El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Fuera esos hombres de mis calles
Hace tiempo vengo quejándome de algunas cosas que nunca cambian. Treinta años después de la llegada de la democracia en España tenemos que seguir soportando vergonzantes nombres de algunas calles. ¿Cómo es posible que una de las más hermosas, y principales, calles de Santa Cruz de Tenerife se siga llamando General Franco? Alguien podría imaginar la calle Adolf Hitler en el centro de Berlín. También pensaba poner el ejemplo de Mussollini en mi querida Roma, pero tal como están las cosas en Italia y cómo es el nuevo alcalde de Roma, todo disparate, toda regresión, es posible.
Puse el ejemplo de nombre de calle en Canarias porque siempre que voy me sorprende la cantidad y calidad de las calles que el fascismo español mantiene en Canarias. No se corresponde al pensamiento, la historia ni el carácter liberal de la mayoría de los canarios. Y que liberal nada tiene que ver con el ser liberal de Esperanza Aguirre, por ejemplo. No hay que viajar a Canarias para encontrar callejero franquista. No hace nada más que buscar en los callejeros de muchas ciudades de Castilla, Levante, Cantabria y otras muchas repartidas por casi todo el territorio español.
No todo está perdido, vengo de uno de los primeros pueblos progresistas de España, Puerto de la Cruz. Fue el primer pueblo español que tuvo un ayuntamiento socialista, en los años 20 del pasado siglo. Ha sido uno de los pueblos más- y no necesariamente mejor- transformados por el turismo. Aunque conserva un entorno, algunas calles y una naturaleza envidiable. También una gente. Una gente que, al fin, en su mayoría se siente contenta por haber quitado el nombre de Franco en una de sus calles principales. Fuera la calle Francisco Franco, ¡viva la calle Agustín de Betancourt! Me alegro por los amigos de Puerto de la Cruz.
Por muchos, pero especialmente por uno de ellos: Juan Cruz. El periodista, novelista y antifranquista está contento, como lo están los del Instituto de Estudios Hispánicos, los del Museo de Arte Contemporáneo, los concejales -menos los de Coalición Canaria- y la mayoría de los ciudadanos que no quieren seguir soportando calles con nombre de mala gente.
Juan Cruz nos ha contado muchas cosas del Puerto de la Cruz, ahora nos sigue contando desde la ficción cosas que le pasaron al chico que creció, se hizo periodista y novelista. Su última novela -no para- se llama Muchas veces me pediste que te contara esos años. Tiempo de franquismo, antifranquismo y sin franquismo. Me alegro por nosotros.
[Publicado el 04/6/2008 a las 11:08]
Ahí os va un comentario del blog de Pío Moa, pero el autor no cita el origen del texto, quizá ustedes lo sepan:
"El doctor Adler se echó atrás en el sillón con expresión cansada, cruzó las manos sobre el regazo y, sin levantar la mirada de la copa de coñac que había dejado sobre la mesilla, replicó:
– Hijo, tú eres ya bastante mayor, tienes edad de votar y no pretendo ejercer autoridad sobre ti. Lo que hagas con tu cuerpo es cosa tuya. No obstante me acusas de retrógrado porque no creo que la homosexualidad pueda equipararse a la sexualidad normal. Atiende, convertir el canal de los excrementos en órgano del amor, o esas mujeres que, lógicamente, no pueden penetrarse y han de recurrir a artefactos repulsivos, ese reparto grotesco de papeles haciendo uno de hombre y otro de mujer, tan frecuente entre ellos, esa parodia de la relación normal...todo eso es muy viejo y no me parecen avances ni me creo atrasado por indicártelos, sino razonable. Me gustaría que resistieras a esos impulsos, pero si no te es posible, preferiría que los considerases con realismo. El amor entre personas del mismo sexo es estéril, pocas veces es estable, por su propia naturaleza suele producir inestabilidad emocional, también en esos medios circula la droga con mayor facilidad, la prostitución masculina es la mayor parte de las veces homosexual, y fácilmente se contraen enfermedades... No, no quiero decir que todos los homosexuales sean así, y si ese señor con quien te has... con quien has entrado en relaciones, está al margen de esas cosas, bien, me alegraré, y si encuentras a alguien con quien puedas entenderte largo tiempo y mantener un lazo lo más parecido posible a la normalidad, eso es lo que te deseo, ya que no parece que puedas o quieras cambiar... Solo quiero advertirte contra falsas ilusiones.
Dijo las últimas palabras levantando los ojos y mirando a su interlocutor fijamente, con una especie de desilusión todavía esperanzada. El muchacho, salido no hacía mucho de la adolescencia, palideció. Aguantó un momento la mirada de su padre, y enseguida desvió la suya.
– ¿Vas a decirme que tu relación con mi madre, ¿eh? Que tu famosa sexualidad normal, ha sido perfecta? ¿Que ha sido un gran éxito, un modelo de estabilidad?
– No confundas las cosas. Que algo bueno falle no justifica algo malo de entrada...
El joven se levantó.
– Me voy de casa –anunció con el rostro contraído de furia–. Para mí, ya no tengo padre".
Comentado por: Estilicón el 04/6/2008 a las 22:56
Desde luego, queda mucho trabajo por hacer para adaptar nuestra sociedad a los valores en los que supuestamente se cimenta.
Un saludo.
http://javiersanz.wordpress.com
Comentado por: J. Sanz el 04/6/2008 a las 22:23
Querido Javier, no se sorprenda tanto por la nomenclatura del callejero, en Jaén gobernada durante 15 años por socialistas sólo ha dado para quitar la del Generalisimo y una de Jose Antonio porque para más inri aquí tenemos dos. Quedan 66 calles, algunas de personajes respetables y la mayoria de buròcratas bastante grises convencidos de su propia imbecilidad.
Comentado por: Antonio el 04/6/2008 a las 18:51
En Valladolid, por desgracia, seguimos conservando una calle llamada Primo de Rivera, y un aberrante monumento a Onésimo Redondo en lo alto del Cerro de San Cristóbal.¨
Ójala algún día consigamos cambiar de alcalde (el que tenemos ahora es el PP, claro) y podamos cambiar esos nombres.
Un saludo.
http://javiersanz.wordpress.com
Comentado por: J. Sanz el 04/6/2008 a las 15:47
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
03/12/2008 06:21
Publicado por: rolando gabrielli
02/12/2008 22:48
Publicado por: oe
02/12/2008 21:59
Publicado por: el oe duerme en corazoncillos
02/12/2008 21:47
Publicado por: oe
02/12/2008 21:45
Publicado por: es hora de leer
02/12/2008 21:42
Jopeeeee, eso es dejarme... no...
Publicado por: oe
02/12/2008 21:38
Publicado por: el
02/12/2008 21:36
Publicado por: oe
02/12/2008 21:31
Publicado por: el
02/12/2008 21:30
Publicado por: oe
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres