haciendo de lo falso un arte más. El arte de hacer dinero con el mundo de papanatas que compra una firma para exhibir como auténtico un cuadro que no les importa, ni les gusta, creo.
Y es curioso que el ejemplo lo cuente una falsa mujer, o un falso hombre, que quizá nunca se llamó Amanda Lear.
¿Con cuantos falsos convivimos en nuestros museos, casas, galerías? ¿Y es lo falso peor que lo auténtico si no sabemos diferenciarlo?
[Publicado el 12/6/2008 a las 13:30]
Comentado por: lo encontré el 13/6/2008 a las 07:22
Hay una película genial relacionada con este tema de las falsificaciones en el mundo del arte que les recomiendo si no han visto "Cómo robar un millón... y". Es una comedia romántica y divertida, de los 60, en París, con una Audrey Hepburn deliciosa intentando encubrir a su padre falsificador y un Peter O'Toole fantástico como detective de la compañía de seguros. De fondo, el tema de los auténticos-falsos y falsos-auténticos. Pero no esperen una sesuda reflexión sobre el arte, es divertida y entretenida sin más.
Comentado por: audrey y peter el 13/6/2008 a las 07:15
Si vemos algo falso sin saber que lo es, seguramente nos emocionará de la misma manera. Si sabemos que es falso, creo perdería el encanto, no podremos disfrutar con la mitomanía de sabernos ante el cuadro que en su día trabajó el artista admirado.
Por la misma razón, si apreciamos la obra, tener una falsificación no nos dará el mismo placer, pero si la queremos para lucir, mientras cuele... eso sí, queda claro que las falsificaciones en pequeñas dosis, que un exceso de valiosas obras de arte se delatan.
Comentado por: Valentina el 13/6/2008 a las 00:24
Comentado por: Héctor Domingo el 12/6/2008 a las 20:54
En el jardin de tu casa
crece la probabilidad
y tu vas sembrando
de pequeñas cosas
que vas dejando por en medio
como un niño deja
abandonados los juguetes por el suelo.
A veces soy como un viajero
incrédulo, y cansado
de las pequeñas hazañas
de la suerte y el azar
y me detengo delante de tu puerta
y se me olvidan tus últimas palabras
y pienso que la última noche
antes del ocaso final las estrellas
seguiran aún en el mismo lugar
El universo dicen,
solo es una probabilidad
Comentado por: poema el 12/6/2008 a las 18:17
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
03/12/2008 06:21
Publicado por: rolando gabrielli
02/12/2008 22:48
Publicado por: oe
02/12/2008 21:59
Publicado por: el oe duerme en corazoncillos
02/12/2008 21:47
Publicado por: oe
02/12/2008 21:45
Publicado por: es hora de leer
02/12/2008 21:42
Jopeeeee, eso es dejarme... no...
Publicado por: oe
02/12/2008 21:38
Publicado por: el
02/12/2008 21:36
Publicado por: oe
02/12/2008 21:31
Publicado por: el
02/12/2008 21:30
Publicado por: oe
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