Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Javier Rioyo

Veinte minutos de aplausos

Fidelio

Fidelio.

Han pasado algo más de doscientos años de su estreno y sigue tan viva, tan emocionante y llena de belleza. No se cómo se recibió en Viena, en  aquél teatro dónde se estrenó una noche de Noviembre de 1805, pero me imagino que bien. Es una obra maestra. Se llama Fidelio, la única ópera de Beethoven. La historia es un melodrama con fondo histórico español, escrita por un francés, no tiene demasiada importancia aunque no es de los peores libretos. Los hay muy incomprensibles. La música, las voces de los barítonos, de las tiples, del tenor y de los coros es una maravilla. Su autor nunca la pudo escuchar, ya tenía una sordera total.

Varias veces había escuchado la ópera. Me gusta. No es mi preferida, pero está llena de momentos que nos hacen sentir esa cosa rara que es la belleza.

¿Por qué ayer en directo, en el Teatro Real, se produjo ese poderoso influjo de la belleza que hizo que nadie se quisiera marchar del teatro?

¿Cuál es la magia de la belleza? ¿De la inspiración?

Hacía tiempo que no participaba en un aplaudo de veinte minutos. No es normal aplaudir veinte minutos. Es muy extraordinario, nos ocurre pocas veces en la vida. Recuerdo algunos clamorosos triunfos, no muchos.

Y sí me recuerdo con ganas de aplaudir algunas cosas. Algunos paisajes, algunos cielos, algunas mujeres, algunos poemas, algunas emociones teatrales, algunas faenas taurinas, algunas películas pero nada como la música. Nada cómo la ópera cuando sale como ayer, un hermoso día de abril, vimos emocionarse a gente tan distinta en un teatro de Madrid.

Todos estuvieron cerca de la excelencia. Los cantantes, la orquesta, los coros, las escenografía, la luz o así me lo pareció. Pero sin duda esos todos sin Claudio Abbado no hubieran sido posibles. Es pequeño, leve, mayor y bastante rojo. Está muy cabreado con Berlusconi y con los millones de compatriotas que han votado a ese tipo tan poco caballeroso. No estaría mal que vinieran italianos cabreados con Berlusconi a quedarse entre nosotros y se fueran los del mundo de Berlusconi que ocupan nuestras televisiones.

Pero el mundo no es justo, ni equitativo, ni razonable auque haya momentos en que la belleza es posible. ¿Le gustará a Berlusconi y los tipos como él Claudio Abbado? ¿Y Fidelio? ¿Se puede ser tan zafio y emocionarte con le belleza de la ópera? Si nos fiamos de las películas de la mafia, por supuesto. Pero a cada uno su propia emoción. La mía no la comparto con esos. Ni con otros.

[Publicado el 22/4/2008 a las 16:34]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (4)

  • Fantasía italiana
    Encaramado eternamente a la copa de aquel árbol, el joven Cósimo decide ver la vida pasar, sin renunciar por ello a formar parte activa de ella, pero siempre desde ese nuevo punto de vista que la rebeldía ante el mundo de los adultos le había obligado a aceptar.
    El protagonista de la obra escrita por Italo Calvino, ‘ El barón rampante’, imaginamos que todavía continuará sobre ese hogar aéreo: ¿por qué habría de bajarse ante el panorama que se está imponiendo en su bella Italia? Ahora que ha retornado el mal llamado ‘ Il Cavaliere’, el joven Cósimo seguirá comiendo, amando, leyendo, respirando desde las alturas, mientras a ras de suelo este país excede las más negras cotas de fantasía e imaginación que un escritor podría inventar. Sus actos y declaraciones nos ubican a este personaje, con grandes letras lo de personaje, en el lado oscuro de la fantasía italiana, en un lugar tenebroso donde la perversión, el delito, e incluso el machismo triunfan bajo un populismo forrado por el terciopelo de la riqueza. Durante los próximos años seguro que veremos a muchos italianos subidos a las copas de los árboles, evadiéndose de una realidad en la que nunca pensaron verse involucrados. Lo triste es que han sido muchos compatriotas suyos los que han situado a este ‘ Cavaliere’ en el poder italiano, defraudados por una política cada vez más alejada de la verdadera realidad del país.

    Comentado por: Ramón Rozas el 23/4/2008 a las 17:58

  • La belleza es tan universal, que a veces no nos queda otra que compartir con los tiranos la emoción que nos causa.
    Los ejemplos son obvios,prefiero no pensar en detalles.

    Comentado por: amalia el 23/4/2008 a las 07:59

  • Llamando a las puertas del cielo. Win Wenders.
    "El cine me gusta más que la realidad".
    "No me gustan las influencias del exterior".
    ------------------------------------------

    La música es la droga; el cine, su delirio.

    Comentado por: el cartero el 23/4/2008 a las 00:39

  • Yo sé de un italiano y de una italiana jubilados que llegan esta vez en coche para probar a quedarse. ¿La aventura a los 70 años, porque sí, después de haber trabajado toda una vida? No. Saben que aquí la cosa no está tampoco bien, pero respiran de otra manera, lo noto. No hay futuro en Italia, y eso lo saben allí los que tienen entre 15 y 90 años.
    Bienvenidos.

    Comentado por: Jordi el 23/4/2008 a las 00:12

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres