El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Poetas de la ciudad

Córdoba
Todas las ciudades tienen sus poetas. Estoy en Córdoba, la ciudad de los Omeya, de los poetas, los filósofos, los matemáticos y los constructores de jardines, palacios y mezquitas. La ciudad de Góngora, poeta de poetas, solitario y jugador, con su seriedad de alejarse por las callejas. Y Córdoba, más cercana con los poetas de "Cántico", aunque Lorca nos dejara para siempre esa imagen de una ciudad lejana y sola, menos sobria, más barroca en este día del Corpus. Día verdaderamente reluciente. ¿Os acordáis? Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol. Hermosas mentiras de nuestra infancia, frases que no las borra el tiempo ni el descreimiento.
En Córdoba, con algunos poemas de Ricardo Molina: "¿Es esta aquella Córdoba que amamos?/¿es esta aquella Córdoba de melifluas voces/cuyo acento de vísperas llegaba hasta nosotros, / cuando Bernier lo mismo que a escolares ingenuos/ nos llevaba a admirar el patio de un convento?"
Esa Córdoba de lo poetas que en el franquismo querían celebrar la vida, la escapada de la "solera pálida, en las viejas tabernas patriarcales". En esas tabernas en que otro poeta cordobés, Pablo García Baena -que acaba de ganar el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana- leía églogas y buscaba mercenarios abrazos en recónditas tabernas. Poeta ideal para pedir noticias de Córdoba en un día de mucha luz en la ciudad ni lejana ni sola. Edén perdido. Armonía de nombres: Muro de la Misericordia, Alcázar Viejo, plaza de los Aguayos, Piedra Escrita, Tesoro, Hoguera, Cidros, Mucho Trigo, calles que el poeta recorrió, que vuelve a recorrer cuando nombra.
García Baena que termina uno de sus poemas a la ciudad, a su ciudad, con el viejo lamento de lo que fue y ya no es:
"....Usura y avaricia/ la heredad repartieron destruyéndola,/dividieron tu duelo,/ echaron suertes/ sobre el solar patricio,/fonsque sophiae,/mientras te disfrazaban percalinas/ para un siniestro carnaval turístico,/oh inmortal, eterna, augusta siempre,/oh flor pisoteada de España."
[Publicado el 23/5/2008 a las 11:15]
Estoy bostezando. Sólo me han enviado una carta. "Poetas de ciudad" es un escrito como tantos, y los comentarios están como el tiempo, lluvias de igual intensidad todo el día y en todos los lugares.
Cuando me jubile descansaré en paz.
He pedido una comedia. Me ponen -Desacuerdo perfecto- de Antoine De Caunes.
Comentado por: el carter el 24/5/2008 a las 19:18
hoy muy bonito
la calor de cordoba es lo peor:
espesa, pegajosa, sudas sin moverte
y esas cordobejaaaaaa!
Comentado por: michele corleone el 23/5/2008 a las 19:12
SANTIAGO DE CHILE EN 100 PALABRAS...
EN UNA ESTACION DEL METRO
La ciudad crece, ronronea como un gato, pero huele a ratón. Cien palabras son una exageración para estos maravillosos escombros, herencia inacabada del Alarife Gamboa. Me fui hace 27 años, eso creí, hasta que supe que es imposible mudarse. Nací un febrero de 1947, en la calle Molina, Estación Central, a las 7 de la mañana y morí el 11 de septiembre de 1973.Todos estos años la que ha viajado es mi maleta. La ciudad crece, es una vedette que se desnuda.. Recicla sin nosotros el oxígeno que la asfixia. No puedo seguir conversando, me bajo en la próxima estación.
LAS DOS CIUDADES
No tengo cien palabras para usted señora, chascona y gris, se me hace solterona con ese traje sastre, el río chocolate que le atraviesa, dos cerros cortando su valle, esa mirada londinense simplemente provinciana . De la cintura hacia arriba, todo rico como un shops de Plaza Italia, espumosa , moderna, tacones de aguja en pasarela hacia la cordillera. Que buen aire respira. De la cintura hacia abajo, carburando pueblo, axilas y la pobreza vestida de patronato Sólo dos preguntas en una, para no cagarle su imagen. ¿Cómo se dejó secuestrar la cordillera y que los estadios fueran campos de horror?
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UN LOCO ANDA SUELTO
Si sabe que un loco anda suelto, comience por cerrar ventanas y puertas, pasos cordilleranos, aeropuertos, terminales de buses. Haga la denuncia a Carabineros de Chile. Ponga un aviso en los clasificados de El Mercurio. Demande ante la Corte Suprema y declare ante Notario Público, que un loco anda suelto. La ciudad puede ser un manicomio, pero no aguanta un loco más. Es un buen argumento, por si le piden declarar para qué tanto papeleo. Movilice a la Cruz Roja y al Ejército de Salvación, una, por salud y el otro, por si el hombre decide retornar al servicio activo.
Comentado por: rolando gabrielli el 23/5/2008 a las 17:37
Las ciudades necesitan buenos poetas, que reflejen su otra cara y Kavafis me parece que debemos leerlo:
La ciudad
YO TUVE UNA CIUDAD
Rolando Gabrielli
Uno nace y muere sólo, sin haber escogido el lugar, ni el día ni la hora. Después crece, sin ser yerba se espiga, entra en el laberinto que sólo el azar conoce y comienza a escribir su historia. Nos colamos en el tejido de la vida, viejo bosque de nuestras esperanzas y fantasías, sol, agua, pan , algunos alimentos, y echamos andar.
Como el primer día de clases, la ciudad abre su página en limpio que sólo nosotros podremos escribir. La ciudad ya es en ese instante nuestro cuerpo, una segunda piel, la fachada del espejo, un escenario real, el único paraíso de nuestra infancia que será irremediablemente perdido.
No escogemos las ciudades para vivir, las nacemos, las vivimos, gozamos y sufrimos, las caminamos, poseemos, y compartimos sus espacios con una rutina encomiable, como si devotos entráramos a su purgatorio, jardín de oportunidades y desencuentros.
Yo tuve una ciudad donde nací, que amé a mi manera en la desprevenida infancia y adolescencia, como el viejo zapato que la calzaba invariablemente, pero con la huella del asombro.
La ciudad es, a veces, un chicle que no desea abandonar el paladar, aunque va perdiendo sabor con el tiempo, pero no te deja, se adhiere con la morosa presencia y rutina del viejo sabor.
La Pila del Ganso, el ícono de la infancia, y no sabíamos que construíamos ya el pasado de nuestras propias nostalgias, que son el porfiado peso de la memoria con sus noches y días.
Patié sus calles con el colorido de la angustia, aburrimiento, nostalgia, el simple paseo sin zozobras, la ansiedad del encuentro, la mirada por sus parques, el ajetreo de la indiferencia, la ninguna razón de atravesar sus largas calles de un extremo a otro y quedarse pensando frente a un muro.
Éramos malditos en poesía, pequeños dioses sin olimpo, descalzos en la avenida, con una jaula llena de pájaros multicolores por cabeza, un pie sobre la tierra, y el otro en la alfombra mágica. Imitadores de duendes, con el feroz escalofrío de las madrugadas.
Perdimos hasta la virginidad en la ciudad, y a veces, sin querer, nos expulsa como una madrastra. Fue lo que sentimos en la primavera del 73, las uñas negras del terror y la miseria en la garganta, y partimos definitivamente en un invierno hace 27 años.
La ciudad, como una gran maleta que no deja de circular por las correas eléctricas de los aeropuertos sin que nadie la recoja, porque sabe que no tiene paradero.
Otra ciudad reemplaza la vieja, a su manera se instala en presente, pero Santiago permanece en la antesala, en hold, en el turno sin ofenderse, por querida, vivida, lejana, ausente, por ser y estar, porque un amor es todo su espacio, luz y sombras, la naturaleza de sus ausencias, y es un río todo lo que necesita para permanecer.
Dices: "Iré a otra tierra, hacia otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
Y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo los ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí".
No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.
Comentado por: rolando gabrielli el 23/5/2008 a las 17:36
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
03/12/2008 06:21
Publicado por: rolando gabrielli
02/12/2008 22:48
Publicado por: oe
02/12/2008 21:59
Publicado por: el oe duerme en corazoncillos
02/12/2008 21:47
Publicado por: oe
02/12/2008 21:45
Publicado por: es hora de leer
02/12/2008 21:42
Jopeeeee, eso es dejarme... no...
Publicado por: oe
02/12/2008 21:38
Publicado por: el
02/12/2008 21:36
Publicado por: oe
02/12/2008 21:31
Publicado por: el
02/12/2008 21:30
Publicado por: oe
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